Domingo XXXI del Tiempo Ordinario
Solemnidad de Todos los Santos
1 de noviembre de 2009

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed todos bienvenidos a la Eucaristía. Hoy es uno de noviembre y celebramos la Solemnidad de Todos los Santos que prevalece sobre la liturgia del domingo 31 del Tiempo Ordinario. Y es que hoy es un día muy especial para todos nosotros, y para la Iglesia universal. Vamos a festejar a los Santos, a todos, a esas personas, muchos de ellos serán amigos nuestros y familiares, que ya están contemplando la luz del rostro de Dios. Son personas que supieron trazar su vida sirviendo a Dios y a sus hermanos. Y ya eternamente felices. El origen de esta fiesta es muy antiguo y se relaciona con la dedicación a Santa María, a la Virgen, en Roma, del Panteón de mártires. Por eso hemos de empezar esta celebración eucarística con mucha alegría y gozo, pensando que, un día, nosotros acompañaremos a quienes ya disfrutan de la Gloria de Dios.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Vamos a escuchar un texto, como primera lectura, de gran belleza que da forma a nuestra primera lectura de hoy. Es del Libro del Apocalipsis y San Juan profetiza sobre esa muchedumbre, que nadie puede contar, de toda raza y condición, que viven cerca del trono del Dios. Es una visión de la gloria que, sin duda, impresiona.

S.- El Salmo 23 –como otros muchos—era utilizado por los judíos en la procesión que les introducía en el Templo de Jerusalén. Y para nosotros, hoy, es un canto de bendición del “grupo que busca al Señor”. Es una invitación a la santidad.

2.- El apóstol San Juan, en su Primera Carta, que es nuestra segunda lectura de hoy, nos ofrece una enseñanza muy importante para nosotros. Nos dice como será la vida futura, cuando Dios se manifieste y podamos verle tal como es.

3.- El Evangelio de San Mateo nos ofrece la proclamación de las Bienaventuranzas por Jesús de Nazaret en su Sermón del Monte. Las Bienaventuranzas son un programa para la vida presente, es la gran enseñaza del Maestro, es su programa de vida para nosotros. Escuchemos con mucha atención estos consejos sublimes de Cristo Jesús e intentemos, después de la Eucaristía, meditar en su enseñanza.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

La oración de hoy es un poco más larga. La ha escrito el sacerdote navarro, padre Javier Leoz, pero nos parece muy indicada para esta fecha y este momento tan especial.

 

GRACIAS, POR SER DE LOS NUESTROS

 

No nacisteis ni vivisteis permanentemente en el cielo,

pero, en este día, nos infundís ánimo para creer y esperar

o amar y soñar con los pies siempre en la tierra.

Gracias porque, siendo santos, sois de los nuestros

Formados en carne y hueso, llorasteis y soñasteis

o, caminando por los senderos de nuestro mundo,

supisteis siempre apostar por la plenitud de Dios

siendo sembradores de la justicia y de la paz

Y, por ello, habéis llegado a vuestro triunfo

A la Gloria que Dios os tiene preparada

Al trofeo que reluce más que el oro y la plata

A la felicidad que por siempre permanece viva

 

Gracias porque, siendo santos, sois de los nuestros

Ejerciendo de padres o madres, profesores o sacerdotes,

Papas u Obispos, obreros o labriegos,

amas de casa o religiosos contemplativos

niños o ancianos, jóvenes o consagrados,

abuelos o empresarios, pobres o ricos

luchasteis con vuestro propio temperamento

por hacer de vuestra vida y con vuestra existencia

un canto al amor y a la esperanza

Bendecimos y festejamos vuestra memoria, Todos los Santos,

Hombres y mujeres que, siendo débiles como nosotros,

no os conformasteis con vivir mirando siempre hacia abajo

 

Quisisteis construir debajo de vuestros pies

el cielo que tuvisteis sobre vuestras cabezas.

Gracias, por haber pertenecido a nuestras familias

Por haber sido de nuestra raza y no extraterrestres

Por haber sido humanos y, a la vez, tan divinos

Por haber pasado de la tribulación al gozo eterno

Por ser fieles en vuestra fe hasta el final de vuestros días

Por interceder para que, nosotros, sigamos en el combate

en ese camino que, Cristo ofrece a todos sus amigos

a todos los que desean triunfar como Dios propone y gusta.

Gracias porque, siendo santos, nos recordáis

Que fuisteis como nosotros….de los nuestros

Que es posible…ser santo


Exhortación de despedida

Salgamos felices del templo. Sabemos que tenemos muchos intercesores que se ocupan de nuestras cosas en la cercanía de Dios. Hoy los hemos festejado a todos y estamos contentos.