APRENDER A COMER

Por Carlos Pérez-Iñigo y Juana Herrero Hernández

Colección Psicología y Educación

Ediciones San Pablo, Madrid, España

Es un libro interesante y lleno de sentido común que recuerda un poco a la obra de Francisco Grande Covián por, precisamente, eso su “normalidad” y sentido común. El título es atractivo e, incluso, con gancho que pueda dar al libro buenos “dividendos comerciales”. Pero no es un tratado al uso para adelgazar o algo parecido. Se trata de una obra de divulgación sobre todos los aspectos de la nutrición y de la alimentación, con muchos datos que nos pueden ayudar a comprender mejor la cuestión alimentaria, en todos los momentos y para todas las edades.

Otro de los aciertos del libro es utilizar como títulos de sus capítulos algunas de las frases que más se emplean en la alimentación. Algunos de ellos son llamativos “Alimenta y no engorda”, “¡Y no tiene colesterol!”, “Sin conservantes ni colorantes”, Enriquecidos con vitaminas. ¿Qué hay para comer?”… Es obvio que algunos de esos capítulos lo que hacen es destruir muchos tópicos sobre la alimentación.

Pero lo más notable es que está todo lo que tiene que estar en un libro que trate de esta materia y ha de ser de mucha ayuda, sobre todo, para aquellas personas que, en el mundo de la educación o de las comunidades de todo tipo, tengan la responsabilidad de gestionar y administrar una alimentación adecuada para un grupo. Claro que ni que decir tiene que es igualmente útil para un ama de casa, o para personas individuales que quieran aprender a comer bien y de manera sana.

Como decíamos al principio, se rompen muchos tópicos en la obra reseñada. Y es algo que hacia siempre el profesor Grande Covián que, sin duda, terminó, con muchos tópicos y no pocas tonterías relativas a la alimentación. Los autores, Carlos Pérez-Iñigo y Juana Herrero Hernández son ambos profesores de Biología y Geología de instituto. Y –parece—han asumido responsabilidades en la cuestión de la alimentación escolar. Consideramos este libro verdaderamente importante y le recomendamos con viveza.

 

Ángel Gómez Escorial