El Camino de Santiago: Preparativos (y 4)

Por David Llena

En la segunda entrega de esta serie dedicada al camino de Santiago, dimos un posible itinerario que, desde San-Jean-Pied-de-Port, nos lleva en 31 días hasta Santiago de Compostela. Así que dependiendo del tiempo que tengamos debemos elegir el sitio donde empezar. Otra posibilidad es comenzar desde el principio y hacerlo en varias ocasiones, es decir, dedicar una semana o quince días a hacer una parte del camino y volver a casa para reiniciar en otra ocasión en el lugar que lo dejamos y continuar. Esta es una de las primeras características del camino la libertad de planificación. Nosotros por ejemplo, preferimos andar una etapa menos y llegar a dormir el penúltimo día al Monte del Gozo. Así, al día siguiente bajaríamos todos juntos sin coche de apoyo hasta Santiago, ¡al menos 4 kilómetros y medio, todos juntos para acudir a la misa del peregrino!

LA COMPAÑÍA

Otra cosa muy importante a decidir es la compañía. Hacerlo solo es más duro pero también puede ser muy agradable, la hospitalidad del camino hace nacer enseguida la amistad con los demás peregrinos y así se convierten en compañeros de camino. Una de las cosas que más me impresionó del camino, fue que a la hora de la misa del peregrino en cada localidad que llegábamos, coincidíamos “siempre” los mismos. Quizá por el camino unos iban más adelante o más atrás y nunca nos cruzábamos, sin embargo en torno al Señor todos nos encontrábamos.

Si el grupo es grande, o si se va con niños puede ser aconsejable llevar un coche de apoyo, donde siempre se ha de llevar una tienda de campaña. A pesar de la gran cantidad de albergues las camas se agotan y la hospitalidad lleva a dar alojamiento a aquellos que van a pie y no llevan apoyo. Si el grupo es grande, probablemente sólo tengamos que hacer de conductores en una etapa, salvo que alguien se ofrezca a ser el conductor oficial. Cuando a mí me tocó llevar el coche, estuve esperando hasta el último momento que algún otro tuviese alguna dolencia y quisiera conducir por mí, pero el camino es muy especial para dejar de andarlo por pequeñas dolencias, así que me tocó conducir aquél día.

EL ALOJAMIENTO

Y por último otra cosa a elegir es reservar el alojamiento o ir más a la aventura. Se puede reservar en los albergues privados, no así en los públicos que se llenan conforme los peregrinos van llegando a ellos. En el primer caso, al tener el sitio seguro se va más tranquilo, nosotros que íbamos con niños tuvimos que hacerlo así. En el segundo caso, se ha de madrugar para llegar al final de la jornada incluso antes de comer, pues si no las plazas se agotan y hay que llegar hasta el siguiente albergue. Los precios de los privados suelen andar por los 9 o 10 Euros por persona noche, los públicos rondan los 3 Euros por persona y noche.

Así pues, una vez elegido, el trayecto, la compañía, el coche de apoyo o no, hay que buscar el alojamiento, aunque no se reserve si hay que saber si será fácil encontrarlo en la localidad que elijamos como meta de cada etapa. Guías en papel hay muchas y quizá en algunos trayectos sea necesaria. En el último tramo que hicimos nosotros apenas era necesaria. En internet hay muchas páginas dedicadas al camino con información actualizada, teléfonos, precios y páginas personales de algunos albergues. Incluso en Google Maps se pueden ver fotografías que los peregrinos han colgado a lo largo del camino y así hacer un camino virtual antes de pisar las sendas que llevan al abrazo del Apóstol.

Dependiendo de lo anterior, pues, se van acomodando el resto de cosas. Si es verano habrá mejor tiempo y por tanto más gente en el camino y menos plazas. En invierno el tiempo es más duro y algunos albergues quizá estén cerrados. También, por ejemplo, si hay coche de apoyo se puede ser un poco más generoso con el equipaje. Si hay que llevarlo a la espalda pues debe ser más ajustado…

EL CALZADO, IMPORTANTE

Lo más importante: el calzado. Ha de ser cómodo y haberlo usado antes con asiduidad. Nosotros hicimos varias excursiones durante varios fines de semana en el invierno, bastante suave en Almería, pues en verano el calor era agotador. Pues en esas excursiones de 15 o 20 Km. debemos andar con las zapatillas o botas que llevemos al camino, e incluso algunas semanas antes, si es posible, que sean nuestro calzado habitual. Hubo quien optó por el doble calcetín: uno fino y ajustado y otro más gordo que absorbiera el sudor. Un buen fungicida también es aconsejable. Tras la etapa y la ducha, es recomendable el uso de chanclas para que el pie se refresque y descanse. Otra cosa muy importante es el botiquín: tiritas, esparadrapos, réflex y alguna rodillera son imprescindibles llevarlos encima, así como algo de abrigo y algo para protegerse de la lluvia. Hay multitud de farmacias en el camino, así que, no hace falta llevar más de lo imprescindible. El típico bastón de peregrino es algo más que un adorno. Nosotros comenzamos sin ellos y al llegar a la segunda etapa todos teníamos uno. Una cosa muy recomendable, sobre todo si se va solo es llevar un móvil y los teléfonos de algunos albergues, pueden sernos útiles en caso de necesidad.

La ropa debe ser cómoda. Casi todos elegimos un tipo de pantalón a los cuales, mediante cremalleras, se le pueden quitar las perneras, así el mismo pantalón sirve como pantalón largo que transformaremos en corto si sube la temperatura. El caminar y sobre todo el subir las cuestas puede hacernos sudar y hay que tener cuidado no nos enfriemos cuando paremos a descansar, así pues, debemos llevar el abrigo a mano. Algo de agua y algo de alimento es socorrido en cualquier momento aunque fuentes y lugares donde comer hay cada pocos kilómetros, al menos en el tramo que nosotros recorrimos.

En algunos tramos hay varios caminos a elegir, ésta es otra decisión que debemos tener tomada, sobre todo si se va en grupo. La dificultad y la belleza paisajística pueden ayudarnos a tomar la decisión. Sobre los mapas debemos hacer nuestro trayecto, aunque si vamos solos, y esta es una ventaja del caminante solitario, podemos avanzar más o menos si nuestras fuerzas nos lo permiten o flaquean.

LA “COMPOSTELA”

Y otra cosa muy importante es hacerse con la credencial. No es más que una cartulina que se consigue en tiendas del camino, o en la delegación diocesana de peregrinaciones (o similar) de cada diócesis. En ella se irán estampando los sellos de cada localidad (preferentemente iglesias) aunque muchos restaurantes y albergues poseen uno, y que sirven para dar fe de nuestro caminar. Al llegar a Santiago podremos obtener la compostela, un certificado de nuestro peregrinar. Para conseguir la compostela es necesario andar al menos 100 Km. o 200 si el camino lo hacemos en bicicleta. Esta es la razón por la que muchos peregrinos comienzan en Sarria, situada a 111 Km. de Santiago.

Así que un mismo camino se puede convertir en mil caminos distintos a la hora de recorrerlo, pues no es lo mismo madrugar y comenzar a caminar amaneciendo, llegar a la hora de comer y echar la siesta. En este caso se puede hacer una pequeña colada con la ropa sucia, en muchos albergues, sobre todo privados, hay lavadoras e incluso secadoras (se pagan aparte) que nos permitirán economizar la cantidad de peso que llevemos.

No es lo mismo los cortos y fríos días del invierno que la cálida primavera o el caluroso verano. Aunque a decir verdad, nosotros estuvimos andando la primera semana de Agosto y el primer día que llegamos en coche nos cayó una gran tromba de agua y después durante toda la semana hizo un tiempo delicioso, incluso algo de fresco por las noches. No es lo mismo tener la seguridad de una cama y una ducha al final del día que ir con la incertidumbre de encontrar sitio.

Y claro no es lo mismo hacer el camino a pie que hacerlo en bicicleta. Es igual de duro en ambos casos pero quizá en bicicleta no se aprecian tanto los pequeños detalles y la tranquilidad del camino. Eso sí cada vez que éramos adelantados por los ciclistas se repetía el “¡Buen camino!” eco que se viene repitiendo desde muchos siglos atrás.

PREPARACIÓN ESPIRITUAL

También es importante la preparación espiritual del camino. Podemos consultar muchos libros sobre el tema (en internet no hay esa variedad), incluso en Betania se han presentado algunos como libro de la semana. Por ejemplo el 2 de Julio de 2006 en el número 481 de nuestra Betania se referencia el libro de Francisco J. Castro Miramontes, “Al encuentro de la vida. Diario de un peregrino”. Donde el autor propone el camino para meditar sobre la vida en 30 etapas. También se puede reseñar el libro , encuadernado con anillas a modo de guía titulado “Peregrinar por fuera y por dentro” de José Mª Rodríguez Olaizola, SJ, que en 27 etapas recorre nuestro interior, mientras recorre el Camino para llegar a Santiago y poder presentarnos tal como somos ante el Apóstol. Va tratando temas como el conocimiento de uno mismo, del prójimo, del entorno, hasta llegar al conocimiento de Dios y la conversión de uno mismo. Cada capítulo cuenta con una lectura bíblica introductoria, unos comentarios muy acertados, unas preguntas y un texto, poético casi siempre, a veces del propio autor.

Nosotros, preparamos unos textos siguiendo este esquema, adecuados a nuestro caminar en familia. Comenzamos un domingo y eso nos permitía pensar en la Eucaristía como alimento para el camino. El “sal de tu tierra” como invitación de Dios a Abraham y cada uno de nosotros era el tema de la reflexión del lunes. El martes, la invitación era a “salir de nosotros”, para el miércoles “encontrarnos con los demás”. El Jueves día eucarístico se nos proponía el encuentro con Jesús para el viernes día de penitencia buscar “nuestra conversión”. El Sábado lo dedicamos a “Caminar con María” para el domingo, último día de camino, celebrar “el día del Señor” y la Eucaristía dominical cerrando un ciclo que comenzábamos el domingo anterior. Al final se proponía esta semana como símil de nuestra vida. Salir de Dios para ir reconociéndonos, reconociendo al prójimo a Cristo, a través de Él retornar a Dios Padre. El lunes siguiente último día que estuvimos en Santiago quedó como epílogo la frase que se dijeron los discípulos de Emaús tras reconocer al Señor: « ¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?»