La sección de Reportajes, hoy, está dedicada a la Virgen del Carmen. Es el jueves, día 16, cuando se celebra su festividad de gran repercusión en, sobre todo, la gente del mar. Deseamos que este texto sea del interés de nuestros lectores.


En la Festividad de la Virgen del Carmen

Hemos querido dedicar la sección de reportaje a esta advocación de Maria de tanto seguimiento devocional en España e Iberoamérica. Añadir que los datos del presente texto los hemos obtenido de la página “El Ángel de la web”

EL ORIGEN

La advocación a la Virgen del Carmen se inicia en el siglo XII en tierras de Palestina. El Monte Carmelo está presente en varios episodios significativos del Antiguo Testamento. Se ensalza siempre su belleza y en el se refugio Elías para defender la pureza de la fe en el único Dios. Ya, en nuestra era, en el Siglo XII, unos ermitaños se instalaron en aquel Monte. De ese monasterio nació una orden religiosa amparada en la regla monástica que les había dado Alberto, patriarca de Jerusalén y que sería aprobada, después, por el Papa Honorio III. Esta familia religiosa dio a la Virgen el patrocinio de sus trabajos y meditaciones. Y a partir de ahí el culto a la Virgen del Carmelo –o del Carmen— extendió por toda la cristiandad

En la Biblia encontramos diferentes pasajes que nos hablan del Monte Carmelo, considerado siempre bello, incluso sirvió como piropo en el Cantar de los Cantares: "Tu cabeza es como el Carmelo, de púrpura tu melena ..." (Cantar 7, 6-7) el autor del Cantar de los Cantares compara la melena de aquella chica que le dedica el piropo con el Carmelo, ya que en toda esta montaña abunda la vegetación. Precisamente allí, hay el santuario que dio origen a esta devoción: el Santuario de la Virgen del Carmelo (o del Carmen). ¿Pero cuáles fueron sus inicios?

Una de las citas bíblicas importantes es la que encontramos en el capítulo 18 del Primer Libro de los Reyes de la Biblia. Allí se nos dice que las gentes de aquellas tierras de Haifa adoraban en su amplia mayoría al dios pagano Baal. El profeta Elías, que predicaba los mensajes del Señor, sin recibir demasiadas respuestas de los habitantes, les propuso que organizaran conjuntamente un sacrificio a la ladera del Monte Carmelo, cada uno rogando a su respectivo Dios, para invocar la lluvia, ya que habían estado 3 años de sequía. En primer lugar lo hicieron los partidarios de Baal, sacrificando un novillo en medio de oraciones, pero no obtuvieron respuesta. Inmediatamente Elías y sus pequeños seguidores cogieron otro novillo y al cabo de pocos instantes cayó fuego sobre el altar y sonaron grandes truenos. Elías invitó a uno de sus seguidores para que subiera a la cima de la montaña y desde allí éste le dijo: "Una nube pequeña como la palma de la mano de un hombre sube del mar"

De pronto, el cielo se oscureció con nubes y viento, y cayó una lluvia abundante. Cabe decir que algunos religiosos carmelitas y escritores del siglo XIV vieron en la mencionada nubecilla la presencia de la Virgen, pero... esto no deja ser una bella leyenda devocional sin fundamento, ya que faltaban unos 900 años para que María naciera. A pesar de ello, si que nos sirve la simpática "nubecilla" para ver en ella, un símbolo de la Virgen María, una auténtica nube que nos sacia en los momentos que más necesitamos. También en este texto simbolizamos a María que nos hizo llover al mismísimo Jesucristo, por eso, la liturgia de las Horas de la fiesta del Carmen, empieza con esta invocación: "Al Señor de la gloria, admirable en la nube del Carmelo, venid adorémosle".

El Carmelo era sin duda, el monte donde numerosos profetas rindieron culto a Dios. Los principales fueron Elías y su discípulo Eliseo, pero existían también diferentes personas que se retiraban en las cuevas de la montaña para seguir una vida eremítica. Esta forma de oración, de penitencia y de austeridad fue continuada siglos más tarde, concretamente en el III y IV, por hombres cristianos que siguieron el modelo de Jesucristo y que de alguna forma tuvieron al mismo profeta Elías como patrón situándose en el valle llamado Wadi-es-Siah.

A mediados del siglo XII, un grupo de devotos de Tierra Santa procedentes de Occidente -algunos creen que venían de Italia-, decidieron instalarse en el mismo valle que sus antecesores y escogieron como patrona a la Virgen María. Allí construyeron la primera iglesia dedicada a Santa María del Monte Carmelo. Desde su monasterio no quisieron crear una nueva forma de culto mariano, ni tampoco, el título de la advocación, respondía a una imagen en especial. Quisieron vivir bajo los aspectos marianos que salían reflejados en los textos evangélicos: maternidad divina, virginidad, inmaculada concepción y anunciación. Estos devotos que decidieron vivir en comunidad bajo la oración y la pobreza, fueron la cuna de la Orden de los Carmelitas, y su devoción a la Virgen permitió que naciera una nueva advocación: Nuestra Señora del Carmen.

LA ORDEN DE LOS CARMELITAS

Aquellos primeros monjes instalados en el valle del Wadi-es-Siah del Monte Carmelo, convivieron bajo una primera regla que obtuvo en 1226 la aprobación del patriarca de Jerusalén, que se llamaba Alberto, y del Papa Honorio III. La regla subrayaba vigorosamente el carácter de soledad y de huída del mundo del modelo de vida monástica: los monjes debían vivir en celdas separadas, bajo obediencia, castidad y pobreza, en silencio, oración, ayuno... Un planteamiento que se ha mantenido en los rasgos fundamentales de la espiritualidad de la orden.

En el mismo siglo XIII muchos monjes huyeron a Chipre, Sicilia, Francia e Inglaterra a causa de los crecientes peligros de la invasión musulmana, mientras otros, intentaban sobrevivir en Tierra Santa. Sin embargo, muy pronto, se formó una corriente en Inglaterra y en otras partes de Occidente que deseaba adaptar la orden a la realidad occidental, siguiendo el modelo de otras congregaciones religiosas como los franciscanos y los dominicos. De esta forma, se pretendía que los carmelitas pudieran abrir conventos en las ciudades y realizar trabajos pastorales. En 1247 el Papa Inocencio IV aprobó este cambio de estilo de vida, aunque se abstenían de comer carne y continuaban guardando silencio, llevando un estilo de pobreza y sobretodo, una gran devoción a la Virgen María. Este amor mariano les valió a los carmelitas el aprecio de todos los pueblos donde estaban instalados y el reconocimiento oficial de la Iglesia Católica en 1286 por el Papa Honorio IV.

En el mismo siglo XIII, uno de los monjes carmelitas, San Simón Stock, recibe de manos de la mismísima Virgen María el escapulario, el símbolo de dicha congregación y del que ya hablaré más tarde. Es a partir de entonces cuando nace la imagen de la advocación de Nuestra Señora del Carmen: el Niño y la Madre aguantando el escapulario, la figura típica de dicha devoción mariana. En los años 1434-1435, la regla sufrió una serie de cambios que fueron aprobados por el Papa Eugenio IV y que no gustaron a ciertos sectores de la orden. Para ellos, la nueva regla suavizaba la observancia más antigua y forzó a que en el siglo XV, Juan Sorteh (1451-1471) empezara a movilizar un nuevo movimiento que llevaría en 1593 a la ruptura de la orden carmelitana en dos bandos. Los principales miembros de esta reforma en España fueron Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan de la Cruz (1542-1591), dos de los más grandes ejemplos de la mística cristiana. Para constituir su regla, se apoyaron básicamente en la que ya fuera aprobada en 1247 sin incluir las posteriores atenuaciones de 1434-1435. A esta nueva congregación se la llamó Orden de los Carmelitas Descalzos, mientras que los anteriores, fueron conocidos por la Orden de los Carmelitas Calzados o de la Antigua Observancia.

AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD

Desde siempre, los hermanos carmelitas, "calzados o sin calzar" han estado al servicio de la sociedad desde los más diversos servicios caritativos, pastorales y misioneros junto a su dimensión espiritual y contemplativa. Visten hábito marrón con el escapulario y capucha y, en ocasiones solemnes, capa y capucha de color blanco. Según el libro "La Vida Religiosa de la A a la Z" de George Schwaiger publicado por Editorial San Pablo en 1998, la situación en 1996 era la siguiente: los Carmelitas Calzados tenían 361 conventos en todo el mundo con 2.197 miembros, 1434 de ellos sacerdotes, mientras que los Carmelitas Descalzos poseían 525 conventos con 3.809 miembros, 2.422 de los cuales eran sacerdotes.

La orden femenina: no podemos olvidar aquí la rama femenina: las carmelitas. La orden nació en los siglos XIII y XIV, pero no se organizaron como comunidad hasta el 1450 cuando fundaron en Florencia (Italia) el Monasterio de Santa María de los Ángeles.

SANTA TERESA

Santa Teresa de Jesús impulsó en España una reforma en la congregación para llevar a cabo una vida de clausura estricta y de oración profunda. El 7 de febrero de 1562, la santa obtuvo autorización para la erección del Monasterio de San José de Ávila, que se abrió el 24 de agosto de 1562. En él, se siguió la observancia de la regla que ella consideraba "primitiva" y que fue aprobada por Inocencio IV en 1247. En la obra "Camino", escrita por Santa Teresa de Jesús, se destaca la forma de vivir de estas monjas: "Deben ser capaces de vivir en soledad y estar abiertas a la intimidad con Cristo, buscando en la oración y en la mortificación", como participación activa en su pasión redentora".

Santa Teresa fundó 16 monasterios: Medina del Campo, Malagón, Valladolid, Toledo, Salamanca y Alba de Tormes de entre otros. A parte de San Juan de la Cruz, el Padre Gracián fue junto a Santa Teresa los impulsores de esta reforma femenina conocida también bajo el nombre de "carmelitas descalzas". El espíritu de Santa Teresa fue difundido fuera de España y se abrieron muchos conventos en diferentes países de Europa. De entre muchas monjas que formaron parte de las carmelitas descalzas cabe señalar a Santa Teresa del Niño Jesús, también conocida como Teresa de Lisieux (1873-1897) y a Santa Edith Stein (1891-1942).

En 1996, existían 64 conventos con 823 monjas de la antigua observancia de la orden (carmelitas calzadas), mientras que la fundada por Santa Teresa (carmelitas descalzas) contaba con 877 conventos y 12.278 monjas.

Otras congregaciones: hay un gran repertorio en todo el mundo de grupos religiosos que siguen el espíritu carmelitano que realizan diferentes servicios en los pueblos donde residen, casi todo ellos dedicados a la educación, a los enfermos y a los marginados. Todas estas órdenes fueron fundadas por monjas, sacerdotes o religiosos. Aquí están: Carmelitas de la Caridad (conocidas también como "las Vedrunas" porqué las fundó Santa Joaquina de Vedruna), Carmelitas Misioneras Teresianas, Carmelitas Terciarios Misioneros, Carmelitas de San José, Carmelitas Teresas de San José, Hermanas de la Virgen María del Monte Carmelo y Carmelitas del Sagrado Corazón de Jesús.

SAN SIMÓN STOCK Y EL ESCAPULARIO

Antes de todo, es bueno saber que San Simón Stock nació en Aylesford (Inglaterra) y que falleció en Burdeos (Francia) en 1265. A él se le debe la fundación de diferentes monasterios carmelitanos en Europa, llegando a ser general de la orden. Según la tradición, se pasó 20 años viviendo bajo una gran austeridad en el interior de un roble; de allí el sobrenombre de "stock", que en inglés significa "tronco".

Hecha esta introducción vamos al tema del escapulario, que tanta fama le ha dado al buen Simón y a la orden de los carmelitas. La historia cuenta que Simón Stock era un gran devoto de la Virgen y que siempre le pedía un privilegio para su orden religiosa. Después de muchas súplicas, en el año 1251 se le apareció la mismísima Virgen llevando en sus manos el escapulario diciéndole: "Éste será el privilegio para ti y para los tuyos. El que muera revestido de él, se salvará".

¿Fue verdad dicha visión? Algunos piensan que es una simple leyenda que sirvió para engrosar a las múltiples narraciones épicas de la vida de los santos que se utilizaban en la Edad Media para aumentar la fe en las personas. Si de verdad fue leyenda (o sea, no existió tal visión), nos es útil igualmente en esta época en la que vivimos llena de ordenadores y de nuevas tecnologías. Muchas veces nos servimos de cosas inventadas para guiarnos en nuestra vida y nunca hemos parado a pensar en ello. Por ejemplo... fíjate en la señal de circulación de STOP que tienes en tu calle. ¿Te imaginas por un momento que no existiera?, ¿cuantos accidentes habrían? La narración del escapulario, aunque fuera falsa, nos sirve de gran orientación, ya que nos muestra que "María es nuestra Madre", una mujer amable, cariñosa y a nuestro alcance que nos da su abrigo, en este caso el escapulario, para que notemos su amor, sus caricias y nos proteja en el momento de nuestra muerte. Este es el mensaje de esta narración y no le demos más vueltas sobre la veracidad o no de ella. Simplemente tengamos en cuenta el servicio que nos pueda hacer.

¿QUÉ ES EL ESCAPULARIO?

Pues no es más que una tira de tela de color marrón con una apertura en el medio para que pase la cabeza y que se lleva colgando sobre el pecho y la espalda. En la imagen, puedes ver una representación de cómo la Virgen se lo entregó a San Simón, tal y como cuenta la tradición. ¿Qué significa llevar el escapulario? Llevar este signo mariano tan apreciado conlleva toda una serie de actitudes que no es más que seguir a Jesucristo tal y como lo hizo María. Algunas de ellas:

-Devoción a la Virgen María.

-Rezar tres avemarías al día (mañana, tarde y noche).

-Imitar las virtudes de María: humildad, sencillez y pureza de corazón.

-Estar al lado de los más pobres y necesitados.

-Descubrir a Dios que es presente en todas las circunstancias.

-Velar por la justicia y la paz.

Ten presente que el escapulario no es un amuleto, o sea, una cosa mágica que te trae suerte. Es un signo para imitar en tus acciones las virtudes de María y sentir su abrigo, su amor. Llevándolo, te unes al Carmelo, a su espíritu, a su ideal, a la gran familia carmelitana. Si lo quieres llevar, se lo tendrás que pedir a un religioso carmelita o bien a un sacerdote. Él lo bendecirá y te lo impondrá una sola vez. Puede ser traspasado a otras personas sin necesidad de volverse a bendecir e imponer.

Gracias a la tradición de la entrega del escapulario por parte de María a San Simón Stock, la orden de los carmelitas sufrió un gran auge, naciendo la imagen de Nuestra Señora del Carmen, tal y como la conocemos hoy.

En los siglos XV-XVI se incrementaron las diferentes Cofradías del Escapulario por todo el mundo, todas ellas formados por laicos que querían retribuir un homenaje devocional a esta advocación.

En el siglo XVII, el Papa Pablo V fija el 16 de julio como la fecha para celebrar la fiesta de Nuestra Señora del Carmen.

DEVOCIÓN Y PATROCINIO

Ya que el escapulario es posible sustituirlo por una medalla, es juntamente con el rosario, el objeto piadoso más difundido del mundo. En ciertas regiones de España y de Italia era tradición, y aún hay gente que lo sigue haciendo, de imponerlo al niño recién bautizado. En la Edad Media se creía que María significaba "estrella del mar", en latín "stella maris". Desde aquella época, muchos carmelitas han aclamado a María como la "Flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar". Lo hizo el mismo Simón Stock con esta plegaria que se le atribuye: "Flor del Carmelo Viña florida, esplendor del cielo, Virgen fecunda, singular. ¡Oh Madre tierna, intacta de hombre, a todos tus hijos proteja tu nombre, Estrella del Mar!

El nombre de "Stella Maris" se ha dado también a todos los centros del Apostolado del Mar de la Iglesia Católica que están ubicados en los puertos. Pero ¿de donde viene el patronazgo de la Virgen del Carmen hacia los marineros? En el siglo XVIII, cuando ya era muy popular la fiesta de la Virgen del Carmen en España, el almirante mallorquín Antonio Barceló Pont de la Terra, nacido en 1716 y fallecido en 1797, impulsó su celebración entre la marinería que él dirigía. Fue a partir de entonces cuando la marina española fue sustituyendo el patrocinio de San Telmo por el de la Virgen del Carmen. En muchas localidades españolas se celebran grandes procesiones marítimas que son un auténtico éxito. En el obispado de Girona cabe remarcar las de: l'Escala, Roses, Llançà, Arenys de Mar y Palamós. Aunque la Virgen sea la patrona de los marineros, muchos de ellos comparten aún el patrocino con San Telmo. También los pescadores tienen a la Virgen del Carmen como patrona sin olvidar a San Pedro. Se la puede invocar para que nos proteja ante posibles naufragios y tempestades en alta mar.

En Cataluña, antiguamente, las chicas rogaban con una pequeña oración a Nuestra Señora del Carmen para que les encontrara esposo rápidamente, daba igual su estatus económico, rico o pobre: "Mare de Déu del Carme, doneu-me un bon marit, sia pobre, sia ric, mentre vingui de seguit". También le tenían como patrona los ya desaparecidos serenos (policía nocturna) de Barcelona.

El gran santuario dedicado a Nuestra Señora del Carmen se encuentra lógicamente en el Monte Carmelo, en Haifa (Israel), pero... no en el valle del Wadi-es-Siah, sino en el valle conocido como "El-Muhraqa". Allí hay el monasterio de los carmelitas, una hospedería y un gran mirador.

Dios grande y santo, desde la Antigua Alianza has querido señalar el Monte Carmelo por la presencia de los profetas, y en la Nueva Alianza lo has elegido como lugar de contemplación y santuario en honor de María, Virgen y Madre; por su intercesión concédenos el gozo de experimentar en la oración tu presencia amorosa.

NOVENA A NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

La novena es una oración para rezar durante 9 días seguidos. Normalmente se realiza antes de la fiesta del santo o santa a quien va dirigida, pero también se puede rezar en cualquier época del año. Hay novenas donde se invita a meditar un texto distinto durante los 9 días, y otras, en las cuales, el mismo texto sirve para cada día. Este último, es el caso de la novena que te proponemos y que se ha hecho muy popular también en Internet.

Invocaciones

Desbordo de gozo con el Señor y

me alegro con Dios, mi Salvador,

porque me ha dado por Madre, a Su Madre,

Reina y Flor del Carmelo.

 

Dios te salve, Maria,

llena eres de gracia,

el Señor está contigo,

bendita eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en nuestra muerte. Amén

Señora, tráeme a tu Monte Santo

y alégrame en tu casa de oración.

Condúceme, Virgen María, a la

Tierra del Carmelo, para que

pueda comer sus mejores frutos.

 

Dios te salve, Maria,

llena eres de gracia,

el Señor está contigo,

bendita eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en nuestra muerte. Amén

Madre, que tú blanca sombra

invisible acompañe mis pasos,

llevándome hacia Cristo, mi origen y meta.

 

Dios te salve, Maria,

llena eres de gracia,

el Señor está contigo,

bendita eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

ahora y en nuestra muerte. Amén

 

Madre, que siempre me mantenga

unido a ti con lazos irrompibles,

practicando seriamente las virtudes.

SALUTACIÓN

Madre del Carmelo, al llegar a ti, evoco la visita que hiciste al hogar de Zacarías. En alas del amor volaste hasta la montaña. Al encontrarte con Isabel la saludaste. Y tus palabras de cortesía estremecieron prodigiosamente a Juan en el seno materno. Tu prima, llena del Espíritu Santo, contestaba a tu saludo con una jubilosa bienvenida. Bendita Señora y Madre mía, repito hoy la felicitación de Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tú vientre!… ¡Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá lo que se te ha dicho de parte del Señor!

Virgen del Carmen, Madre, aquí me tienes, junto a ti.

¡Mi corazón, Madre, se remansa frente al tuyo, para que lo enciendas en tu amor y lo configures a tu semejanza!

Virgen del Carmen, mendigo soy de Dios y tuyo, por eso he de pedirte que socorras mis necesidades, (pedir aquí la intención) pero sobretodo, las de los hombres, mis hermanos.

Madre, recibe de nuevo mi saludo, ahora con las palabras del Ángel: ¡Alégrate, llena de gracia; el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres!

Amén.

HIMNO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

En el Diurnal, el libro de la Liturgia de las Horas, en el “formulario” correspondiente a Laudes, aparece, también, este precioso himno, que nos parece muy oportuno reproducir y que nos puede servir también como instrumento oracional. Merece la pena leerlo despacio.

¿Quién eres tú, mujer, que, aunque rendida

al parecer, al parecer postrada,

no está sino en los cielos ensalzada,

no estás sino en la tierra preferida?

 

Pero, ¿qué mucho, si de sol vestida,

que mucho, si de estrellas coronada,

vienes de tantas luces ilustrada,

vienes de tantos rayos guarnecida?

 

Cielo y tierra parece que, a primores,

se compitieron con igual desvelo,

mezcladas sus estrellas y sus flores;

para que en ti tuviesen tierra y cielo,

con no sé que lejanos resplandores

de flor del Sol plantada en el Carmelo.