III Domingo del Tiempo Ordinario
24 de enero de 2010

 

MONICIÓN DE ENTRADA

Nuestra eucaristía sólo puede abrirse con un recuerdo emocionado por las miles de victimas del terremoto de Haití. El Señor nos ayuda, siempre, a confiar en Él y sabemos que está con los que más sufren. Hoy se habla de la Palabra de Dios y es esa Palabra la que puede liberar a todos de sus penas y de sus problemas, por muy difícil que parezca. Mantengamos nuestra fe abierta y nuestra esperanza completa. La Palabra de Dios, que hizo el mundo, nos salvará a todos. Recibir, antes de iniciar, nuestra asamblea semanal nuestros mejores deseos de paz y que Dios, por nuestro medio, ayude a todos los que sufren.



MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Nehemías nos va a decir que estemos alegres, que no estemos tristes. Y no hay mejor recomendación previa para escuchar la Palabra de Dios. Refiere el texto de nuestra primera lectura la lectura solemne de la Ley en el Templo de Jerusalén, reconstruido a la vuelta del exilio de Babilonia

S.- El salmo 18 nos marca un contenido histórico y doctrinal que interesa reseñar. Los versículos que se van a proclamar narran precisamente las excelencias de la Ley de Moisés y su uso litúrgico en el Templo. Y hay un transfondo de entrega de oración humilde por parte del pueblo que reconoce la majestad de Dios. Esto, sin duda, también es muy indicado para nosotros en nuestros tiempos.

2.- El mensaje principal de nuestra segunda lectura, que procede de la Carta los Corintios es que la alegría es una consecuencia clara de la cercanía del Señor. Pablo, el gran Pablo, nos va a contar, como sólo él sabe hacerlo, esa organización prodigiosa que es la Iglesia, nuestra Asamblea, y que está basada en la coordinación neurológica y maravillosa que tiene el cuerpo humano. Sabiendo que Cristo es nuestra cabeza.

3.- El evangelio de Lucas recoge la confirmación de Jesús –con palabras de Isaías—que él es nuestro libertador. Narra Lucas con precisión cinematográfica la escena de la sinagoga de Nazaret. Es el principio de la vida pública de Jesús ya se vislumbran los problemas que tendrá que sufrir nuestro Maestro a lo largo de toda su vida.


 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Esta breve oración es del Padre Leoz que otras muchas veces ilustra este espacio de reflexión cuando está a punto de terminar la Eucaristía.

 

QUE SE CUMPLA, SEÑOR

Que vienes a salvarnos

Que te acercas porque andamos perdidos

Que nos hablas, porque estamos huérfanos

Que nos miras, porque andamos solitarios

Que nos amas, porque estamos necesitados

Que se cumpla, Señor


Exhortación de despedida

Salgamos del templo con la emoción de saber que nos esforzamos por nuestros hermanos que sufren, por los más débiles, por los más pobres…