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SOBRE UN LIBRO DE ANTONIO GARCÍA MORENO

Hola estimado Equipo de Betania:

Por este medio les estoy solicitando un gran favor. Vi que nombraron al P. Antonio García Moreno como escritor del Año 2008. En el artículo mencionan un texto escrito por él titulado: "Un viaje con San Pablo por el Asia Menor". ¿Cómo puedo accesar al mencionado artículo? Me sería de suma utilidad para mis clases sobre San Pablo. Aprovecho para felicitarlos por la página de Betania que se ha vuelto indispensable para preparar mis homilías y hacer las moniciones de las misas dominicales de mi parroquia.

En Cristo Jesús, el Señor, su agradecido hermano,

Pbro. Manuel Sánchez, cmf.

Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe

Managua, Nicaragua, América Central

NOTA DEL EDITOR.- Hemos remitido a don Antonio García-Moreno este correo. Por otro lado dicho texto está en la sección de Reportajes. Pero le enviaremos a Manuel Sánchez el texto.


GRACIAS POR ACERCARME DE NUEVO A LA ORACIÓN

Soy un periodista que trabaja como jefe de cierre en un diario insular, lo que ha hecho que la labor diaria esté reñida con poder asistir a la Eucaristía de forma cotidiana. Lo cierto es que me acerco a la iglesia cuando puedo para acudir a misa, aunque sólo pueda hacerlo en las solemnidades o un domingo cada quince días. Durante Semana Santa y Pascua si que es cierto que asisto a todas las celebraciones posibles, que suelen coincidir con mis libranzas semanales (jueves, viernes) y la misa de Pascua que en mi pueblo es muy mañanera (8.30). El trabajo con el ordenador e internet han hecho que descubriera está página web y la liturgia de las horas. Para mí ha sido todo un aprendizaje y un novedoso acercamiento a las Sagradas Escrituras. Mis obligaciones laborales sólo me permiten el rezo individual. Mis horarios son tan extremos que en muchas ocasiones rezo las vísperas cuando son ya las dos o las tres de la madrugada del día siguiente, justo cuando he terminado el trabajo. Y los laudes, poco después de levantarme, cosa que sucede entre las ocho y las diez de la mañana, en función de mis obligaciones familiares. Doy gracias a Dios por haberme permitido disponer de la moderna tecnología, pero sobre todo por las personas católicas que se ocupan de poner al servicio de los demás sus conocimientos, su tiempo y sus materiales. Gracias de corazón.

Antoni Marti Reig

Baleares, España

NOTA DEL EDITOR.- Hermosísimo correo que nos llena de esperanza y da por buenos todos los esfuerzos realizados para mantener Betania. Contestamos a Antoni diciendo que este editor también era periodista y que no siempre estuvo en los caminos de la fe.


LA EXPERIENCIA COMO POBRE DE UN JOVEN RICO

Hace unos años escuché a un joven narrar una experiencia suya realizada con buena voluntad y con una intención cristiana solidaria. Le escuchábamos bastantes personas y mientras que muchos aplaudieron su iniciativa, confieso que a mí me dejó una sensación agridulce de la que todavía no me he podido desprender. El joven, de unos 25 años, procedía de una familia con un status económico bastante saneado. Se fue un fin de semana a Madrid y se puso a pedir. Quería experimentar cómo se ve el mundo desde la indigencia. Repito, lo hacía desde su fe cristiana. Yo callé porque comprobé que otras personas jalearon en extremo su gesto solidario y no era cuestión de polemizar.

¿Por qué me pareció aquella actitud ambivalente? Por muchas razones. Me imaginé yo misma haciendo esa experiencia “del pobre”, en ciudades donde tengo a algún conocido. Si la situación se ponía seria para mí, una simple llamada telefónica solucionaría el problema ficticio que yo misma me habría creado. Una comida y 50 euros prestados me volverían a casa sana y salva. Pero voy más lejos: ¿Hasta qué punto le era legítimo a este chico a jugar con la experiencia de la pobreza? ¿La experimentó durante esas 48 horas, aunque durmiera en la calle, si es que esto lo llegó a realizar?

Todos alguna vez en la vida y más siendo niños hemos hecho la experiencia del ciego. Cerramos los ojos, deambulamos por nuestra casa con los brazos extendidos y cuando nos cansamos de juego, los abrimos. En esta experiencia, brevísima en el tiempo, es imposible entender la amargura de un invidente. Su ceguera no desaparece ni de noche ni de día, ni de joven ni de anciano. No puede cansarse de ser ciego, porque lo es.

El dolor humano, es un dolor de carencia, bien sea de luz o de recursos económicos en el caso que tratamos. Un indigente es un ciego de perspectivas de futuro. Se ve ninguneado en su dignidad más elemental. Ve, pero no le ven o no quieren verle. Nos molesta su presencia y si es que arrascamos nuestro bolsillo con unas monedas de calderilla procuramos mirar más al cesto que a sus ojos porque es seguro que sus ojos destilarán tristeza y nos crearía zozobra.

Mi joven amigo, aún cuando pasase frío, y desconozco en qué estación realizó esta experiencia, tendría la esperanza de que dentro de dos días dormiría en su confortable cama; a la mañana siguiente, una ducha templada y un suculento desayuno.

Estoy convencida de que en su retina y su memoria quedaría algunas miradas escrutadoras o algunas frases insolentes reprochándole su pasotismo vital. Este recuerdo vivido en propia carne le llevaría, al menos durante una temporada a ver con ojos misericordiosos a estas estatuas humanas reales en su pobreza y carentes de esperanza. Esta es la palabra clave. Aunque este chico estuviese pasando el mismo frío que otro mendigo que permaneciera a 10 metros de distancia, la distancia entre ellos, era la de la esperanza y la desesperanza.

Quien comprende la crudeza de la pobreza, su fealdad antiestética y no romántica no juega a ser pobre en un fin de semana, sino que sufre y se compromete de por vida por ellos y entre ellos. Es mi opinión. Digo mi opinión, no que sea la única verdad posible. De la actitud de este joven hay una cosa que sí deseo rescatar: su buena intención. Ya decía un gran profesor mío: “Toda verdad profunda, su contraria, también lo es”.

Feli Alonso Curiel

Bilbao, España

NOTA DEL EDITOR.- Feli Alonso inicia con este artículo su colaboración en Betania. Como se sabe, fueron varios lectores quienes pidieron que sus escritos estuvieran presentes en Betania.


IMPOSIBLE VIVIR FUERA DE DIOS.

“Ningún cristiano –ni creo que nadie—puede vivir sin estar en presencia de Dios, sin sentirle cerca y cálido”. Dices bien Ángel; es imposible vivir fuera de Dios. La idea de un Dios en las alturas – en un reino fuera de nuestro mundo está tan enraizada en nuestra psiquis teológica, proyectada desde tiempos bíblicos, definida en las sagradas escrituras y aun en las mitologías religiosas universales – que es difícil separarnos de ella para conocer al verdadero Dios, para contemplarle cara a cara. Si imaginamos una esfera de diámetro infinito y la llamamos Dios, podremos comenzar a tener un modelo de la realidad de Dios. Esfera/Dios: infinito, fuera del cuál nada existe – él lo llena todo, él es todo. Si tomamos este modelo como nuestra verdad teológica fundamental, podemos comenzar a percibir la realidad divina.

Las implicaciones de esta “nueva” realidad son infinitas. Algunas:

• En el momento inicial de la creación El no crea un espacio fuera de sí para que lo ocupe lo creado – toda la creación queda presa en la infinitud de Dios.

• No existe un trono para Dios en un rincón de ese universo que apenas conocemos, como a El no le conocemos.

• No necesita revelarse al hombre: comunicación es inherente a separación – no es necesario comunicamos con nosotros mismos.

• No existe ser especial, escogido sobre otro – salidos todos del mismo origen.

• Ningún camino es especial y único. Todo nos lleva a Dios, nada nos lleva a Dios – estando en él no necesitamos caminar hacia él.

• El mismo se definió en el “Yo soy el que soy” – implicando soy todo.

“Es obvio que nadie puede dar lecciones a nadie sobre fe”. Fútil trabajo el de las religiones organizadas impregnando a sus creyentes con sus dogmas y mitos.

“Puede ser que alguien tenga problemas de fe, o viva tiempos de sequedad, pero su anhelo de sentir a Dios esté ahí de manera permanente”. Siendo Dios amor, la falta de fe es inmaterial. “Ama y haz lo que quieras” puede extenderse a “cree lo que quieras”.

Darle “la espalda a Dios aunque sigan aparentando piedad” no es posible dado que Dios es todo en todos y los actos de piedad son actos de amor. Y el amor es para siempre... “...siempre está cerca de nosotros aunque parezca que está dormido”.

Fernando

Puerto Rico.

NOTA DEL EDITOR.- Fernando es uno de los más antiguos lectores de Betania y, en otro tiempo, muy habitual en la sección de Testimonios. Ahora hacía mucho tiempo que no escribía. La última Carta del Editor ha inspirado su respuesta. Fernando es un buscador permanente de la realidad de Dios.


EL DIURNAL DE JULIO

Cuando viajo, suelo utilizar impresas las páginas del diurnal que publicáis, a fin de no tener que llevar el libro. Necesito los 10 primeros días de julio ¿qué posibilidades de acceder a ellas sin esperar al 1 de julio?

Muchas gracias. Me es muy útil vuestra página

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Muchísimas gracias. Ya lo vi y lo estoy preparando para llevarme el día 1 de julio que me voy de Ejercicios Espirituales (soy Hija de la Caridad) Le tendré presente en mi oración por este gran servicio que hacen.

Un cordial saludo.

Encarnación Orden Mascuñán

España

NOTA DEL EDITOR.- Es habitual que julio y agosto se pida un considerable adelanto del Diurnal para poder hacer “provisiones” para el tiempo de vacaciones. Intentamos, en la medida de lo posible, satisfacer estas demandas. El correo de Encarnación Orden nos sirve de muestra de esa habitual demanda. Gracias por el interés.


LA HOMILIA DEL PADRE GABRIEL

Hola:

Quizás ya se lo han advertido, pero por las dudas, el comentario 4 de las homilías corresponde al domingo que viene. Si bien en el inicio esta bien indicado. Gracias por todo lo que hace.

JRC

España

NOTA DEL EDITOR.- En efecto, el padre Gabriel envió dos homilías, ya que se iba de viaje. Pero se incluyó la del Domingo XIII en lugar de la correspondiente al Domingo XII. El sábado por la mañana se cambió. Si algún lector de los que colecciona las homilías no se apercibió, decir que el histórico está la versión adecuada, la del XII. Añadir que la ilustración de “El Libro de la Semana” tuvo también un problema y que lo corregimos.


LA TUMBA PERDIDA DE JESÚS

Leopoldo, es un hombre culto, educado, sencillo, tradicional y buen cristiano. Somos vecinos. Nos conocemos desde hace más de cuarenta años, cuando los dos con nuestras familias nos vinimos a vivir al mismo barrio. Nos llevamos bien, nos tenemos simpatía. Desde su jubilación hace unos años en la enseñanza pública, charlamos con más profundidad, que en tiempos pasados cuando ambos nos encontrábamos inmersos en el mundo laboral.

Hace unos días a la salida de una función religiosa, me comentó con un tono de cierta amargura, que este viejo mundo cristiano en el que estamos viviendo, está lleno de pequeñas sombras, aunque su deseo sería que esas sombras desaparecieran y se alumbraran con la intensidad de los luceros. A este respecto, me comenta que se encuentra últimamente muy afectado, debido a esos descubrimientos que han realizado recientemente unos investigadores y arqueólogos, que pretenden demostrar que Jesús al morir no resucitó, ni ascendió a los cielos en cuerpo y alma, tal como la Biblia no lo expone.

Y le perturba, que estos señores señalen como principal causa de sus afirmaciones, el hecho de que sus posibles restos, fueron hallados en una tumba situada a medio camino entre Jerusalén y Belén depositados en un osario. Al parecer a consecuencia de haberse producido en el año 1.980 una explosión al construir unos apartamentos en la ciudad de Talpiot, dejaron al descubierto una tumba, que según ellos, era propiedad de la familia de Jesús.

Sus averiguaciones tecnológicas les permiten declarar, que el cuerpo de Jesús al fallecer fue enterrado en una primera tumba hasta que se pudrieran sus restos, hecho que como indicaban las leyes antiguas, era preceptivo para los reos que morían habiendo sido torturados. Y una vez conseguido esto, llevarían sus huesos a un osario situado en una segunda tumba que consideraban era la familiar, y que fue descubierta por medio de la explosión.

Por tal motivo, los investigadores se aventuran a certificar que las probabilidades de que esta tumba, fuera la de Jesús de Nazaret y su familia eran altamente considerables. Y todo ello, basándose tan solo en el hallazgo de un osario en el que figuraba la inscripción “Jesús hijo de José” y que en su interior se hallaban unos huesos allí introducidos por alguien desconocido, después del fallecimiento de un cadáver totalmente descompuesto.

Y uno, sin dejar lugar a la duda ante las Escrituras, comento con mi amigo Leo (como familiarmente se le conoce) que no llego a entender los hechos en los que se apoyan estos científicos, para señalar que aquel osario con la inscripción antes mencionada, perteneciera a Jesús de Nazaret, teniendo como base una sencilla y mera coincidencia de inscripciones con nombres del Nuevo Testamento que figuraban en otros osarios cercanos.

En cualquier caso y aún aceptando que en la entrada a la tumba figurara un símbolo achacado a los primeros cristianos, reproduciendo una uve invertida con un círculo en su interior, las preguntas asaltan nuestra curiosidad: ¿En aquellos tiempos los nombres de Jesús, José, María, Pablo, Felipe etc. eran determinantes para personas concretas? ¿No existían otras gentes con igual nombre, que también fueran cristianos y enterrados en aquel lugar?

Así las cosas, pienso que sin dar demasiado crédito a la auténtica veracidad científica de esos posibles descubrimientos, conviene señalar que la vida de Jesús termina con el descubrimiento del sepulcro vacío según leemos en el Evangelio de Mateo (28,1.10). De este modo ya no es el Jesús de la tierra, sino el Resucitado, nacido nuevamente del Padre, para no morir jamás, como nos dice el salmo “Tu eres mi Hijo, hoy mismo yo te he dado la vida”.

Por eso ante hechos de esta naturaleza, sería muy necesario amparándonos en la fe, intentar entender mejor a los evangelistas, cuando relatan lo sucedido después de la muerte de Jesús, incluso nombrando a los testigos que lo vieron resucitado, sin importarnos en realidad que fuesen muchos o pocos, sino que sepamos aceptar que el espíritu de Jesús se acercó a ellos y que con su Resurrección volvió al Padre y allí, como prometió, nos espera, sin importarnos demasiado que el Nazareno resucitara y ascendiera a los cielos en cuerpo físico.

No obstante, lo importante para mi, es que existe un fondo básico de verdad, convirtiendo la Resurrección en un episodio histórico y auténtico, aunque esté lleno de incógnitas teniendo en cuenta que los evangelistas no presenciaron los hechos, sino que escribieron aquello que les habían contado.

En cualquier caso, relataron las distintas apariciones de Jesús, incluidas las de aquellos que aún no admitiendo tal hecho, tampoco negaban abiertamente que los Apóstoles hubieran creído ver al Maestro a tenor de experiencias que pudieran declararse como “visiones” o “apariciones”.

Por ello, los Apóstoles conocedores de que Jesús resucitado ya vive en la Gloria del Padre, esperan que se les haga visible al no entender que los hubiera abandonado, perdiendo físicamente para siempre a un Hombre que para ellos había sido el más grande de los que habían existido, predicando una doctrina que defendía a los humildes, con los que había vivido tomando sus vestidos, sus costumbres y sus pensamientos y enfrentándose a los poderes establecidos, por el bien de los más desfavorecidos.

De cualquier forma, pensemos amigo Leo, que la Resurrección de Jesús ha sido el triunfo sobre la muerte que sigue resplandeciendo hasta nuestros días.

La Iglesia resucitada que ha pasado en determinadas épocas por situaciones en las que aparentemente no había esperanza de salvación, sin embargo ha resurgido por la Gracia de Dios. Y lo contemplamos en cada generación, cuando creemos que la Iglesia está condenada a muerte por la vejez de sus estructuras, por los cambios del mundo o por las persecuciones organizadas, pero que no le falta la mano del Dios resucitado que le envía nuevas energías y nuevos apóstoles para su Iglesia.

Y este es el caso de Andrés Montes, eminente teólogo que con su voz desgarrada fruto de su larga vida impartiendo conferencias y cursos sobre los Evangelios, nos habla sobre la hermenéutica (arte de interpretar textos, para fijar su verdadero sentido, especialmente los textos sagrados), para hacernos ver que las Sagradas Escrituras, hay que leerlas, no como un texto literario que nada te revelará, sino situándonos en ellas con un espíritu puesto en la palabra del Hijo, que nos descubre al Padre por obra del Espíritu Santo.

Y no olvidar que las teorías y una de ellas puede ser el descubrimiento de la tumba de Jesús, no dejan de ser teorías más o menos acertadas, y lo demás son historias que nos crean duda, cuando tenemos una fe escasa o un no entendimiento de las lecturas bíblicas, que por supuesto son las que nos salvan a cada uno de nosotros, siempre y cuando deseemos salvarnos en clave de fe.

Al final, mi buen amigo Leo no nos engañemos, aún cuando se hubiesen publicado diez mil entrevistas con personas que sostuvieran haber visto a Jesús y fotos a todo color afirmándolo, siempre habría quedado lugar para la duda, en este viejo mundo cristiano en el que vivimos, que según me comentas, está lleno de pequeñas sombras, como puede ser ese reportaje que tanto te ha afectado. Lo cierto es, que no deja de ser la interpretación… de unos investigadores.

José Guillermo García Olivas

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Un nuevo artículo de José Guillermo con un tema muy especial y de indudable interés.