TALLER DE ORACIÓN

LOS BIENES SON PARA TODOS

Por Julia Merodio

En esta semana, cuya festividad de los Santos Pedro y Pablo, se clausura el año dedicado al Apóstol San Pablo, no he querido cambiar la lectura que nos ofrece la liturgia: la carta de San Pablo a los Corintios.

Después de estar, un año completo, adentrándonos en esa vida tan singular, todos conocemos mejor al apóstol, hemos recordado y aprendido muchas cosas relativas a él, pero sobre todo, nos hemos dado cuenta de que Pablo, el hombre nuevo, es un hombre en Cristo (“ya no vivo yo es Cristo quien vive en mí”) Es el creyente cuyo conocimiento del Señor ha trastocado su vida. Por eso hoy nos grita a todos, ese mensaje de salvación al que podemos llegar si somos capaces, como él, de dejarnos encontrar por Cristo en el camino de nuestra vida.

TEXTO PARA LA LECTIO DIVINA

De la carta de S. Pablo a los Corintios 8, 7 – 9. 13 - 15

“Hermanos:

Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad. Bien sabéis lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, por vosotros se hizo pobre, para que vosotros, con su pobreza, os hagáis ricos. Pues no se trata de aliviar a otros pasando vosotros estrecheces, se trata de nivelar. En el momento actual, nuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá nivelación. Es lo que dice la escritura: “Al que recogía mucho no le sobraba y al que recogía poco no le faltaba”

ORANDO JUNTOS CON LA PALABRA DE DIOS

Como en semanas anteriores, sigo adjuntando todos los pasos para la oración. Lo hago para facilitar a las personas que lleguen a la página por primera vez y para aquellas que quieran imprimirlo, porque así no tienen que estar buscando en el histórico.

PRIMER PASO.- INVITAR AL SEÑOR PARA QUE NOS ACOMPAÑE.

Si se ora en grupo, el animador –que puede ser cualquier persona del grupo- hará una oración invocando al Espíritu para que les ayude a interiorizar la Palabra de Dios; después puede dar paso a los demás para que se impliquen en la oración.

Si la Lectio se hace individualmente, también se hará la invocación al Espíritu. Para este primer momento, y por si puede servir de ayuda, os adjunto una oración:

Señor:

Aquí estamos ante Ti. Estamos ante tus ojos porque necesitamos dejarnos penetrar por tu mirada; ante tu Palabra que da calor y luz a nuestra vida; y ante tu corazón porque tenemos hambre de comprensión y sed de amor. En Ti ponemos nuestra confianza, en medio de este mundo donde parece imperar la desconfianza y en tus manos ponemos nuestros proyectos para que Tú nos acompañes en su realización. A Ti nos acogemos, Señor; queremos ofrecerte lo que somos y tenemos, porque sabemos que Tú eres el Dios de la vida. Danos claridad para conocer el camino, fuerza para seguirlo y perseverancia para no abandonar cuando las cosas se pongan adversas. Llena nuestro corazón de alegría y gozo, y haz que los que se crucen con nosotros se sientan un poco más dichosos. Nosotros contaremos a todos tu grandeza, pregonaremos los dones que nos brindas cada día y te alabaremos por tu amor y misericordia derramados a raudales. Porque Tú, Señor, eres el sosiego de nuestro corazón.

SEGUNDO PASO.- LEEMOS EL TEXTO

Todos los participantes en el grupo deberán llevar la Biblia. El animador señala el capítulo y los versículos correspondientes y espera hasta que todos los hayan buscado. Después pide alguien del grupo que lea en voz alta y al acabar la lectura todos permanecen en silencio durante un rato.

TERCER PASO.- NOS DETENEMOS EN EL TEXTO

Sin perder ese clima de silencio, los participantes van leyendo, en voz alta, una palabra o una frase que para ellos haya resultado importante o haya llamado su atención. Después de cada intervención se dejan unos instantes de silencio. Los participantes pueden repetir interiormente las palabras pronunciadas para que todo ello se vaya grabando en el interior.

Cuando esta forma de oración se repita varias veces observaremos que las palabras más corrientes empiezan a tener una relevancia importante. Una vez que, haya pasado un tiempo prudencial, o ya no haya intervenciones se vuelve a leer el texto en voz alta y muy lentamente.

CUARTO PASO.- GUARDAR SILENCIO

Una vez leído el texto, el animador invita a todos a permanecer en silencio e indica el tiempo que durará (tres o cuatro minutos) con el fin de prepararnos para meditar juntos la Palabra que se ha elegido.

QUINTO PASO.- COMPARTIMOS LO QUE EL TEXTO NOS HA IDO DICIENDO

Se comparte espontáneamente lo que, la Palabra, nos dice al corazón. Procuraremos que hablen todos y se evitará divagar en temas ajenos al elegido.

Las directrices en las que, Pablo basa sus palabras en este fragmento, de la carta a los corintios son:

• La Generosidad.

• Y la equidad.

Por eso, al exhortar a su comunidad, no duda en hacerles esta súplica: “Os distinguís por muchas cosas, pero es preciso que incluyáis en ellas: La Generosidad”

De ahí que la Lectio Divina de esta semana, tenga que introducirse en esta consideración avalada por una actualidad desbordante de paro y pobreza.

Hoy más que nunca tenemos que compartir. Compartir con todos sin distinción alguna. Para ello vamos a empezar contemplando las desigualdades de nuestro mundo. No las juzguemos, simplemente vayamos trayéndolas a la mente.

Después miremos qué o quiénes producen tanta desigualdad; sin entrar en discusiones, siempre poniéndolo ante el Señor.

Ahora tomemos conciencia de que, nosotros también pertenecemos a una comunidad cristiana en la que posiblemente, existen desigualdades y preguntémonos que hacemos para remediarlas

Cada uno en silencio, va mirando:

-Cómo va de generosidad en su vida.

-Cómo se siente cuando comparte con los demás.

-Qué problemas existen, en los miembros de la comunidad en este momento.

-Cómo nos afectan personalmente.

-Qué acciones concretas hacemos para remediarlos.

Nos volvemos a detener para dar una ojeada a nuestro mundo. Nos paramos a ver:

-La opulencia de unos pocos.

-La tragedia de los parados.

-Los que viven de manera infrahumana sin tener ni lo más necesario.

-Los países que viven en bolsas de pobreza.

-Las personas y niños que mueren cada día por inanición.

Traemos a la mente otra clase de pobreza: La falta de Dios en nuestra vida.

-Miramos donde se ha quedado Dios en nuestra sociedad.

-Como lo hemos sacado de las grandes celebraciones, de la familia, de la política, de la empresa, de la humanidad…

-Vemos todo lo que inventa la gente para destruir lo que suena a religioso.

-Y vamos viendo nuestras carencias, nuestra pobreza, nuestras miserias… al ir alejando a Dios de la realidad.

Nos situamos en los países del tercer mundo:

-En muchos ni siquiera conocen a Dios.

-La falta de personas para poder anunciarlo.

-Las dificultades para llegar a Él.

Por último nos detenemos a observar la generosidad del Señor para con nosotros; que, siendo rico se hizo pobre, para que fuésemos ricos.

Volvemos a todas esas situaciones y lugares sobre los que hemos orado y nos damos cuenta cómo el Señor sigue actuando en ellos; buscamos situaciones concretas y después nos interrogarnos:

• ¿De qué riquezas estamos hablando?

• ¿Son esos los bienes que nosotros valoramos?

Así podemos seguir un rato en oración hasta que seamos capaces de darnos cuenta, de que la gracia de compartir, nos lleva a tener siempre lo esencial.

SEXTO PASO.- OBSERVAMOS LO QUE EL SEÑOR NOS PIDE

En este momento se trata de ver la vida concreta de cada uno a la luz de la Buena Noticia.

Se traerán al compartir las realidades de los presentes y se mirarán formas de actuar, llevando cuidado de no entrar en temas de discusión.

SÉPTIMO PASO.- TERMINAREMOS ORANDO JUNTOS PARA DAR GRACIAS

El animador invita a todos a orar de forma espontánea; también se puede elegir para terminar: un canto, una oración por la paz, el padrenuestro cogidos de la mano…. Y así se irá variando cada vez.