Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María
19 de Marzo de 2010

MONICIÓN DE ENTRADA

Os damos nuestra más cordial y alegre bienvenida a Eucaristía. La Solemnidad de San José, el esposo de la Virgen María, es como un paréntesis pleno de alegría en medio de la Cuaresma. El padre adoptivo de Nuestro Señor Jesús es un dechado de virtudes y de modestia. Nos haría falta imitar a José de Nazaret en este tiempo de tanta soberbia. Aprovechemos pues la fiesta litúrgica de hoy y aprendamos de José. Decíamos que hemos hecho un alto en la marcha de la Santa Cuaresma. Y así es: hoy es viernes, dentro de dos días --o mañana sábado en la misa de vísperas-- nos reuniremos nuevamente para celebrar el Quinto Domingo de Cuaresma…, el último antes del Domingo de Ramos.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura que vamos a escuchar, del Segundo Libro de Samuel incide, sobre todo, en la ascendencia familiar de David sobre Jesús, a través de San José. Y es que para el pueblo judío la llegada del Mesías era una promesa que Dios había hecho a la estirpe de David.

S.- En este salmo 88 hay frases de hondo contenido mesiánico y por ello está muy bien elegido en esta fiesta de San José. Pero hay que decir también que el salmo 88 tiene un contenido no homogéneo. Etán fue su primer redactor pero luego fue reelaborado para darle ese contenido mesiánico fijado en la figura del Rey David.

2.- La Carta de Pablo a los Romanos hace referencia a Abrahán como padre de todos los creyentes, lo cual también es aplicable a Cristo que tomó el linaje humano para salvarnos. Y hemos de decir además, que Abrahán, apoyado en la esperanza creyó contra toda esperanza.

3.- A la herencia davídica de Jesús, a través de José de Nazaret, se refiere el Evangelio de San Mateo, al igual que ya lo hemos escuchado en la primera lectura. Pero además el Evangelio nos revela que, como a José, nunca nos faltará el apoyo de Dios en situaciones difíciles y de difícil valoración para nosotros. El Ángel del Señor explicó a José cual era el Camino.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Breve oración de Javier Leoz, sacerdote navarro, que nos define perfectamente a José. Escuchémosla con devoción y alegría:

COMO SAN JOSÉ, SEÑOR

Quisiera acoger en mis manos, a tu Hijo

Enseñarle sus pasos a todos mis hermanos

Creer como él creyó

Esperar como él esperó

Y vivir, contigo, como el vivió

Silencio, buenas obras….y escasas palabras

Amén.


Exhortación de despedida

Mañana, si acudimos a la misa vespertina del sábado, nos volveremos a ver. Y si no el Domingo, que celebramos el Quinto Domingo de Cuaresma. San José nos ha traído hoy alegría y sosiego.