TALLER DE ORACIÓN

DIOS NECESITA PROFETAS

Por Julia Merodio

La liturgia de este domingo tiene unas pautas bien directas:

• Nos envía a profetizar.

• Marcándonos el equipaje que llevaremos y el comportamiento que hemos de

tener.

Mas ¿cómo profetizar, a este mundo de boato, sin ningún atuendo llamativo ni medios superfluos? El refrán lo deja claro: “Tanto tienes, tanto vales” Hoy solamente se escucha a los que siguen las directrices de la moda, a los famosos, a los de contratos millonarios, a los ricos… hoy, nuestra atención, se desvía hacia otra parte, sin acoger ni prestar atención al mensaje que nos trasmite el enviado de Dios.

Ante esta realidad aparece el cansancio, muchos abandonan, otros están a punto de hacerlo; pero no podemos desertar, pase lo que pase necesitamos seguir en la brecha, sabiendo que, cuando menos lo pensemos, Dios abrirá los corazones y todo nuestro trabajo comenzará a fecundar.

TEXTO PARA LA LECTIO DIVINA.-

De la carta de S. Pablo a los Efesios 1, 3 - 14

“Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido, en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo –antes de crear el mundo- para que fuésemos consagrados e irreprochables ante Él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo –por pura iniciativa suya- a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el Misterio de su voluntad. Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra”

ORANDO JUNTOS CON LA PALABRA DE DIOS

Como en semanas anteriores, sigo adjuntando todos los pasos para la oración. Lo hago para facilitar a las personas que lleguen a la página por primera vez y para aquellas que quieran imprimirlo, porque así no tienen que estar buscando en el histórico.

PRIMER PASO.- INVITAR AL SEÑOR PARA QUE NOS ACOMPAÑE.

Si se ora en grupo, el animador –que puede ser cualquier persona del grupo- hará una oración invocando al Espíritu para que les ayude a interiorizar la Palabra de Dios; después puede dar paso a los demás para que se impliquen en la oración.

Si la Lectio se hace individualmente, también se hará la invocación al Espíritu. Para este primer momento, y por si puede servir de ayuda, os adjunto una oración:

Señor:

Aquí estamos ante Ti. Estamos ante tus ojos porque necesitamos dejarnos penetrar por tu mirada; ante tu Palabra que da calor y luz a nuestra vida; y ante tu corazón porque tenemos hambre de comprensión y sed de amor.

En Ti ponemos nuestra confianza, en medio de este mundo donde parece imperar la desconfianza y en tus manos ponemos nuestros proyectos para que Tú nos acompañes en su realización.

A Ti nos acogemos, Señor; queremos ofrecerte lo que somos y tenemos, porque sabemos que Tú eres el Dios de la vida. Danos claridad para conocer el camino, fuerza para seguirlo y perseverancia para no abandonar cuando las cosas se pongan adversas.

Llena nuestro corazón de alegría y gozo, y haz que los que se crucen con nosotros se sientan un poco más dichosos. Nosotros contaremos a todos tu grandeza, pregonaremos los dones que nos brindas cada día y te alabaremos por tu amor y misericordia derramados a raudales. Porque Tú, Señor, eres el sosiego de nuestro corazón.

SEGUNDO PASO.- LEEMOS EL TEXTO

Todos los participantes en el grupo deberán llevar la Biblia. El animador señala el capítulo y los versículos correspondientes y espera hasta que todos los hayan buscado. Después pide alguien del grupo que lea en voz alta y al acabar la lectura todos permanecen en silencio durante un rato.

TERCER PASO.- NOS DETENEMOS EN EL TEXTO

Sin perder ese clima de silencio, los participantes van leyendo, en voz alta, una palabra o una frase que para ellos haya resultado importante o haya llamado su atención. Después de cada intervención se dejan unos instantes de silencio. Los participantes pueden repetir interiormente las palabras pronunciadas para que todo ello se vaya grabando en el interior.

Cuando esta forma de oración se repita varias veces observaremos que las palabras más corrientes empiezan a tener una relevancia importante.

Una vez que, haya pasado un tiempo prudencial, o ya no haya intervenciones se vuelve a leer el texto en voz alta y muy lentamente.

CUARTO PASO.- GUARDAR SILENCIO

Una vez leído el texto, el animador invita a todos a permanecer en silencio e indica el tiempo que durará (tres o cuatro minutos) con el fin de prepararnos para meditar juntos la Palabra que se ha elegido.

QUINTO PASO.- COMPARTIMOS LO QUE EL TEXTO NOS HA IDO DICIENDO

Se comparte espontáneamente lo que, la Palabra, nos dice al corazón. Procuraremos que hablen todos y se evitará divagar en temas ajenos al elegido.

Estamos ante un gran profeta del Evangelio: Pablo. Él sabe bien que el plan de Dios no es destruir sino salvar; y sabe que, por eso hace surgir profetas que lleven a todos su mensaje de salvación.

El Señor quiere sustituir toda nuestra destrucción por un mundo pleno donde la felicidad y el amor se adueñen de los corazones y yo creo que, S. Pablo se refiere a esto cuando nos dice lo de “recapitular todas las cosas en Cristo”

De ahí la importancia de que, los cristianos estemos presentes, en todos los acontecimientos que muestra el devenir de la historia; aunque, a veces, la manera en que se desarrollan los hechos parezca imposible de asumir.

¡Todo es posible para Dios! Y el apóstol, que ha palpado en su existencia la certeza de Dios, no puede más que estallar en bendiciones hacia Él.

Por eso, sería bueno que esta semana, nos dedicásemos a observar hechos concretos de nuestra vida, en los que hemos experimentado, también nosotros, que para Dios todo es posible.

Vamos a acogerlos, a compartirlos… para después terminar, con esta bendición que nos brinda Pablo en su carta a los Efesios.

Bendito sea Dios. Dios que es Padre amoroso y nos bendice; pero no de cualquier forma, si no de manera admirable. “Nos bendice en Cristo, con toda clase de bienes espirituales y celestiales” Pero:

- ¿Acogemos tantos bienes?

- ¿Nos sentimos bendecidos por Cristo?

- ¿Hemos caído en la cuenta de que nos pensó por amor?

- ¿Somos conscientes de que nos destinó a ser sus hijos?

Si pudiésemos comprender, aunque solamente fuera por un momento, lo que rechazamos, por correr ante lo que no sacia, quedaríamos aterrados. Dios nos ha dado:

- La redención.

- El perdón de los pecados.

- El tesoro de su gracia.

- Nos ha dado sabiduría, prudencia…

Sin embargo nosotros, seguimos buscando otros tesoros y otras distinciones. Hemos rechazado la herencia que Dios nos da en propiedad y nos cuesta entrar en la alabanza.

Pero todavía podemos hacerlo. Vamos a tomárnoslo en serio y vamos a llegar a la presencia del Señor para entregarle un rato, de nuestro preciado tiempo, ese tiempo que Él mismo nos ha regalado y vamos a dejar que sea Él el que ore por nosotros.

SEXTO PASO.- OBSERVAMOS LO QUE EL SEÑOR NOS PIDE

En este momento se trata de ver la vida concreta de cada uno a la luz de la Buena Noticia.

Se traerán al compartir las realidades de los presentes y se mirarán formas de actuar, llevando cuidado de no entrar en temas de discusión.

SÉPTIMO PASO.- TERMINAREMOS ORANDO JUNTOS PARA DAR GRACIAS

El animador invita a todos a orar de forma espontánea; también se puede elegir para terminar: un canto, una oración por la paz, el padrenuestro cogidos de la mano…. Y así se irá variando cada vez.