TALLER DE ORACIÓN

TENER HAMBRE DE DIOS

Por Julia Merodio

Estamos llegando al periodo vacacional en el que, también nuestra página, entra como cada año en número especial de verano de Betania. E mi caso, pues, hasta septiembre.

De nuevo, he quedado sorprendida al observar que, para esta última entrega, la liturgia nos sitúa ante dos interrogantes que nos acompañarán en nuestro periodo estival:

• Los deseos por los que nos movemos.

• Y la manera con que los debemos afrontar.

Pero, San Pablo es especial, nunca deja nada a la improvisación y antes de decirnos lo que debemos hacer nos habla de la vocación, se trata de hacerlo desde la vocación que cada uno hemos elegido, por lo que no sirven las exclusiones.

Así cuando nos situemos en nuestro lugar de descanso, donde a veces, nos juntamos con gentes diversas; con miembros de la familia con los que no estamos acostumbrados a vivir, con personas con un pensamiento muy distinto al nuestro… cuyas reacciones son contrarias a las que esperábamos; donde sus criterios pueden diferir de los que tenemos nosotros y su manera de ver las cosas choque con la nuestra, aparece el apóstol para decirnos que nos “sobrellevemos con amor y nos revistamos del vínculo de la paz”

Signos de liberación que nos harán comprender a los demás, respetarlos, tolerarlos y volver contentos, porque hemos sido artífices de contribuir a la felicidad de todos.

TEXTO PARA LA LECTIO DIVINA.-

De la carta de S. Pablo a los Efesios 4, 1 - 6

“Hermanos:

Yo el prisionero por Cristo, os ruego que os andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables, sed comprensivos; sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del Espíritu, con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. Un solo Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todo, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo”

ORANDO JUNTOS CON LA PALABRA DE DIOS

Como en semanas anteriores, sigo adjuntando todos los pasos para la oración. Lo hago para facilitar a las personas que lleguen a la página por primera vez y para aquellas que quieran imprimirlo, porque así no tienen que estar buscando en el histórico.

PRIMER PASO.- INVITAR AL SEÑOR PARA QUE NOS ACOMPAÑE.

Si se ora en grupo, el animador –que puede ser cualquier persona del grupo- hará una oración invocando al Espíritu para que les ayude a interiorizar la Palabra de Dios; después puede dar paso a los demás para que se impliquen en la oración.

Si la Lectio se hace individualmente, también se hará la invocación al Espíritu. Para este primer momento, y por si puede servir de ayuda, os adjunto una oración:

Señor:

Aquí estamos ante Ti. Estamos ante tus ojos porque necesitamos dejarnos penetrar por tu mirada; ante tu Palabra que da calor y luz a nuestra vida; y ante tu corazón porque tenemos hambre de comprensión y sed de amor. En Ti ponemos nuestra confianza, en medio de este mundo donde parece imperar la desconfianza y en tus manos ponemos nuestros proyectos para que Tú nos acompañes en su realización. A Ti nos acogemos, Señor; queremos ofrecerte lo que somos y tenemos, porque sabemos que Tú eres el Dios de la vida. Danos claridad para conocer el camino, fuerza para seguirlo y perseverancia para no abandonar cuando las cosas se pongan adversas. Llena nuestro corazón de alegría y gozo, y haz que los que se crucen con nosotros se sientan un poco más dichosos. Nosotros contaremos a todos tu grandeza, pregonaremos los dones que nos brindas cada día y te alabaremos por tu amor y misericordia derramados a raudales. Porque Tú, Señor, eres el sosiego de nuestro corazón”.

SEGUNDO PASO.- LEEMOS EL TEXTO

Todos los participantes en el grupo deberán llevar la Biblia. El animador señala el capítulo y los versículos correspondientes y espera hasta que todos los hayan buscado. Después pide alguien del grupo que lea en voz alta y al acabar la lectura todos permanecen en silencio durante un rato.

TERCER PASO.- NOS DETENEMOS EN EL TEXTO

Sin perder ese clima de silencio, los participantes van leyendo, en voz alta, una palabra o una frase que para ellos haya resultado importante o haya llamado su atención. Después de cada intervención se dejan unos instantes de silencio. Los participantes pueden repetir interiormente las palabras pronunciadas para que todo ello se vaya grabando en el interior.

Cuando esta forma de oración se repita varias veces observaremos que las palabras más corrientes empiezan a tener una relevancia importante.

Una vez que, haya pasado un tiempo prudencial, o ya no haya intervenciones se vuelve a leer el texto en voz alta y muy lentamente.

CUARTO PASO.- GUARDAR SILENCIO

Una vez leído el texto, el animador invita a todos a permanecer en silencio e indica el tiempo que durará (tres o cuatro minutos) con el fin de prepararnos para meditar juntos la Palabra que se ha elegido.

QUINTO PASO.- COMPARTIMOS LO QUE EL TEXTO NOS HA IDO DICIENDO

Se comparte espontáneamente lo que, la Palabra, nos dice al corazón. Procuraremos que hablen todos y se evitará divagar en temas ajenos al elegido.

Desde que venimos trabajando las catas de Pablo nos hemos dado cuenta de que formamos “Un Solo Cuerpo” Hemos comprobado, también, la importancia que, cada miembro tiene para el desarrollo de los demás. Veíamos la necesidad que tenemos de todos ellos para el correcto funcionamiento del cuerpo: ninguno sobra, todos nos necesitamos; unos ayudan a otros y cuando alguno se paraliza, el resto han de trabajar a más ritmo y producir un sobre esfuerzo; sin embargo cuando todos responden a su función y trabajan en colaboración se produce un crecimiento. Es “como si todos latiéramos con un mismo corazón y fuésemos una sola alma” –Palabras del apóstol-

Por eso, para que este funcionamiento sea una realidad, en el discurrir de nuestra vida, lo primero que necesitamos es estar unidos, sentir cada uno la importancia de los demás y darles a ellos el sitio que les corresponde, porque esta actitud es la que lleva a la humildad. Una humildad que se refleja en la mansedumbre, la afabilidad, la dulzura en el trato…

Cuando cada uno nos reconocemos poca cosa, nos resulta más factible vivir en sintonía, pero eso no es fácil, solamente Jesús pudo ser capaz de decir “aprended de mí que soy manso y humilde de corazón”

¡Qué difícil nos resulta entenderlo a los que vivimos en este momento de la historia! La mansedumbre, en nuestra sociedad, se confunde como signo de debilidad, pero nada más lejos de su certeza; la mansedumbre puede describir a personas, realmente fuertes que, su fortaleza la apoyan en la ternura con la gente y el trato con suavidad.

Si lo hacemos así, llegaremos a ese encargo, que nos hace San Pablo, al pedirnos que nos soportemos con paciencia.

Nadie ignora las diferencias y desacuerdos que existen entre familias y amigos, pero son pocos los que reconocen las suyas propias. Diversidad de opiniones que nos impiden entrar en comunión.

Por eso hemos de pedirle al Señor que nos haga humildes, porque si tenemos: humildad, en lugar de orgullo y mansedumbre en lugar de tiranía… las diferencias no serán causa de enfrentamiento, sino de aceptación.

El amor es así: sufrido, paciente, tolerante… si fuésemos capaces de vivirlo de esta manera, posiblemente algunos más, sentirían cerca a Dios.

SEXTO PASO.- OBSERVAMOS LO QUE EL SEÑOR NOS PIDE

En este momento se trata de ver la vida concreta de cada uno a la luz de la Buena Noticia.

Se traerán al compartir las realidades de los presentes y se mirarán formas de actuar, llevando cuidado de no entrar en temas de discusión.

SÉPTIMO PASO.- TERMINAREMOS ORANDO JUNTOS PARA DAR GRACIAS

El animador invita a todos a orar de forma espontánea; también se puede elegir para terminar: un canto, una oración por la paz, el padrenuestro cogidos de la mano…. Y así se irá variando cada vez.

Para orar en agosto

Para nuestra oración, en este mes de vacaciones, he elegido la lectura de la carta a los Tesalonicenses; y lo he hecho así porque en ella Pablo da gracias.

Creo que el periodo estival, también ha de ser una profunda acción de gracias por tantas cosas que, como regalos, aparecen ante nosotros, tanto en la naturaleza como en los amigos y familiares

Por tanto busquemos momentos de silencio y vayamos descubriendo:

-Cuáles son las razones que llevan a Pablo a dar gracias y cuáles las que nos llevan a nosotros al agradecimiento.

-Miraremos si vivimos con alegría tantos dones recibidos.

-Qué momento está viviendo la iglesia de Tesalónica y qué momento vive nuestra Iglesia.

TEXTO PARA LA LECTIO DIVINA.-

De la primera carta de S. Pablo a los Tesalonicenses 1, 2 - 4

“Continuamente damos gracias a Dios por todos vosotros y os recomendamos en nuestra oración. Sin cesar presentamos a Dios nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, la eficacia de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en nuestro Señor Jesucristo”

Quizá la novedad de las vacaciones, de este año, pueda estar en empezar poniéndonos de acuerdo en lo que queremos hacer. En decidir juntos cómo queremos que trascurran y en escuchar lo que cada uno propone y espera encontrar en los demás para vivirlas en sintonía y después de ponernos de acuerdo podemos compartir qué motivos nos han llevado a ello.

Podemos empezar leyendo juntos la Palabra de Dios y viendo lo que en ella se nos dice a nosotros en este momento. Después podemos preguntarnos:

• ¿Qué buscamos nosotros al acercarnos a la Palabra de Dios?

• ¿Qué actitudes queremos seguir de las que se nos han presentado?

Todos sabemos que no es fácil ser ejemplo para los demás, pero quizá haya gente que se fije en nosotros más de lo que nos gustaría. También somos conscientes de que la sociedad y los medios de comunicación nos proponen modelos que no tienen nada que ver con el camino del Evangelio de Jesucristo; modelos que se convierten en obstáculo y nos ponen barreras para recorrer nuestro camino. Pero frente a ello conocemos a personas y grupos que siguen firmes el mensaje de Jesús y que muchas veces se convierten en nuestro modelo a seguir; puede ser que, incluso se hallen a nuestro lado, por lo que sería bueno preguntarnos en la oración:

• ¿Qué personas o grupos han sido modelo para mí y me han llevado a imitar su actitud de vida?

• ¿Qué personas o grupos son ejemplo en esta sociedad en la que vivo, por su manera de vivir la fe?

• ¿Se fijaría alguien en mi modo de vida o pasaría desapercibido como uno de tantos?

• Si se fijasen ¿sería un modelo de fe para los que me rodean?

• Si no lo soy ¿Qué actitudes debería cultivar para ser ejemplo desde mi manera de vivir?

ESTO NOS LLEVARÁ A TRABAJAR LA PAZ

Cuando nos situamos en la comunidad de Tesalónica advertimos que la mayor preocupación por la que vivían era la inminente venida de Jesucristo. Pero al pasar los años y ver que esa venida no llegaba empezaron a aparecer falsas ideología que llevaron a los pertenecientes a la comunidad a abandonar sus obligaciones y dedicarse a vivir ociosamente.

También nosotros nos hemos sentido tentados, alguna vez, a abandonar obligaciones y vivir desde la comodidad. Lo que percibimos nos deja desencantados y nos decimos ¿Para qué trabajar tanto por los demás, si todo pasa y no vemos frutos que respalden nuestro esfuerzo?

Por eso no podemos dejar de volver, una y otra vez, sobre las palabras de San Pablo, para ir observando, el sentido que damos al trabajo que realizamos por el Señor.

TEXTO PARA LA LECTIO DIVINA.-

De la carta de S. Pablo a los Efesios 4, 1 - 6

“Sabemos muy bien, hermanos queridos de Dios, que habéis sido elegidos. Porque nuestro mensaje evangélico no os fue trasmitido solamente con palabras, sino también con obras portentosas bajo la acción del Espíritu Santo y, por parte nuestra, con la profunda entrega. En efecto, vosotros sabéis cuál fue nuestra actuación, entre vosotros, para vuestro bien. Y vosotros habéis seguido mi ejemplo y el del Señor, recibiendo la predicación con el gozo del Espíritu Santo aún en medio de grandes tribulaciones, hasta convertiros en modelo para todos los creyentes”

Al adentrarnos en la carta a Tesalonicenses, vemos como Pablo nos va situando en el esfuerzo por trabajar la paz. Él nos explica como contribuyo, con su esfuerzo, en el crecimiento y desarrollo de la comunidad, pero deja muy claro que el trabajar en la promoción de nuevas comunidades nunca fue disculpa para abandonar sus obligaciones.

En los versículos que acabamos de leer vemos que también nosotros hemos sido elegidos para llevar el mensaje y contribuir al buen funcionamiento de nuestras comunidades, pero ofrecemos todo lo que somos, o solamente vamos a recibir, siendo un peso para los demás, sin ser capaces de descargar sus esfuerzos.

Estamos en familia, en comunidad, con amigos… también tenemos que trabajar para el buen funcionamiento de la misma; no podemos escaquearnos echando el peso a los demás, todos tenemos vacaciones, lo que nosotros no hagamos tendrán que hacerlo los otros.

Pero eso es una opción personal, por eso deberíamos tomar conciencia de ello y preguntarnos:

• ¿Por qué Pablo trabajaba tanto durante su estancia en la comunidad?

• ¿Hago yo lo mismo?

• ¿Tengo en cuenta las instrucciones que da el apóstol referidas a trabajar por los demás?

• ¿Por qué tantas personas se niegan a realizar su trabajo instalándose en la comodidad?

El Señor nos pide que contribuyamos al crecimiento y desarrollo de nuestra vida personal, en comunidad y en la sociedad, pero:

• ¿Dé qué manera contribuimos a ellos?

• ¿Qué hacemos para mejorar nuestro trabajo?

• ¿Valoramos el trabajo de los demás?

• ¿Qué actitudes deben acompañar al trabajo de un seguidor de Jesús?

• ¿Qué debería motivar a un cristiano a trabajar?

Para terminar y, como no puede ser de otra forma, terminamos dando gracias a Dios, con San Pablo:

Por todo ello, damos gracias a Dios, porque al recibir la Palabra que os predicamos, la abrazasteis, no como palabra de hombre, sino como lo que es en verdad, la palabra de Dios, que permanece vitalmente activa en vosotros: los creyentes. Por tanto, que el Señor, os haga crecer más y más, en el amor entre vosotros y para con todos, como nosotros lo hemos hecho y que Dios fortalezca vuestros corazones”

¡FELICES VACACIONES! SEGUIREMOS UNIDOS EN LA ORACIÓN.