Solemnidad de Santiago Apostol
25 de julio de 2009

La homilía de Betania


1.- SERVIR ES REINAR

Por José María Martín OSA

2.- UN SÍ RESPONSABLE

Por Gustavo Vélez. mxy

3.- ANTE LA SOLEDAD, EL CONSUELO

Por Javier Leoz

4.- EL APÓSTOL CON SU PREDICACIÓN ABNEGADA…

Por Antonio García-Moreno

5.- SAN JACOB (SANTIAGO) FUE UN HOMBRE VALIENTE Y AMBICIOSO

Por Gabriel González del Estal

6.- SANTIAGO APRENDIÓ LA LECCIÓN DE JESÚS

Por José María Maruri, SJ

7.- LUZ DE EUROPA

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


UNA DE LAS MAYORES MANIFESTACIONES DE RELIGIOSIDAD

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- SERVIR ES REINAR

Por José María Martín OSA

1.- Ocupar los primeros puestos. Es lo que pide la madre de los Zebedeo para sus hijos. No sabía lo que pedía, pues precisamente poco antes había hecho Jesús el anuncio de su pasión y muerte. Toda madre quiere lo mejor para sus hijos, ¿pero en qué estaría pensando la madre de Santiago y Juan? Pensaba, sin duda, que Jesús era el Mesías, el rey esperado para liberar a Israel del dominio romano. Jesús es verdad que era rey, "pero su Reino no era de este mundo", tal como le dijo a Pilato. El predicó el Reino, su mensaje fundamental. Y vino a anunciar y a establecer el Reino de Dios. Hoy podemos llamarlo "la civilización del amor" de la que hablaba Pablo VI. El Reino de Dios, sin embargo comienza en este mundo, aunque todavía no había llegado a su plenitud. Es el "ya, pero todavía no". En el Reino de Jesús es primero el que es el último, es decir el que sirve, no el que tiene poder. La madre buscaba el poder para los "hijos del Trueno". Muchas veces quisieron hacer rey a Jesús, pero El lo rechazó, porque había venido a servir y no a ser servido. Su mesianismo no es político ni espectacular, sino silencioso y humilde. En este sentido, San Agustín recuerda que "no dice que su Reino no está en nuestro mundo, sino no es de este mundo. No dice que su Reino no está aquí, sino no es de aquí".

2.- Hemos de trabajar para construir el Reino de Dios en este mundo. Esto significa establecer unas condiciones de vida en las que reine la justicia, la paz y la fraternidad. Mientras esto no se consiga, todavía no podemos estar contentos. No debemos huir del mundo, sino implicarnos en su transformación aquí y ahora, sin esperar que llegue pasivamente "el Reino de los cielos". Esto es lo que pide Jesús a Santiago y Juan: "beber el cáliz que El ha de beber". Contestan que sí, pero en ese momento no se dan cuenta de lo que estaban diciendo. Lo comprobarán cuando contemplen la muerte de Jesús. Y Santiago además llegará el momento en que dará la vida por Cristo cuando Herodes lo "hizo pasar a cuchillo". No sabemos si fue sometido previamente a un proceso judicial o si su muerte fue fruto del capricho de aquel déspota. Entonces sí que fue capaz de beber el cáliz de Cristo.

3.- Jesucristo debe ser lo más importante de nuestra vida. Un anuncio irreverente de un equipo español señalaba que el fútbol es más importante que Jesús. ¡Qué injusticia y qué ingratitud! Jesús debe reinar en nuestro corazón. Sólo así le seguiremos con todas nuestras fuerzas y podremos gozar de su amor. Un rey existe para servir al pueblo. Es su espíritu de servicio a la comunidad lo que justifica su ser. Así lo hizo Jesús, que tuvo como trono la cruz, como cetro una simple caña, como manto real una ridícula túnica de color púrpura y coronó su cabeza con una corona de espinas. Indudablemente, su Reino no era de este mundo, pero sí para este mundo. Y sus seguidores deben tener también su espíritu de servicio, pues el primero será el que más sirva. En el reino de Jesús, servir es reinar.


2.- UN SÍ RESPONSABLE

Por Gustavo Vélez. mxy

“Entonces Jesús preguntó a los dos hijos del Zebedeo: ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber? Ellos dijeron: Sí podemos. Díceles Jesús: Mi copa sí la beberéis” (San Mateo 20, 22 – 23).

1.- Santiago, a quien llamamos el Mayor para distinguirlo de otro apóstol, fue uno de los primeros seguidores de Jesús. Hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Juan el evangelista. Mientras reparaban las redes en la playa del Tiberíades, el Señor los llamó para convertirlos en pescadores de hombres. Luego de la Ascensión del Señor, los discípulos se dispersaron, a predicar el Evangelio por todo el mundo conocido hasta entonces.

Según antigua tradición, Santiago llegó hasta “Finisterrae”, a la región noroccidental de España. Pero no fue bien acogido por los habitantes de esa comarca. Entonces se dirigió a Cesaraugusta, la urbe romana que luego se llamó Zaragoza. La misma tradición añade que en esta ciudad la Virgen María se le hizo presente, para alentarlo en sus dificultades.

Al sentir fracasado su esfuerzo apostólico, regresó a Jerusalén. Allí escribió una carta con la cual adoctrina a los creyentes, una vigorosa reflexión sobre la conducta fraterna, que algunos han llamado el Evangelio social. En el año 44 de nuestra era, el rey Herodes lo hizo decapitar.

2.- Aquí comienza la leyenda, muy hermosa por cierto, que viene a ser la melodía sobre la cual cantamos nuestra devoción. Los discípulos de Santiago metieron su cuerpo en un sarcófago de mármol, y éste en una barca, cuyo único timonel era Dios. La embarcación, atravesando el Mediterráneo, arribó a Galicia muchos días después. Luego, remontando el río Ulla, siguió hasta el puerto de Iria Flavia, capital de esa provincia romana. Los vecinos enterraron el sarcófago en un bosque cercano y como en las noches una estrella iluminaba el paraje, le dieron por nombre “Campus Stellae”.

3.- A partir del siglo XI, Compostela, se convierte en lugar de peregrinación que atrae indistintamente a reyes, nobles, guerreros y santos.

Lo único indiscutible sobre la presencia del apóstol Santiago en España, es la intención de Dios de ofrecer a la Iglesia que moraba en la península, un celestial protector frente a los moros. Surgió entonces del pueblo la confianza en el “Hijo del trueno”. Así nombró Jesús a Santiago, quizás por sus actuaciones vehementes y decididas. La devoción a este apóstol realizó además una valiosa tarea en la España medieval. Mediante las peregrinaciones, la mantuvo en contacto con el resto Europa, por “el camino de Santiago”, en momentos muy críticos para la cristiandad.

4.- Otra leyenda narra de un joven que cabalgaba por la orilla del mar, cuando una enorme ola lo sepultó. Su prometida apeló al apóstol, quien de inmediato ayudó al joven a salir del agua y su vestido apareció entonces adornado de conchas blancas. De ahí el símbolo que se usa en las peregrinaciones a la tumba del santo.

No rechazamos todo el folclor que arropa esta devoción, pero tratemos de ir a lo esencial y profundo. Al decantar todo esto, miraremos al apóstol como alguien que dio a Jesús un sí responsable. Aceptó su llamado y lo cumplió a cabalidad. Fue discípulo en el verdadero sentido de la palabra. No obstante su temperamento. No obstante las fallas propias de todo mortal. Y discipulado significa amor, escucha, seguimiento, cambio de criterios, asimilación, perseverancia. Todo ello hasta entregar la vida por una causa.


3.- ANTE LA SOLEDAD, EL CONSUELO

Por Javier Leoz

Cuando uno quiere y está orgulloso de su casa, además de cuidar la fachada de la misma, intenta asegurar y consolidar con garantía sus cimientos. Porque, al fin y al cabo, ¿sirve de mucho un rascacielos –por muchas comodidades que existan en su interior- si está expuesto a una inminente ruina?

1. Los cimientos de nuestra península están consolidados en la fe que nos acercó Santiago hasta nuestra tierra. Vivir de espaldas a esa realidad, es no ser objetivos y exponer el futuro de nuestra patria a un vacío moral y, por supuesto, a una ausencia de valores que –desde hace siglos- han tenido colores cristianos.

Santiago, cuando arribó en nuestra tierra, se encontró con no pocas contradicciones. A buen seguro, entre otras cosas, se daría con abundancia de puertas cerradas; con corazones obstinados; con hombres y mujeres, que lejos de despuntar hacia el cielo, se conformaban con el día a día: con aquello que tocaban o disfrutaban.

2.- Esta situación, en los principios del siglo XXI, no es muy distinta de la que vivió el Santo Apóstol. Para muchos de nuestros contemporáneos, el nombre de Cristo, es algo totalmente ajeno a su existencia. Llama la atención como un gran número de gente, que se dice cristiana, no se ruborice ante su afirmación de no haber leído jamás la Biblia, de saber poco o nada sobre el testimonio de los mártires o de los santos apóstoles.

La consecuencia es bien sencilla: un pueblo de bautizados camina, piensa, trabaja, decide como si Dios no existiera. O dicho de otra manera; Aquel en el nombre del cual fueron bautizados un número considerable de personas, significa poco o nada.

3 -.La figura de Santiago Apóstol nos anima en estos tiempos de soledades pastorales. Nos preocupa del futuro de la fe en España. Nos produce vértigo el escaso interés o la timidez de las familias en la transmisión de la fe católica y apostólica. Nos interroga, frecuentemente, el divorcio entre la vida práctica y la fe celebrada de no pocos cristianos. ¿Qué ocurre? ¿Qué hacer? ¿Por dónde tirar?

Hay que insistir, volviendo al principio, en los cimientos que fueron la semilla del Evangelio en nuestra nación: la fe en Jesucristo; la vivencia cristiana en familia; el compromiso de todos, laicos y sacerdotes, por extender y hacer creíble con palabras y obras el mensaje de Jesús.

En la soledad no es bueno recluirse aún más. Santa María nos acompaña. Si Ella, en momentos de amargura, se acercó hasta Santiago animándole en su camino apostólico, no es menos cierto que hoy y aquí, en cada impronta evangelizadora, en cada persona que avanza en nombre del Señor, en el esfuerzo realizado por la instauración del Reino de Dios, la Virgen María, sigue consolando e iluminando todas y cada una de las tareas que se encaminan hacia eso: dar a conocer la vida, los misterios y la salvación que nos trajo Jesucristo.

4. Encontrar los tesoros, en un inmenso desierto, nunca ha sido empresa fácil. El camino de Jesús, su evangelio, palabra y vida, son joyas en las que hay que emplearse a fondo para descubrirlas en medio de un secarral tan inmenso como grande en el que se ha convertido parte del mundo.

-Ante tanta muerte, anunciaremos con alegría que Jesús es la VIDA

-Ante la tristeza, como el apóstol Santiago, llevaremos en nuestras manos la alegría de la

FE

-Ante la amargura, como lo hizo Santiago, insistiremos con el bálsamo de la ESPERANZA

En definitiva. ¿Sirve de algo un mundo con mucha fachada pero sin cimientos para sostener tanto vacío y tanto sin sentido? La respuesta es: NO. Sin Dios, aunque muchos crean que Dios nunca olvida al hombre, éste se abandona a su propia suerte.

Es la hora, por lo tanto, de comenzar a levantar un nuevo edificio en el que todos, sintiéndonos hermanos, aprendamos que la Resurrección –tesoro que guardó en sus manos el Santo Apóstol- es premio que espera a todos los que creen y esperan en Jesucristo.

5.- No nos faltarán persecuciones, incomprensiones, soledades, traiciones, difamaciones. Pero, mirando al testimonio de los apóstoles, veremos que –si ellos pasaron lo suyo- tampoco está demás que algo de lo suyo pasemos nosotros por causa del evangelio. ¿O no? De todas formas, Dios, aprieta pero no ahoga. ¡Feliz día de Santiago Apóstol! ¡Feliz día del Patrón de España!

6.- ¿QUÉ TIENES APÓSTOL, SANTIAGO?

Escondes la fuerza y el ruido del trueno

la audacia de quien, sabiéndolo que tiene el todo,

deja tierra y familia por causa del Evangelio.

Desprendes el fuego del Espíritu

un Espíritu que te mueve y se hace entrega

por tus manos y por los caminos

que conducen hasta tu Santo Sepulcro.

¿QUÉ TIENES APOSTOL, SANTIAGO?

El gozo de la fe de quien cree hasta el final

La seguridad del que se fía en Jesús

La esperanza de quien ve más allá de las nubes

La intrepidez de quien, dándolo todo por Dios,

intuye que algo grande en el cielo le espera.

¿QUÉ TIENES APOSTOL, SANTIAGO?

Tus caminos, siguen siendo semillas de fe

Tus caminos, siguen conservando tus huellas

Las piedras, de puentes y de iglesias,

que se levantaron a la vera de senderos compostelanos

siguen recordando tus aventuras,

pregonan desde sus campanarios tu gallardía

permaneciendo en pie, como heraldos milenarios,

en antorchas que recuerdan

la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo

¿QUÉ TIENES APOSTOL, SANTIAGO?

Ofreces la respuesta de Dios para el hombre que pregunta

Apuras el hilo y la aguja para realizar un nuevo mundo

Inspiras el modelo de una nación, de una patria,

de un país que todos queremos y anhelamos en paz

Que sigas siendo faro que ilumine a nuestras generaciones

Que seas guía que ilumine a la Europa que fue cristiana

Que seas aliento que, empuje y levante,

a todo peregrino que, poniéndose en marcha,

busca a Dios como razón primera y última de su vida.

Amén


4.- EL APÓSTOL CON SU PREDICACIÓN ABNEGADA…

Por Antonio García-Moreno

1.- Testigos de la resurrección.- El Apóstol Santiago fue el primero que murió a manos de los perseguidores de la Iglesia. No obstante, vivió lo suficiente para dar testimonio de la Resurrección de Cristo y beber el cáliz del que Jesús le había hablado, cuando le había pedido para él y su hermano los primeros puestos del Reino. El Señor les denegó su petición. No desanimó Santiago sino que se entregó hasta morir.

Su figura alcanzó unos perfiles grandiosos, el pueblo fiel ha visto en él un hombre fiel y batallador. No sólo España le ha venerado siempre, persuadida de que él fue quien nos trajo la fe en Cristo Jesús. También toda Europa ha recorrido muchas veces el camino de Santiago par visitar y venerar la tumba del Apóstol Santiago. En el año jacobeo hemos sido testigo de ello.

2.- Santiago nuestro padre en la fe.- "Dios nos ha puesto los últimos a nosotros los apóstoles, como condenados a muerte..." (1 Co 4,9). San Pablo escribe estas palabras con cierta amarga ironía. Sigue diciendo que ellos son como un espectáculo para el mundo, los ángeles y los hombres. Añade que son necios, débiles, despreciados, perseguidos... Era verdad todo eso, visto desde la perspectiva de los paganos, de los que no tenían fe. Era incomprensible, y hoy ocurre lo mismo, que uno se entregue a Dios sin esperar nada en este mundo, aunque seguros de ser premiados con creces tras la muerte.

Este pasaje termina hablando de que el Apóstol con su predicación abnegada, con su oración constante y confiada, les ha engendrado a una vida nueva. Es una afirmación que suena a presunción quizá, pero no lo era ya que esa fue la realidad. Esa es la razón por la que Santiago es Patrono de España, porque según la tradición él, sostenido por la Virgen de Pilar, sembró el Evangelio entre nosotros.

3.- Audacia de una madre.- "Que rasgos tan humanos aparecen a veces en los evangélicos, que reacciones tan naturales y sencillas, que situaciones tan verosímiles. Para una madre todo es poco si se trata de sus hijos. Por ellos son capaces de los mayores sacrificios, de pedir lo imposible para sus hijos, que en este caso secundaban los deseos maternos, incluso parece ser, que también ellos hicieron la petición.

Jesús no se enfada, comprende, pero al mismo tiempo se niega a lo que piden. Los demás apóstoles se alborotan, se indignan de lo ocurrido, también ellos querían ser los primeros, ocupar los puestos principales. El Señor llama entonces a un niño y les dice que si no son tan sencillos como aquella criatura no entrarán en el Reino. Por otro lado, les advierte que en su Reino los últimos serán los primeros y los que hagan cabeza servidores de todos.


5.- SAN JACOB (SANTIAGO) FUE UN HOMBRE VALIENTE Y AMBICIOSO

Por Gabriel González del Estal

1.- No le iban las medias tintas, ni se resignaba a ser uno más en el montón. Cuando creía que el Maestro iba a montar en la tierra un Reino como Dios manda, quería estar arriba, entre los primeros, sentado a la derecha del jefe; si se trataba de subir al Tabor, acompañando al Maestro, allí estaba él, entre los primeros de la fila; y si había que castigar a aquellos insensatos ciudadanos de Samaria que se habían negado a dar alimentos al Maestro y a sus discípulos, pues que se tratara de un castigo ejemplar, quemándoles vivos con fuego del cielo. Con la misma valentía y capacidad de riesgo debió comportarse después de la muerte del Maestro, predicando públicamente la resurrección del Señor, motivo por el que Herodes no dudó en decapitarle, convirtiéndole en el protomártir del cristianismo, pensando cortar así, en seco, la rebelión de aquel grupo de judíos exaltados. San Jacob, Santiago, fue un digno sucesor de aquel otro Jacob, el que engañó primero a su hermano Esaú con el famoso plato de lentejas y después engañó a su propio padre Isaac, ya ciego, vistiéndose con las ropas de su hermano. Todo para conseguir la primogenitura y las bendiciones del padre. Pues bien, yo creo que la ambición de Santiago fue, en el conjunto de su vida, una cualidad buena que le impulsó una y otra vez a buscar lo mejor, superando dificultades y riesgos, no dudando en aceptar la muerte en el último momento, antes que obedecer a aquel tirano que les prohibía predicar la verdad de la resurrección del Maestro. Esta valentía y esta sana ambición de Santiago, purificada de cualquier fanfarronada y arrogancia, yo me atrevo a proponerla como ejemplo de valentía y ambición cristiana. Sabiendo muy bien, como nos dirá San Pablo en su carta a los Corintios, que “el tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros”. Con humildad, sí, y muy conscientes de nuestra intrínseca debilidad, debemos ser valientes y ambiciosos en la persecución del bien y en lucha contra el mal. De los esforzados es el Reino de los cielos, nos dijo a sus discípulos el Maestro de Nazaret.

2.- La vida es un camino de búsqueda. El “camino de Santiago” ha tenido una enorme importancia histórica, social y religiosa, en la construcción de Europa. No voy a hablar de esto aquí, ahora, por supuesto. Pero sí quiero decir que el camino de Santiago, con todo lo que tiene de esfuerzo y de búsqueda de una luz distinta, que guíe nuestro, muchas veces, penoso caminar, puede convertirse en una magnífica metáfora de nuestra propia vida. Debemos caminar por la vida con nuestra mochila y nuestro bastón, desprovistos de arrogancias y títulos, pero con valentía y con tesón. Siempre buscando una luz verdadera, una justicia y una paz que, como el horizonte, siempre aparecerá un poco más allá. Cristo es nuestro camino y también la meta de nuestro caminar. No debemos dejarnos atrapar por las lindezas momentáneas del paisaje que nos envuelve; nuestra misión es seguir caminando, hasta alcanzar la meta a la que aspiramos. Una meta que es como un poderoso faro, que debe orientar siempre nuestro caminar, sobre todo en los momentos de dificultad o crisis. Para nosotros, los cristianos, la meta, el final del camino, no puede ser otro que Cristo Jesús, el Dios que se ha encarnado en la débil fragilidad de un cuerpo humano.


6.- SANTIAGO APRENDIÓ LA LECCIÓN DE JESÚS

Por José María Maruri, SJ

1.- A nuestro santo patrono le llamó el Señor, hijo del trueno… Y nosotros le hemos montado a caballo y le hemos puesto una espada en la mano y le hemos llamado Santiago Matamoros. Título bien poco cristiano, por cierto.

En el evangelio que acabamos de leer, San Mateo, piadosamente, mete en la escena a la madre de Santiago y Juan. San Marcos no se anda con paliativos y pone directamente a los dos apóstoles haciendo uso de influencias para pedir las mejores carteras ministeriales del Reino. Como en otra ocasión, cuando pedían que cayera del cielo sobre la aldea que no quiso recibir al Señor, éste les podía haber dicho “no sabéis de que espíritu sois”

Como a nuestro santo patrono, nos gusta ser protagonistas de grandes cosas. No nos gusta el callado protagonismo de las cosas pequeñas, de cada día. O los primeros puestos o nada. Cuando el color que más abunda en la vida humana en la vida humana es el gris, siempre nos empeñado nosotros en dividirlo en blanco o negro, sin términos medios y hemos nuestras aquellas palabras: “el que no esté conmigo está contra mi”.

2.- El optimismo cristiano no se funda en el rodar de cabezas de enemigos por el suelo, ni en espadas en alto, ni en grandes manifestaciones esplendorosas de fe, ni en trompetas del juicio final.

Jesús lo puso en otra cosa:

--en la seguridad que el Reino de los Cielos está ya en medio de nosotros.

--en que es una semilla tan fuerte que aunque el sembrador esté dormido, ella va desarrollando el corazón aun de aquellos –hombres y mujeres—que nosotros consideramos fuera del Reino y un día saldrá la espiga.

--que el Reino de los Cielos es tan pequeño como el grano de mostaza, pero que crecerá sin medida.

--que aunque los enemigos son muchos y poderosos el Señor nos ha prometido que el infierno no podrá con la Iglesia.

--que cuando nos consideramos más solos y abandonados tenemos la promesa del Señor de que está con nosotros hasta la consumación de los siglos.

--que, precisamente, como nos ha dicho san Pablo, cuando la vasija es más despreciable y frágil en que llevamos la fe, más se manifiesta que esa fe no depende de nosotros sino sólo de Dios.

3.- Santiago, fogoso y violento, al fin aprendió la lección de su Señor, de que en el fracaso de la muerte, precisamente siendo vencido, estaba el triunfo de Dios y su propio triunfo. Seamos triunfalistas en el sano sentido de la palabra, sabiendo que nuestro poder esta en nuestra humilde fe, y no en el dominar de los demás, sino en el pasar por este mundo sirviendo a los demás haciendo el bien a los demás.

4.- Santiago, quieras que no, es patrón de España, de toda España. No hace mucho tiempo nos daban la noticia de que un porcentaje de españoles se sentían más europeos que españoles. Si somos cristianos nos deberíamos sentir ciudadanos del mundo porque todos somos hijos de un mismo Padre Dios.

Y sin embargo ese mismo Jesús que nos hizo a Dios Padre sentía amor a su patria, se sentía judío y por eso lloró profetizando la destrucción de tan hermosa ciudad y de su templo. Hoy alguno le llamaría despectivamente “patriota”

Pues la verdad es que yo me siento patriota como el Señor. Por mis venas corre toda España. Madrileño desde las abuelas, gallego por un abuelo, vasco por el otro abuelo, valenciano por una bisabuela. Y unido a una muy estrecha amistad con toda clase de personas, especialmente andaluces y catalanes. Y no me remonto a Europa, porque hasta donde sé, una tatarabuela, o algo así, fue una señorita de vida alegre de Paris. Y dejémoslo ahí…


7.- LUZ DE EUROPA

Por Ángel Gómez Escorial

1.- El Camino de Santiago supuso, durante toda la Edad Media y no poco de la Moderna, el segundo punto obligado de peregrinación en Europa. El primero era Roma. Al amparo de ese recorrido se fue consolidando la realidad europea y bien puede decirse que la corriente espiritual cristiana --espacio permanente de conversión a la Palabra del Señor Jesús-- más densa, laica y culturalmente más fuerte salió de dicho camino y de sus caminantes: los peregrinos. El Apóstol Santiago se iba a convertir en el autentico faro, en la luz guiadora de Europa y de su pujante cristianismo. Es indudable que la celebración litúrgica de hoy tiene ese sentido especial que le da la propia historia del enterramiento en tierras de Galicia del Apóstol Santiago. No hay referencias claras a las tumbas de los Apóstoles. Es obvio que bajo la Basílica de Roma, junto a la sede del Vicario de Cristo, reposa el primer Papa: San Pedro. Y luego Santiago en tierras de Galicia. La importancia de esa presencia da un contenido permanente a la Historia de España y no por exclusivas razones políticas o civiles. Santiago es origen de la fe católica en España.

2.- Es muy atractivo pensar en esa estancia española de Santiago. Es cierto que no está acreditada históricamente, pero no es difícil pensar, sin gran margen de error, que el Apóstol estuviese en el actual territorio español, entonces llamado Hispania y provincia importante del Imperio romano. Como se sabe, se ha especulado mucho también sobre un viaje --o viajes-- del Apóstol Pablo a la península ibérica. El mismo anuncia en sus cartas la cercanía de tal visita. Luego, asimismo, no hay constancia del viaje, pero eso no quiere decir que no se hubiera producido. Las referencias a la actividad apostólica son muy escasas. Solo están los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de Pablo. De ellas se sabe que solo han llegado a nosotros unas pocas. La secuencia histórica de tal actividad está más que incompleta. Y en ese sentido lo mismo puede ocurrir con Santiago. Y se dice todo esto porque hay muchos detractores respecto a la veracidad del trabajo pastoral de Santiago en España. Poco importa. Desde el punto de vista documental ninguna de las dos posiciones puede ser confirmada, pero la herencia de muchos años y los frutos de fe ahí están. Consideramos --y nos sentimos felices por eso-- que el Apóstol Santiago es el padre de la fe de los españoles y, por ende, el origen primero de la fe de los Iberoamericanos.

3.- La Misa de la Solemnidad de Santiago es de una gran belleza litúrgica. Los Hechos de los Apóstoles narran brevemente la ejecución a espada de Santiago por orden de Herodes. El texto habla de la detención de Pedro y Juan. Y en su defensa, Pedro va a expresar una de las frases más radicales y ciertas del pensamiento cristiano universal. Dice: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó haciéndole jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos somos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen". San Pablo con su prodigiosa expresividad va a condensar mucho de lo que ocurre con el difícil camino de seguimiento de Jesús. "Nos aprietan por todos los lados --dice Pablo--, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo". ¿No es así desde entonces? Confesar a Jesús no es un camino de rosas, ni antes, ni ahora. En nuestro mundo actual la condena de las actitudes de la Iglesia y de sus fieles es permanente. Se ejerce una persecución más sutil que es el ataque indirecto o la condena secreta.

4.- El Evangelio de San Mateo de hoy contiene uno de los episodios más hermosos y densos de la Escritura. Es la madre de los Zebedeos quien pide para sus hijos el mejor puesto en el futuro Reino del Mesías. Jesús responde: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Y añade: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mi concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre". Estaba profetizando sobre la cruz que tendrían que vivir y que se iguala con la de Cristo. El martirio de Santiago, El Zebedeo, a manos de Herodes es lo que celebramos hoy.

5.- Y, en fin, continuamente los apóstoles están en la espera del reino material. Se lo iban a preguntar --"vas a restablecer ahora el Reino de Israel”-- poco antes de la Ascensión, sin que todavía se hubieran dado cuenta de la naturaleza profunda del Reino de Dios. La proposición de la madre de Juan y Santiago iba a producir el resquemor de los otros apóstoles, que, tal vez, ellos esperaban lo mismo, pero no se habían atrevido a pedirlo. El Señor Jesús sabe lo que hay en sus corazones y, entonces, les dice: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros; el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos". Es una enseñanza clara y diáfana, sin lugar a interpretaciones. Pero, sin embargo, los cristianos dentro y fuera de la Iglesia seguimos atesorando puestos y buscando el poder sobre los demás, porque el matiz de mandar sirviendo es muy difícil. Una autoridad ejercida desde el principio de relación entre amo y esclavo, siendo el esclavo quien tiene la responsabilidad de las decisiones, es una gran paradoja.

Pero el mensaje de Cristo esta lleno de estas paradojas que nos sirve para pensar sobre nuestra relación con los hermanos. Una de las divisas del Romano Pontífice es el "Siervo de los Siervos de Dios" y surge de esa doctrina. Debemos desactivar imperio y poder. Servir a los demás de tal manera que nuestro servicio se traduzca en decisiones comunitarias que marque el camino de todos. Un buen comienzo sería iniciar en nuestra mente el pensamiento que somos el menor y el menos preparado de todos. Y que sirviendo a los demás no hacemos otra cosa que cumplir con nuestro deber. Al final la entrega total de los mártires es algo como eso: con su radical servicio dirigen la vida de la Iglesia.


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


UNA DE LAS MAYORES MANIFESTACIONES DE RELIGIOSIDAD

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Junto con su hermano menor Juan y con Pedro, eran los discípulos predilectos del Señor. Se los llevó de excursión el día que debía transfigurarse y pudieron contemplarle ellos charlando con Elías y Moisés. De temperamento decidido y hasta violento, eran ambos hermanos llamados hijos por ello hijos del trueno. Su madre era una mujer decidida que, dejando de lado a su marido, llamado Zebedeo, se atreve a entrometerse en los planes del Maestro y solicitar para ellos, los mejores puestos en el Reino. Pese a ello, a Jesús le hace gracia lo que le pide y se entretiene en disquisiciones, que en aquel momento no llegaron a entender.

Muerto y resucitado el Maestro, aparecía, a los ojos de los de fuera, como uno de los líderes de la comunidad, característica que le convirtió en la primera víctima del odio popular. Herodes Agripa le condenó a muerte, siendo así el primer apóstol mártir. A la gente de Jerusalén, la ejecución, por decapitación, les cayó bien y el reyezuelo se grajeó su simpatía. Hasta aquí lo que aporta el texto revelado.

2.- Las tradiciones y leyendas, que aunque puedan carecer de segura historicidad, son de gran valor, sitúan al apóstol por tierras íberas. A la orilla del río Ebro en Zaragoza, reconfortado por la misma Santa María, aquella que por encargo de Jesús en el Calvario, había acogido su hermano Juan y que, probablemente, lo hizo en el domicilio de Santiago, ya que, al ser tan joven, no dispondría de casa propia. A la hospitalidad que le había ofrecido el discípulo, correspondía ella con esta visita, que le levantó el ánimo de tal manera, que fue capaz de llevar su predicación hasta el otro extremo de la península, donde hoy llamamos Compostela. Vuelto a Tierra Santa, es entonces cuando, prisionero de Herodes, es ejecutado. Según continúan informando los relatos, sus discípulos depositan en Jerusalén la cabeza, que hoy se venera en la catedral armenia de Santiago, y el cuerpo lo traen a Galicia, donde es enterrado. Es este sepulcro, el objeto de una de las mayores manifestaciones de religiosidad, que durante siglos mueve a multitudes a peregrinar e implorar la protección del “amigo del Señor”. Otros relatos cuentan que en la batalla de Clavijo, un lugar próximo a Logroño, se puso al lado de las huestes cristianas, logrando su victoria.

3.- Sin que tenga demasiada importancia os añado que puede llamársele Santiago, como hasta ahora vengo haciéndolo, Jaime, Jacobo y hasta Diego. En una población cercana a Nazaret, Jaffa de Galilea, se dice que nació. La iglesita está ambientada según esta tradición y a uno le parece, cuando está dentro, por las imágenes que contempla, que está por la ruta jacobea. Hasta aquí los contenidos históricos y legendarios de nuestro santo apóstol. Brevemente, mis queridos jóvenes lectores, os comentaré los textos litúrgicos de la misa de hoy.

4.- Se dice de nuestro mundo, y en especial de vosotros, que faltan le valores. Creo que se comete un error al hablar así. Valores los hay. Se aprecian los deportes y a los buenos profesionales que los practican. Se admira a cantantes y conjuntos musicales de categoría. Vibran sentimientos nacionalistas. Se aprecian los títulos y diplomas que adornan paredes y de los que se presume, etc. Pero hay dos aspectos que resultan preocupantes. En primer lugar, la substitución de unos valores vigentes hasta hace poco, por otros de inferior rango. El valor patria, queda reducido a veces, a la admiración al equipo de futbol que lleva su nombre. Y se manifiestan en su honor y gritan vivas y producen destrozos del mobiliario público, porque ha conseguido un triunfo sonado. El segundo error es la ausencia de una escala de valores. Los de segunda o tercera categoría, se convierten en supremos y se olvidan los fundamentales. Tener una escala de valores, pensada y decidida, saberle ser fiel, prescindiendo de cosas que en un momento determinado pueden ser muy apetecibles, es una las peculiaridades humanas. Un perro es capaz de apreciar el gusto de un buen manjar y mordisquear un hueso. Un gato juega con gracia con un ovillo de lana. Un caballo corre a las órdenes de su jinete, procurándole el triunfo. Pero solo el hombre es capaz de tener Fe, la fidelidad de un animal es superada con creces por la Caridad humana. Una bestia puede ser muy fiera, pero solo el hombre es capaz de vivir Esperanzado. Y colocados estos valores en primer lugar, el aceptar pasar hambre, el ser humillado, vivir la derrota pasajera, que no definitiva, es ejercer de hombre.

5.- Cuando vive en grado sumo estos valores que le caracterizan, decimos que es un héroe. De acuerdo con las circunstancias y con el lenguaje que les era propio, los apóstoles replican a las autoridades y se arriesgan al defender su escala de valores, hasta perder la vida. Mi reflexión era la interpretación de la primera lectura.

Ahora brevemente, os comento la segunda. San Pablo resume elegantemente la paradoja humana. Considera él nuestra total realidad: corporal, espiritual y anímica. Se dan en estos estratos aparentes desequilibrios y diferencias importantes. El ser humano no es como un pedrusco sin color. Se parece a una preciosa ágata, que se adorna con diferentes matices e irisaciones. El resultado final, el éxito de una vida, será que muchos reciban la Gracia.

En el episodio evangélico, al que ya me refería al principio, se observa el contraste entre lo que se valora cuando uno vive aprisionado en el espacio y el tiempo, la madre de los Zebedeos así estaba, y el hombre que existe libremente, proyectado hacia la eternidad. El triunfo no será el poder y la riqueza. La ganancia suprema, se conseguirá siendo servidor de los demás.