Domingo XXXI del Tiempo Ordinario
Solemnidad de Todos los Santos
1 de noviembre de 2009


Ya que el formato es parecido, hemos situado en esta misma página, tras la Misa Familiar, la misa de la Conmemoración de todos los Fieles Difuntos a celebrar en el Cementerio. Es una costumbre antigua y muy extendida. Tiene lugar, naturalmente, el día 2 de Noviembre.


Misa Familiar

Prepara: Javier Leoz


*Objetivo: los santos nos unen con la Iglesia que canta y alaba a Dios en el cielo

*Idea: las bienaventuranzas son caminos que conducen a la felicidad verdadera


1. MONICIÓN DE ENTRADA

Hoy es un día de alegría y de triunfo. ¿Sabéis por qué? Porque, hoy la Iglesia que camina en la tierra, está más unida que nunca a la Iglesia del cielo porque tenemos muchos amigos, hermanos, conocidos o desconocidos, que han llegado a ser santos.

¿Qué es ser santo? Ser santo es ser como Jesús. Caminar por sus caminos. Y, sobre todo, dejarse guiar siempre y en todo momento por su Espíritu. ¿Que es difícil? Puede ser. Pero, si algunos de los nuestros lo han conseguido, ¿Por qué no intentarlo nosotros?

Demos gracias a Dios en esta fiesta porque, la semilla de su santidad, se ha derramado en multitud de hombres y mujeres que le han querido con todo su corazón. ¡Gracías, Señor!

2. PENITENCIAL

2.1. Seremos felices si luchamos por un mundo mejor. Señor, ten piedad.

2.2. La vida nos irá mejor si no dejamos de lado a Dios. Cristo, ten piedad

2.3. El camino de la santidad es un camino que nos lleva al encuentro con el Señor. Señor, ten piedad.

3. MONICIÓN A LAS LECTURAS

Juan, en su lectura, nos habla de la felicidad que existe en el cielo. De una gran muchedumbre que, por seguir a Cristo, cantan y alaban a Dios en la eternidad.

Además, en las otras dos lecturas, se nos recuerda que somos hijos de Dios porque, El, así lo ha querido y que, las bienaventuranzas, son el mejor modo de ser felices o de esperar a la auténtica felicidad. Escuchemos con atención.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Un recuerdo por la Iglesia. Que sea cada día más santa y buena. Roguemos al Señor.

4.2. Por todos nosotros. ¿Nos damos cuenta de que estamos llamados a ser diferentes de aquellos que no conocen al Señor? Roguemos al Señor.

4.3. Por aquellos cristianos que viven en situaciones difíciles. Por los que mueren a causa de su fe y de su amistad con Cristo. Roguemos al Señor.

4.4. Por todos los que han olvidado de ser mejores. Por los que han renunciado al camino de la fe. Para que recuperen la confianza en Dios. Roguemos al Señor.

4.5. Por tantas personas que vivieron junto a nosotros y que, sin saberlo ellos ni nosotros, fueron santos. Que intercedan ante Dios por nuestra salvación. Roguemos al Señor.

5. OFRENDAS

5.1. Con estas 8 PIEDRAS queremos simbolizar el camino que Jesús nos ha trazado para llegar a la auténtica felicidad: LAS BIENAVENTURANZAS (se puede señalar cada piedra con una bienaventuranza: felicidad, paz, persecución, lágrimas, etc)

5.3 Con este CALENDARIO queremos simbolizar que, la vida que el Señor nos regala, es para que la llenos de semillas de santidad. Que no pase ni un solo día sin realizar algo que merezca la pena por Dios y por los que nos rodean.

5.4. Somos débiles. Necesitamos de la fuerza del Señor. Con el pan y el vino manifestamos nuestro amor a la Eucaristía. Con ella, los santos, hicieron frente a todos los problemas que les rodeaban.

6.- NOTAS

-El evangelio, al proclamarse las Bienaventuranzas, puede ser enriquecido con la presencia de 8 niños/jóvenes llevando en su pecho las bienaventuranzas

-Convendría un slogan en el altar o en la entrada de la iglesia: ¡ES POSIBLE SER SANTO! ¡QUIERO SER SANTO!

7. ORACIÓN

QUIERO SER SANTO, SEÑOR

Con mi palabra, comprensiva y dulce

Con mis obras, para todos y sin compensación

Con mi fe, fuerte y valiente

QUIERO SER SANTO, SEÑOR

Si Tú me ayudas, lo intentaré

Si Tú me aconsejas, te seguiré

Ti Tú me guías, no me apartaré de Ti

QUIERO SER SANTO, SEÑOR

Iluminando, con tu luz

Siendo alegre, con tu Evangelio

Portando esperanza, con tu Palabra

Llevando ánimo, con tu Espíritu

QUIERO SER SANTO, SEÑOR

Siendo feliz, y llevando felicidad

Amando, y dejándome amar

Perdonando, y admitiendo el perdón

Rezando, y no olvidándome de Ti

 


Día de difuntos

CELEBRACION EN EL CEMENTERIO

Prepara: Javier Leoz


1.- SALUDO DEL CELEBRANTE

Sed bienvenidos, hermanos, a este lugar (encuentro) en el que un buen día dejamos a parte de nuestra historia y de nuestra vida, los difuntos, con la esperanza de la resurrección.

Jesús, después de haber descendido al sepulcro, venció a la muerte y –en su mano- trajo para todos la RESURRECCION DEL ULTIMO DIA.

Esto, amigos, nos llena de esperanza. Esto hace que, ahora, vengamos aquí con un corazón agradecido a Dios por lo mucho que nos ama. No dejará, no consentirá, no permitirá que ninguno de aquellos que fueron bautizados en su nombre y haber creído en su Palabra, se quede definitivamente en el olvido.

Mientras encendemos el CIRIO PASCUAL que nos recuerda el futuro que nos espera con Cristo, la vida eterna, recibimos al sacerdote con el canto: XXX

2.- ORACIÓN

Dios, que resucitaste a tu Hijo para que, venciendo la muerte, entrara en tu reino, concede a tus hijos [N. y N.] difuntos que, superada su condición mortal, puedan contemplarte para siempre como su Creador y Salvador. Por nuestro Señor Jesucristo

3. LECTURAS

Lectura del libro de las Lamentaciones 3, 17 26

Me han arrancado la paz, y ni me acuerdo de la dicha; me digo: «Se me acabaron las fuerzas y mi esperanza en el Señor.»

Fíjate en mi aflicción y en mi amargura, en la hiel que me envenena;

no hago mas que pensar en ello, y estoy abatido.

Pero hay algo que traigo a la memoria y me da esperanza:

que la misericordia del Señor no termina y no se acaba su compasión;

antes bien, se renuevan cada mañana: ¡que grande es tu fidelidad!

El Señor es mi lote, me digo, y espero en el.

El Señor es bueno para los que en el esperan y lo buscan;

es bueno esperar en silencio la salvación del Señor. Palabra de Dios.

 

Palabra de Dios

Salmo

R.- A TI LEVANTO MIS OJOS/DESDE LO HONDO A TI GRITO/EL SEÑOR ES MI PASTOR

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1 6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

—«Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino .

Tomás le dice:

—«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»

Jesús le responde:

—«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»

Palabra del Señor.

ReflexiÓn

-En el día de difuntos todo se relativiza. Queda al descubierto nuestra fragilidad: “me han arrancado la paz”

-Dios no traiciona a sus amigos. Menos olvida a sus hijos

-Los camposantos son semilleros de esperanza. Están a rebosar de gente que espera

-Dios nos indica un camino para llegar hasta El: Cristo

-Hoy es una llamada a no desviarnos del camino de la fe. A permanecer firmes en las convicciones religiosas

-La suerte de Cristo, será también nuestra victoria.

4. ORACIÓN DE LOS FIELES

4.1. Señor; te encomendamos a la Iglesia. Que anuncie, más allá de la realidad de la muerte, tu promesa de la futura inmortalidad. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

4.2. Señor; te presentamos a todos nuestros familiares difuntos. Que tu gran misericordia no los olvide y puedan gozar un día de la resurrección que nos alcanzó Jesucristo. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

4.3. Señor; te recordamos a todos tus hijos que murieron creyendo y esperando en Ti. Dales el descanso eterno. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

4.4. Señor; te presentamos a todos los difuntos anónimos. A todos aquellos que han sido olvidados por el mundo pero no por la comunidad cristiana que, todos los días, los recuerda en la eucaristía. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

4.5. Señor; acoge la oración por todos nosotros. Que no perdamos la fe. Que creamos en la Ciudad Santa del Cielo. Que nuestras obras y palabras no desentonen de nuestro deseo de amarte y vivir junto a Ti. TE LO PEDIMOS, SEÑOR

5. ASPERGES

Un día, nuestros difuntos, fueron bautizados. Hoy, de nuevo, rociamos con agua bendita este lugar en donde descansan sus cuerpos.

Fueron templos del Espíritu, no se pueden malograr

Fueron inmersos en la gran familia de los hijos de Dios e insertados en la muerte y resurrección de Cristo, no desaparecerán.

(Mientras el sacerdote rocía con el agua bendita al cementerio y a los presentes, se puede entonar un canto. Igualmente, si es posible, se puede invitar a que los fieles discurran por delante del sacerdote para acoger en sus manos unas gotas de agua bendita con el compromiso de ir hasta el lugar donde descansan sus familiares y proclamar: “CRISTO RESUCITÓ, RESUCITARÄS, RESUCITAREMOS”, al tiempo que se derrama el agua bendita

6.- ORACIÓN FINAL POR LOS FALLECIDOS

Dios de misericordia y de amor,

ponemos en tus manos amorosas a nuestros hermanos.

En esta vida Tú les demostraste tu gran amor;

y ahora que ya están libres de toda preocupación,

concédeles la felicidad y la paz eterna.

Su vida terrena ha terminado ya;

recíbelos ahora en el paraíso,

en donde ya no habrá dolores, ni lágrimas ni penas,

sino únicamente paz y alegría con Jesús, tu Hijo,

y con el Espíritu Santo para Siempre.

Otra oración

NUESTROS QUERIDOS SERES

Parecemos devolvértelos a Ti, oh Dios, de Quién los recibimos. Pero así como Tú no los perdiste al darlos a nosotros, tampoco los perdemos cuando regresan a Ti.

Oh Amante de Almas, Tú no das como el mundo da. Lo que das no quitas, pues lo que es Tuyo, también es nuestro puesto que somos Tuyos, y Tú eres nuestro.

La vida es eterna, el amor es inmortal; la muerte no es más que horizonte, y el horizonte no más que límite de nuestra visión.

¡Levántanos, oh Poderoso Hijo de Dios, para poder ver más allá; enjuga nuestros ojos para mirar con luz más clara; acércanos a Ti para sentirnos junto a Ti y hallarnos cerca de nuestros queridos seres que están contigo!

Y mientras preparas un lugar para nosotros, prepáranos a nosotros también para esa tierra feliz, por que donde estés, estemos nosotros también, por siempre. Amén.

Padre Bede Jarret