MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA DE 2010

EL PAPA INDICA COMO OBJETIVO PRIORITARIO EL ACCESO DE TODOS AL ALIMENTO

LA RED CÁRITAS FLETA SEIS BUQUES CON 15.000 TONELADAS DE AYUDA HUMANITARIA PARA HAITÍ

EL DESARME INTEGRAL, ÚNICA VÍA HACIA LA PAZ

EL CARDENAL MARADIAGA PROMUEVE UNA REGENERACIÓN MORAL EN HONDURAS

“LA IGLESIA Y LOS ENFERMOS”, CARTA DEL ARZOBISPO DE BURGOS

CURSO DE LATÍN POR INTERNET

UN ULTRA LIGERO PARA UN OBISPO CAPUCHINO EN EL CONGO

ARZOBISPO ESPAÑOL PIDE A PERIODISTAS CATÓLICOS NO OCULTAR SU FE

ORGANIZAN CURSO SOBRE ICONOGRAFÍA CRISTIANA EN GRANADA, ESPAÑA

INAUGURAN EN RASCACIELOS ESPAÑOL CAPILLA "MÁS ALTA DEL MUNDO"

QUITAN A IGLESIA EN COSTA RICA DERECHO A ELEGIR PROFESORES DE RELIGIÓN


MENSAJE DEL PAPA PARA LA CUARESMA DE 2010

La justicia divina, salvación para el hombre

CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el Mensaje del Papa para la Cuaresma de este año, con el título "La justicia de Dios se ha manifestado por medio de la fe en Cristo" (Rm 3, 21-22), que ha sido dado a conocer en rueda de prensa.

TEXTO ÍNTEGRO

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas. Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo (cf. Rm 3,21-22).

JUSTICIA: "DARE CUIQUE SUUM"

Me detengo, en primer lugar, en el significado de la palabra "justicia", que en el lenguaje común implica "dar a cada uno lo suyo" - "dare cuique suum", según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III. Sin embargo, esta clásica definición no aclara en realidad en qué consiste "lo suyo" que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios (es más, Jesús mismo se preocupó de curar a los enfermos, de dar de comer a la multitud que lo seguía y sin duda condena la indiferencia que también hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas), pero la justicia "distributiva" no proporciona al ser humano todo "lo suyo" que le corresponde. Este, además del pan y más que el pan, necesita a Dios. Observa san Agustín: si "la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo... no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios" (De Civitate Dei, XIX, 21).

¿DE DÓNDE VIENE LA INJUSTICIA?

El evangelista Marcos refiere las siguientes palabras de Jesús, que se sitúan en el debate de aquel tiempo sobre lo que es puro y lo que es impuro: "Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre... Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas" (Mc 7,15. 20-21). Más allá de la cuestión inmediata relativa a los alimentos, podemos ver en la reacción de los fariseos una tentación permanente del hombre: la de identificar el origen del mal en una causa exterior. Muchas de las ideologías modernas tienen, si nos fijamos bien, este presupuesto: dado que la injusticia viene "de fuera", para que reine la justicia es suficiente con eliminar las causas exteriores que impiden su puesta en práctica. Esta manera de pensar advierte Jesús es ingenua y miope. La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas; tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal. Lo reconoce amargamente el salmista: "Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre" (Sal 51,7). Sí, el hombre es frágil a causa de un impulso profundo, que lo mortifica en la capacidad de entrar en comunión con el prójimo. Abierto por naturaleza al libre flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiado los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (cf. Gn 3,1-6), experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbre. ¿Cómo puede el hombre librarse de este impulso egoísta y abrirse al amor?

JUSTICIA Y SEDAQAD

En el corazón de la sabiduría de Israel encontramos un vínculo profundo entre la fe en el Dios que "levanta del polvo al desvalido" (Sal 113,7) y la justicia para con el prójimo. Lo expresa bien la misma palabra que en hebreo indica la virtud de la justicia: sedaqad. En efecto, sedaqad significa, por una parte, aceptación plena de la voluntad del Dios de Israel; por otra, equidad con el prójimo (cf. Ex 20,12-17), en especial con el pobre, el forastero, el huérfano y la viuda (cf. Dt 10,18-19). Pero los dos significados están relacionados, porque dar al pobre, para el israelita, no es otra cosa que dar a Dios, que se ha apiadado de la miseria de su pueblo, lo que le debe. No es casualidad que el don de las tablas de la Ley a Moisés, en el monte Sinaí, suceda después del paso del Mar Rojo. Es decir, escuchar la Ley presupone la fe en el Dios que ha sido el primero en "escuchar el clamor" de su pueblo y "ha bajado para librarle de la mano de los egipcios" (cf. Ex 3,8). Dios está atento al grito del desdichado y como respuesta pide que se le escuche: pide justicia con el pobre (cf. Si 4,4-5.8-9), el forastero (cf. Ex 20,22), el esclavo (cf. Dt 15,12-18). Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia. En otras palabras, es necesario un "éxodo" más profundo que el que Dios obró con Moisés, una liberación del corazón, que la palabra de la Ley, por sí sola, no tiene el poder de realizar. ¿Existe, pues, esperanza de justicia para el hombre?

CRISTO, JUSTICIA DE DIOS

El anuncio cristiano responde positivamente a la sed de justicia del hombre, como afirma el Apóstol Pablo en la Carta a los Romanos: "Ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado... por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia (Rm 3,21-25).

¿Cuál es, pues, la justicia de Cristo? Es, ante todo, la justicia que viene de la gracia, donde no es el hombre que repara, se cura a sí mismo y a los demás. El hecho de que la "propiciación" tenga lugar en la "sangre" de Jesús significa que no son los sacrificios del hombre los que le libran del peso de las culpas, sino el gesto del amor de Dios que se abre hasta el extremo, hasta aceptar en sí mismo la "maldición" que corresponde al hombre, a fin de transmitirle en cambio la "bendición" que corresponde a Dios (cf. Ga 3,13-14). Pero esto suscita en seguida una objeción: ¿qué justicia existe dónde el justo muere en lugar del culpable y el culpable recibe en cambio la bendición que corresponde al justo? Cada uno no recibe de este modo lo contrario de "lo suyo"? En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.

Se entiende, entonces, como la fe no es un hecho natural, cómodo, obvio: hace falta humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo "mío", para darme gratuitamente lo "suyo". Esto sucede especialmente en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia "más grande", que es la del amor (cf. Rm 13,8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperar.

Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma culmina en el Triduo Pascual, en el que este año volveremos a celebrar la justicia divina, que es plenitud de caridad, de don y de salvación. Que este tiempo penitencial sea para todos los cristianos un tiempo de auténtica conversión y de intenso conocimiento del misterio de Cristo, que vino para cumplir toda justicia. Con estos sentimientos, os imparto a todos de corazón la bendición apostólica.

Vaticano, 30 de octubre de 2009

©Libreria Editrice Vaticana


EL PAPA INDICA COMO OBJETIVO PRIORITARIO EL ACCESO DE TODOS AL ALIMENTO

Al recibir al nuevo embajador de Guatemala

CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- “Conseguir que todos puedan disponer del alimento necesario es un derecho básico de toda persona y, por tanto, un objetivo prioritario”. Lo afirmó Benedicto XVI este sábado al recibir al nuevo embajador de Guatemala ante la Santa Sede, Alfonso Roberto Matta Fahsen, con motivo de la presentación de sus cartas credenciales.

El Papa indicó que para lograrlo, “además de recursos materiales y decisiones técnicas, hacen falta hombres y mujeres con sentimientos de compasión y solidaridad, que se encaminen hacia la consecución de esta meta”. También señaló que “trabajar en esta dirección es promover y dignificar la vida de todos, especialmente la de aquellos más vulnerables y desprotegidos, como los niños”. Éstos, “sin una adecuada alimentación, ven comprometido su crecimiento físico y psíquico y, a menudo, se ven abocados a trabajos impropios de su edad o inmersos en tragedias”, advirtió.

En su discurso al embajador Matta Fahsen, Benedicto XVI se refirió al 75 aniversario de la creación de la nunciatura apostólica en Guatemala, que se celebrará en 2011. Le expresó su esperanza en que esta conmemoración “dé nuevos impulsos a la cooperación existente en su patria entre el Estado y la Iglesia, fundada en el respeto y la autonomía de las distintas esferas que les son propias”.

Y confió en que igualmente “se progrese en el diálogo leal y honesto para fomentar el bien común de toda la sociedad guatemalteca, que ha de otorgar una atención especial a los más desfavorecidos”. “En este contexto -afirmó-, no puedo olvidar a quienes sufren las consecuencias de los fenómenos climáticos que, también en su país, contribuyen a aumentar la sequía y favorecen la pérdida de las cosechas, produciendo desnutrición y pobreza”.

El Papa recordó que “esta situación extrema ha llevado recientemente al Gobierno nacional a declarar el "estado de calamidad pública" y a solicitar la ayuda de la comunidad internacional”. En este punto, manifestó su afecto y cercanía espiritual a los que padecen estas graves contrariedades, así como el reconocimiento a las instituciones de su patria que con dedicación se esfuerzan por aportar soluciones a estos problemas tan serios”. Mencionó la “magnanimidad” de los cooperantes, los voluntarios y todos los que están intentando paliar el dolor, el hambre y la indigencia en el país.

Y agradeció el servicio de los distintos organismos y agencias de cooperación internacional y el de “los amados hijos de la Iglesia en Guatemala”. Por otra parte, el Papa destacó “los numerosos valores humanos y evangélicos que atesora el corazón de los ciudadanos de su país”. Entre ellos, señaló “el amor a la familia, el respeto a los mayores, el sentido de responsabilidad y, sobre todo, la confianza en Dios, que reveló su rostro en Jesucristo” “De este copioso patrimonio espiritual se pueden sacar las fuerzas necesarias para contrarrestar otros factores que deterioran el tejido social guatemalteco, como el narcotráfico, la violencia, la emigración, la inseguridad, el analfabetismo, las sectas o la pérdida de referencias morales en las nuevas generaciones”, declaró.

Refiriéndose a su última encíclica “Caritas in veritate”, afirmó que, además de las iniciativas para luchar contra los efectos de la pobreza que ya se están llevando a cabo en Guatemala, deben buscarse nuevas soluciones “a la luz de una visión integral del hombre”. En este sentido, destacó que “las autoridades del país podrán contar siempre con la solícita colaboración de la Iglesia”. Benedicto XVI expresó su reconocimiento “por las acciones que se están llevando a cabo en Guatemala para consolidar las garantías de un verdadero Estado de derecho”. E indicó que “este proceso ha de ir acompañado por una firme determinación, que nace de la conversión personal del corazón, de eliminar cualquier forma de corrupción en las instituciones y administraciones públicas y de reformar la justicia”. Y ello “para aplicar justamente las leyes y erradicar la sensación de impunidad con respecto a quienes ejercen cualquier tipo de violencia o desprecian los derechos humanos más esenciales”.

“Esta labor de fortalecimiento democrático y de estabilidad política ha de ser constante, y es imprescindible para poder avanzar en un verdadero desarrollo integral de la persona”, añadió. Finalmente, el Papa mencionó la “clarividencia con que la Constitución de Guatemala garantiza la defensa y protección legal de la vida humana, desde su concepción hasta su muerte natural”. Y exhortó a todos los agentes sociales de Guatemala “a mantener y reforzar este elemento básico de la "cultura de la vida", que contribuirá sin duda a engrandecer el patrimonio moral de los guatemaltecos”.

Precisamente los obispos de Guatemala denunciaron el pasado mes de enero que la pobreza y la falta de respeto a la vida aquejan el país. “Es vergonzosa y decepcionante la insensibilidad ante el irrespeto a la vida humana, expresada en la promulgación de leyes antinatalistas y en la promoción de una educación anti-vida”, declararon. Según los obispos, “aún con un aumento del salario mínimo la mayoría de familias guatemaltecas no logran comprar lo que necesitan para vivir dignamente”. Con motivo de su última asamblea plenaria anual, celebrada entre el 25 y el 29 de enero, afirmaron: “La pobreza en Guatemala es fruto de un sistema en el que el Estado protege los intereses de pocos en detrimento del beneficio de la mayoría; este sistema genera desigualdad y exclusión”.


LA RED CÁRITAS FLETA SEIS BUQUES CON 15.000 TONELADAS DE AYUDA HUMANITARIA PARA HAITÍ

Arribarán a Puerto Príncipe a lo largo de esta semana

MADRID (CÁRITAS) A lo largo de esta semana llegarán a Haití un convoy naval de seis buques fletados desde México por la red Cáritas para transportar hasta la isla 15.000 toneladas de ayuda humanitaria, fundamentalmente alimentos, agua potable y suministros médicos. El “Papanlapou”, primero de los buques que ha arribado a Puerto Príncipe, lleva en sus bodegas 2.000 toneladas de arroz, alubias, leche pasteurizada y lotes de productos sanitarios. Toda esta ayuda va a ser distribuida inmediatamente entre los damnificados que están siendo atendidos por la red Cáritas dentro del plan de respuesta a la emergencia por valor de 31 millones de euros puesto a punto por Cáritas Haití para prestar ayuda a 200.000 personas durante dos meses.

TIENDAS, MATERIAL DE ABRIGO Y AYUDA MÉDICA

La ayuda suministrada por Cáritas a los damnificados incluye también materiales de abrigo y tiendas de campaña, así como acompañamiento psicosocial y asistencia quirúrgica de urgencia. Esta misma semana va a desplegarse en Haití, por mediación de la Cáritas Norteamericana, un equipo de la Universidad de Maryland especializado en tratamiento médica a víctimas de desastres y cuyos miembros irán renovándose cada semana dentro de un programa de actuación en el terreno de seis meses de duración. La máxima prioridad de este equipo va a ser acometer, en los próximos días, la intervención de 16 casos quirúrgicos especialmente delicados.

Campaña «CÁRITAS CON HAITÍ»

Cómo colaborar: Teléfono de donaciones: 902.33.99.99 (España)

www.caritas.es

ENTIDADES BANCARIAS Y NÚMEROS DE CUENTA

SANTANDER

0049-1892-64-2110527931

LA CAIXA

2100-2208-39-0200227099

BANESTO

0030-1001-38-0007698271

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2038-1028-15-6000969697

POPULAR

0075-0001-81-0606839307

SABADELL-ATLANTICO

0081-0216-74-0001306932

C.E.C.A

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EL DESARME INTEGRAL, ÚNICA VÍA HACIA LA PAZ

La respuesta de la doctrina social de la Iglesia a la violencia armada

ROMA, (ZENIT.org).- Argumento central de la doctrina social de la Iglesia, el desarme “es una cuestión ética que llama en causa a todos los hombres, no sólo a los Estados, según sus propios papeles y sus propias responsabilidades”: así Tommaso Di Ruzza, oficial del Consejo Pontificio Justicia y Paz, explica la posición de los católicos frente al uso de a violencia armada. Interviniendo en el congreso “Por un mundo de paz: el sueño de Isaías y el anuncio de Cristo”, promovido en Roma el 30 de enero por la Conferencia Episcopal Italiana, por Cáritas Italiana y por Pax Christi, Di Ruzza recordó que los gastos en armamento en 2008 llegaban a casi 1,5 billones de dólares, y que en el mundo están produciéndose actualmente entre 16 y 20 conflictos de intensidad media y alta.

Fenómenos ante los cuales la Iglesia es clara: la mitad de los Estados – escribió Juan Pablo II en el Mensaje para el 40 aniversario de la ONU, el 18 de octubre de 1985 – es su “desarme general, equilibrado y controlado”. Por tanto, un desarme ponderado, quizás lento, pero ciertamente total. Porque, más sencillamente – subraya monseñor Giovanni Giudici, obispo de Pavía y presidente de Pax Christi Italia, citando a Juan XXIII - “la guerra va contra la razón y contra la humanidad”.

Por tanto el cambio necesario, según Dave Robinson, director de Pax Christi USA, debe suceder en el corazón del hombre para llegar a una “espiritualidad de la vulnerabilidad”, poniéndose a la escucha de muchos que están sin protección. Y es puro realismo cristiano – el mismo que Robinson considera vocación de la Iglesia – afirmar que nadie puede ser invulnerable.

La búsqueda alocada de la invencibilidad, de la seguridad a toda costa, se enfrenta con las dinámicas de la realidad, más compleja y poco gobernable. Es, en otros términos, la reacción equivocada al 11 de septiembre, que ha producido el aumento vertiginoso del presupuesto de defensa, sin contar el nacimiento de centenares de contractors (contratistas) privados, bajo la ilusión del “nunca más sucederá”. Una perspectiva peligrosa, advierte Robinson, ya que los distintos países implicados son todos poseedores de armas nucleares.

Siendo este el cuadro, por tanto, se intuye la importancia de la diplomacia de la Santa Sede, orientada desde siempre al desarme integral. Y, al contrario, será precisamente ésta la que asuma un papel decisivo en la conferencia para la revisión del tratado de no proliferación de las armas nucleares, que se celebrará en Nueva York el próximo mayo.

Y con todo monseñor Giudici aclara: “las armas convencionales y las armas ligeras están consideradas por la ONU armas de destrucción masiva por la cantidad enorme de víctimas que provoca”. Por tanto, “nuestra elección no puede quedarse en el no a las armas nucleares, químicas y bacteriológicas. Debe ser otro fuerte no a las armas convencionales y ligeras, como otro tanto apoyo al Tratado Internacional sobre el Desarme, que se está construyendo en la sede de la ONU”.

Lo que la CEI, la Caritas italiana y Pax Christi piden, en última instancia, es una reflexión seria, ayudados por el evangelio, “carta magna de la no violencia cristiana, que no consiste en rendirse al mal – según una falsa interpretación del 'poner la otra mejilla' - sino en responder al mal con el bien (...) Esta es a novedad del Evangelio, que cambia el mundo sin hacer ruido” (Benedicto XVI, Ángelus del 18 de febrero de 2007).

La invitación es la rechazar la lógica de las armas optando por la objeción de conciencia, ya que “decir armas significa decir opresión contra las poblaciones pobres, control social en los países con democracia frágil, y niños soldado”; elegir la no violencia como lenguaje, proyecto social y político; hacer de la reconciliación un estilo y un compromiso y tener con el dinero una relación evangélica, estando atentos a no depositar los ahorros en bancos que apoyan, por ejemplo, el tráfico de armas.

Finalmente – ya que se trata de una cuestión que exige también a la Iglesia un empeño más riguroso – he aquí algunas propuestas surgidas en el transcurso del congreso para esas realidades pastorales que resultan aún poco sensibilizadas con el problema del desarme: dedicar recursos y tiempo a la elaboración de itinerarios educativos precisos que den espacio al testimonio de profetas de la no violencia; dar vigor a las Comisiones Justicia y Paz a nivel nacional, diocesano y local; creer en el diálogo interreligioso y vivir el ecumenismo en las líneas propuestas por el Concilio Vaticano II y por la Charta Oecumenica europea; proyectar itinerarios específicos de formación teológica, moral, espiritual a la paz que acompañen adecuadamente decisiones de denuncia y de renuncia.

“Don Tonino Bello – concluye monseñor Giudici, citando a su predecesor en Pax Christi – sostenía que “la paz no es el premio fabuloso de una lotería que se puede ganar con el precio miserable de un solo billete. Quien apuesta en la paz debe desembolsar en contante monedas de lágrimas, de incomprensión y de sangre. La paz es el nuevo martirio al que la Iglesia está llamada hoy. La arena de la prueba es el escenario de esta aldea global que corre el riesgo de arder en un holocausto sin precedentes!

“Y como en los primeros tiempos del cristianismo los mártires asombraron al mundo por su valor, así hoy la Iglesia debería hacer enmudecer a los poderosos de la tierra por el orgullo con el que, a pesar de la persecución, anuncia, sin desvanecerse gradualmente como en el canto gregoriano, el evangelio de la paz y de la praxis de la no violencia. Está claro que si, en lugar de hacer enmudecer a los poderosos, enmudece ella, se haría cómplice resignada de un atroz 'crimen de guerra'”.

Por Mariaelena Finessi, traducción del italiano por Inma Álvarez


EL CARDENAL MARADIAGA PROMUEVE UNA REGENERACIÓN MORAL EN HONDURAS

En particular la búsqueda del bien común

TEGUCIGALPA, (ZENIT.org-El Observador).- Los católicos hondureños deben dar su contribución para que los políticos en su país vuelvan a descubrir el horizonte de los valores, en particular la búsqueda del bien común, considera el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga. El arzobispo de Tegucigalpa promovió la renovación espiritual en la vida pública en la homilía de este domingo, recordando que "Jesús nos quiere libres, para que tengamos una vida feliz, para poder servir a los demás, que lo material no nos aparte de Dios, dejando el pecado y la ambición de poder podremos encontrar el camino hacia el Señor".

El también presidente de Cáritas Internationalis explicó a los feligreses presentes en la catedral de Tegucigalpa el sentido del desapego evangélico: "no es que vamos a ir a vender la casita no, dejarlo todo quiere decir dejar aquello que es un estorbo para amar a Dios y a nuestro prójimo".En Honduras "debemos remar hacia las esferas de los políticos para devolverles su horizonte de valor en la búsqueda del bien común y no de la satisfacción de intereses mezquinos".

"Debemos remar para encontrar caminos de diálogo en nuestra sociedad tantas veces dividida por nuestros egoísmos e infidelidades", puntualizó el purpurado. Por ello, el cardenal Rodríguez Maradiaga, concluyó: "dejando el pecado, la tristeza, la angustia, lo que obstaculiza nuestra misión, la ambición de poder para tantos, el egoísmo, podremos ser parte del Señor, tenemos que ordenar nuestras prioridades para ofrecernos a Dios con mayor disponibilidad".


“LA IGLESIA Y LOS ENFERMOS”, CARTA DEL ARZOBISPO DE BURGOS

MADRID (BETANIA) La agencia española SIC ha transmitido la siguiente carta del Arzobispo de Burgos, don Francisco Gil Hellín, cuyo texto íntegro publicamos.

TEXTO INTEGRO

El cristianismo está lleno de paradojas. La mayor de todas es, quizás, que el dolor es fuente de alegría y que la cruz es instrumento de redención. Lo decía el Venerable Juan Pablo II, en una encíclica memorable que escribió sobre el dolor: «El sufrimiento humano ha entrado en una dimensión completamente nueva y en un orden nuevo en la pasión de Cristo», porque «allí ese sufrimiento ha sido unido al amor que crea el bien», y «el bien supremo de la redención del mundo ha sido sacado de la cruz de Cristo» (Salvifici doloris, 18).

Mirado el dolor y la enfermedad desde esa perspectiva, se comprende bien lo que Benedicto XVI haya escrito: «Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que sufrió con amor infinito» (Spe salvi, 38).

Con todo, sería un fragante error no hacer nada para aliviar y combatir el dolor. Al contrario, la lucha contra la enfermedad es para los cristianos un modo concreto de introducirse en el surco de la misión salvífica de Cristo, Médico divino que «pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo»; y tomarse en serio el mensaje que dio a sus apóstoles: «Curad a los enfermos».

La Iglesia asumió con alegría este encargo. De hecho, ya en las primeras comunidades cristianas existió la costumbre de que los presbíteros ungiesen con el óleo santo a los enfermos para aliviarles en su enfermedad. Desde entonces, aunque las formas han sido muy variadas y múltiples las estructuras, la Iglesia no ha cesado de inclinarse, como buena samaritana, sobre los hombres y mujeres que encuentra malheridos en su cuerpo, en su psique y en su corazón, y llevar el bálsamo de su presencia y el aceite de su ayuda. ¡Cuántos hospitales, cuántos dispensarios, cuántos consultorios, cuántas clínicas han surgido como fruto del amor compasivo de los cristianos!

En el momento actual, la enfermedad sigue sin ser vencida. Han sido superadas algunas de sus formas, pero han aparecido otras nuevas, quizás más virulentas. Pienso, por ejemplo, en tantos matrimonios rotos, en tantas familias desestructuradas, en los emigrantes desprotegidos, en los ancianos solos y/o despreciados, en los enfermos incurables, en las madres que sufren el síndrome del postaborto, en tantos padres a los que angustia el enfriamiento y la increencia de sus hijos. Sin contar los que sufren los efectos de la drogadicción, del alcohol, del Sida, de la ludopatía, de las enfermedades venéreas, etcétera.

Para recordarnos todo esto y convocarnos a una acción solidaria y generosa, la Iglesia ha instituido la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el próximo día once de febrero, fiesta de las aparición de la Santísima Virgen en Lourdes. En este año sacerdotal me dirijo en particular a los sacerdotes que estáis enfermos e invito a los que estáis sanos «a no escatimar esfuerzos para prestar a los enfermos asistencia y consuelo», conscientes de que «el tiempo transcurrido al lado de quien se encuentra en la prueba es fecundo en gracia para todas las demás dimensiones de la pastoral» (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada del Enfermo, de este año)

A quienes sufrís en este momento una enfermedad, «os pido –uniéndome al Papa- que recéis y ofrezcáis vuestros sufrimientos por los sacerdotes, para que puedan mantenerse fieles a su vocación y su ministerio sea rico en frutos espirituales».

Mons. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos


CURSO DE LATÍN POR INTERNET

“Lee, comprende y reza algunos textos y oraciones en latín”

ROMA (ZENIT.org).- Catholic.net, en unión con la academia Vivarium Novum, anuncia un curso de latín impartido por la doctora Rosa Elisa Giangoia.

El curso, que comenzará el 15 de febrero y concluirá el 6 de diciembre, tiene por lema "Lee, comprende y reza algunos textos y oraciones en latín", según han explicado a ZENIT los organizadores.

"Obviamente Jesucristo no hablaba en latín", recuerdan. Ahora bien, tras la llegada del apóstol Pedro a Roma, la Iglesia fue adoptando cada vez más el latín, hasta convertirse en su lengua oficial. Asimismo, en la liturgia, en occidente, se sigue el rito latino, cuyo idioma original es el latín.

La metodología del curso prevé que cada martes el alumno reciba en su correo electrónico el tema correspondiente. Al mismo tiempo recibirá tareas que tendrá que comentar en un foro. Asimismo, durante todo el curso, contará con la tutoría de la profesora Rosa Elisa Giangoia (Cf. Consultorio virtual). El diploma será otorgado por Catholic.net y la Accademia Vivarium Novum (Academia de humanidades y enseñanza de Latín y Griego).

El curso es totalmente gratuito para todo aquel que quiera estudiarlo. Para aquéllos que estén interesados no sólo en aprender, sino también en obtener un certificado impreso (diploma), deberán cumplir con las tareas de estudio y trabajo y abonar al final 15 dólares estadounidenses. Más información en http://es.catholic.net/educadorescatolicos/cursolatin/


UN ULTRA LIGERO PARA UN OBISPO CAPUCHINO EN EL CONGO

ROMA (OMPRESS-) "Una golondrina no hace primavera, pero un aeroplano para el Congo sí": así se llama la original iniciativa de solidaridad que tuvo su momento culminante el domingo 24 de enero en un pequeño aeropuerto de la ciudad de Roma. Dentro de la manifestación "Gate XXI", se le ha entregado a Mons. Fridolin Ambongo, obispo de la diócesis congolesa de Bokungu-Ikelamons, un avión ultraligero. La iniciativa nació gracias a la asociación "Amigos del Buen Pastor" de la Opam y sobre todo a la Unica, Unión Nacional Italiana Sector de la Aviación privada.

Mons. Ambongo es franciscano capuchino y, desde el año 2004, está al frente de esta diócesis enclavada en el centro del Congo. "Hace tiempo, - cuenta el promotor de la iniciativa - me encontré con Mons. Ambongo, el cual al contarme sus actividades y su misión pastoral, se lamentaba de que para llegar a su diócesis, tardaba casi un par de semanas con un costo altísimo para el traslado. Lo que equivale a decir que la mitad de su tiempo la pasa en una lancha, una piragua, un autobús. Reflexionando, me dije: con un aeroplano ultraligero, puedes hacer el mismo recorrido en un día con un costo más reducido. Nos vino así la idea de regalarle un aeroplano para resolver sus problemas. Mons. Ambongo, aceptada la idea, mandó un hermano capuchino para sacarse la autorización para poder llevar el avión y ya vuela por si solo, y cuando regrese estará en condiciones de llevarse el avión directamente al Congo, acompañado por nosotros y por una de nuestros técnicos en logística. ¿Quién lo reparará? Este hermano capuchino ha sido el escogido porque, además de ser una persona dúctil tiene también la capacidad de saber mecánica. Reparar un avión de este tipo es como mantener o reparar una motocicleta.

Este avión espero que pueda dar pie a otras oportunidades de solidaridad por parte de empresas que fabrican aviones y por tanto iniciar ese recorrido que puede hacer primavera incluso en el Congo".


ARZOBISPO ESPAÑOL PIDE A PERIODISTAS CATÓLICOS NO OCULTAR SU FE

SEVILLA (ACI) El Arzobispo de Sevilla, Mons. Juan José Asenjo, pidió a los periodistas católicos ser testigos de la verdad y no avergonzarse ni ocultar su identidad cristiana, especialmente en el ámbito público. Durante una Misa presidida en el convento de las Salesas con motivo del patrón de los periodistas, San Francisco de Sales, y que se convoca en colaboración con la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS); Mons. Asenjo pidió a los periodistas que sean "testigos de la verdad en el ejercicio de su profesión", y que no se olviden de los más pobres y necesitados.

Dirigiéndose a los profesionales católicos, Mons. Asenjo pidió que "no oculten su fe por miedo", y destacó el derecho a la presencia de los católicos con naturalidad en todos los ámbitos de la vida pública, entre ellos los medios de comunicación. "La Iglesia tiene mucho que ver con vosotros… y quiere ser amiga de los medios y los periodistas, no quiere telepredicadores, pero tampoco que escondan su fe", destacó.


ORGANIZAN CURSO SOBRE ICONOGRAFÍA CRISTIANA EN GRANADA, ESPAÑA

GRANADA (ACI).- El Centro Internacional para el Estudio del Oriente Cristiano (ICSCO) de Granada (España) organiza el "Curso de Iconografía cristiana" con el objetivo de profundizar "en las más antiguas tradiciones de la Iglesia Oriental a través del arte del icono". según señala la nota de prensa, el curso está dirigido a profesionales del arte, artistas y personas interesadas; y contará con la cátedra del sacerdote de rito maronita, P. Abdo Badwi, Director de la Escuela Sacra de la Universidad de Saint Sprit de Kaslik (Líbano), especialista en arte iconográfico.

Entre otros contenidos, "el curso incluye desde una introducción general a la iconografía cristiana y los orígenes de ésta hasta la teología del icono, su relación con la literatura y las técnicas y escuelas iconográficas más importantes". El curso se impartirá del 10 al 25 de febrero en el Seminario Mayor Diocesano San Cecilio de Granada.

Más información: secretaria@icsco.orghttp://peregrinacionesicsco.wordpress.com/interes/


INAUGURAN EN RASCACIELOS ESPAÑOL CAPILLA "MÁS ALTA DEL MUNDO"

MADRID (ACI).- El Presidente de la Conferencia Episcopal Española y Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, bendijo en la capital el edificio Torre Espacio y la Capilla del piso 33, que tiene "la singularidad de alojar el Sagrario más alto de España, y probablemente del mundo, sobre el nivel del suelo". La bendición se llevó a cabo en la primera planta del rascacielos español y contó con la presencia del Consejo de Administración de Grupo Villar Mir, encargado de la construcción y diseño arquitectónico; así como numerosos directivos y empleados de las compañías de este grupo y empresas que tienen su sede en la Torre.

El Cardenal Rouco celebró una solemne Eucaristía en la capilla, construida por "petición espontánea de un grupo de personas que trabajan en el edificio"; y a la que asistieron más de 200 personas. La pequeña capilla, explica el Grupo Villa Mir, fue elaborada con la autorización del Arzobispado de Madrid, quien dio las directrices "en lo correspondiente a la concepción de los espacios, como en lo referente a la Liturgia" y otorgó el "Derecho a Reserva de la Santísima Eucaristía, lo que permite que el Santísimo esté permanentemente presente en la Torre"."Fue el Arzobispado quien asignó al sacerdote, procedente de una parroquia vecina, que actúa como capellán de la comunidad católica que se ha creado alrededor de esta capilla", agregan.

Torre Espacio, ubicado en el nuevo centro empresarial y financiero de la capital, denominado Cuatro Torres, es un edificio de 236 metros de altura y 57 plantas. La capilla, en la que se celebra Misa todos los días y a la que asisten masivamente los empleados, fue concebida sin ninguna intención de batir récord mundial y se encuentra a 135 metros sobre el nivel del suelo, con vista a la sierra y al norte de la capital.


QUITAN A IGLESIA EN COSTA RICA DERECHO A ELEGIR PROFESORES DE RELIGIÓN

SAN JOSÉ, (ACI).- El Tribunal Constitucional de Costa Rica quitó a la Iglesia el derecho a elegir o vetar el nombramiento de profesores de religión, luego que anuló el artículo 34 de la Ley de Carrera Docente de 1972, que establecía como requisito indispensable para enseñar esta materia la autorización de la Conferencia Episcopal de Costa Rica. En un fallo que no fue unánime (cuatro contra tres), los magistrados de la Sala IV no reconocieron la vigencia de la "missio canónica", que permite a los obispos decidir qué personas son consideradas idóneas para enseñar religión en los colegios regentados por el Ministerio de Educación Pública (MEP).

La acción fue presentada por Randall Trejos Alvarado, quien dijo que este requisito provoca un despido solapado de docentes y una intromisión de los obispos en la designación del director del Departamento de Educación de la Religión del MEP. Así como en Costa Rica, en otros países la Iglesia ha firmado convenios con los Estados para poder decidir qué persona es idónea para impartir la enseñanza de la religión católica, no solo en cuanto conocimientos, sino también para evitar que la moral católica sea impartida por profesores cuyo comportamiento no va de acuerdo con esta.