1.- LA VISITA DE BENEDICTO XVI A ESPAÑA

Es sabido que Benedicto XVI viajará a España en noviembre, para visitar Santiago de Compostela –con motivo del Año Jubilar—y Barcelona, para la consagración del Templo de la Sagrada Familia. Hay que decir, ante todo, que el Papa, y por supuesto, la complicada maquinaria vaticana, ha respondido con celeridad a las dos invitaciones. Y, aunque realmente las ocasiones son importantes, no suele ser frecuenta esa rapidez en aceptar un viaje, lo cual, sin duda, tenemos que agradecer los españoles y muy especialmente los ciudadanos de Santiago y de Barcelona.

El Año jubilar compostelano se celebra cuando la fecha de la festividad del Apóstol Santiago, el 25 de julio, cae en domingo y, por ejemplo, tras este año de 2010, la próxima ocasión será ya 2021. La consagración del Templo de la Sagrada Familia, una de las construcciones eclesiásticas más famosas del mundo, obra del arquitecto Gaudí, tienen, sin duda, una muy especial relevancia.

Nosotros, aquí en Betania, nos congratulamos por ambas presencias pontificias y esperamos poder acompañar al Pontífice en su periplo español de este año de 2010. Y recordar que, en agosto de 2011, el Papa estará presente en la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid. La cercanía de ese viaje de 2011 podría haber aconsejado la no visita del Papa en este año, pero, sin duda, un reconocimiento muy especial de las dos celebraciones de noviembre de 2010 por parte del Pontífice ha hecho posible, pues, las visitas a Barcelona y a Santiago.

 

2.- ¿ESTAMOS, O NO, CONVERTIDOS?

Estamos ya en los umbrales de la Semana Santa. La cuaresma se termina y es lógico que hayamos pensado muy insistentemente sobre nuestra conversión, sobre nuestro encuentro renovado con el Señor Jesús. Se ha dicho muchas veces que la conversión dura toda la vida y, también, que es un camino discontinuo. Hay muchas cosas que impiden la rectitud de ese camino. Y entre ellas no debemos de olvidar las tentaciones. El Señor las tuvo en el desierto y, sin duda, tenían un fondo de mayor sutileza que su propia enunciación primera podría parecer. El Malo intentaba, sobre todo, separar a Jesús de Nazaret de la misión marcada por el Padre. Los reinos de la tierra, las caídas del pináculo del templo o la transformación de las piedras en pan eran planteamientos de una cierta normalidad, aunque engañosa. El Diablo quería que Jesús usase su poder para sí mismo, para su beneficio. Y en la misión encargada por el Padre Dios aparecía “abajarse” hasta la desaparición, como bien muestra la profecía de Isaías referente al Varón de Dolores.

EL TENTADOR ES MENTIROSO

En nuestra vida cotidiana, las tentaciones son también sutiles y nunca muestran, desde el principio, el resultado final y nefasto de las mismas. El Tentador es fundamentalmente mentiroso y siempre promete, pero jamás da nada, ni siquiera a Fausto. Pero, en fin, muchas de nuestras dificultades en el camino de seguimiento a Cristo nos pueden parecer problemas psicológicos y `parece útil analizar esto. Y el camino de Ignacio de Loyola, al respecto de dichas variaciones psicológicas, es formidable. Hemos de decir, no obstante, que no estamos iniciando una serie sobre San Ignacio de Loyola pero un lector de Boston nos pedía ampliación de dicho tema –tratado con menos extensión en nuestro anterior editorial—y eso hacemos.

Hay situaciones de inesperada tristeza, o de pereza, o de inseguridad; la confusión nos llega y comenzamos a no estar seguros de nada, o de casi nada. Cuando nuestro estado de ánimo está así y no hay un problema objetivo –una desgracia real o un asunto difícil que hemos analizado suficientemente—que lo provoque es que el Tentador ha mordido en carne y nos tiene sujetos. Estas incidencias en el cambio de carácter o reacciones sobre los estados de ánimo ya los vio con maestría excepcional, Ignacio de Loyola, en el siglo XVI, trescientos años antes de naciera Freud, el psicoanálisis y las modernas técnicas de examen de la mente.

CAMBIOS DE ESTADO DE ÁNIMO

San Ignacio en su Autobiografía narra como descubrió esos cambios de estado de ánimo en plena conversión. Y así experimentaba paz y alegría si sus pensamientos iban dirigidos hacia futuras acciones religiosas, de seguimiento de Jesús o de los santos. Por el contrario, tras dedicarse a pensar sobre cuestiones mundanas o de galanteos –y tener momentáneamente unas emociones fuertes—luego quedaba postrado en la más absoluta tristeza. Asimismo, Ignacio sufrió fuertemente de escrúpulos sobre los pecados anteriores, que le acercaron a situaciones límites. Bueno, él, sobre todo al principio, se maravillaba de esos cambios interiores. De ese acceso a la alegría o a la tristeza, en función de otear solo su futuro comportamiento, sacó las figuras de consolación o desolación, que resultan concepciones magistrales de la psicología humana en función de la religión.

Por otro lado, la lectura de la Autobiografía de Ignacio es importante para todo aquel que este iniciando un camino de cambio profundo, de vuelta a la Iglesia desde fuera y tras mucho tiempo de alejamiento. ¿Y por que decimos eso? Pues porque el Fundador de la Compañía de Jesús relata con una gran minuciosidad ese propio camino y es posible que muchos, en algún momento, nos veamos –en mayor o menos medida—retratados por la peripecia de Ignacio. Por otro lado, la Autobiografía se lee como un auténtico libro de aventuras. Sería, finalmente, en el librito llamado Ejercicios Espirituales donde más se condensó esa experiencia psicológica de Ignacio. Dicho libro ha servido para impartir tandas de Ejercicios a millones de personas a lo largo de los últimos cuatrocientos años, pero también su lectura es muy gratificante, incluso para quienes no han tenido la experiencia de recibir la enseñanza de los Ejercicios Espirituales.

BETANIA: SITIO ABIERTO

La tendencia de Betania, y de su editor, Ángel Gómez Escorial, de hacer continuas referencias al fundador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola, ha hecho pensar –ya desde antiguo—a muchos lectores de Betania que esta Web tuviera alguna relación orgánica o de dependencia con los jesuitas. Pues no es así. Lo que sucede es que el descubrimiento de la obra escrita de Iñigo de Loyola fue fundamental para el Editor en los momentos de su conversión. Recientemente un lector buscaba posibles conexiones o pertenencias del Editor con el llamado “movimiento progresista” de la Iglesia. Pues tampoco es así. Lo que sucede que Betania esta abierta a todo el mundo. Y así por ejemplo, entre los autores de homilías hay varios sacerdotes diocesanos, un jesuita, dos agustinos y un sacerdote del Opus Dei. Y todos son queridos y respetados por el Editor y por los lectores. Abiertos con todos y para todos, con tal que sean coherentes con el magisterio de la Iglesia

 

3. - SAN JOSÉ: ALEGRÍA EN CUARESMA

Casi al final de la cuaresma se presenta este año la fiesta de San José, esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús. Es, al menos en el mundo hispánico, una explosión de alegría en medio de la austeridad cuaresmal. En España es patrón de numerosas ciudades y de muchas personas. Los nombres de José, Josefa, Pepe, Pepita y todas sus variantes son, sin duda, los más frecuentes de los censos de los hispanohablantes. En España, por ejemplo, Valencia celebra la Fiesta de las Fallas, donde arden a las doce de la noche del día 19 de marzo unos peculiares monumentos de madera y cartón-piedra, y que sin duda tienen una interpretación finalista y penitencial. Se queman los malos modos, se incendian los viejos pecados...

Pero últimamente la Fiesta de San José, fuera de Valencia, es medio de negociación y de chalaneo para ajustar los calendarios laborales en España. Y así ocurre como este año que no será fiesta en todos los lugares, lo cual es una verdadera lástima. En esta negociación también participan, a veces, las diócesis, prefiriendo las fiestas particulares de cada pueblo y ciudad. Queremos reivindicar esta fiesta importante, auténtico centro espiritual y litúrgico en medio de la cuaresma.