1.- "CARITAS IN VERITATE" (CARIDAD EN LA VERDAD)

Un primer repaso a la encíclica del Papa Benedicto, Caritas in veritate”, nos comunica la idea de que el pontífice ha deseado, primero, plantear dos “continuidades”. La primera referida a sus anteriores encíclicas. Y la segunda a los esfuerzos de sus antecesores que han tratado el tema social. El tratamiento del amor como motor que impulsa cualquier actuación humana y el largo camino recorrido por la Iglesia, en los tiempos modernos, para definir las relaciones humanas en su vertiente de la producción, en lo que llamamos las relaciones laborales, se hace también presente en los primeros compases de la encíclica. No podía ser de otra forma en el caso de Benedicto XVI.

Es obvio que todo se describe en la óptica cristiana del amor a Dios que Cristo nos ha revelado al describir al Padre. Pero es obvio también que, tras ese frontispicio de las continuidades, se abre un panorama preciso, moderno y muy actual. Y hay que decir que junto los ingredientes de las relaciones sociales aparecen también principios de respeto al planeta tierra y a su vida y continuidad.

En cuanto a la economía pura el Papa reflexiona sobre las leyes del mercado y habla de humanizarlas y atemperarlas a lo razonable. Intenta evitar –creemos—que se le dé al mercado unos principios de infalibilidad que, desde luego, no tiene.

Sirvan estas pocas palabras como una primera introducción al análisis de "Caritas in veritate" (Caridad en la verdad) y hacemos mención aque el Papa se refiere a la fórmula paulina de “veritate in caritas” y dándole la vuelta encuentra el sentido a su reflexión. Obviamente, volveremos a escribir sobre la nueva enciclica del Papa Benedicto XVI

LA CRISIS QUE NOS AFECTA

Merece la pena volver a referirnos a la crisis económica que sufrimos. Ésta, sin duda, es tratada por el Pontífice en su Carta Encíclica. Decíamos que era evidente que la crisis actual ha sido gestada por unos y la están sufriendo otros. La actual crisis económica surgió por una falta de profesionalidad de algunos operadores financieros que buscaban ganar dinero a cualquier precio y que dada su reiteración en el lanzamiento a los mercados de tales productos opacos ya solo puede pensarse en avaricia, pura y dura. Y ahora hay que buscar procedimientos para evitar el daño que esa actitud está produciendo.

En Italia la Iglesia colabora en la concesión de créditos, prácticamente sin intereses, a familias en graves dificultades. En todo el mundo la actividad de Cáritas en su lucha contra la crisis es más que ejemplar. La realidad es que si existen recursos, la medida de ayudar mediante créditos a aquellos que, en su día, pueden devolverlos. Podría ser una forma a seguir en otros lugares del mundo.

La Iglesia ha crecido mucho, en los últimos años, en su corpus doctrinal sobre la necesaria justicia en las relaciones económicas y laborales. Se dice que la próxima encíclica de Benedicto XVI está dedicada al mundo económico y laboral y que, probablemente, los actuales acontecimientos han aconsejado el aplazamiento de su publicación. En estos días, por otro lado, el Papa recibió a los responsables de la Fundación Centesimus Annus, que fue fundada por el Papa Juan Pablo II en 1993, como una fundación de laicos que ayuda a promover la doctrina social de la Iglesia en los sectores profesionales y de negocios. Y en esa reunión el Papa dijo: "La crisis financiera que ha afectado a los países industrializados, a los países emergentes y a los que están en desarrollo, muestra de manera evidente cómo hay que repensar ciertos paradigmas económico financieros que han sido predominantes en los últimos años"

LA LIBERTAD DE MERCADO

Resulta obvio que la libertad de mercado es un bien si se aplica correctamente. Si se producen abusos o se vulneran las normas éticas puede ser instrumento de grandes quebrantos e, incluso, de ruina mundial como la que estamos viviendo. No se trata, por el contrario, de preconizar por ejemplo la economía dirigista de los regimenes marxistas pues, realmente, ellos, bajo la justificación de que el Estado debe ser el dueño de todo, han administrado muy mal y han conculcado libertades individuales y comunitarias. La cuestión es aplicar el sentido común y la ética a la economía de mercado y que, también, cuente con sistemas de vigilancia y de regulación que eviten los abusos o los ataques de avaricia.

La Iglesia y, en general, lo que llamamos el pensamiento cristiano no puede estar alejado del análisis de la economía intentando aplicar las normas de solidaridad y amor que siempre nos comunicó en su doctrina. Atender a los más pobres y no centrarse en el beneficio económico como único camino. Jesús advirtió sobre el poder contaminante del dinero –una especie de idolatría—y es verdad que la adoración del mismo nos ha traído muchos males, los cuales están muy presentes en estos días y produciendo innumerables daños a la vida normal de muchos países, sobre todo de los más ricos.

 

2.- LA VIRGEN DEL MAR

Este16 de julio, jueves celebramos, como es habitual, la fiesta de la Virgen del Carmen. Es un día de agasajo de una de las advocaciones de Santa María, que tiene una gran cantidad de devotos en España y en el mundo iberoamericano. Para la Orden carmelita es solemnidad y lo será también en aquellas poblaciones –que son muchas—que tengan a la Virgen del Carmen como patrona.

En fin, reiterar que en España vive con gran relevancia esta Festividad de la Virgen del Carmen. Es la patrona de los marineros y pescadores y en todos los puertos se organizan vistosísimas procesiones con barcos que suelen tener como fin depositar flores en el mar en recuerdo de los fallecidos. Es, no obstante, una fiesta alegre y con muchas celebraciones profanas. Existen además entre las mujeres españolas muchas con el nombre de Carmen. Aunque las fiestas populares dedicadas a Nuestra Señora son muy abundantes en el verano español esta de Nuestra Señora del Carmen tiene especial relieve, sobre todo por la devoción marinera.

La Virgen del Carmen da protección a los marineros y en España e Iberoamérica la fe demostrada por la gente del mar hacia la Virgen es impresionante. En toda la costa española se celebran actos y procesiones marítimas a lo largo de los miles de kilómetros de nuestro litoral. Asimismo, hay una especial protección para aquellos fieles que llevan es escapulario de la Virgen. En los últimos tiempos se ha incrementado considerablemente la imposición a los fieles del escapulario, costumbre que, tal vez, se había olvidado un tanto. También en nuestro país hay –como decíamos-- millones de mujeres que llevan el nombre de Carmen y que están bajo la protección de nuestra Señora del Carmelo.