CARITAS IN VERITATE (I)

La Caridad en la Verdad

Carta Encíclica

Por Benedicto XVI

Ediciones San Pablo, Madrid, España

La encíclica Caritas in veritate (La caridad en la verdad) fue publicada el Día de San Pedro y de San Pablo de este año. Tuve una fuerte repercusión mediática durante la espera, larga, que se produjo desde que se tuvo conocimiento de ella. Se sabía –porque el propio Benedicto XVI los había dicho—que su temática incidía en la economía y en la ecología. A partir del verano de 2007 estallo una de las crisis financiera más fuerte de los últimos cien años y aunque se la ha querido comparar con el crack económico y bursátil de 1928, mi impresión es que ha sido más importante al provocar una crisis general, macroeconómica, en todo el mundo y en especial en los países desarrollados. Parece que la incidencia de ese problema, retrasó, tal vez, durante casi un año la salida de dicho documento pontificio. Por fin, como decía, a finales de junio de este año 2009, salía la encíclica en medio de la propia crisis y cuando los problemas más importantes de la misma todavía no se habían solucionado. Bueno, ahora tampoco.

Convendría –un tanto—separar la incidencia de la actual crisis del proyecto de Caritas in veritate, porque, desde luego es anterior, aunque incidan en muchos de los problemas que ahora sufrimos. Y si –es una especulación—la encíclica hubiera salido en junio de 2007 se habría convertido en algo fuertemente profético. Pero, en fin. El Papa Benedicto escribe Caritas in veritate con la vista puesta en la encíclica de Pablo VI Populorum progressio y como un homenaje –podríamos decirlo así—a la carta del Papa Montini. Es el propio José Ratzinger quien explica la importancia y al incidencia del texto de Pablo VI y de su vigencia en muchos aspectos, cuarenta años después de su publicación. Hace una puntualización interesante el Papa Ratzinger sobre la Populorum progressio, escrita poco después de terminado el Concilio Vaticano II. Y que tanto Juan Pablo II como él mismo, Benedicto XVI, relacionan el texto con la constitución pastoral del Vaticano II, Gaudium et spes, y que no es otra cosa –podemos decirlo así—que la búsqueda permanente de la Iglesia de la verdad y del desarrollo integral del hombre. Y de ahí, aun dando un salto, nos situamos en la base doctrinal más importante de Caritas in veritate.

Resulta obvio que una reseña de las características de las que publicamos aquí en Betania no puede ser un trabajo exhaustivo, aun meramente descriptivo, de la carta de Benedicto XVI y de ahí que hagamos un análisis de los bloques desde su definición. En el capitulo II, Desarrollo Humano de nuestro tiempo, se entra en la descripción de la sociedad actual basada en la reciente contemporánea. La idea de Pablo VI sigue viva en la descripción de Benedicto XVI y las “variaciones actualizadas” narran perfectamente la sociedad más actual y cercana. El capitulo tercero Ratzinger ya comienza el camino de análisis y de soluciones. El título es muy claro. Fraternidad, desarrollo económico y sociedad civil. Pergeñada la economía con una “ciencia exacta” que no permite las injerencias de tipo moral se crea un auténtico monstruo. La condición de ser herido del hombre le lleva al pecado y este queda presente en todas sus actuaciones.

Pero no es el texto de Benedicto XVI una galeria de pecados como aquellas listas que se utilizaban en la antigüedad para las confesiones. No, claro que no. Y lo que si aparecen son una serie de tendencias anómalas y malvadas que pueden hacer mucho daño a la humanidad. A partir de ahí, Josep Ratzinger entra en materia y compone so obra económica, ecológica y de efecto de los flujos de riqueza que, sin duda, supone una análisis muy preclaro de lo que nos sucede y la torpeza –por parte de cristianos y de los que no solo son—sería ignorar unas realidades perfectamente descritas y que valen para encontrar soluciones poderosas a un mundo explotador e ineficiente, muy poco eficiente si pensamos en la necesidad de que todos los seres humanos vivan aceptablemente.

Voy a dedicar otra entrega de la reseña para analizar los capítulos cuarto, quinto y sexto de la encíclica y, por supuesto, la conclusión. Y decir que también analizaré la introducción, pues como ocurre con muchas obras de Ratzinger –es una idea mía—es muy productivo volver sobre la introducción después de leer la obra completa. Las claves –todas—están en la introducción pero se ven mejor después de leer todo el libro.

 

Ángel Gómez Escorial

 

Nota.- La Carta del Editor hace referencia a la escasa incidencia de los textos del Papa Ratzinger en los trabajos pastorales y homiléticos de una buena parte de los sacerdotes españoles.