1.- DECÁLOGO PARA UNA SEMANA SANTA COMO DIOS MANDA

Por Javier Leoz

1.- Recuerda, como cristiano que eres, que la Semana Santa no es un periodo de vacación sino unos días especialmente dedicados a la devoción. No es justo que, Aquel que tanto hizo por la humanidad, sea indiferente para Ti en estos días. ¿Vivirás de espaldas a la Pasión del Señor?

2.- Como el Hijo Pródigo, vuelve a la casa del Padre. Piensa un poco de qué caminos tienes que regresar para ser mejor persona,padre, esposa, hijo, vecino, amigo. El Sacramento de la Reconciliación pondrá luz en tu mente y paz en tu corazón. ¿No tienes nada que decir?

3.- Escucha, con especial atención, la Palabra de Dios en la Semana Santa. Comprobarás que, muchos de los gestos que realizó Jesús en aquella primera SemanaSanta, hablan por sí mismos: lo hizo por ti. ¿Van tus obras en consonancia con tus palabras?

4.- Guarda silencio e, incluso, sé sobrio en estos días. Ayuna de televisión, música o ruidos. Te vendrá bien para interiorizar tu fe, para buscar y encontrar al Señor o para descansar del ruido que todo lo penetra y todo lo invade. ¿Hay paz y diálogo en tu familia?

5.- Lee, además de escuchar, la Palabra de Dios en tu casa. Los estudiantes, cuando regresan al hogar, repasan aquellas páginas que más les han sorprendido o que más dificultades presentan. ¿Por qué los cristianos nos conformamos con escuchar el Evangelio en una iglesia?

6.- Participa activamenteen las celebraciones. Si estás fuera de tu parroquia entérate de los horarios que rigen en la comunidad cristiana donde por circunstancias resides. No dejes que la comodidad oculte la caridad de tu corazón: dar a Dios parte de tu tiempo y de tu contemplación en estos días.

7.- Busca un espacio para la oración personal. Allá donde te encuentres una cruz, un crucificado o una imagen de la Virgen te invitará a tomar parte en la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo: con tu silencio, con tus dudas, con tus negaciones o con tu fe. ¿Besas la cruz al salir o entrar en un templo?

8.- Aquel que, tanto hizo y tanto nos dio, puso todo su ser en la cruz. Por ello mismo, en el Viernes Santo, los católicos ayunamos. Volveremos a recuperar la alegría, y hasta las ganas de saciarnos, cuando vuelva el Hijo del Hombre: la Resurrección. ¿Eres consciente de lo qué Jesús hizo por la humanidad?

9.- Reza y, si puedes, aporta tu donativo por los Santos Lugares. En la tierra donde nació, creció, murió y resucitó Jesús hay comunidades cristianas que necesitan de nuestro apoyo económico para subsistir. Qué mejor marco para despertar nuestra sensibilidad que la Semana Santa. ¿Cómo es tu generosidad?

10.- Si participas en las procesiones recuerda que, estos desfiles, no son un espectáculo. Es la expresión de nuestros pueblos y ciudades que colorean, viven y escriben,por las calles y plazas de ciudades y pueblos, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. ¿Das testimonio de tu fe en público?

 

2.- RESTAURACIÓN

Por David Llena

Hubo un tiempo en que el maestro concluyó su obra de arte. Era la cumbre de toda su creación. Nada había igual a esa pieza. Era una talla hermosa, hecha de barro pero con una expresión en los ojos que cobraba vida al contemplarla. Todos estaban admirados de esta perfección. Además tenía un poco de autobiográfico, el autor había puesto su impronta en aquella escultura. El autor la puso en el centro del jardín de la casa, allí sería admirada por todo el mundo. Fue esta su última obra, después dejó todos los instrumentos y se retiró, dio por concluida toda su obra. Pero fue entonces, aquel animal envidioso y orgulloso el que pasando cerca de la estatua la tiró al suelo desfigurándola por completo.

Aquel creador al ver su mejor obra caída, sintió pena pero tuvo que quitarla del centro del jardín pues lo afeaba allí medio roto. Pero no lo tiró a la basura, lo llevó al taller de reparaciones. No quería utilizar ningún material nuevo, intentó recomponer aquella imagen pero siempre se caía, no podía recomponerla del todo, le faltaba aquel aire quele daba ese brillo en los ojos.

Después de muchos intentos resolvió el artista meterse dentro de su propia obra y restaurarla desde dentro, aquella obra que con todo el cariño del mundo había creado, no podía dejarla sin devolverle su antiguo encanto. Pero la genialidad del artista, tenía previsto un arreglo mucho más importante que aquel que cualquier otro mortal hubiese imaginado. Iba a volver a trasmitirle su propia vida, le daría su mismo rango.

Para ello, era preciso, dar la vida por completo. Esa criatura que creo con un poco de barro necesitará la propia sangre del Creador para restaurarla. Dejará de ser un hombre para ser hijo de Dios. Antes estuvo en el paraíso terrenal ahora se insertaría en la vida del propio Creador.

Por Cristo, a través de su Iglesia, se nos devuelve la Vida. Gracias a aquella cruz llevada por la Palabra creadora hecha hombre, no solo hemos recobrado aquel brillo en los ojos sino que hemos recibido el ser hijos por adopción. Jesús fue el que en la Cruz obró el gran milagro, transformó nuestra naturaleza caída en templo del Espíritu Santo. Es decir, no solo volvimos a ser lo que éramos, sino que hemos sido recreados en algo mucho mejor, no solo para permanecer en el centro del jardín sino de gozar eternamente en las estancias de la Casa del Padre.

Y ¿Qué podemos decir? diremos con el Salmo: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” o aquel que recordaremos durante la Octava de Pascua: “Este es el día que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo”. ¡No es para menos!

 

3.- EL CRISTO DE PRIETO (y 2)

Por Pedrojosé Ynaraja

Yo no sé cuantos lectores habrán visitado (**) las páginas de Internet que acogen contenidos de nuestro protagonista: Benito Prieto. Los videos que se ofrecen son muy interesantes y, en algún caso, encantadores. Se expresa con una gran soltura y libertad y aduce serías razones teológicas. El párroco en su testarudez, tampoco es bobo, ni el obispo. Cada uno, por más que discrepen, transparentan rectitud personal, pese a que pudiera existir entonces falta de honestidad ambiental. Cuando escuchaba yo el “juicio” episcopal, Benito, el acusado y jesuitas, testigos expertos, me acordaba del que sufrió Juana de Arco, ella no tuvo defensores y fue condenada. Y es que en este caso no estaban implicados egoísmos ni orgullos personales. Si no fuera por la peculiar coloración de las imágenes y de la raya vertical que con frecuencia aparece, y que delata que se trata de una filmación en película química, uno estaría tentado a pensar que se trata de un buen montaje de grabación digital. Verlo y escucharlo es aprender teología, es conocer un testimonio autentico, del anarquista utópico que muchos se niegan a aceptar que existieran y existen. Abandono estos derroteros.

La pintura del Crucificado de B. Prieto, es imagen plástica del Cristo bíblico, de aquel que proféticamente cantó Isaías, en uno de sus poemas del siervo de Yahvé. Decía él, que a su vista se le consideraba desecho de los hombres, varón de dolores …como a uno ante quien se oculta el rostro, despreciable… nosotros le tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado…Él soportó el castigo que nos trae la paz y con sus cardenales hemos sido curados… Yahvé descargó sobre él la culpa de todos nosotros… fue oprimido, y él se humilló y no abrió la boca. Como un cordero al degüello era llevado… (Is 53,3ss).

Y si se cree que lo que proclama el profeta no es necesario aplicarlo a Jesús crucificado, recordemos a San Pablo, que dirigiéndose a los corintios, les advierte: mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; mas para los llamados, lo mismo judíos que griegos, un Cristo, fuerza de Dios y sabiduría de Dios… (I Cor 22-24).

El Cristo que solicitaba la clerecía a B. Prieto, no era una imagen bíblica, sino una elegante interpretación del ajusticiamiento de Jesús. Y es aquí a donde quería llegar. Hemos convertido el misterio de la Cruz en un refinado adorno, de tal manera que, con frecuencia llega a ser complemento de refinadas elegancias eróticas. Durante un tiempo me dedique a recoger fotografías de gente elegante y distinguida, y que lucían una cruz. Para que me entienda el lector, pienso en prestigiosas y conocidas modelos, Naomi Campbell o Claudia Schiffer, por ejemplo, que en fiestas o desfiles se acompañaban de decorativos crucifijos. No me refiero a estampas pornográficas, que la cosa es ya más grave.

Uno es incapaz de imaginarse a alguien elegantemente ataviado, con una imagen colgada del cuello, reproducción de la que estoy hablando. Ante una de estas uno debe estar de rodillas, llorando, rezando y amando.

No niego la posibilidad de que la imagen sosegada que aparece en el Sudario de Turín, pueda corresponder a la realidad. Más de una vez he acompañado a personas queridas, y lo digo llorando, que agonizando sumidas en el sufrimiento, han quedado una vez muertas, con una expresión serena. Tal vez fue lo que observó, en grado sumo, el centurión romano y le condujo a la Fe (Mc 15,39)

 

(**) En su primer articulo, Pedrojosé Ynaraja pedía a los lectores que revisaran la biografía de Prieto a partir de lo que aparecía en Google sobre este artista. Y de ahí comentario del presente artículo.