V Domingo de Cuaresma
21 de marzo de 2010

La oración de los fieles


1.- SÉ COMPASIVO CON TU PUEBLO, SEÑOR

2.- QUE TU MISERICORDIA NOS SALVE, SEÑOR


PRIMERA

SÉ COMPASIVO CON TU PUEBLO, SEÑOR

Igual que aquella mujer fue llevada ante tu Hijo, traemos nuestras plegarias ante Ti, atiende nuestras necesidades como Jesús atendió a la samaritana. Repetimos:

R.- SÉ COMPASIVO CON TU PUEBLO, SEÑOR.

1.- Por la Iglesia, para que en este tiempo cuaresmal se purifique y así llegue a alcanzar por Cristo, su cabeza, la santidad y su luz guíe al mundo.

OREMOS

2.- Por todos los hombres de la tierra para que conozcan por medio de la Iglesia el perdón que nos viene de Cristo.

OREMOS

3.- Por los que se alejaron de la Iglesia, para que en este tiempo propicio vuelvan su rostro a Cristo y formen de nuevo parte de su pueblo.

OREMOS

4.- Por las familias cristianas para que sea el perdón, el verdadero motor de su convivencia.

OREMOS

5.- Por los enfermos, los que sufren, o pasan necesidad para que yendo a Cristo encuentren la fuente de la que mana todo bien.

OREMOS

6.- Por todos nosotros, para que esta Cuaresma nos ayude a profundizar en el misterio de la muerte y resurrección de Cristo.

OREMOS

Padre ante ti presentamos estas súplicas. Atiende con generosidad, lo que con humildad te pedimos, por Jesucristo nuestro Señor.

Amen.


SEGUNDA

QUE TU MISERICORDIA NOS SALVE, SEÑOR

Señor venimos a tu presencia acosados por tantas piedras como se arrojan hacia nosotros. Esperamos, como la adúltera, escuchar de tu boca: ¿nadie te ha condenado? Yo tampoco, anda y no peques más. Y respondemos:

R.- QUE TU MISERICORDIA NOS SALVE, SEÑOR.

1. - Por la Iglesia; para que el comportamiento de Jesús la lleve a vivir su enseñanza con un compromiso de vida auténtico.

OREMOS

2. - Por el Papa, los obispos, los sacerdotes; para que el mensaje que envían al mundo con su testimonio, esté basado en la misericordia, que nace en un corazón convertido.

OREMOS

3. - Por los que se sienten acosados, discriminados, blanco de tantos lanzadores de piedras; para que reconozcan a Jesús, como el que siempre dispersa a esa gente despiadada, mostrándoles la grandeza de su corazón.

OREMOS

4. - Por todos los que sufren cualquier tipo de dolor; para que encuentren personas con coraje, que en vez de ocupar sus manos con piedras, las ocupen en ayudarles a superar sus problemas.

OREMOS

5. - Por los aquí presentes; para que nos demos cuenta de que el punto de partida para ir a Dios es reconocer nuestro comportamiento deficiente y acusador que nos haga quitarnos la máscara de encima para vivir el amor a cara descubierta.

OREMOS

Señor, aquí nos hemos juntado la miseria y la misericordia, como dice San Agustín; concédenos la gracia de ir remodelando nuestro corazón a ese cambio que esperas de cada uno de nosotros.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.