AÑO PAULINO: 7 ENVIADOS ESPECIALES DEL PAPA A LOS ACTOS DE CLAUSURA

"EL OBISPO NO ES PARA SÍ, SINO PARA LOS DEMÁS", SEÑALA NUEVO PRIMADO DE ESPAÑA EN TOMA DE POSESIÓN

LO QUE FIELES, RELIGIOSOS Y PRESBÍTEROS ESPERAN DEL AÑO SACERDOTAL

JOSEPH RATZINGER PREDIJO LA ACTUAL CRISIS ECONÓMICA

HOMILÍA EN LA RENOVACIÓN DELA CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL CORAZÓN DE JESÚS

MONSEÑOR DEL RÍO, NUEVO MIEMBRO DEL CONSEJO DE LOS ORDINARIOS MILITARES

PSICOLOGÍA CRISTIANA: CUERPO Y ALMA DESDE UNA PERSPECTIVA CATÓLICA

PREOCUPACIÓN DE LOS OBISPOS ANTE LAS DIVISIONES EN HONDURAS


AÑO PAULINO: 7 ENVIADOS ESPECIALES DEL PAPA A LOS ACTOS DE CLAUSURA

El cardenal Rouco lo cerrará en Siria

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- El Papa clausurará oficialmente el Año de San Pablo el próximo domingo 28 de junio en las Vísperas solemnes. Simultáneamente, siete misiones pontificias cerrarán el año jubilar en los "lugares paulinos" más destacados: Tierra Santa, Malta, Chipre, Turquía, Grecia, Siria y Líbano. La Oficina de Información de la Santa Sede publicó este sábado 20 de junio una carta de envío de Benedicto XVI a los cardenales que ha nombrado enviados especiales a las celebraciones conclusivas del año paulino.

El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid guiará la misión pontifical en Siria, y el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, la misión en Tierra Santa. El presidente del Consejo Pontificio para la Familia, el cardenal Ennio Antonelli encabezará la delegación en Malta, y el presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, el cardenal Renato Raffaele Martino, viajará a Chipre con la misma misión. El cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso viajará a Turquía, y el prefecto emérito de la Congregación para la evangelización de los pueblos el cardenal Jozef Tomko, a Grecia. Finalmente, el cardenal André Vingt-Trois, arzobispo de París, será el enviado especial del Papa a la celebración de clausura del año paulino en el Líbano.

En una carta escrita en latín, el Papa pide a los siete cardenales enviados que llamen a la unidad a los pastores, sacerdotes, religiosos y laicos, y les animen a "cumplir la voluntad de Dios". Según informó Radio Vaticano, también evoca sus visitas pastorales a "lugares paulinos". Entre ellos, indica, "Tierra Santa tiene un interés significativo" porque allí, con Pablo, se reunieron los apóstoles y nació el primer concilio. Benedicto XVI destaca el precioso contenido de las distintas cartas de Pablo de Tarso y afirma que han "aclarado la doctrina de la Iglesia a lo largo de los siglos". Esas cartas son "hoy también" una "fuente de reflexión cristiana", añade, y exhortan a "los fieles de nuestro tiempo a experimentar una verdadera conversión y a emprender un nuevo camino espiritual".


"EL OBISPO NO ES PARA SÍ, SINO PARA LOS DEMÁS", SEÑALA NUEVO PRIMADO DE ESPAÑA EN TOMA DE POSESIÓN

TOLEDO (ACI/ Europa Press).- El hasta ahora Arzobispo de Valladolid, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, pidió hoy a los fieles, durante su toma de posesión como nuevo Arzobispo de Toledo y Primado de España, que le recuerden que "el obispo no es obispo para sí, sino para los demás, para los muchos hijos que Dios le ha dado en Toledo, sacerdotes, seminaristas y fieles laicos, religiosos y otros consagrados, mayores y ancianos".

El nuevo Prelado sucede así al nuevo Prefecto de la Congregación de Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos, Cardenal Antonio Cañizares, y en el transcurso de una Misa en la Catedral Primada de Toledo que ambos concelebraron junto al Nuncio Apostólico en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, y el Obispo Auxiliar de Toledo, Mons. Carmelo Borobia.

En su primera homilía como Pastor de la Iglesia de Toledo –el número 120 en la sucesión apostólica en la arquidiócesis primada– Mons. Braulio Rodríguez afirmó que "el obispo está obligado a iluminar con la fuerza del Evangelio las nuevas cuestiones que los cambios de las situaciones históricas presentan de continuo. Así están, ante nosotros, los cambios en las cuestiones culturales, sociales, económicas, científicas y tecnológicas".

"¿Serán estas cuestiones competencia, pues, del obispo?", se preguntó el nuevo Arzobispo de Toledo, contestándose a continuación: "no, si entra en el juego político; sí, si se trata de iluminar y orientar problemas concretos que tienen los hombres y mujeres, también los cristianos, y que se abordan desde una fe en Jesucristo que unifica y no crea dualismos estériles y esterilizantes, pues la verdad no destruye, sino que purifica y une".

El Prelado comenzó su homilía aseverando que "la tarea me supera, soy consciente de mi inadecuación a ella. ¿Qué hacer? Lo habéis oído, hermanos, ser valiente, no acobardarme, pero sólo porque está el Señor en medio de su pueblo. ¿Cómo, en caso contrario, aceptar esta misión que su Santidad Benedicto XVI ha querido encomendarme, y a quien agradezco de corazón su confianza? (...) ¿Cómo presentarme aquí, ante vosotros, hermanos cardenales, arzobispos y obispos?".

Tras agradecer al Cardenal Cañizares "sus desvelos y esfuerzos pastorales de estos años, junto a Monseñor Carmelo Borobia, obispo auxiliar", exhortó a los fieles a pedirle que "tenga fortaleza interior y exterior, para que no sólo hable, sino que esté también interiormente decidido, a fin de que sea cristiano no únicamente de nombre, sino sobre todo con la vida; que sea fiel a Cristo y esté dispuesto a gastar mi vida por vosotros".

"TE ACOGEMOS CON GRANDE AMOR"

En una alocución anterior, el Cardenal Antonio Cañizares se dirigió al nuevo Arzobispo señalándole que "la Iglesia que está en Toledo, sus buenas gentes castellano-manchegas y extremeñas, todos, te acogemos con grande amor, con verdadera fe y con una firme esperanza. Toledo, ciudad y diócesis abiertas, lugar de unidad y de fragua de unidad entre pueblos y culturas, creadora de cultura, re recibe con gozo y como don de lo Alto". Por su parte, el Nuncio Apostólico en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, tuvo palabras de cariño tanto para el nuevo Arzobispo como para el Arzobispo saliente. De esta manera, durante su intervención en la toma de posesión quiso destacar las virtudes y las dotes en el ministerio sacerdotal de Mons. Braulio Rodríguez, al mismo tiempo que felicitó al Cardenal Cañizares por la valiosa labor que ha desarrollado durante los seis años que ha estado en Toledo.

Al acto de celebración, al que acudieron un número importante de fieles, asistieron seis cardenales, diez arzobispos, 29 obispos, así como miembros de la Corporación municipal, el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda; el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Máximo Díaz-Cano; el presidente de la Diputación de Toledo, José Manuel Tofiño, y autoridades civiles, culturales, militares y políticas de la ciudad y de otros lugares de España.


LO QUE FIELES, RELIGIOSOS Y PRESBÍTEROS ESPERAN DEL AÑO SACERDOTAL

Miles de fieles han comenzado a rezar especialmente por sus pastores

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org.- Por Carmen Elena Villa).- Renovación para los sacerdotes, unión para toda la Iglesia que está orando especialmente por sus pastores..., estos son algunos de los frutos que los católicos esperan de este año sacerdotal, inaugurado por Benedicto XVI el 19 de junio. Después de las vísperas de inauguración del Año Sacerdotal, en la Basílica de San Pedro, ZENIT habló con algunos fieles -- religiosos, diáconos y sacerdotes-- sobre sus expectativas y propósitos para este año.

FUTUROS PRESBÍTEROS

El hermano Carlos Ranninger, legionario de Cristo, procedente de España, será ordenado sacerdote el próximo mes de diciembre junto con cerca de 50 compañeros suyos. Considera como un regalo de la providencia recibir este sacramento en el Año Sacerdotal. "Este año será un refuerzo para nuestra vocación. El Papa nos pone en el santo cura de Ars a un modelo que realmente ha dado toda su vida por su parroquia, que ha amado intimísimamente a Jesucristo. Eso es lo que buscamos nosotros los jóvenes que vamos a ser ordenados en esta generación", dijo el hermano en diálogo con ZENIT.

"Sabemos que mucha gente va a estar rezando por nosotros, que muchos van a estar reflexionando sobre qué es el sacerdocio y qué papel podemos desempeñar hoy y nos plantea una responsabilidad y un don para recibir el sacramento del orden, porque sabemos que Dios está muy dispuesto a dar muchas gracias a los que son sacerdotes y a los que quieren apoyar el sacerdocio", aseguró el futuro presbítero.

RELIGIOSAS QUE ORAN POR LOS SACERDOTES

Será también este un año de especial importancia para muchas comunidades religiosas, entre ellas las hermanas de la Santa Cruz, congregación que tiene como carisma la oración por la santificación de los sacerdotes. Una de sus integrantes aseguró que en esta celebración ellas esperan: "hacer más por los sacerdotes. Orar por ellos que necesitan tanto de la gracia de Dios. Y estar en comunión con la invitación que nos hace el Santo Padre".

Para la hermana María Leticia, de la comunidad del Verbo Encarnado, este año será "una renovación de la vida sacerdotal en beneficio de toda la Iglesia. Hemos iniciado el año sacerdotal como siempre lo debemos hacer, rezando por los sacerdotes que necesitan el soporte de toda la comunidad eclesial".

REDESCUBRIR EL LLAMADO

Por su parte el padre Paul Marie, de la comunidad de la "Obra de Jesús, sumo sacerdote", cree que este tiempo será muy positivo para y para todos sus hermanos: "Creo que todos esperamos muchísimo, especialmente en este tiempo difícil donde los medios de comunicación atacan nuestra imagen. Donde hay sacerdotes desmotivados que se sienten a veces abandonados". "Pero cuando nos encontramos delante del Santísimo en la fiesta del Sagrado Corazón, nos encontramos con nosotros mismos, se robustece y se fortifica la convicción de que el sacerdote tiene la vocación más bella posible".

LA ORACIÓN DE LOS LAICOS

Será también un año que dará inmensos frutos también para los laicos que buscan recibir en su vida cristiana y dentro de su cotidianidad el apoyo espiritual de los sacerdotes. Así dijo el argentino Juan Caballero, casado y con cuatro hijos: "Recibí el sacramento del matrimonio, gracias a un sacerdote. Mis hijos han sido bautizados por un sacerdote. Todo lo más bello que ha experimentado mi familia, que es la unión con lo Eterno por medio de los sacramentos, se lo debo a los sacerdotes".

"Por medio de esos "otros Cristos", recibo la Eucaristía y la Reconciliación, que me dan aliento para seguir en mis labores, como padre y cabeza de familia, como profesional entonces me pregunté ¿cómo voy a dejar de asistir a la inauguración del año sacerdotal? ¿Cómo no intensificar en este año mis oraciones por aquellos "buenos pastores" que dan la vida por sus ovejas?", asegura Juan.


JOSEPH RATZINGER PREDIJO LA ACTUAL CRISIS ECONÓMICA

NEW HAVEN, Connecticut, USA (ZENIT.org Por Carl Anderson).- Publicamos un artículo de Carl Anderson, caballero supremo de los Caballeros de Colón y escritor de éxito del New York Times, sobre las predicciones que Joseph Ratzinger hizo de la actual crisis económica, al acercarse la publicación de la próxima encíclica social del Papa.

TEXTO ÍNTEGRO

Poco después de la caída del comunismo europeo hace dos décadas, el entonces presidente checo, Vaclav Havel, manifestaba a su nación la importancia de la responsabilidad individual dentro del sistema económico. Hablando sobre la caída del comunismo, decía: "Vivimos en un ambiente moralmente contaminado. Hemos estado moralmente enfermos porque llegamos a acostumbrarnos a decir algo diferente de lo que pensábamos. Hemos aprendido a no creen en nada, a ignorarnos unos a otros, a cuidar sólo de nosotros mismos... Tenemos que entender este legado como un pecado cometido contra nosotros mismos... Si somos conscientes de esto, la esperanza volverá a nuestros corazones".

Hoy, con la economía mundial en medio de una profunda recesión, y con expertos y políticos debatiendo toda una serie de correcciones legales o técnicas, haríamos bien en tener presentes las palabras de Havel sobre la responsabilidad moral individual como una parte necesaria de cualquier solución verdadera. Cuando habló en 1990, el mundo acababa de ver asombrado como el telón de acero caía en Europa. Así, uno de los dos sistemas económicos y políticos que habían definido la mayor parte del siglo XX desaparecía casi instantáneamente del continente europeo. La idea del comunismo ateo como fuerza económica viable había sido aniquilada, llevando a cierto comentarista a proclamar que "el fin de la historia" estaba cerca.

Pero, como ha precisado el Papa Benedicto en muchos contextos, el triunfalismo es peligroso. Ahora, cuando nos enfrentamos a una crisis económica de enormes proporciones, no podemos simplemente celebrar el aniversario de dos décadas de la caída del Bloque del Este, demos también considerar qué ha ido mal en nuestra economía, y cómo podemos arreglarla. La importancia de la toma de decisiones moral de cada individuo será crítica si queremos tener éxito.

Hubo algunos, en los días antes - e inmediatamente después - del colapso del comunismo soviético, que tuvieron la suficiente intuición para predecir los futuros apuros para las economías occidentales, si dejaban a un lado la moralidad. Sus palabras son hoy relevantes.

Dos hombres en particular plantearon su visión: Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger. Mientras denigraba el "determinismo" del marxismo, y su perspectiva atea en un documento de 1985, "Mercado, Economía y Ética", el Papa Benedicto XVI, entonces cardenal Joseph Ratzinger, advertía que era posible una crisis económica en Occidente. Su preocupación era el declive de la ética en materia económica. Advertía, de hecho, que un declive de la ética, una ética "nacida y sostenida sólo por fuertes convicciones religiosas", podría en la práctica "causar que las leyes del mercado se derrumbaran". Poco después de que los muros comenzaran a caer, en 1991, el Papa Juan Pablo II, cuyo papel en la caída del comunismo es ampliamente reconocido, también advertía ante una economía de mercado que excluye los valores espirituales. Dejó claro que un sistema que intentara reemplazar el marxismo por el consumismo y así reducir al "hombre a la esfera de la economía y a la satisfacción de las necesidades materiales", al final cometería el mismo error central del marxismo y no sería una solución adecuada (Centesimus Annus, 19).

Tanto Benedicto XVI como Juan Pablo han dejado claro que cualquier sistema económico que dejara a un lado a Dios y a la moralidad no se asentaría sobre roca, sino sobre arena. Como escribía el Papa Benedicto en su documento de 1985: "Aunque la economía de mercado se base en colocar al individuo dentro de una determinada serie de reglas, no puede hacer del hombre algo superfluo o excluir su libertad moral del mundo de la economía... Estos valores espirituales son de por sí un factor en la economía: las reglas del mercado funcionan sólo cuando existe el consenso moral que las sostiene".

A principios de año, una encuesta realizada por los Caballeros de Colón y los Maristas encontró que el 90% de los norteamericanos --y el 90% de los ejecutivos-- creían que los líderes económicos ven el avance en su carrera y los beneficios económicos personales como las motivaciones primarias de sus decisiones en los negocios. Sólo el 31% de los norteamericanos y el 32% de los ejecutivos creían que "el bien público" fuera un factor de motivación fuerte. La misma encuesta mostraba también que tres cuartas partes de los norteamericanos y nueve de cada diez ejecutivos creían que los negocios pueden funcionar a la vez de forma ética y con éxito.

No es de extrañar que la siguiente encuesta diera como resultado que el Papa Benedicto, cuya opinión los norteamericanos - y especialmente los católicos - valoran tanto en temas económicos como espirituales, por un aplastante margen se sientan interesados en lo que tiene que decir sobre la miopía de la avaricia y el egoísmo, y la construcción de una sociedad en la que los valores espirituales jueguen un importante papel.

Se podría haber evitado mucho dolor si los miembros individuales de nuestra economía hubieran prestado atención a las palabras de nuestro Papa en 1985, o de su predecesor en 1991, y si el capitalismo con conciencia hubiera sido la norma. Recemos para que, cuando se haga pública la nueva encíclica social del Papa Benedicto XVI, las personas presten más atención, y para que las soluciones que nuestros políticos y expertos consideren trasciendan lo técnico y legal, e incluyan también lo ético.


HOMILÍA EN LA RENOVACIÓN DELA CONSAGRACIÓN DE ESPAÑA AL CORAZÓN DE JESÚS

Pronunciada por el cardenal Antonio María Rouco Varela

MADRID, (ZENIT.org).- Publicamos la homilía que pronunció este domingo el cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid, presidente de la Conferencia Episcopal Española, en la celebración eucarística que renovó el acto de consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús, acaecido hace 90 años.

TEXTO ÍNTEGRO

Mis queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Aquí, en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de la Península Ibérica, se consagraba España hace noventa años al Sagrado Corazón de Jesús ante la estatua que había sido levantada por la piedad cristiana del pueblo español en este lugar elegido sabiamente para expresar, esculpida en piedra, una plegaria ardiente e incesante: que el Sagrado Corazón de Jesús reinase en España por la gracia de su amor infinitamente misericordioso, la elección del lugar, fruto de una luminosa toma de conciencia histórica y llena de un profundo significado espiritual para el presente y el futuro de España.

Eran "tiempos recios" aquellos, como solía decir Santa Teresa de Jesús de los suyos. Había transcurrido poco tiempo después del final de la I Guerra Mundial. Europa y una buena parte del mundo yacían en ruinas. Ruinas materiales que ponían al desnudo el fracaso de una visión del hombre y del mundo que había pretendido construirse a través de una concepción puramente terrena -empírica y positivista- de la realidad. En los proyectos económicos, socio-políticos y culturales del primer siglo de la Ilustración moderna se había querido prescindir de Dios por parte de amplios e influyentes sectores de la sociedad. El resultado estaba a la vista. ¡Detrás de la desolación física se escondía el vacío moral y espiritual! Ni la llamada "cuestión social" con la hiriente y dramática explotación de los trabajadores y sus familias, ni la problemática de la deseada unidad y concordia de las naciones europeas habían encontrado nuevos horizontes que indicasen la recta dirección para una solución justa y duradera. En plena guerra había estallado la Revolución Bolchevique.La Postguerra aparecía ensombrecida por profundas convulsiones revolucionarias... España no estaba ajena, a pesar de su neutralidad durante la contienda, a toda la tragedia que asolaba a los pueblos hermanos de Europa.

La Iglesia venía ofreciendo, especialmente desde el siglo XVII, a ese mundo que quería progresar y modernizarse económica, social y políticamente el eterno anuncio del Evangelio a través de una propuesta formulada en términos profundamente renovadores: la propuesta del Misterio del Amor de Dios revelado y donado en Jesucristo para la salvación del hombre y, con la salvación del hombre, para la salvación del mundo. A través de intervenciones singularísimas del propio Señor Jesucristo en almas privilegiadas -hoy recordamos especialmente a Santa Margarita María de Alacoque-, ese Amor infinitamente misericordioso, benigno, sanador, transformador de lo más hondo del ser humano, se nos presentaba bajo el bellísimo simbolismo de su Sagrado Corazón herido físicamente por la lanza del soldado romano y traspasado espiritualmente por nuestros pecados. De esa herida humano-divina sale el torrente de gracia y de vida nueva, fruto y don del Espíritu Santo, la Persona- Amor en el Misterio de la Santísima Trinidad. Es esa gracia la que perdona y sana al hombre, elevándolo a la dignidad de los hijos de Dios y haciéndole partícipe de la vida divina. La invitación de entrar por esa espiritualidad del Sagrado Corazón de Jesús podía parecer ilusa a los ojos pragmáticos de muchos; pero era en verdad la única propuesta que podía superar los egoísmos y los odios encendidos de aquella historia, orgullosa de su modernidad, que cifraba en el progreso no de todo el hombre y de todos los hombres, sino del hombre material -"carnal"- y del hombre fuerte, el capaz de triunfar en la lucha por la existencia en este mundo. El "super-hombre" era su ideal.

Los tiempos han cambiado noventa años después de aquél acto en el Cerro de los Ángeles 30 de mayo de 1919 que emocionó entonces a toda España, la más oficial y la netamente popular. También hoy necesita nuestra patria los bienes de la reconciliación, de la solidaridad, de la justicia, de la concordia y de la paz. El terrible atentado de ETA que le costó anteayer la vida a un servidor de la seguridad y de la paz de todos los españoles lo pone dramáticamente una vez más de manifiesto. Esos bienes los necesitan especialmente nuestros jóvenes generaciones y sus familias; y la pregunta vuelve a plantearse no con menor urgencia que en 1919: ¿será posible conseguirlos a espaldas de la fe en Jesucristo, ignorando el don de su Amor? El interrogante adquiere incluso -en comparación con otros pueblos de Europa-, un acento de gravedad singular al dirigirlo a una nación marcada en lo más profundo de su alma y de su ser históricos por la profesión de la fe católica de su Pueblo, vivida con admirable fidelidad en el seno de la Iglesia, Una, Santa, Católica y Apostólica, presidida por el Papa, el Sucesor de Pedro en la sede de Roma, como Pastor universal y Vicario de Cristo en la tierra. ¿Puede España encontrar hoy los caminos de un futuro pleno de los bienes que constituyen y aseguran la dignidad de la persona y el bien común de todos sus hijos e hijas abandonando la fe de sus mayores? Porque tenemos la certeza de que el camino de la descristianización no conduce a ningún futuro de salvación y de verdadera felicidad para el hombre, renovamos hoy, en el Cerro de los Ángeles, aquella solemnísima consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús que hicieran nuestros antepasados en la Iglesia y en la sociedad en el año 1919 para que alumbrara la luz de la verdadera esperanza en aquellos momentos tan cargados de graves incertidumbres no sólo para ella, sino también para Europa y para el mundo. Lo hacemos pidiéndole para todas las familias de nuestra patria y para todos los españoles lo que San Pablo, "de rodillas", pedía "al Padre de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra": que nos conceda por medio de su Espíritu robustecernos en lo profundo de nuestro ser, que Cristo habite por la fe en nuestros corazones, que el amor sea nuestra raíz y nuestro cimiento; y, así, con todos los santos, logremos "abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano" (Ef 3, 14-19). Sí ¡que comprendamos y bebamos el amor en su fuente purísima, en el Sagrado Corazón de Jesús! Sólo así podemos ser testigos de la esperanza gozosa y eterna.

¡Quiera Nuestro Señor Jesucristo reinar hoy y siempre en España, en el corazón de sus hijos y de sus hijas, como lo había prometido al Siervo de Dios, Bernardo de Hoyos! Y que el Corazón Inmaculado de su Madre santísima, Madre suya y Madre nuestra, Reina de los Ángeles, nos ayude para acoger de nuevo la gracia del Reinado espiritual de su Divino Hijo en nuestras almas y en nuestras vidas con total disponibilidad y entrega.

El Santo Cura de Ars solía repetir que "el sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús". Efectivamente, los sacerdotes son los instrumentos imprescindibles de la gracia y del amor salvador de Cristo. El año sacerdotal que acabamos de inaugurar, unidos al Santo Padre, nos lo quiere recordar con nueva viveza. La renovada consagración de España al santísimo Corazón no cuajará en frutos abundantes de vida y testimonio del amor cristiano sin sacerdotes santos ¡España, la España de hoy, necesita muchos y santos sacerdotes según el corazón de Cristo! Amén


MONSEÑOR DEL RÍO, NUEVO MIEMBRO DEL CONSEJO DE LOS ORDINARIOS MILITARES

Es el arzobispo castrense de España desde hace casi un año

MADRID (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado al arzobispo castrense de España, monseñor Juan del Río, miembro del Consejo Central de los Ordinarios Militares. El prefecto de la Congregación para los Obispos, el cardenal Giovanni Battista Re, envió al arzobispo una carta, que aparece en la web del arzobispado castrense, en la que anuncia el nombramiento por un quinquenio. El Consejo Central de los Ordinarios Militares es un oficio central para la unión y coordinación de la acción pastoral de los ordinariatos castrenses, la aprobación de sus estatutos y la promoción de su erección. Así lo señala el decreto Congruis Mediis por el que la Congregación para los Obispos lo creó, en el año 1985.

Este Consejo realiza un seguimiento del funcionamiento pastoral de los ordinariatos militares de todo el mundo y un intercambio de experiencias pastorales en este ámbito. Los ordinariatos militares "jurídicamente se asimilan a las diócesis, son circunscripciones eclesiásticas peculiares, que se rigen por estatutos propios, emanados de la Sede Apostólica", según la Constitución Apostólica sobre la asistencia espiritual a los militares Spirituali Militum Curae. Monseñor Juan del Río nació en la localidad de Ayamonte, en Huelva, en 1947. Fue nombrado obispo de Asidonia-Jerez el 29 de junio de 2000 y arzobispo castrense de España, el 30 de junio de 2008.


PSICOLOGÍA CRISTIANA: CUERPO Y ALMA DESDE UNA PERSPECTIVA CATÓLICA

Una relación armoniosa es posible

ROMA, (ZENIT.org.- Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado).- De primeras, la psicología y la fe pueden parecer socios inverosímiles, pero son compatibles, según una reciente publicación de una revista profesional de psicología. De hecho, la psicología necesita un concepto de persona humana que pueda describir adecuadamente qué es lo que son nuestro cuerpo y alma y cómo se relacionan. También ayuda el reconocer que los seres humanos tienen deseos tanto naturales como trascendentes. Esta es la afirmación de inicio de la recientemente publicada "edición católica" de la revista: "Edification: A Journal of the Society of Christian Psychology" (V. 3.1).Esta edición se ha confiado al Instituto para las Ciencias Psicológicas (IPS), una facultad de psicología en Arlington, Virginia.

El antiguo miembro del profesorado, Christian Brugger, ahora profesor en el Seminario Teológico San Juan María Vianney, participa como redactor invitado y escribe el ensayo introductorio sobre el que se basan muchas de las aportaciones que siguen a continuación. En su artículo, Brugger precisaba que, dado que el fin de la psicología clínica es ayudar al ser humano a prosperar en términos de salud mental personal, resulta útil comprender la naturaleza de la persona humana basándola en una sana antropología.

Como seres humanos, explicaba, podemos levantarnos sobre las percepciones y emociones del cuerpo porque somos más que seres corpóreos y nuestra facultad de razonar no es un órgano material. Esto significa que la psicología cristiana garantiza la libertad humana para la autodirección racional y la libre elección en cuanto facultad inmaterial no determinada por leyes físicas causales, concluía Brugger. El peligro, con la extendida negación de las ciencias sociales laicas de la naturaleza inmaterial de nuestra razón, es que no sólo abre la puerta a las afirmaciones del determinismo radical, sino que también niega la dimensión espiritual de la persona humana, afirmaba Brugger.

POSTURAS EN CONTRASTE

Paul C. Vitz, del IPS, destacaba algunas de las diferencias entre la postura cristiana ante la psicología y la visión laica en su ensayo titulado: "Replantear la Teoría de la Personalidad desde una Perspectiva Cristiano Católica". Vitz observaba que una interpretación cristiana de la personalidad comienza asumiendo que Dios existe y que es una persona con la que se está en relación. Si un psicólogo acepta la existencia de Dios y la validez de la dimensión religiosa de la vida, esto tiene la ventaja psicológica de permitirle tratar a un cliente religioso de forma más honesta y con un mayor respeto. Mucho de la moderna teoría laica de la personalidad, sin embargo, es reduccionista y asume que la experiencia religiosa y los ideales morales son causado por fenómenos subyacentes más bajos, explicaba Vitz. De esta forma, en la postura freudiana, el amor se reduce al deseo sexual; el deseo sexual a fisiología; y la vida espiritual o los ideales artísticos se reducen a impulsos sexuales sublimados.

En contraste, según Vitz, la postura cristiana es construccionista. Esto significa que acentúa los aspectos más altos de la personalidad como conteniendo, y en ocasiones causando o transformando, los aspectos más bajos. Es, por tanto, un método sintético, que aúna las cosas en un patrón integrado, mientras que el pensamiento reduccionista es analítico. Vitz admitía que un buen análisis es un requisito importante. Sin embargo, mucha de la psicología moderna se ha limitado sólo a este análisis reductivo, sin un concepto integrado de la persona humana. Vitz también destacaba el contraste respecto a la teoría de la personalidad. Gran parte de la postura laica considera la personalidad como un autónomo aislado. El cristianismo, por el contrario, no asume que la meta de la vida sea la independencia y, en su lugar, da un papel central a las relaciones. "El cristianismo postula la interdependencia, y el mutuo aunque libremente elegido cuidado por el otro, como el tipo primario de relación adulta", comentaba Vitz.

REDESCUBRIR LA VIRTUD

Reclamar una visión de la persona humana basada en la virtud es el tema del ensayo "Un Psicología Cristiano Católica Positiva: un Acercamiento a la Virtud", de los miembros del IPS Craig Steven Titus y Frank Moncher. De hecho, los filósofos clásicos, como Aristóteles, basaron su visión psicosocial desde el punto de vista de la teoría de la virtud, afirmaban. Dicha postura estudia la correlación potencial entre el bienestar psicológico y la bondad ética que se despliega en las principales virtudes. Esto contrasta con algunas posturas laicas de la psicología que consideran la salud mental como una simple ausencia de desorden.

Titus y Moncher comentaban que es necesario un nivel básico de cada una de las principales virtudes para ser considerado psicológicamente sano o tener un buen carácter. Por eso, "la psicología cristiana debe buscar no sólo la reducción de los síntomas sino también el crecimiento en las virtudes adquiridas". En un ensayo a parte, Moncher consideraba las implicaciones de las premisas antropológicas específicamente católico cristianas para la psicología en una aportación titulada: "Implicaciones de la Antropología Católica para la Evaluación Psicológica". Es importante, afirmaba, que un psicólogo tenga en mente una antropología teológica y filosófica plena al evaluar al cliente, y también que, interiormente, tenga la curiosidad de comprender la visión del mundo y el sistema de valores del cliente.

Con demasiada frecuencia, sin embargo, el conocimiento referente a las realidades trascendentes, normas morales, belleza estética, y al desarrollo de la virtud es típicamente excluido por los métodos clínicos tradicionales. Moncher también comentaba que la apertura a la antropología cristiana resulta especialmente importante cuando se trata de tareas como evaluar a candidatos a entrar en el sacerdocio o en la vida religiosa, o en la labor de los tribunales católicos que deben examinar la validez de los matrimonios y la capacidad de las personas de dar su pleno y libre consentimiento en sus votos matrimoniales.

VOCACIÓN

Los miembros del IPS Bill Nordling y Phil Scrofani se ponían al otro lado de la mesa y consideraban qué significa para un médico la postura católica en su ensayo, "Implicaciones de una Antropología Católica para el Desarrollo de un Acercamiento Católico a la Psicoterapia". Explicaban por qué el concepto de vocación es útil cuando se aplica a una carrera profesional como la de terapeuta. "Para un cristiano, convertirse en terapeuta puede ser la respuesta a una llamada única de Dios a proporcionar servicio médico mental a clientes que sufren", escribían.

Bajo este prisma, la tarea del terapeuta no sólo implica una relación terapéutica con el cliente, sino que es una relación que va más allá del negocio. "El ver la profesión que han elegido como una vocación personal le motiva no sólo a observar de modo concienzudo su ética profesional, sino también a practicarla de acuerdo con los principios éticos católicos", añadía Nordling y Scrofani. Esta concepción del terapeuta basada en la vocación también le servirá para motivarse cuando el trabajo con un cliente sea difícil, o cuando se requieran sacrificios de tiempo o dinero.

El concepto de vocación no sólo orientará al terapeuta en la comprensión del cliente y de su tratamiento, sino que le guiará también en la comprensión de que el cliente está encajado en una familia, en una cultura y, en ocasiones, en una tradición religiosa. "Este acercamiento a la psicoterapia demuestra un profundo respeto por la diversidad comenzando por el principio fundamental de que el cliente es una persona única e irrepetible hecha a imagen de Dios", comentaba Nordling y Scrofani. "Además, en última instancia, es un imperativo moral permitir al cliente que haga elecciones libremente que le autodefinan de acuerdo a su conciencia".

Al concluir su aportación, los autores especifican que un acercamiento a la psicoterapia así conformado antropológicamente no debe concebirse como opuesto a la ciencia de la psicología. Por tanto, los métodos terapéuticos serán elegidos de acuerdo a su probada eficacia. También concedían que el foco primario de un terapeuta debe seguir siendo el funcionamiento psicológico del cliente, dejando los temas espirituales más específicos al clero y a los directores espirituales. En general, la revista presenta ideas provocadoras sobre cómo una antropología basada en el cristianismo puede proporcionar valiosas aportaciones sobre la condición humana.

En la red: "Edification" Catholic issue:

http://christianpsych.org/wp_scp/wp-content/uploads/edification-31.pdf


PREOCUPACIÓN DE LOS OBISPOS ANTE LAS DIVISIONES EN HONDURAS

TEGUCIGALPA, (ZENIT.org).- Publicamos el comunicado emitido este viernes por la Conferencia Episcopal de Honduras al concluir su segunda asamblea anual.

TEXTO ÍNTEGRO

"Da, pues, a tu siervo un corazón sabio para gobernar a tu pueblo y poder discernir entre lo bueno y lo malo" (1 Reyes 3,9).

Los Obispos de la Iglesia Católica de Honduras, reunidos en nuestra Segunda Asamblea anual, al Pueblo de Dios y a la sociedad hondureña en general, manifestamos lo siguiente:

El decidido empeño para que haya verdadera JUSTICIA SOCIAL como compromiso de toda la ciudadanía, sobre todo de aquellas personas que aspiran a cargos de elección. Creemos que en la medida en que se vaya desarrollando la capacidad, la conciencia y la responsabilidad ética de dirigentes políticos, de los funcionarios públicos y de los responsables del sistema bancario, la injusticia social que existe irá disminuyendo. Porque sin Justicia Social no puede haber verdadera democracia.

El DIÁLOGO, como instrumento que convierte las diferencias naturales y el pluralismo social y cultural en oportunidad de mejorar las propuestas de futuro y consensuar las decisiones políticas y económicas. Por ello necesitamos un diálogo que abarque todos los sectores de la sociedad y que nos encamine no solo a superar la crisis actual sino a encontrar un proyecto de nación por el que trabajar unidos.

Las CONSULTAS a la ciudadanía, lejos de provocar temor, debemos considerarlas como un recurso importante de participación política, siempre y cuando se realicen dentro del marco de la ley, ya que "la representación política no excluye, en efecto, que los ciudadanos puedan ser interpelados directamente en las decisiones de mayor importancia para la vida social" (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 413).

1. Queremos ser fieles a la misión de anunciar el Evangelio por medio de la formación de las conciencias, la defensa de los valores, sobre todo la verdad y la justicia, y nuestra contribución al bien común. Esta responsabilidad nos la recuerda el Documento de Aparecida cuando afirma: "Compete también a la Iglesia colaborar en la consolidación de las frágiles democracias, en el positivo proceso de democratización en América Latina y el Caribe, aunque existan actualmente graves retos y amenazas de desvíos autoritarios" (Documento de Aparecida, 541).

2. La coyuntura política que se ha producido por las elecciones internas en los partidos políticos, la elección de la Corte Suprema de Justicia, el nombramiento del Fiscal General de la República, los rumores de golpe de Estado y los preparativos para la encuesta sobre una cuarta urna, han producido en nosotros honda preocupación por las divisiones y la polarización de fuerzas que cada día se agudizan en nuestra sociedad.

3. Desde diferentes medios de comunicación, agrupaciones cívicas y el mismo pueblo, se insiste en la necesidad de plantearse, e intentar resolver, los ingentes problemas sociales que se han venido postergando; tales como la creciente violencia social, la disminución de los recursos financieros del Estado, el desempleo, el auge del crimen organizado y el narcotráfico, la disminución de la fuerza que los valores morales y religiosos le dan a la sociedad, la vulnerabilidad frente a los fenómenos naturales, la tenencia de la tierra, etc.

4. De este conjunto de problemas que amenazan nuestra democracia, todos, en alguna medida, somos responsables. Son responsables los Poderes del Estado, sus instituciones y organismos, cuando politizan sus gestiones y las manchan con la corrupción, el abuso de poder y la intención de imponer en nuestra patria un pensamiento único. Responsables, también, los partidos políticos que se consideran herederos del patrimonio estatal para administrarlo, en muchos casos, según sus intereses particulares. Así mismo, son responsables los llamados "grupos de poder", nacionales y transnacionales, difíciles de identificar porque actúan en las sombras, insaciables en su afán de enriquecimiento, que bloquean o condicionan el desarrollo integral del país profundizando la brecha de la injusta desigualdad en la que vivimos. Y, en fin, todos los que formamos la sociedad hondureña, somos responsables en la medida en que nos hacemos indiferentes y pasivos ante los peligros que amenazan nuestra débil democracia, más electoral y representativa que participativa.

5. La democracia participativa que queremos sólo será posible si se dan ciertas condiciones: Por tanto, urgimos a las autoridades que han sido elegidas para custodiar el Estado de Derecho, que sepan encontrar, por medio del DIALOGO, las soluciones al conflicto actual, y que sepan garantizarle al pueblo hondureño la reglamentación de recursos constitucionales, como son el Plebiscito y el Referéndum que, junto con otros instrumentos, como es la Ley de Participación Ciudadana, permitan que el pueblo sea consultado en los asuntos de mayor importancia.

6. Una sociedad libre y soberana sólo se puede construir con la participación de todos los ciudadanos, sintiéndonos corresponsables del bienestar de Honduras. Pero un verdadero cauce de participación ciudadana no se puede hacer en contra de las mismas leyes. No se puede desobedecer a la Ley en nombre de las personas a las que se quiere beneficiar, como no se puede ser democrático sin respetar la Democracia, "imponiendo el poder de un determinado grupo a todos los demás miembros de la sociedad" (Redemptor Hominis, 17).

7. En el camino de preparación de las próximas elecciones consideramos necesario un proceso que permita divulgar el conocimiento de la Constitución a todos los niveles. Este esfuerzo tendrá más beneficios para la ciudadanía que todos los gastos, algunos de dudosa procedencia, de las excesivamente largas campañas políticas.

8. La ciudadanía debe exigir, a quienes se presenten como candidatos en las próximas elecciones, que demuestren su conocimiento de las necesidades de la nación, su capacidad para ejercer cargos públicos, su honestidad y su sensibilidad auténtica hacia los más necesitados. Asimismo, los candidatos han de confirmar públicamente su compromiso de respetar los procesos de participación ciudadana y de trabajar para que las Leyes estén al servicio del bien de todos, en especial de los más pobres, y no para adaptarlas a los intereses particulares de personas, grupos o partidos políticos.

9. Pedimos a los tres poderes del Estado, a las Instituciones dependientes y, en especial, a las Fuerzas Armadas, que garanticen la transparencia, organización y buena marcha de las próximas elecciones para que se conviertan en una demostración de convivencia pacífica y de respeto a la Constitución tal como lo desea el pueblo hondureño.

Rogamos a Dios que su Santo Espíritu ilumine los corazones de los que vivimos en esta patria que es Honduras. Y a la Virgen de Suyapa que, con su maternal presencia, nos recuerde en todo momento que somos hijos de Dios, hermanos y hermanas, y que ella nos guíe hacia la unidad en la justicia y la paz.

Tegucigalpa, M.D.C., 19 de junio de 2009.