EL PALACIO DE BUCKINGHAM ANUNCIA LA VISITA DE BENEDICTO XVI

MONSEÑOR RICARDO BLÁZQUEZ, NUEVO ARZOBISPO DE VALLADOLID

TREINTA AÑOS DEL ASESINATO DE MONSEÑOR ROMERO, ARZOBISPO DE SAN SALVADOR

EL RIGOR DE BENEDICTO XVI CONTRA LA SUCIEDAD ENLA IGLESIA

FRACASAN LOS INTENTOS DE INVOLUCRAR AL PAPA EN LOS ESCÁNDALOS DE ABUSOS SEXUALES

VISITA DEL PAPA A BARCELONA

SANTIAGO DE COMPOSTELA SE PREPARA PARA RECIBIR A BENEDICTO XVI

EL "FISCAL" DE LA SANTA SEDE ILUSTRA LA RESPUESTA ANTE CASOS DE PEDERASTIA

MENSAJES PELIGROSOS PARA LOS JÓVENES

EL TERREMOTO DE CHILE DEJA SIN CASA A LAS HERMANAS DE BETANIA

MONSEÑOR MARTÍNEZ CAMINO REIVINDICA LA PRESENCIA SOCIAL Y PÚBLICA DEL CRUCIFIJO EN SU PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE PLASENCIA, ESPAÑA.


EL PALACIO DE BUCKINGHAM ANUNCIA LA VISITA DE BENEDICTO XVI

“Visita pontificia” del 16 al 19 de septiembre de 2010

LONDRES, (ZENIT.org).– Benedicto XVI ha aceptado la invitación a visitar Gran Bretaña, anunció el Palacio de Buckingham Palace . Gran Bretaña ha anunciado la beatificación del cardenal Newman.

El Vaticano, el martes por la tarde, todavía no había publicado ningún comunicado al respecto, pero el Papa evocó su visita el pasado enero, y también el presidente de la conferencia episcopal británica. La web oficial de la monarquía británica anunció hoy que “por invitación de Su Majestad la reina, Su Santidad el Papa Benedicto XVI realizará una visita pontifical al Reino Unido del 16 al 19 de septiembre de 2010”.

El mismo comunicado precisa que Benedicto XVI llegará a Escocia, a Edimburgo, el jueves 16 de septiembre, y que será recibido por la reina y su esposo, el duque de Edimburgo, en el Palacio de Holyroodhouse. Durante esta visita de cuatro días, el Papa visitará también Glasgow, Londres y Coventry, indicó la misma fuente.

La embajada de Gran Bretaña ante la Santa Sede precisó que el Papa pronunciará un “importante discurso” ante los representantes de la sociedad civil en el Palacio de Westminster. También indicó que visitará las West Midlands para beatificar al “teólogo y educador del siglo XIX el cardenal John Henry Newman durante una Misa pública en Coventry”.Entre otros elementos de esta visita, la misma fuente señala una Misa pública en Glasgow, una vigilia de oración en Londres y un evento “centrado en la educación”. Otro de los temas de la visita será “la relación entre las Iglesias cristianas y las relaciones entre las principales confesiones”. En este sentido, el Papa visitará al arzobispo de Canterbury, en el Palacio de Lambeth, y rezará con “otros responsables” de la Iglesia en la abadía de Westminster.

El ministro para Escocia, encargado por el Gobierno británico de preparar la visita, M. Jim Murphy declaró: “Ésta es una visita histórica y un momento importante”. “El Papa recibirá una bienvenida cordial por parte de los católicos y de las personas de toda confesión”, continuó. “El Papa es el líder espiritual de más de mil millones de católicos en todo el mundo, de los cuales seis millones en el Reino Unido”, prosiguió.

“Pero el Papa es la Santa Sede que también tiene una gran influencia en la política global en ámbitos como el desarrollo internacional, el desarrollo sostenible y las relaciones entre las religiones”, añadió. Para el ministro, “la visita del Papa representa una oportunidad sin precedentes para reforzar los vínculos entre el Reino Unido y la Santa Sede sobre las acciones en el ámbito local y global para afrontar la pobreza y los desafíos climáticos, así como la importancia de la función de la fe para crear comunidades fuertes y unidas”. “Aspiramos a continuar construyendo sobre las relaciones positivas desarrolladas estos últimos años”, concluyó.

Por su parte, el cardenal Keith O’Brien, arzobispo de Edimburgo y San Andrés y presidente de la conferencia episcopal escocesa, declaró: “Estoy entusiasmado por el hecho de que el Papa haya aceptado la amable invitación del Gobierno británico”. “Estoy seguro de que recibirá una acogida sincera por parte de los católicos y de miembros de otras confesiones y de hombres de buena voluntad”, indicó. También destacó que una de las características de la enseñanza de Benedicto XVI es la de “recordar a Europa sus raíces cristianas y su cultura, y ser un guía en los grandes temas morales actuales: espero que todos abramos nuestros corazones a sus palabras”.

El presidente de la conferencia de los obispos católicos de Inglaterra y del País de Gales, monseñor Vincent Nichols, arzobispo de Westminster, también expresó su alegría y agradeció a la reina Isabel II y a su Gobierno esta “invitación histórica”. “Estamos seguros de que la presencia y el mensaje del Papa Benedicto XVI nos animará a todos a tener una visión de la vida en nuestra sociedad marcada por la confianza recíproca, la piedad y la verdad”, dijo. Y concluyó: “La gran tradición cristiana de fe y de vida que tanto ha dado forma a nuestra cultura tiene mucho que ofrecer”.

La visita de Juan Pablo II en 1982 marcó el restablecimiento de relaciones diplomáticas completas entre el Reino Unido y la Santa Sede, pero no fue una visita papal oficial. La visita de septiembre de 2010 será en cambio una visita papal con la condición de visita de Estado. La conferencia de los obispos de Escocia, de Inglaterra y del País de Gales participará en los gastos de la visita, a la que está dedicado el sitio web www.thepapalvisit.org.uk .

Benedicto XVI evocó este viaje el 1 de febrero de 2010, en su discurso a los obispos de Inglaterra y del País de Gales al recibirles al concluir su visita ad limina. El Papa destacó entonces que “a pesar de la influencia de la secularización, existen signos de una fe viva entre los católicos”.

En este sentido, citó el entusiasmo provocado por la peregrinación de las reliquias de santa Teresa de Lisieux, la perspectiva de la beatificación del cardenal John Henry Newman o la preparación de la próxima Jornada Mundial de la Juventud. Para Benedicto XVI, el cardenal Newman fue un “ejemplo extraordinario de fidelidad a la verdad”, que “siguió a la bienaventurada luz allá donde le condujo, incluso costándole mucho”. “La Iglesia necesita grandes escritores y grandes comunicadores como él, y espero que la devoción que inspira suscite numerosas vocaciones que sigan su camino”.


MONSEÑOR RICARDO BLÁZQUEZ, NUEVO ARZOBISPO DE VALLADOLID

MADRID (SIC).- La Santa Sede ha hecho público hoy que el Papa Benedicto XVI ha nombrado nuevo Arzobispo de Valladolid a Mons. D. Ricardo Blázquez Pérez, en la actualidad Obispo de Bilbao. La Archidiócesis de Valladolid se encontraba vacante desde el 21 de junio de 2009, cuando Mons. D. Braulio Rodríguez Plaza tomó posesión como Arzobispo de Toledo. Desde entonces, ha estado al frente de la diócesis como administrador diocesano D. Félix López Zarzuelo.

Al darse a conocer su designación como nuevo arzobispo de Valladolid, monseñor Blázquez ha manifestado que “pasar de Bilbao a Valladolid no es un simple traslado de lugar; lo siento más como un trasplante con un desarraigo doloroso y un nuevo enraizamiento. Voy a vosotros con la intención de compartir vuestra vida, de caminar juntos en el seguimiento de Jesús, de ser al mismo tiempo vuestro hermano por el bautismo y vuestro obispo por el encargo apostólico. Os manifiesto mi disposición a gastar y desgastar mi vida al servicio del Señor, del Evangelio y de la Iglesia de Valladolid que tiene rica solera. Comienzo esta nueva etapa en el ministerio episcopal con una esperanza serena e ilusionada. Tengo la experiencia de que Dios nos acompaña siempre y de que la esperanza en Dios nunca defrauda; aunque sea probada mil veces brota incesantemente con renovadas fuerzas. Pido a Dios que “nuestro trabajo comience en El, como en su fuente, y tiende siempre a El, como a su fin”. Mons. Blázquez tomará posesión como arzobispo de Valladolid el 17 de abril, según han informado Fuentes eclesiásticas.

OBISPO DE BILBAO DESDE 1995

Mons. D. Ricardo Blázquez nació en Villanueva del Campillo, Ávila, el 13 de abril de 1942. Fue ordenado sacerdote el 18 de febrero de 1967. Cursó estudios de Bachillerato en el Seminario Menor de Ávila desde 1955 a 1960 y los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de Ávila entre 1960 y 1967. Es Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1967-1972).

Tras cursar sus estudios en Roma regresó a su diócesis de origen, Ávila, donde fue, entre 1972 y 1976, secretario del Instituto Teológico Abulense. En el año 1974 comenzó la docencia en la Universidad Pontificia de Salamanca, donde fue, hasta 1988, profesor de la Facultad de Teología y Decano de esa misma Facultad entre 1978 y 1981. Ha sido Gran Canciller de la Universidad del episcopado español del 2000 al 2005.

Además de colaborar en la redacción de muchos documentos de la Conferencia Episcopal Española, es autor de numerosas publicaciones, entre las que cabe destacar: La resurrección en la cristología de Wolfhart Pannenberg (1976), Jesús sí, la Iglesia también (1985), La esperanza en Dios no defrauda; consideraciones teológico-pastorales de un obispo (2004), e Iglesia, ¿qué dices de Dios? (2007).

El Papa Juan Pablo II le nombró en 1988 Obispo auxiliar del entonces Arzobispo de Santiago de Compostela, Mons. Rouco Varela. En 1992 fue promovido a Obispo de Palencia y el 8 de septiembre de 1995 fue nombrado Obispo de Bilbao. En la Conferencia Episcopal Española ha sido miembro de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (1988-1993) y de Liturgia (1990-1993). Ha sido Presidente de las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe (1993-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2002-2005).

Fue elegido Presidente de la CEE el 8 de marzo de 2005, cargo que ocupó hasta marzo de 2008 cuando fue nombrado Vicepresidente.


TREINTA AÑOS DEL ASESINATO DE MONSEÑOR ROMERO, ARZOBISPO DE SAN SALVADOR

Su proceso de beatificación se encuentra en la fase romana

SAN SALVADOR, Por Gilberto Hernández García (ZENIT.org-El Observador).- Este 24 de marzo se cumplen 30 años de aquel fatídico día en que la vida de monseñor Oscar Arnulfo Romero, entonces arzobispo de San Salvador, fuera segada en el altar, mientras celebraba la Eucaristía en la capilla del hospital para enfermos de cáncer Divina Providencia de la capital salvadoreña, en el contexto de la cruenta guerra civil que vivió ese país centroamericano.

CONVERSIÓN Y ESPERANZA

El 15 de agosto del año pasado (fecha del cumpleaños número 92 de monseñor Romero), la Iglesia católica salvadoreña puso en marcha un amplio programa de actividades conmemorativas bajo el lema "Monseñor Romero, esperanza de las víctimas", que ha incluido, además del congreso teológico "A los 30 años del martirio de Monseñor Romero: Conversión y Esperanza", una serie de conferencias, marchas, peregrinaciones, celebraciones litúrgicas, la emisión de sellos postales con su imagen, la difusión de una novela radial, la exhibición de materiales fílmicos y la tradicional Vigilia de la Luz, entre otros.

"Celebrar a monseñor Romero es traer al presente sus llamados a la trascendencia, al rechazo a los nuevos ídolos que acechan a la sociedad actual, a asumir nuestra fe con una profunda dimensión histórica y a ver en los nuevos y antiguos rostros de la exclusión, el rostro de Dios", ha consignado la Fundación Romero en un comunicado.

AL LADO DE LAS VÍCTIMAS

El cardenal Roger Etchegaray, presidente emérito del Consejo para la Justicia y la Paz, en la introducción al libro "Oscar Romero: Un obispo entre guerra fría y revolución", dice que el arzobispo salvadoreño "fue asesinado por haber denunciado la violencia procedente de cualquiera de las partes" enfrentadas (el Gobierno y la guerrilla).

"Lo mataron en una sociedad que se precipitaba confusamente en la guerra civil, porque durante mucho tiempo se había eludido el reclamo por la justicia y al final, tanto una parte como la otra, sólo veían la solución de las armas".

Y añade: "Después de haber dedicado toda su vida al servicio de Dios, Romero vino a ser un profeta de justicia y de paz. Sus homilías, transmitidas por la radio, eran seguidas por todo el país, por amigos y adversarios. Porque Romero decía la verdad... porque era una voz humana, religiosa, fraterna, para decirlo mejor [...] consideró que era su deber hablar alto y fuerte a favor de la paz, de la justicia, de la reconciliación".

En tanto, monseñor Vincenzo Paglia, obispo de Narni (Italia), postulador de la causa de beatificación del obispo salvadoreño, decía hace dos años en L'Osservatore Romano: "Romero fue víctima de la polarización política, que no dejaba espacio a la caridad y a que ejerciera como pastor. Fue contrario tanto a la violencia del gobierno militar como a la de la guerrilla y vivió como pastor el drama de su rebaño".

En el mismo diario vaticano, el prelado añadía: "más allá de lo que se dice, (Romero) contó con la solidaridad de dos pontífices (Pablo VI y Juan Pablo II), como lo documenta el diario del mismo Romero. Eso constituye un punto firme para el proceso de beatificación"; además señalaba que "el mismo Juan Pablo II ha reconocido públicamente su figura, cuando visitó su tumba en circunstancias dramáticas y también cuando lo citó entre los mártires del siglo XX y oró por el ‘inolvidable monseñor Oscar Romero, asesinado en el altar'".

SE INSTAURA EL DÍA DE MONSEÑOR ROMERO

En el marco del trigésimo aniversario del asesinato, la Asamblea Legislativa de El Salvador aprobó el pasado 4 de marzo, un decreto que instala el 24 de marzo como "Día de Monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdámez", con el beneplácito de la Iglesia católica y de las iglesias históricas con presencia en ese país, así como de muchas organizaciones sociales.

La causa de beatificación de Oscar Arnulfo Romero, cuyos restos yacen en la catedral metropolitana de la capital salvadoreña, inició su proceso diocesano en 1994 y se terminó en 1996.

El proceso fue presentado a la fase vaticana ese mismo año y en 1997 se recibió de Roma el decreto por medio del cual se aceptaba la causa como válida, debido a que todos los pasos dados en el proceso diocesano están hechos de acuerdo a las normas establecidas.


EL RIGOR DE BENEDICTO XVI CONTRA LA SUCIEDAD EN LA IGLESIA

Monseñor Versaldi afronta el escándalo de los abusos sexuales contra menores de edad

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Publicamos el artículo que con el título "El rigor de Benedicto XVI contra la suciedad en la Iglesia" ha publicado el 14 de marzo, en la edición italiana de "L'Osservatore Romano", el monseñor Giuseppe Versaldi, obispo de Alejandría (norte de Italia), profesor emérito de Derecho Canónico y Psicología en la Universidad Pontificia Gregoriana.

TEXTO ÍNTEGRO

Es oportuno hacer algunas aclaraciones sobre los abusos sexuales contra menores de edad que en el pasado han sido realizados por personas pertenecientes al clero católico y que ahora, especialmente en algunos países, están saliendo a la luz con gran espacio en muchos medios de comunicación. Ante todo, hay que confirmar la condena sin reservas de estos delitos gravísimos que son repugnantes para la conciencia de cualquier persona. Si además estos crímenes son cometidos por personas que desempeñan un papel en la Iglesia, personas en las que se pone una especial confianza por parte de los fieles y en particular de los niños, entonces el escándalo es aún más grave y condenable. La Iglesia no pretende tolerar ninguna incertidumbre sobre la condena del delito ni sobre el alejamiento del ministerio de quien se mancha con tanta infamia, junto a la justa reparación con las víctimas.

Confirmada esta posición, hay que subrayar un ensañamiento con la Iglesia católica, como si fuera la institución en la que con más frecuencia se comenten estos abusos Por amor a la verdad hay que decir que el número de sacerdotes culpables de estos abusos en América del Norte, donde se han registrado el mayor número de casos, es muy reducido y es todavía inferior en Europa. Si esto replantea cuantitativamente el fenómeno, no atenúa de ningún modo su condena ni la lucha por extirparlo, pues el sacerdocio exige que accedan únicamente personas humana y espiritualmente maduras. Aunque sólo se diera un caso de abuso por parte de un sacerdote sería inaceptable.

Sin embargo, no se puede dejar de constatar que la imagen negativa atribuida a la Iglesia católica a causa de estos delitos parece exagerada. Además, hay quien atribuye al celibato de los sacerdotes católicos la causa de los comportamientos desviados, mientras que está comprobado que no existe ninguna relación de causa: ante todo, porque es sabido que los abusos sexuales sobre los menores de edad están más difundidos entre los laicos y los casados que entre el clero célibe; en segundo lugar, los datos de las investigaciones revelan que los sacerdotes culpables de abusos ya no observaban el celibato.

Pero es todavía más relevante subrayar que la Iglesia católica, a diferencia de la imagen deformada con la que se la quiere presentar, es la institución que ha decidido librar la batalla más clara contra los abusos sexuales contra los menores de edad, comenzando por su interior. En esto hay que reconocer que Benedicto XVI ha dado un impulso decisivo a esta lucha, gracias a su experiencia de más de veinte años como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. No hay que olvidar que precisamente desde ese observatorio el cardenal Ratzinger ha tenido la posibilidad de seguir los casos de abusos que eran denunciados y ha favorecido una reforma, incluso legislativa, más rigurosa en esta materia.

Ahora, como supremo pastor de la Iglesia, el Papa mantiene en este campo --y no sólo en éste-- un estilo de gobierno que busca la purificación de la Iglesia, eliminando la "suciedad" que se impregna en ella. Benedicto XVI ha demostrado ser un pastor vigilante de su grey, a diferencia de la imagen falseada que le presenta como un estudioso que lo único que hace es escribir libros, y que delegaría a los demás el gobierno de la Iglesia, según el cliché que algunos quieren ponerle, por desgracia incluso desde dentro de la jerarquía católica. Gracias al mayor rigor del Papa, diferentes conferencia episcopales están aclarando los casos de abusos sexuales, y colaborando con las autoridades civiles para hacer justicia a las víctimas.

Es por tanto paradójico presentar a la Iglesia como si fuera la responsable de los abusos contra los menores de edad e injusto no reconocerle a ella, y en especial a Benedicto XVI, el mérito de una batalla abierta y decidida contra los delitos cometidos por sus sacerdotes. A esta paradoja se le añade otra: cuando a Iglesia establece sabiamente normas más severas para prevenir el acceso de personas inmaduras en el campo sexual, en general, es atacada y criticada por ese mismo sector que la presenta como la principal responsable de los abusos contra menores de edad. La línea rigurosa y clara asumida por la Santa Sede tiene que ser acogida por la Iglesia, y no sólo por la Iglesia, para garantizar la verdad, la justicia y la caridad hacia todos.

[Traducción del original italiano realizada por Jesús Colina]


FRACASAN LOS INTENTOS DE INVOLUCRAR AL PAPA EN LOS ESCÁNDALOS DE ABUSOS SEXUALES

Constata el director de la Oficina de Información de la Santa Sede

CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Han fracasado los intentos de varios medios de comunicación, especialmente en Alemania, de involucrar a Benedicto XVI en los casos de sacerdotes pederastas, constata el portavoz vaticano. El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha analizado ante los micrófonos de Radio Vaticano las últimas noticias que se han difundido sobre casos de abuso sexual atribuidos a sacerdotes.

"Es evidente que en los últimos días algunos han buscado --con un cierto ensañamiento, en Ratisbona y Munich-- elementos para involucrar personalmente al Santo Padre en las cuestiones de los abusos. Para todo observador objetivo queda claro que estos esfuerzos han fracasado", constata el sacerdote.

En particular, como él mismo recuerda, se ha tratado echar la culpa al cardenal Joseph Ratzinger de haber reintroducido en el ministerio cuando era arzobispo de Munich, en 1980, a un sacerdote que posteriormente fue culpable de abusos sexuales. El padre Lombardi cita el "amplio y detallado comunicado" de la arquidiócesis de Munich en el que se muestra cómo el Papa no tiene ninguna responsabilidad en este caso. El cardenal Ratzinger se limitó a acoger en su diócesis a ese sacerdote para que pudiera ser sometido a un tratamiento terapéutico, pero no aceptó su reintegración pastoral.

De hecho, el portavoz explica que el cardenal Ratzinger, siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, estableció y aplicó las rígidas y rigurosas normas que ha asumido la Iglesia católica como respuesta a los casos de abuso que se han descubierto en los últimos años.

"Su línea ha sido siempre la del rigor y la coherencia a la hora de afrontar las situaciones más difíciles", explica el padre Lombardi.

Para ilustrar sus palabras, el sacerdote jesuita cita una entrevista concedida por el promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Charles Scicluna en la que, como nunca antes, explica de manera detallada el significado de las normas canónicas específicas establecidas por la Iglesia en los años pasados para juzgar los gravísimos delitos de abuso sexual contra menores por parte de eclesiásticos.

"Queda totalmente claro que estas normas no han buscado ni favorecido ningún tipo de cobertura para tales delitos, es más, han dado pie a una intensa actividad para afrontar, juzgar y castigar adecuadamente estos delitos en el marco del derecho eclesiástico". Por este motivo, el padre Lombardi concluye: "A pesar de la tempestad, la Iglesia ve bien el camino que debe seguir, bajo la guía segura y rigurosa del Santo Padre".

Y desea: "como ya hemos dicho, esperamos que esta tribulación pueda ser al final una ayuda para la sociedad en su conjunto para asumir mejor la protección y la formación de la infancia y la juventud".


VISITA DEL PAPA A BARCELONA

Por el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de esa Archidiócesis

BARCELONA, (ZENIT.org).- Publicamos el mensaje que ha enviado el cardenal Lluís Martínez Sistach, arzobispo de Barcelona, con motivo de la visita que realizará Benedicto XVI a Barcelona el 7 de noviembre.

TEXTO ÍNTEGRO

Desde hace unos días todos conocemos esta buena noticia: el Papa Benedicto XVI visitará Barcelona el domingo día 7 de noviembre de este año para presidir la consagración del Templo de la Sagrada Familia. Esta noticia llena nuestro corazón de gozo y esperamos con ilusión este gran evento.

El Papa ha aceptado con benevolencia, generosidad y solicitud apostólica la invitación que le hice, y manifiesta una vez más su afecto a nuestra archidiócesis y ciudad de Barcelona, a Cataluña y a toda España.

Todos los diocesanos nos unimos para expresar nuestro agradecimiento sincero y cordial al Papa Benedicto XVI por su visita. Nuestro agradecimiento debemos manifestarlo con nuestro afecto al Santo Padre y con nuestra oración constante por su ministerio de Sucesor del apóstol Pedro al servicio de toda la Iglesia.

La visita del Santo Padre confirmará nuestra fe, fortalecerá nuestra esperanza y estimulará nuestra caridad. Su presencia y su magisterio enriquecerán nuestra vida cristiana de fidelidad y amor a Dios y a la Iglesia. Esta visita apostólica de Benedicto XVI será para nosotros un auténtico don de Dios.

Consagrando el Templo de la Sagrada Familia, el Papa pone de relieve la importancia que tiene el matrimonio y la familia para el bien de las personas, de la Iglesia y de la sociedad y la necesidad de defender y ayudar a las familias y a la vida. Y al mismo tiempo su presencia en este monumento religioso, patrimonio de la humanidad, manifiesta el valor que el Santo Padre da al arte y a la belleza, ya que, como nos dice, "la belleza puede convertirse en un camino hacia lo trascendente, hacia el misterio último, hacia Dios".

Nos tenemos que preparar espiritualmente para recibir al Santo Padre, que viene en nombre del Señor, al Obispo de Roma que preside en la caridad a todas las Iglesias, al sucesor del apóstol Pedro al servicio de la Iglesia de Jesucristo extendida de Oriente a Occidente. Lo debemos hacer con la oración, con el conocimiento más profundo del ministerio del Santo Padre, su valoración y el agradecimiento a Dios por habernos dado este don, con el cumplimiento más generoso y cuidado de nuestros compromisos cristianos en la Iglesia y en la sociedad, con el trabajo de la aplicación de nuestro Plan Pastoral diocesano y con nuestra solidaridad hacia los pobres y necesitados.

Pido a todas las parroquias, comunidades religiosas, movimientos, asociaciones, escuelas e instituciones de Iglesia que trabajen desde ahora en la preparación y realización de la visita apostólica que el Papa Benedicto XVI hará a nuestra archidiócesis y ciudad de Barcelona, para que sea muy provechosa y fecunda para nuestra santidad, que es la primera y fundamental vocación de todos los bautizados, y para ofrecer al Papa un acogimiento filial, devoto y entusiasta. Pongámoslo en manos de la Virgen de la Mercè, patrona de Barcelona. A todos os agradezco vuestra colaboración.


SANTIAGO DE COMPOSTELA SE PREPARA PARA RECIBIR A BENEDICTO XVI

El Alcalde compostelano invita a recorrer el Camino de Santiago

ROMA (ZENIT.org Por Carmen Elena Villa).- Con “enorme ilusión se preparan los habitantes de Santiago de Compostela para recibir al Papa Benedicto XVI quien hace una semana anunció durante la audiencia pública su visita tanto a esta ciudad como a Barcelona a principios del mes de noviembre.

Xosé Sanchez Bugallo, alcalde de la ciudad de Santiago de Compostela, ubicada en el centro de la provincia de La Coruña en Galicia, viajó a Roma para promover que más peregrinos visiten el santuario del apóstol Santiago durante el año jubilar o “año Xacobeo”. En diálogo con ZENIT, Sanchez Bugallo aseguró que el ayuntamiento ha recibido la noticia de la visita del Pontífice como “un gran impulso y apoyo para este año”.

La catedral de Santiago de Compostela donde, según la tradición, yacen los restos del apóstol Santiago el Mayor, celebra el año jubilar cada vez que el 25 de julio, día de la fiesta de este santo, cae domingo, como ocurre este año. El siguiente año jubilar será el 2021. Esta tradición se realiza desde el año 1122.

“El Jubileo ya ha empezado, hemos abierto la Puerta Santa de nuestra catedral el pasado 31 de diciembre pero sabemos que la temporada alta empezará en Semana Santa”, dijo el alcalde. “El año jubilar trae siempre una mayor afluencia de peregrinos”, puntualiza.

Xosé Sanchez aseguró que para ello se ha creado una comisión que coordina los esfuerzos y las actividades culturales y religiosas con el arzobispado.

Entre los siglos X y XI comenzaron las peregrinaciones a Santiago de Compostela por diferentes caminos: el más conocido ha sido el francés el cual llega a España a través de los caminos de Roncesvalles y Jaca y luego pasa por tierras de Navarra, Aragón, La Rioja, Castilla y León para atravesar Galicia y llegar a Santiago.

En las rutas se fueron construyendo albergues y hospitales para los peregrinos. Así el camino de Santiago sirvió como medio para propagar diferentes corrientes artísticas, económicas y culturales como los estilos románico y gótico en la arquitectura. Los monjes de diferentes órdenes ayudaron con la difusión de esta labor.

Además del camino francés existe también el camino del norte que atraviesa el País Vasco, Cantabria y Asturias hasta llegar a Santiago. Otra es la ruta portuguesa y otra más parte desde Sevilla y atraviesa España de sur a norte. “En Santiago de Compostela se considera oficialmente peregrino a quien cumple una serie de requisitos, entre ellos, un mínimo de 100 kilómetros a pie”, aclara el alcalde.

Durante el siglo XVI comenzó a disminuir notablemente el número de peregrinos a Santiago de Compostela. El siglo pasado, en la década de los 50, algunos sacerdotes y laicos volvieron a impulsar esta peregrinación y durante los años 70 y 80 el número de caminantes comenzó a aumentar nuevamente.

En 1982 el papa Juan Pablo II visitó esta población y este hecho le dio un nuevo impulso a los caminos de Santiago. En 1989 esta ciudad fue escenario de la Jornada Mundial de la Juventud y allí se declaró el camino de Santiago como el primer itinerario cultural europeo, según cuenta el alcalde Sánchez.

En 1993 llegó la explosión de peregrinos con una novedad importante: “Se ha incorporado mucha gente de otras confesiones: evangélicos incluso budistas y personas que no tienen una confesión definida pero entienden que el camino es una oportunidad para reconciliarse y reflexionar”, asegura el alcalde.

Cuenta Sánchez Bugallo que en el siglo XVI algunos países europeos daban a los presos la oportunidad de cumplir su condena si recorrían el Camino de Santiago, cuando la pena era por un delito grave deberían recorrer el camino unas dos o hasta cuatro veces. Aseguró que actualmente en Bélgica existe todavía esa posibilidad.

“El camino de Santiago se ha vinculado con el concepto del perdón, del camino de la paz donde el peregrino está sujeto a mil aventuras y llega luego a una meta final”, dice el alcalde. “No he conocido a nadie que luego de hacer el camino se sienta decepcionado”, asegura. “He conocido en cambio miles de personas que han dicho que es una experiencia inolvidable”. Sánchez Bugallo se refirió también a los diferentes atractivos que tiene la ciudad: “Nuestros edificios y calles parecen tallados en roca viva, es puro granito, hay 2600 edificios, son todos de piedra.”.

“Me atrevo a animar a que hagan una parte del camino o que vengan, pasen por la puerta santa y disfruten de una ciudad espectacular”, concluye Xosé Sánchez.


EL "FISCAL" DE LA SANTA SEDE ILUSTRA LA RESPUESTA ANTE CASOS DE PEDERASTIA

Entrevista con monseñor Charles J. Scicluna, promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Presentamos la entrevista que ha concedido monseñor Charles J. Scicluna, promotor de justicia de la Congregación para la Doctrina de la Fe, fiscal del Tribunal de la Santa Sede, que tiene por tarea investigar los delitos que la Iglesia considera como más graves (delicta graviora): contra la Eucaristía, contra la santidad del sacramento de la penitencia y el delito contra el sexto mandamiento (No cometerás actos impuros), por parte de un clérigo con un menor de 18 años.

Delitos que con un "motu proprio" de 2001, Sacramentorum sanctitatis tutela, ha reservado como competencia a la Congregación para la Doctrina de la Fe. De hecho el "promotor de justicia" es el encargado, entre otras cosas, de la terrible cuestión de los sacerdotes acusados de pederastia que salta periódicamente a las páginas de los medios de comunicación.

La entrevista de monseñor Scicluna, de origen maltés, ha sido publicada este sábado por el diario "Avvenire".

--Monseñor, usted tiene fama de "duro", y sin embargo se acusa sistemáticamente a la Iglesia católica de ser tolerante con los llamados "curas pederastas".

--Monseñor Scicluna: Puede ser que en pasado, quizás también por un malentendido sentido de defensa del buen nombre de la institución, algunos obispos, en la práctica, hayan sido demasiado indulgentes con este tristísimo fenómeno. En la práctica, digo, porque en el ámbito de los principios la condena por esta tipología de delitos ha sido siempre firme e inequívoca. Por lo que respecta solamente al siglo pasado, basta recordar la famosa instrucción "Crimen Sollecitationes" de 1922.

--¿Pero no era de 1962?

--Monseñor Scicluna: No, la primera edición se remonta al pontificado de Pío XI. Más tarde con el beato Juan XXIII el Santo Oficio se ocupó de una nueva edición para los padres conciliares, pero la tirada fue sólo de dos mil copias que no bastaron para la distribución, aplazada sine die. De todas formas, se trataba de normas de procedimiento en los casos de solicitudes durante la confesión y de otros delitos más graves de tipo sexual como el abuso sexual de menores.

--Sin embargo, eran normas en las que se recomendaba el secreto...

--Monseñor Scicluna: Una mala traducción en inglés de ese texto dio pábulo a que se pensara que la Santa Sede imponía el secreto para ocultar los hechos. Pero no era así. El secreto de instrucción servía para proteger la buena fama de todas las personas involucradas, en primer lugar las víctimas, y después los clérigos acusados, que tienen derecho -como cualquier persona- a la presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario. A la Iglesia no le gusta la justicia concebida como un espectáculo. La normativa sobre los abusos sexuales no se ha interpretado nunca como prohibición de denuncia a las autoridades civiles.

--No obstante, ese documento sale siempre a relucir para acusar al pontífice actual de haber sido -como prefecto del antiguo Santo Oficio- el responsable objetivo de una política de encubrimiento de los hechos por parte de la Santa Sede.

--Monseñor Scicluna: Es una acusación falsa y una calumnia. En propósito me permito señalar algunos datos. Entre 1975 y 1985 no resulta que se haya sometido a la atención de nuestra congregación ningún aviso de casos de pederastia por parte de clérigos. De todas formas, tras la promulgación del Código de Derecho Canónico de 1983 hubo un período de incertidumbre acerca del elenco de delicta graviora reservados a la competencia de este dicasterio. Sólo con el motu proprio de 2001 el delito de pederastia volvió a ser de nuestra exclusiva competencia. Desde aquel momento el cardenal Ratzinger demostró sabiduría y firmeza a la hora de tratar esos casos. Más aún. Dio prueba de gran valor afrontando algunos casos muy difíciles y espinosos, sine acceptione personarum. Por lo tanto, acusar al pontífice de ocultación es, lo repito, falso y calumnioso.

--¿Qué pasa si un sacerdote es acusado de uno de los delitos más graves (delictum gravius)?

--Monseñor Scicluna: Si la acusación es verosímil el obispo tiene la obligación de investigar tanto la credibilidad de la denuncia como el objeto de la misma. Y si el resultado de la investigación previa es atendible, no tiene ya la facultad de disponer en materia y debe referir el caso a nuestra congregación, donde será tratado por la oficina disciplinaria.

--¿Quienes forman parte de esa oficina?

--Monseñor Scicluna: Junto a mí, que por ser uno de los superiores del dicasterio debo ocuparme de otras cuestiones, hay también un jefe de oficina, el padre Pedro Miguel Funes Díaz, siete eclesiásticos y un penalista laico que siguen esos procedimientos. Otros oficiales de la congregación dan su valiosa aportación según sus diversos idiomas y competencias.

--Se dice que esa oficina trabaja poco y con lentitud...

--Monseñor Scicluna: Es una observación injusta. En 2003 y 2004 una avalancha de casos cubrió nuestras mesas. Muchos procedían de Estados Unidos y se referían al pasado. En los últimos años, gracias a Dios, el fenómeno se ha reducido mucho. Y, por tanto, intentamos tratar los casos nuevos en tiempo real.

--¿Cuántos han tratado hasta ahora?

En los últimos nueve años (2001-2010) hemos analizado las acusaciones relativas a unos 3000 casos de sacerdotes diocesanos y religiosos concernientes a delitos cometidos en los últimos cincuenta años.

--Es decir, ¿tres mil casos de sacerdotes pederastas?

--Monseñor Scicluna: No es correcto definirlo así. Podemos decir que "grosso modo" en el 60% de esos casos se trata más que nada de actos de "efebofilia", o sea debidos a la atracción sexual por adolescentes del mismo sexo, en el otro 30% de relaciones heterosexuales y en el 10% de actos de pederastia verdadera y propia, esto es, determinados por la atracción sexual hacia niños impúberes. Los casos de sacerdotes acusados de pederastia verdadera y propia son, entonces, unos trescientos en nueve años. Son siempre demasiados, es indudable, pero hay que reconocer que el fenómeno no está tan difundido como se pretende.

--De los tres mil acusados, ¿cuántos han sido procesados y condenados?

--Monseñor Scicluna: Podemos decir que en el 20% de los casos se ha celebrado un proceso penal o administrativo, verdadero y propio que normalmente ha tenido lugar en las diócesis de procedencia -siempre bajo nuestra supervisión- y, sólo raramente, aquí en Roma. Haciendo así se agiliza el procedimiento. En el 60% de los casos, sobre todo debido a la edad avanzada de los acusados, no hubo proceso, pero, se emanaron contra ellos normas administrativas y disciplinarias, como la obligación de no celebrar misa con los fieles, de no confesar, de llevar una vida retirada y de oración. Hay que reafirmar que en estos casos, entre los cuales hubo algunos de gran impacto, de los que se han ocupado los medios de comunicación, no se trata de absoluciones. Ciertamente no ha habido una condena formal, pero si a una persona la obligan al silencio y a la oración, será por algo.

--Nos queda por analizar el 20% de los casos...

--Monseñor Scicluna: En un 10% de los casos, particularmente graves y con pruebas abrumadoras, el Santo Padre asumió la dolorosa responsabilidad de autorizar un decreto de dimisión del estado clerical. Se trata de un procedimiento gravísimo, emprendido administrativamente, pero inevitable. En el restante 10% de los casos los mismos clérigos acusados pidieron la dispensa de las obligaciones derivadas del sacerdocio que fue aceptada con prontitud. Los sacerdotes implicados en estos últimos casos tenían en su poder material de pornografía pederasta y por eso fueron condenados por las autoridades civiles.

--¿Cuál es la procedencia de estos tres mil casos?

--Monseñor Scicluna: Sobre todo de Estados Unidos que entre 2003-2004 representaban alrededor del 80% de la totalidad de los casos. Hacia 2009 el porcentaje estadounidense disminuyó pasando a ser el 25% de los 223 nuevos casos señalados en todo el mundo. En los últimos años (2007-2009), efectivamente, la media anual de los casos señalados a la Congregación en todo el mundo ha sido de 250 casos. Muchos países señalan sólo uno o dos casos. Aumenta, por lo tanto, la diversidad y el número de los países de procedencia de los casos, pero el fenómeno es muy limitado. Hay que tener en cuenta que son 400.000 en total los sacerdotes diocesanos y religiosos en el mundo. Esa estadística no se corresponde con la percepción creada cuando casos tan tristes ocupan las primeras planas de los periódicos.

--¿Y en Italia?

--Monseñor Scicluna: Hasta ahora no parece que el fenómeno tenga dimensiones dramáticas, aunque lo que me preocupa es un tipo de "cultura del silencio" que veo todavía muy difundida en la península. La Conferencia Episcopal Italiana (CEI) ofrece un óptimo servicio de asesoría técnico-jurídica para los obispos que deban tratar esos casos. Observo con gran satisfacción el compromiso de los obispos italianos por afrontar cada vez mejor los casos que les señalan.

--Decía hace poco que los procesos, propios y verdaderos, atañen al 20% de los tres mil casos examinados en los últimos años. ¿Se han resuelto todos con la condena de los acusados?

--Monseñor Scicluna: Muchos procesos ya celebrados se resolvieron con la condena del acusado. Pero tampoco han faltado otros en que el sacerdote fue declarado inocente o en que las acusaciones no fueron consideradas lo suficientemente probadas. De cualquier modo, en todos los casos, se analiza siempre no solo la culpabilidad o no culpabilidad del clérigo acusado sino también el discernimiento sobre su idoneidad al ministerio público.

--Una acusación recurrente a las jerarquías eclesiásticas es que no denuncian también a las autoridades civiles los delitos de pedofilia que les señalan.

--Monseñor Scicluna: En algunos países de cultura jurídica anglosajona, pero también en Francia, los obispos que saben que sus sacerdotes han cometido delitos fuera del secreto sacramental de la confesión, están obligados a denunciarlos a las autoridades judiciales. Se trata de un deber pesado porque estos obispos están obligados a realizar un gesto como el de un padre que denuncia a su hijo. A pesar de todo, nuestra indicación en estos casos es la de respetar la ley.

--¿En los casos en que los obispos no están obligados por ley?

--Monseñor Scicluna: En estos casos no imponemos a los obispos que denuncien a los propios sacerdotes, sino que les alentamos a dirigirse a las víctimas para invitarlas a denunciar a estos sacerdotes de los que han sido víctimas. Además, les invitamos a proporcionar toda la asistencia espiritual, pero no solo espiritual, a estas víctimas. En un reciente caso concerniente a un sacerdote condenado por un tribunal civil italiano, esta Congregación sugirió precisamente a los denunciantes, que se habían dirigido a nosotros para un proceso canónico, que lo comunicaran también a las autoridades civiles en interés de las víctimas y para evitar otros crímenes".

--Una última pregunta: ¿está prevista la prescripción por los "delicta graviora"?

--Monseñor Scicluna: Ha tocado un punto crítico. En el pasado, es decir antes de 1889, la prescripción de la acción penal era una norma ajena al derecho canónico. Para los delitos más graves, solo con el motu proprio del 2001 se introdujo una prescripción de diez años. Sobre la base de estas normas, en los casos de abuso sexual el decenio comienza el día en que el menor cumple dieciocho años.

--¿Es suficiente?

--Monseñor Scicluna: La praxis indica que el término de diez años no es adecuado a este tipo de casos y sería deseable volver al sistema precedente en el que no prescribían los delicta graviora. El 7 de noviembre de 2002, el venerable siervo de Dios Juan Pablo II concedió a este dicasterio la facultad de derogar la prescripción caso por caso ante una petición motivada por parte del obispo, y la derogación normalmente se concede.

Por Gianni Cardinali, traducción distribuida por Radio Vaticano.


MENSAJES PELIGROSOS PARA LOS JÓVENES

Un informe pide salir en su defensa

ROMA, (ZENIT.org).- Las imágenes sexuales y los mensajes de los medios animando a un comportamiento licencioso son una amenaza para los jóvenes, afirma un informe publicado por el Ministerio del Interior del Reino Unido.

El Ministerio del Interior encargó a una psicóloga independiente, la doctora Linda Papadopoulos, que examinara el impacto de una cultura invadida por el sexo en el contexto de los esfuerzos del gobierno británico por reducir la violencia contra las mujeres.

"Cambiar las actitudes llevará tiempo pero es esencial si queremos parar la violencia contra las mujeres y las chicas", comentaba el ministro del interior, Alan Johnson, en el comunicado de prensa de 26 de febrero que acompañaba el informe.

Tanto el gobierno del Partido Laborista como la oposición del Partido Conservador están preocupados por el impacto de la cultura contemporánea en los jóvenes. Antes de la publicación del informe, el líder de los conservadores, David Cameron, había dicho que estaba a favor de restringir la publicidad irresponsable dirigida a los niños, informó el 26 de febrero la BBC.

En el mismo informe - titulado "Sexualization of Young People: Review" (Sexualización de los Jóvenes: Revisíón) - Papadopoulos explicaba que su investigación formaba parte de una consulta que busca aumentar la conciencia sobre el problema de la violencia contra las mujeres. Investigaba en particular la cuestión de si hay un nexo entre la sexualización de la cultura y la violencia.

"Las mujeres son veneradas - y recompensadas - por sus atributos físicos, y tanto las chicas como los chicos se ven presionados a imitar estereotipos de género polarizados desde una edad cada vez más joven", comentaba el informe. El informe definía la sexualización como "la imposición de la sexualidad adulta a los niños y jóvenes antes de que sean capaces de afrontarla, mental, emocional y físicamente".

NIÑOS COMO ADULTOS, ADULTOS COMO NIÑOS

El uso de imágenes sexuales en los medias no es precisamente un fenómeno reciente. No obstante, en los últimos años se ha dado un aumento de su volumen sin precedentes. Además, los niños son presentados con mayor frecuencia como si fueran adultos, mientras que a las mujeres se las infantiliza.

"Esto lleva a difuminar las líneas entre madurez e inmadurez sexual y, en la práctica, legitima la noción de que los niños puedan ser tratados como objetos sexuales", precisaba el texto.

Al tratar de los niños, una de las preocupaciones destacadas en el informe es que, a una edad joven, las capacidades cognitivas necesarias para hacer frente a imágenes persuasivas de los medios todavía no se han desarrollado. Junto a esta falta de capacidad para afrontar tales imágenes, la capacidad de penetración de una cultura sexualizada da como resultado que los niños estén frecuentemente expuestos a material que no es apropiado para su edad.

El informe observaba que uno de los temas dominantes en los programas populares es que las chicas deberían presentarse como sexualmente deseables si quieren ser populares entre los chicos. Esto está presente incluso para niños más jóvenes, a los que se anima a vestir de forma que llamen la atención por sus atributos sexuales aunque todavía no los posean.

Las muñecas, por ejemplo, se presentan de una forma notoriamente sexualizada. Objetos como cajas de lápices y otros efectos de escritorio para niños llevan el logo de la conejita de Playboy. La ropa interior con relleno se comercializa y vende para niños de hasta ocho años.

Y así, el mensaje predominante para los chicos es que deberían ser sexualmente dominantes y tratar el cuerpo femenino como un objeto.

La televisión, las películas, la música, junto con los medios escritos, todos presenten a los jóvenes este mensaje hiper sexualizado, observaba el informe.

DESORDEN ADOLESCENTE

Puesto que los niños reciben continuos llamamientos a adecuarse a tales imágenes, uno de los resultados que pueden ocurrir es el descontento con el propio cuerpo y una pobre autoestima que, a su vez, pueden provocar depresión y desórdenes alimenticios. Junto a estos desórdenes como la anorexia, las mujeres jóvenes recurren en mayor número a la cirugía cosmética, bajo la presión de parecerse a una imagen idealizada.

Los niños y adolescentes también se encuentran en los medios con una gran cantidad de contenido que es explícitamente sexual o incluso pornográfico, añadía Papadopoulos. La facilidad de acceso a internet, junto con el material enviado por correo electrónico y los teléfonos móviles dan como resultado que sea difícil restringir que dicho contenido llegue a los jóvenes.

De hecho, observaba el informe, la industria del sexo está ahora desatada y se ha vuelto parte de la cultura diaria. Los anuncios laborales hacen rutinariamente publicidad de vacaciones en agencias de acompañamiento, clubs, salas de masaje y canales de sexo en televisión.

"El hecho de que tanto en la cultura de las celebridades como en la popular las mujeres sean habitualmente presentadas como llenas de éxito y celebradas por su atractivo sexual y su apariencia - con poca referencia a su inteligencia o a sus capacidades - lanza un poderoso mensaje a los jóvenes sobre qué es lo que vale y en lo que deberían centrarse", comentaba el informe.

Los investigadores comprobaron al examinar el contenido de las páginas webs de los jóvenes que muchos adolescentes colgaban imágenes sexualmente explícitas de sí mismos, y entre sus compañeros el lenguaje despectivo y degradante es común, señalaba el informe.

La sexualización de las chicas también está contribuyendo a un mercado de imágenes de abusos pederastas, observaba el informe. Muchas chicas jóvenes se presentan de formas provocativas y abiertamente sexuales para el consumo de otros jóvenes y envían estas imágenes a través de las páginas de redes sociales o a través de fotografías enviadas por correo o teléfonos móviles.

"Los jóvenes mismos están produciendo e intercambiándose lo que no es otra cosa que ‘pornografía infantil' - un hecho confirmado por el creciente número de adolescentes que están siendo condenados por la posesión de este material", comentaba el informe.

SEXUALIZACIÓN Y VIOLENCIA

Al tratar la cuestión de la relación entre sexualización y violencia contra las mujeres, el informe citaba investigaciones que muestran que los adultos que los adultos que han visto imágenes de mujeres como objetos sexuales tienden a aceptar más la violencia.

"Las evidencias reunidas en la revisión sugieren un nexo claro entre el consumo de imágenes sexualizadas, una tendencia a ver a las mujeres como objetos, y la aceptación de actitudes y comportamientos agresivos como norma", añadía el informe.

Papadopoulos hacía también referencia a una reciente encuesta que mostraba que para muchos jóvenes, la violencia dentro de las relaciones es algo corriente. En el grupo de edad de entre 13 y 17 años, una de cada tres chicas adolescentes había sido sometida a actos sexuales no consentidos durante una relación, y una de cada cuatro había sufrido violencia física.

Los investigadores citados en el informe también sugerían que al animar a los espectadores masculinos a percibir a las mujeres como seres sexuales, la publicidad promueve una mentalidad en la que las mujeres son vistas como subordinadas y, por tanto, como blancos apropiados de la violencia sexual.

"La repetida presentación de los hombres como dominantes y agresivos y de las mujeres como subordinadas y degradadas está sin duda perpetuando la violencia contra las mujeres", establecía el informe.

REBELIÓN

El informe concluía apelando a que la gente se dé cuenta de que la sexualización es un tema de profunda importancia con graves consecuencias para los individuos, las familias y la sociedad. Estudios similares en Estados Unidos y Australia han llegado a las mismas conclusiones, apuntaba el informe. Al mismo tiempo pedía que se investigara más este fenómeno. El informe terminaba con una lista de 36 recomendaciones específicas sobre cómo tratar con la sexualización.

Además de informes como el recientemente publicado por el Ministerio del Interior británico, la oposición a la sexualización de la cultura contemporáneo crece entre la gente de la calle.

Un ejemplo de ello viene de Australia con la página web Collective Shout, que ofrece una plataforma interactiva para individuos y grupos para actuar contra las empresas y los medios que presenten a las mujeres como objetos y sexualicen a las chicas para vender productos y servicios.

Al final, quizás, la solución a problemas tales como la degradación de la sexualidad no consista en establecer más reglamentaciones del gobierno. Lo que se necesita de verdad es un cambio básico en la opinión pública que sea resultado de una revuelta contra la explotación de las mujeres, una revuelta que surja de personas concienciadas, cansadas de ver cómo se degrada la dignidad humana.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado


EL TERREMOTO DE CHILE DEJA SIN CASA A LAS HERMANAS DE BETANIA

CHILE (OMPRESS) Las Misioneras Hermanas de Betania se han quedado sin la casa que tenían en Talca (a 90 Km. de Concepción) como consecuencia del terremoto que afectó a Chile el pasado 27 de febrero. Las misioneras, que trabajan en la evangelización de los pobres, vivían en una casa, propiedad del Obispado, adosada a la Parroquia Nuestra Señora de Fátima (donde realizaban su trabajo pastoral), que ha quedado en muy mal estado. Provisionalmente están durmiendo en un local perteneciente a los PP. Piamartinos y comen con familias conocidas. Durante el día distribuyen alimentos y lo necesario entre los afectados. La comunidad, integrada por dos hermanas chilenas y dos españolas, no ha sufrido ningún daño personal y se disponen ahora a encontrar una casa donde puedan seguir su vida regular.

En su momento, OMP ayudó a las Hermanas de Betania a construir la Casa Noviciado, quienes quieran colaborar ahora para que puedan encontrar una nueva casa, su número de cuenta es: 2100 0900 9701 79003265 Congregación Misionera Hermanas de Betania, indicando "Ayuda para la Casa de Chile".

Más información:

www.hermanasdebetania.es


MONSEÑOR MARTÍNEZ CAMINO REIVINDICA LA PRESENCIA SOCIAL Y PÚBLICA DEL CRUCIFIJO EN SU PREGÓN DE LA SEMANA SANTA DE PLASENCIA, ESPAÑA.

MADRID (SIC) Mons. Juan Antonio Martínez Camino, S.I., obispo auxiliar de Madrid y secretario general de la Conferencia Episcopal Española, ha pronunciado ayer en la recién restaurada catedral de Plasencia (Cáceres) el pregón de Semana Santa de esta ciudad extremeña. Tomando pie en el himno del siglo VI, Crux fidelis (¡Oh cruz fiel!), con el título La Santa Cruz y el Crucificado el pregonero ha hecho una meditación sobre la humanidad del Hijo eterno de Dios, colgada, como un fruto precioso, del árbol de la cruz. Al hilo de la historia de las imágenes de la cruz y del crucifijo, se entiende mejor la novedad inaudita del mensaje que constituye el centro de la Semana Santa.

El pregón arranca con una mirada al hermoso calvario que corona el retablo, de Gregorio Fernández, de la catedral placentina: expresión significativa de un estilo de crucificados, propio de nuestra imaginería barroca, que otorgan pleno realismo humano a la mirada del Señor, a su sangre, a sus heridas, a su cuerpo hermoso y triturado, sufriente y soberano.

Pero ¿cuándo aparecen estos crucifijos? La historia del arte cristiano pensaba – hasta hace poco – que habría habido que esperar a la alta Edad media, es decir, mil años después del primer Viernes Santo, para poder ver un crucifijo. Y aquellos cristos románicos eran de otro modo: soberanos, con corona real, reinando desde el trono de la cruz sobre el pecado y sobre la muerte.

Hoy sabemos que los primeros crucifijos aparecieron ya en el siglo VI, al tiempo que el himno Crux fidelis, que seguimos cantando en la adoración de la cruz en la liturgia del Viernes santo. En todo caso, más de trescientos años después de la muerte de Jesús. Durante el pregón se mostraron fotografías del crucifijo de Schnütgen (Colonia), el más antiguo que se conserva.

Ni siquiera el signo de la cruz, desnuda, parece que haya sido tomado por los cristianos como señal de su fe hasta bien entrado el siglo IV. Naturalmente, hay himnos litúrgicos de época apostólica que no nos permiten albergar dudas acerca de la veneración del glorioso madero desde los tiempos más tempranos. Pero la cruz era por entonces un instrumento de suplicio. Fue necesario un tiempo para que madurara la sensibilidad para el nuevo mensaje.

Y, luego, desde que en el siglo V, el famoso Concilio de Calcedonia dejara bien sentada la doctrina cristológica acerca de la verdadera humanidad y divinidad del hijo de María e Hijo eterno del Padre, las cosas estaban ya a punto para que el “árbol de la cruz” fuera representado también con el “dulce fruto” colgando de sus ramas: el cuerpo atormentado y muerto del Hijo de Dios.

La Semana Santa que se acerca volverá a llenar nuestros ojos y nuestros corazones con esas benditas imágenes. El Dios invisible se ha hecho visible asumiendo nuestra propia carne de pecado. En su sangre hemos aprendido hasta dónde llega el poder de su amor infinito. Es Dios mismo quien puede sufrir la muerte por nosotros merecida para llevarnos a la Luz.