Dolores y Gozos de San José

Por Jesús Martí Ballester

Para honrar a san José, la Iglesia, siguiendo una antigua costumbre, que inició el venerable P. Jenaro Sarnelli, discípulo de san Alfonso María de Ligorio, prepara su fiesta del día 19 de marzo, dedicando al Santo Patriarca los siete domingos anteriores a recordar los principales dolores y gozos de su vida. Comienzan el séptimo domingo antes del 19 de marzo (último domingo de enero o primero de febrero), a la que los Papas Gregorio XVI y Pío IX enriquecieron con diversas indulgencias.

En el convento de carmelitas del Desierto de las Palmas, cerca de Castellón de la Plana, hay un paseo poblado de capillitas dedicadas a glosar en azulejos los Siete Dolores y Gozos de San José. Al misterio correspondiente acompañan unos versos sencillos que quieren motivar la devoción y el culto al Santo que mereció ser de Jesús Padre amado y Esposo Privilegiado de la Madre que ha elegido.

 

Primer Dolor y Gozo

El primer dolor tuviste

viendo encinta a tu Esposa

y a esta pura, intacta rosa

abandonarla quisiste,

y aunque esta pena fue triste,

tuviste gozo en saber,

que había Dios de nacer

de tu Esposa Virgen pura,

lo que un ángel te asegura

para mostrar tu deber.

 

Segundo Dolor y Gozo

Segundo dolor mostráis

mirando al Verbo humanado

sobre pajas reclinado,

y de su pena lloráis.

Entre pajas abrigáis

al que es Salvador del mundo

y tenéis gozo segundo

viendo que ángeles y cielo

cantan la gloria en el suelo

a este misterio profundo.

 

Tercer Dolor y Gozo

El tercer dolor que oprime

tus entrañas paternales

es ver correr los raudales

de sangre con que se imprime,

a costa de un Dios que gime,

el duro rescate del hombre.

Y el gozo fue con el nombre

de Jesús, Santo, inefable,

que un ángel te dice afable

se llame y así se nombre.

 

Cuarto Dolor y Gozo

El cuarto dolor y llanto,

que os aflige el corazón,

fue cuando el viejo Simeón,

lleno de Espíritu Santo,

predijo la pena y llanto

y muerte del Salvador.

Pero templó este dolor

el gozo tan deseado

de habernos Dios rescatado

de la culpa y deshonor

 

Quinto Dolor y Gozo

El quinto dolor te causa

un Herodes ambicioso

y a Egipto huyes presuroso

con tu Dios, Esposa y casa.

A aquel la ambición le abrasa,

y tú, gran gozo tuviste

cuando los ídolos viste

en Egipto por el suelo,

que fue el premio a tu desvelo

y al demonio pena triste.

 

Sexto Dolor y Gozo

El sexto dolor tuviste

viendo que no está segura

de Jesús la vida pura

en el Belén del que huiste.

El gozo, en sueño, tuviste

cuando un ángel reverente,

dijo: a Galilea vete

con el Niño y con su Madre,

porque ya su Eterno Padre

quitó a Herodes de la gente.

 

Séptimo Dolor y Gozo

El dolor séptimo ha sido

cuando el niño bienamado

quedó en el Templo anhelado

y le lloraste perdido.

Pero fue el gozo cumplido

y debido a tu eficacia,

porque no fue tuya la desgracia

de haber perdido a Dios,

porque nadie, si no es vos,

le pierde y se queda en Gracia.

 

SENCILLOS VERSOS.-A los versos sencillos añadimos su correspondiente cita bíblica

Primer Domingo

Primer Dolor: cuando estaba dispuesto a repudiar a su inmaculada esposa. Estando desposada su madre María con José, antes de vivir juntos se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo (Mt 1,18).

Primer Gozo: cuando el Arcángel le reveló el sublime misterio de la Encarnación. El ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, pues lo concebido en ella es del Espíritu Santo (Mt 1, 20).

Segundo Domingo

Primer Dolor: al ver nacer el niño Jesús en la pobreza. Vino a los suyos, y los suyos no le recibieron (Jn 1,11).

Segundo Gozo: al escuchar la armonía del coro de los ángeles y observar la gloria de esa noche. Fueron deprisa y encontraron a María, a José y al niño reclinado en el pesebre (Lc 2,16).

Tercer Domingo

Primer Dolor: cuando la sangre del niño Salvador fue derramada en su circuncisión. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido en el seno materno (Lc 2,21).

Segundo Gozo: dada con el nombre de Jesús. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados (Mt 1, 21).

Cuarto Domingo

Primer Dolor: la profecía de Simeón, al predecir los sufrimientos de Jesús y María. Simeón los bendijo, y dijo a María, su madre: Mira, éste ha sido puesto... como signo de contradicción... para que se descubran los pensamientos de muchos corazones (Lc 2, 34-35).

Segundo Gozo: la predicción de la salvación y gloriosa resurrección de innumerables almas. Porque han visto mis ojos tu salvación, la que preparaste ante todos los pueblos; luz para iluminar a las naciones (Lc 2, 30-31).

Quinto Domingo

Primer Dolor: en su afán de educar y servir al Hijo del Altísimo, especialmente en el viaje a Egipto. El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo (Mt 2,13).

Segundo Gozo: al tener siempre con él a Dios mismo, y viendo la caída de los ídolos de Egipto. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que dice el Señor por el profeta: «De Egipto llamé a mi hijo» (Mt 2,15).

Sexto Domingo

Primer Dolor: al regresar a su Nazaret por el miedo a Herodes Arquelao. El se levantó, tomó al niño y a su madre y regresó a la tierra de Israel. Pero al oír que Arquelao reinaba en Judea muerto su padre Herodes, temió ir allá (Mt 2, 21-22).

Segundo Gozo: al regresar con Jesús de Egipto a Nazaret y la confianza establecida por el Ángel. Y fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo dicho por los profetas: será llamado Nazareno (Mt 2,23).

Séptimo Domingo

Primer Dolor: cuando sin culpa pierde a Jesús, y lo busca con angustia por tres días. Le estuvieron buscando entre los parientes y conocidos, y al no hallarle, volvieron a Jerusalén en su busca (Lc 2, 44-45).

Segundo Gozo: al encontrarlo en medio de los doctores en el Templo. Al cabo de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándoles y haciéndoles preguntas (Lc 2,46).