«TENEMOS LA OCASIÓN DE CONSTRUIR UN HAITÍ MEJOR, EN EL QUE LA PERSONA SE ANTEPONGA A TODO LO DEMÁS»

CRÓNICA DE UN COORDINADOR DE CÁRITAS DESDE LA TRAGEDIA HAITIANA

EL VÍACRUCIS DE LOS MISIONEROS EN HAITÍ

IRAK: ENSANGRENTADA LA FIESTA DE TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO ARZOBISPO DE MOSUL

BENEDICTO XVI: EL DIÁLOGO ECUMÉNICO, DECISIÓN "IRREVERSIBLE" DE LA IGLESIA

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS: EN PRIMER LUGAR, REZAR


«TENEMOS LA OCASIÓN DE CONSTRUIR UN HAITÍ MEJOR, EN EL QUE LA PERSONA SE ANTEPONGA A TODO LO DEMÁS»

Monseñor Pierre Dumas, presidente de Cáritas Haití, asegura que «la manera de vivir esta crisis nos ayudará a potenciar nuestra humanidad»

Campaña «CÁRITAS CON HAITÍ»: 902.33.99.99

MADRID, CÁRITAS.- En un mensaje remitido desde Puerto Príncipe, el obispo Pierre Dumas, presidente de Cáritas Haití, reflexiona sobre cómo está viviendo la catástrofe y el reto que supone para todos los haitianos el terremoto a la hora de acometer el futuro del país. “Una de las primeras cosas que hice –explica monseñor Dumas al describir los primeros instantes tras el seísmo-- fue intentar ponerme en contacto con los miembros de mi personal, para tranquilizarles. Les dije que no tuvieran miedo y que era una oportunidad para expresar la solidaridad y para que las personas se ayudaran unas a otras”.

El terremoto también ha supuesto para este prelado, como para casi todos los haitianos, una dolorosa experiencia familiar: “He perdido a una sobrina de dos meses y medio y a mi cuñado en el seísmo. Todas las personas que murieron no merecían irse tan pronto. Para los que seguimos aquí, ahora sólo queda el dolor. Esta es una prueba para todos nosotros. No durará siempre, pero tenemos que superar esa prueba con la fe, de manera que podamos salir de ella fortalecidos”. “Creo que nuestra caridad y la manera de vivir esta crisis –afirma el presidente de Cáritas Haitiana-- nos ayudará a potenciar nuestra humanidad. Nos ayudará a ser más generosos, abiertos y disponibles unos con otros, porque se han destruido las formas simbólicas de nuestro vivir juntos. Todos los símbolos físicos que nos unían, la catedral, el palacio presidencial, los ministerios, los colegios, las comunidades religiosas y otros muchos lugares, están todos en ruinas. Ahora tenemos que construir de nuevo, para poder vivir juntos. Y tenemos que hacerlo de manera que los prejuicios y la discriminación queden fuera, de manera que se pueda difundir la confianza. Hay que hacerlo de forma que se pueda suscitar la solidaridad y abrir el espíritu”.

Monseñor Dumas expresa también su convicción de que “se nos ha dado la oportunidad de reconstruir juntos nuestro país de otra manera, con el fin de comprender los lazos que nos unen. Tenemos que hacer frente a algunos asuntos”. “De momento, todo gira alrededor de la emergencia, pero llegará el día de la reconstrucción. Y eso no significa reconstruir las cosas como estaban antes, porque tendremos la ocasión de construir un Haití mejor, en el que la persona se anteponga a todo lo demás”, concluye su mensaje.

DESPLIEGUE DE LA RED CÁRITAS EN HAITÍ

A fecha de hoy, la red internacional de Cáritas ha desplegado en Haití un total de 24 expertos en emergencias procedentes de diversas Cáritas de todo el mundo, desde México y Sudáfrica, a Estados Unidos, Suiza, Holanda, Francia o Alemania. Cáritas Española también se va a sumar desde mañana a esta presencia en el terreno, con la llegada a la República Dominicana de Martín Lago, técnico del Area de Cooperación Internacional, que viaja a la zona con la misión de colaborar con la Cáritas Dominicana en el operativo logístico de respuesta a la emergencia de Haití que se está llevando a cabo desde el país vecino.

Hasta el momento, la red Cáritas en Haití continúa ejecutando su plan de distribución de ayuda de emergencia a los damnificados a través de 27 puntos de distribución en Puerto Príncipe y Jacmel. Estas dos ciudades son las que han sufrido el mayor impacto del terremoto. De hecho, según datos remitidos ayer desde el terreno por los expertos de Cáritas Internationalis, se estima que al menos el 75 por ciento de la capital y de su área metropolitana está gravemente dañado, mientras que la destrucción en Jacmel alcanza un nivel del 60 por ciento. Asimismo, se constata un importante desplazamiento interno de población desde Puerto Príncipe hacia la zona de Sant Marc, mientras que el flujo de damnificados a través de la frontera con la república Dominicana no supone, por el momento, un movimiento importante.

MASIVA RESPUESTA CIUDADANA A CÁRITAS ESPAÑOLA

Cáritas Española mantiene un contacto permanente y fluido tanto con la Cáritas Haitiana como la red Cáritas Internationalis para coordinar día a día los términos de respuesta a la emergencia. Asimismo, se está registrando una masiva respuesta de solidaridad ciudadana al llamamiento de ayuda a Haití lanzado por Cáritas en las horas inmediatamente posteriores al terremoto. Cuando está punto de cumplirse una semana de la catástrofe, los fondos aportados por los donantes españoles a las víctimas de Haití a través de la Confederación Cáritas Española superan ya los 2 millones de euros.

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Y EN LAS CUENTAS DE LAS CARITAS DIOCESANAS


CRÓNICA DE UN COORDINADOR DE CÁRITAS DESDE LA TRAGEDIA HAITIANA

El sacerdote Antonio Sandoval

PUERTO PRÍNCIPE (ZENIT.org).- Publicamos la crónica que ha enviado el sacerdote mexicano Antonio Sandoval, coordinador regional de Cáritas Latinoamericana y del Caribe, desde Puerto Príncipe, donde se encuentra asistiendo a las víctimas del terremoto que ha flagelado Haití.

TEXTO INTEGRO

Los días han estado marcados por el dolor y la tristeza de la gente que prácticamente ha perdido todo, excepto, la fe y la esperanza. Cada noche cuando me encuentro acostado logro escuchar los cantos de la gente que ora en su lengua a Dios y agradece la vida aun en su más grande precariedad.

Desde mi llegada, producto de la providencia, lo que me encontré fue un pueblo devastado en sus construcciones: casas, escuelas, Iglesias, negocios, oficinas gubernamentales, mucho de lo que tanto esfuerzo les costó construir totalmente en ruinas.

Por la noche la gente invade los camellones, cuando los hay o cierra las calles para organizarse para dormir ahí. La energía eléctrica está suspendida en toda la ciudad. Fogatas en diversos lados hablan de la incipiente organización de la gente para prepararse sus escasos alimentos.

He recorrido con la gente de Caritas diversos puntos de Puerto Príncipe, que por ser la capital y estar muy afectada, ha captado la atención internacional. Las escenas que nos ha tocado experimentar al equipo que compartimos en la Caritas Nacional: varios rescatistas mexicanos, dos religiosas de Pai Pei; junto con los cooperantes de las Caritas del Norte que se han ido integrando, además del staff de Caritas Internationalis, son escalofriantes por el dolor, pero contradictoriamente, nos fortalecen al descubrir que ningún terremoto por más severo que sea, puede postrar al ser humano.

Los sobrevivientes entre los escombros cada día naturalmente han de ser menos. Hoy fueron rescatadas personas vivas del Hospital que colapsó, algunos con miembros ya en grado avanzado de putrefacción, a los que no hubo otro remedio que amputarles algún miembro. Seguetas, cinceles y martillos han suplido la carencia de material quirúrgico adecuado.

Las mesas de trabajo plegables se han convertido en lugares para hacer las cirugías necesarias. Las religiosas mexicanas, y los médicos que han atendido en el hospital son un ejemplo de entrega incansable. De igual modo nuestros rescatistas mexicanos "topos", que han dejado sus familias y su trabajo para tratar de atender a este pueblo en su sufrimiento.

Haití parece ser llevado adelante por una mano que le impide desmoronarse La presencia de la policía nacional es escasa y la de los cascos azules (fuerzas de paz de Naciones Unidas) apenas y se puede sentir más allá de algunos lugares estratégicos.

El día de hoy comenzó esperanzadoramente. Tuvimos la primera reunión de coordinación de todas las Caritas presentes en el país para la emergencia. Privó un ánimo de concordia y de colaboración para canalizar la ayuda que empiece a llegar a os más afectados. Sin protagonismos estériles llegamos a distintos acuerdos.

De ahí nos dirigimos a visitar las comunidades afectadas fuera de Puerto Príncipe. Petit Goave y Leogane fueron nuestros destinos. La primera con la Iglesia destruida y muchas casas, imposibles de contar, a lo largo del camino totalmente en ruinas. En Leogane el panorama fue desolador. No pudimos llegar hasta el centro de la ciudad en automóvil porque las vías estaban bloqueadas. Caminamos por la avenida principal que parecía haber sido víctima de un bombardeo quirúrgico, en donde 4 de cada 5 edificaciones estaban en el suelo. En el centro de la ciudad, en la plaza principal, frente a la Iglesia en ruinas, se asentó un campamento donde con certeza podría haber 500 tiendas, con entre 5 y 8 integrantes en cada una.

Se parece a Puerto Príncipe en su destrucción, pero sin la atención que la capital ha captado. No parece estar llegando la ayuda a estas comunidades.

Junto al dolor, expresaba antes existen muchos gestos de solidaridad. Las religiosas de la Madre Teresa, improvisaron un pequeño hospitalito en una casa que tienen en una zona marginada de la ciudad. De nuevo atendiendo a los enfermos a la intemperie, apenas cubiertos por una lona de media sombra y sobre mesas y camillas improvisadas. La gente que no tiene a donde recurrir carga a sus enfermos sobre los hombres a veces varios kilómetros. El transporte público es escaso y está saturado, imposible de introducir a un enfermo.

Los signos de solidaridad de la comunidad internacional están empezando a fluir, si bien de manera lenta. Esperamos que a partir de mañana podamos tener elementos más concretos de cómo s está movilizándose esta solidaridad.


EL VÍACRUCIS DE LOS MISIONEROS EN HAITÍ

“El Señor estoy seguro que nos acompaña, aún en el misterio del mal y el dolor”

MADRID, (ZENIT.org.Por Nieves San Martín).- Las Obras Misionales Pontificias (OMP), la agencia Fides y otros organismos religiosos han comunicado la situación de los misioneros que viven en Haití. Algunas congregaciones han sufrido pérdida de vidas humanas, aunque la mayoría sólo han tenido daños materiales.

El padre jesuita Ramiro Pàmpols comunicó a las OMP: “Estamos por el momento, sumidos en una especie de caos y de callejón sin salida. Veremos cómo nos vamos rehaciendo en los próximos días. El Señor ama especialmente a los pobres y estoy seguro que nos acompaña, aun en el misterio del mal y del dolor”.

La Congregación del Espíritu Santo, por via e-mail, ha recibido noticias de que parte del colegio espiritano de San Marcial y la capilla han sido destruidos por el terremoto. “No sabemos si ha habido pérdidas de vidas humanas entre los espiritanos haitianos o de nuestros misioneros que allí trabajan”.

También los franciscanos, a través del ministro provincial de Centroamérica comunican: “Todos ellos --16 hermanos distribuidos en 3 fraternidades-, están vivos. Una de las casas, la Casa de San ha quedado muy dañada. Necesita ser reconstruida. Los hermanos necesitan de nuestra solidaridad para asegurar ayuda sanitaria a la población en el dispensario donde trabajan”.

Sin embargo, un sacerdote argentino de la Orden Franciscana que trabajaba como misionero en Haití desde hace dos años se encuentra entre los desaparecidos por el terremoto, según informó su hermano a una televisión local. La familia de Antonio Mancuello, de 57 años, no ha sabido nada de él desde que se produjo el desastre, explicó su hermano Martín al canal de noticias argentino C5N.

Los javerianos, que tienen varios centros en Haití, han informado que ninguno de sus hermanos ha fallecido en el terremoto. Se trata de religiosos norteamericanos, como los hermanos Harry Eccles y Michael McCarthy, que atendían un orfanato. Alguno de los edificios ha sufrido daños.

Desde el monasterio benedictino de Morne Saint-Benoît, un hermano hizo llegar al secretariado de la Orden Benedictina subiacense un mensaje en el que informa que en el monasterio, que ha aguantado bien la sacudida, no hubo fallecidos.

El sacerdote salesiano Attilio Stra, uno de los supervivientes, señaló por correo electrónico que los más de 200 alumnos (algunas fuentes hablan de 500) del destruido colegio de Don Bosco en Puerto Príncipe “se deben considerar como muertos junto con algunos del personal laico”. La oficina de prensa de los salesianos señaló que el padre Stra afirmó que el terremoto acabó con “la obra San Juan Bosco de Puerto Príncipe y las pequeñas escuelas de Padre Bonhem confiadas a los salesianos”.

Así mismo, se informó que durante el sismo el también sacerdote salesiano, padre Olibrice Zucchi, logró salvarse al lanzarse “por una ventana de la oficina en la cual estaba trabajando”. El 15 de enero se celebraron los funerales de dos estudiantes post novicios de filosofía, Atsime Wilfrid y Vibrun Valsaint, muertos con la destrucción del Instituto “San Francisco de Sales” en Fleuriot-Tabarre, Puerto Príncipe.

La agencia Fides recibió la noticia de que “los cinco seminaristas camilianos han regresado a nuestra casa, están bien y ya están trabajando en nuestro hospital”, según comunicó el superior de la comunidad camiliana de Puerto Príncipe, padre Crescenzo Mazzella, al padre Antonio Menegon de la Secretaría Misiones Camilianas de Torino.

“Nuestro hospital está en un discreto estado y funciona a pleno ritmo: ya han sido curados y dados de alta más de 500 heridos; al momento hay unos cien, que ocupan todo espacio posible –cuenta el padre Menegon--. Llegan en continuación heridos, con fracturas, hemorragias, traumas internos. Actualmente, acomodados bajos los pórticos, en los patios del hospital, hay cientos de enfermos. Aquí trabajan día y noche solo 3 médicos y 5 enfermeros, además de todos los miembros de la comunidad”.

Según afirma otro religioso, el padre Joaquín Paulo Cipriano, todos los niños que frecuentan la escuela camiliana están vivos, y la estructura ha resistido los movimientos, los edificios del hospital han sido ligeramente dañados, sólo el depósito de agua corre peligro. El hospital trabaja a ritmo pleno, llegan heridos y moribundos que son tratados sin el auxilio de anestésicos pues estos se han acabado, afirma el padre Cipriano.

La Curia general de los Jesuitas envió a Fides la carta del padre François Kawas, delegado del padre provincial. En conjunto las casas y las obras de los Jesuitas han sido afectadas menos que las demás, y todos los Jesuitas han sobrevivido el sismo y están sanos y salvos, menos el padre Dérino Sainfariste, herido durante el derrumbe de un edificio.

Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada cuentan con unos 130 miembros, de los cuales dos obispos, la mayor parte haitianos. El terremoto ha dañado seriamente la sede de la casa provincial mientras la nueva construcción, que estaba junto a ésta, se derrumbó. El superior provincial, Gaspar Joint, comunicó que también el teologado ha sido destruido. Felizmente los formadores y los estudiantes que se encontraban en ese momento en el edificio se salvaron. Los otros estudiantes OMI estaban en el Centro de estudio para religiosos, Cifor, participando en una conferencia, el edificio se derrumbó y uno de los estudiantes oblatos falleció, se trata de Weedy Alexis, 28 años.

La Congregación de las Misioneras de la Inmaculada Concepción (MIC), presentes en Haití con 49 religiosas, ha sufrido mucho. Sor Louise Denis, superiora general, declaró a Fides: “Logré hablar con nuestras hermanas un día después del terremoto y, gracias a Dios, están todas bien. Lamentablemente los daños a los edificios son enormes. Las hermanas están acampando fuera por temor a un derrumbe. Estamos profundamente conmovidas con todo lo que está sucediendo... Rezamos al Señor para que acompañe a las víctimas, y para que la ayuda que está llegando pueda de algún modo aliviar el sufrimiento de las víctimas”.

En Puerto Príncipe, las Hijas de María Auxiliadora (FMA) cuentan con seis comunidades. En algunas comunidades se han producido daños considerables. Una joven religiosa se encuentra herida en un hospital.

“Es la hora de las lágrimas, hay desolación por todas partes”, escribe el padre Maurice, sacerdote monfortiano. La congregación tiene en Haití una docena de comunidades en las que trabajan unos 50 sacerdotes religiosos. A ellos se agregan unos 20 estudiantes.

Según las informaciones enviadas a Fides por el padre Alfio, de la Secretaría provincial de los Misioneros Montfortianos, nueve seminaristas han muerto y se teme la suerte de un sacerdote, el padre Jean Baptiste. Probablemente fue aplastado por los bloques de cemento de la casa de acogida de Baussan, que se desmoronó cuando el sacerdote trataba de salir.

Los nueve seminaristas, ocho teólogos y otro seminarista recientemente llegado del Perú, estaban participando en una conferencia en el Cifor (Instituto de estudios para los religiosos y las religiosas), cuando la estructura se desmoronó sobre el autobús que ocupaban mientras se aprestaban a dejar el lugar: fueron así aplastados por las placas de cemento y fue imposible intervenir.

Tres religiosas de la Congregación de las Hijas de la Sabiduría, de la familia Montfortiana, fallecieron en la casa de acogida en Carrefour, que se derrumbó por el terremoto: sor Marie-Flore de St Cyrille, sor Marguerite du Calvaire y sor Christine-Marie de Montfort (francesas, en misión desde hace más de 40 años). Las tres fueron enterradas el 15 de enero. Otras tres religiosas permanecen aún bajo los escombros de la misma casa y hay pocas posibilidades de encontrarlas aún con vida.

El padre Joseph P. Dorcey, secretario general de la Congregación de los Redentoristas, envió a Fides un informe. Según las informaciones del padre Mario Boies, superior provincial, “ningún redentorista ha muerto por el terremoto. Todos están vivos. Un redentorista ha quedado levemente herido. Otro ha perdido a su madre y a su hermana. La iglesia de San Gerardo de Puerto Príncipe ha sido reducida a escombros. La parte nueva de la casa de los estudiantes ha sido destruida y los estudiantes viven ahora en el jardín. La reconstrucción costará alrededor de dos millones de dólares”.

El secretario general de los Padres Dominicos, refirió a Fides una reciente comunicación con el padre Manuel Rivero, vicario de Haití. En Haití trabajan siete dominicos, y todos están vivos. La Familia Dominica cuenta también con la presencia de las Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen, que tienen dos casas en Haití. Una de las hermanas ha quedado herida y las demás han sido salvadas del terremoto que destruyó completamente una de sus casas.

El padre Manuel Rivero refirió que el día 15 lograron extraer de los escombros el cuerpo de uno de los estudiantes de la escuela administrada por los dominicos, y a transportar el cuerpo a pie, porque las calles están completamente bloqueadas. Muchos otros supervivientes han sido acogidos en la casa de las Hermanas de Cluny, que ha resistido el terremoto.


IRAK: ENSANGRENTADA LA FIESTA DE TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO ARZOBISPO DE MOSUL

Asesinado a tiros un comerciante siro-católico

ROMA, (ZENIT.org [Traducido del italiano por Nieves San Martín]).- Los cristianos iraquíes no cesan de ser objetivo de atentados y violencias. Este domingo, fue asesinado en Mosul el comerciante sirocatólico de Mosul Saadallah Youssif Jorjis, de 52 años, casado y padre de dos hijas.

El homicidio, informa AsiaNews, tuvo lugar mientras los fieles festejaban la toma de posesión del nuevo arzobispo Emil Shimoun Nona. En la ceremonia participaban también personalidades del gobierno local y líderes de la comunidad musulmana. Fuentes de AsiaNews en Mosul, que prefieren permanecer en el anonimato por motivos de seguridad, hablan de “una persecución que prosigue en medio de la indiferencia general”.

Saadallah Youssif Jorjis fue asesinado a tiros. Era propietario de un negocio de fruta y verduras en el barrio de Taqafa, cerca de la Universidad. El homicidio de este domingo se produce pocos días después de otro asesinato producido el 12 de enero, cuya víctima es Hikmat Sleiman, también propietario de un pequeño negocio de verduras.

El proyecto de “limpieza étnica” que está teniendo lugar en Mosul, añaden las fuentes de AsiaNews, es “muy similar a lo que sucedió en 2008”, cuando murieron varios fieles, sacerdotes, y el último arzobispo Paul Faraj Rahho, cuyo cadáver se encontró dos semanas después del secuestro del que fue víctima

“Quieren empujar a los cristianos hacia la llanura de Nínive y la comunidad ha perdido la confianza en el futuro”, se denuncia. El nombramiento de monseñor Emil Shimoun Nona por parte del Sínodo de los Obispos de la Iglesia Caldea fue aprobado el pasado 13 de noviembre por el Papa Benedicto XVI.

Desde el 13 de marzo de 2008, tras el asesinato de monseñor Rahho, la archidiócesis de Mosul estaba sin pastor. La comunidad cristiana esperaba con “deseo y alegría” la llegada del nuevo arzobispo, pero “el enésimo homicidio ha manchado el día de fiesta”.


BENEDICTO XVI: EL DIÁLOGO ECUMÉNICO, DECISIÓN "IRREVERSIBLE" DE LA IGLESIA

Recibe en audiencia a una delegación ecuménica de Finlandia

CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- El Concilio Vaticano II ha comprometido a la Iglesia católica “de forma irreversible a recorrer el camino del ecumenismo”, recordó hoy Benedicto XVI, al recibid en audiencia a una delegación ecuménica procedente de Finlandia. El encuentro se ha convertido ya en una tradición anual, con ocasión de la fiesta de san Enrique mártir, patrón de Finlandia. Este año, la visita de la delegación a Roma festeja su 25 aniversario.

Los encuentros con la delegación ecuménica finesa, reconoció el Papa en el discurso que dirigió a sus huéspedes, “han contribuido de manera significativa a la consolidación de las relaciones entre los cristianos de vuestro país".

El ecumenismo, explicó, es el camino que la Iglesia católica ha elegido "sin reservas" desde el Vaticano II. Las Iglesias del Este y del Oeste, ambas presentes en Finlandia, "comparten una comunión auténtica, aunque aún imperfecta".

Aunque esto suponga "un motivo para lamentarse de los problemas del pasado”, admitió el Pontífice, "es seguramente también un motivo que nos empuja a mayores esfuerzos de comprensión y de reconciliación, para que nuestra amistad y nuestro diálogo fraternos puedan llevar a una unidad visible y perfecta en Cristo Jesús".

Recordando el décimo aniversario de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación, "signo concreto de la fraternidad redescubierta entre luteranos y católicos”, el Papa expresó su propio aprecio por “la obra reciente del diálogo entre católicos y luteranos nórdicos en Finlandia y en Suecia sobre cuestiones derivadas” de la Declaración.

"Auguro que el texto resultante del diálogo contribuirá positivamente al camino que conduce a la recomposición de nuestra unidad perdida”, afirmó.

También mostró su agradecimiento por la “perseverancia" de la delegación finesa "en estos veinticinco años de peregrinación conjunta", que "demuestran vuestro respeto por el Sucesor de Pedro, además de vuestra buena fe y el deseo de unidad a través del dialogo fraterno".

Al inicio de la audiencia, el arzobispo finés Jukka Paarma dirigió un saludo al Papa en nombre de os miembros de la delegación. El objetivo de la visita, explicó, es también la celebración conjunta de conmemoración de san Enrique, el 19 de enero, en la basílica de Santa Maria sopra Minerva.

"Para nosotros, los tres obispos finlandeses, es una alegría y un honor encontrar al Papa durante nuestra peregrinación en este año jubilar", afirmó, en declaraciones recogidas por L'Osservatore Romano.

"Los fineses apreciamos los encuentros regulares entre los responsables de nuestras Iglesias y el Obispo de Roma", añadió, subrayando la feliz coincidencia de la audiencia con el día inicial de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que concluirá el 25 de enero.


SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS: EN PRIMER LUGAR, REZAR

El P. Lemaitre presenta esta Semana preparada por las Iglesias de Escocia

PARÍS, (ZENIT.org).- “Durante esta Semana, se invita en primer lugar a rezar”: recordando este fundamento fácil de olvidar, el dominico Franck Lemaitre, director del servicio para la unidad de los cristianos de la Conferencia de los obispos de Francia, copresidente del comité mixto anglicano-católico en Francia, presenta a los lectores de ZENIT el tema de la semana de oración por la unidad de los cristianos 2010, teniendo en cuenta los elementos nuevos aportados en el año 2009 y la voluntad de Benedicto XVI de hacer progresar el ecumenismo.

- ¿A qué país se ha pedido este año la preparación de la Semana de oración por la unidad cristiana?

- Franck Lemaître: El Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el Consejo Ecuménico de las Iglesias ha confiado la preparación de la Semana2010 a las Iglesias de Escocia. De hecho, este año se celebra el centenario de la Conferencia misionera de Edimburgo, que constituyó un giro importante en los inicios del movimiento ecuménico. A principios del siglo XX, los misioneros captaron la medida de la tragedia que representaba la división de los cristianos.

Se sintieron interpelados por la distancia entre el mensaje de amor que querían anunciar y la separación de los discípulos de Cristo, que vivían en Iglesias separadas, indiferentes los unos de los otros, a veces incluso compitiendo.

En 1910, los delegados de sociedades misioneras anglicanas y protestantes se reunieron en la capital escocesa para unir esfuerzos. Ellos han captado mejor la exigencia de unidad que requiere la misión.

- ¿Cuál es el tema de esta Semana de oración por la unidad cristiana?

- Franck Lemaître: Las Iglesias de Escocia han escogido como tema: “Vosotros sois testigos de todas estas cosas” y nos proponen meditar durante esta semana todo el capítulo 24 del evangelio de Lucas. Los primeros testigos de la resurrección son las mujeres asustadas en la tumba, los dos discípulos desanimados en el camino a Emaús, o también los once apóstoles de temor y dudas.

Y sin embargo, todos son enviados en misión. ¿De qué serán testigos? De que la Resurrección marca una victoria irreversible sobre el mal y sobre el odio; de que todos son llamados a vivir en comunión, como hermanos y hermanas en Jesucristo.

- En su último libro, el cardenal Kasper recuerda que “Dios dice sí” e invita a preguntarse “¿Qué debo hacer?”. Ésta es a menudo la cuestión que surge: ¿qué debo hacer durante esta Semana, para aportar mi grano de arena a la unidad de los cristianos?

- Franck Lemaître: La Semana del 18 al 25 de enero está consagrada en primer lugar a la oración por la unidad de todos los cristianos.

A veces lamento que ésta se haya convertido, en resumen, en la “Semana de la unidad” en la que se concentran todas las actividades ecuménicas del año.

Las conferencias, las acciones caritativas comunes, se pueden organizar durante todo el año; durante esta Semana, se está invitado en primer lugar a orar.

Cada uno puede entonces aprender sobre las celebraciones que se organizan durante esta Semana en su ciudad o su región y compartir una vigilia de oración junto a nuestros hermanos anglicanos, armenios, ortodoxos y protestantes para pedir juntos a Cristo que venga la unidad de todos sus discípulos, según su voluntad, y a través de los medios que quiera.

A las personas mayores o enfermas que no pueden desplazarse, les propondría que lleven a su oración personal a todos los que trabajan en la construcción del ecumenismo: el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y su presidente, el cardenal Walter Kasper; el Consejo Ecuménico de las Iglesias y su nuevo secretario general, el pastor Olav Fykse Tveit ; el Consejo de Iglesias Cristianas en Francia y sus tres co-presidentes: el cardenal André Vingt-Trois, el pastor Claude Baty y el metropolita Emmanuel.

La intuición del abad Paul Couturier, el “inventor” de la Semana de oración por la unidad cristiana tal y como la conocemos actualmente, fue que todos los que rezan por la unidad, también de manera aislada, forman un gran “monasterio invisible”.

- El pasado otoño, Roma publicó un texto que permite a los anglicanos unirse a la Iglesia católica con un nuevo estatuto. ¿Diría usted que esto es un obstáculo o un estímulo para el diálogo ecuménico?

- Franck Lemaître: Los anglicanos que se oponen a ciertas opciones actuales de sus diócesis han pedido ser acogidos en la Iglesia católica. La Constitución apostólica publicada el pasado noviembre les ofrece un marco específico que les permite conservar “las tradiciones litúrgicas, espirituales y pastorales de la Comunión anglicana”. Católicos y anglicanos mantienen un diálogo desde el Vaticano II y este patrimonio específico anglicano puede actualmente ser reconocido por Roma como “un don precioso” y “un tesoro a compartir”. Así lo dice, y ya está claro que sólo una pequeña minoría de anglicanos pidieron entrar en la Iglesia católica.

Con el resto de anglicanos, las relaciones fraternas y oficiales continuarán y, con motivo de la visita del arzobispo Rowan Williams a Benedicto XVI en noviembre, se ha lanzado la tercera fase de diálogo teológico entre nuestras dos familias eclesiales.

- Después de casi cinco años de pontificado, considera que la unidad visible de los cristianos constituye una prioridad para el Papa Benedicto XVI?

- Franck Lemaître: A mí me ha marcado la carta tan personal que Benedicto XVI dirigió a los obispos de la Iglesia católica en marzo de 2009, tras el levantamiento de la excomunión de cuatro obispos lefebvristas y la polémica que suscitó. El Papa expresó un verdadero temor: “en amplias zonas de la tierra la fe está en peligro de apagarse como una llama que no encuentra ya su alimento”. También dijo cuál es su prioridad: hacer a Dios presente en este mundo y abrir a los hombres el acceso a Dios.

De hecho, cuando Dios desaparece del horizonte de los hombres, “la humanidad se ve afectada por la falta de orientación, cuyos efectos destructivos se ponen cada vez más de manifiesto”. La prioridad “suprema y fundamental” de la Iglesia, y por tanto a la que Benedicto XVI dedica su pontificado, es la de conducir a la humanidad a Dios. Y el Papa añade: “De esto se deriva, como consecuencia lógica, que debemos tener muy presente la unidad de los creyentes”.

La discordia entre los cristianos, sus oposiciones, ponen de hecho en duda la credibilidad de los que se dicen de Dios. Si, para Benedicto XVI, la misión es lo primero, “el esfuerzo con miras al testimonio común de fe de los cristianos –al ecumenismo- está incluido en la prioridad suprema”. Todas las reconciliaciones, pequeñas o grandes, que deben vivir los cristianos actualmente, forman parte entonces de esta prioridad dada a la misión; están realmente muy presentes en el tema de esta Semana de oración por la unidad de los cristianos.

[Propuestas recogidas por Anita S. Bourdin, traducción del francés por Patricia Navas]

Materiales para la Semana de oración por la unidad de los cristianos 2010: http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/weeks-prayer-doc/rc_pc_chrstuni_doc_20090630_week-prayer-2010_sp.html