1.- EL DÍA DE LA CARIDAD

Tradicionalmente, la Iglesia ha utilizado la festividad del Corpus Christi –en España y en todo el mundo-- para convocar una jornada de la caridad, de atención especial a los más necesitados. En algunos momentos, el doble sentido que tiene en español la palabra caridad, resulta más que útil. En el caso de la jornada que celebramos en el domingo del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, pues mucho más. Caridad es amor y, con el tiempo, la palabra pasó a significar la acción de este amor en ayuda a los más necesitados: la caridad, de donde viene la acción de ser caritativos. Y eso nos vale muy especialmente. Pero nunca deberíamos separar los dos términos, porque una ayuda, una limosna, entregada sin amor, no deja de ser una acción filantrópica, buena en si misma, pero muy alejada del pensamiento cristiano. Y para abundar en ese significado, si sabemos perfectamente –porque el mismo Cristo nos lo ha revelado—que Dios es amor, nuestra relación con los hermanos sobre puede estar basada en el amor total que es Nuestro Señor. Por eso, junto a la hermosura y rotundidad de la palabra amor, debemos unir, sin distinciones el término caridad es su acepción más moderna.

LA CRISIS ECONÓMICA

España vive unos meses de fuerte crisis económica. Es el país de la Unión Europea donde más empleo se está destruyendo. Sabemos –y lo hemos repetido varias veces—que las peticiones de ayuda en la Cáritas nacional y en las Cáritas diocesanas y parroquiales se han multiplicado por más de diez. Nunca como ahora se hecho patente la necesidad de ayuda. Y no parece que el retroceso de la crisis vaya a enfrentarse enseguida. Los cálculos más optimistas hablan de finales del año que viene para comenzar a ver un poco de luz al final del túnel. Por esa la jornada de caridad de este año ha de tener un significado muy notable bajo la idea de que la necesidad y la pobreza están muy cerca de nosotros. Muy cerca. No hemos de olvidarlo

LA INMIGRACIÓN

España ha sido uno de los países de la Unión Europea que mayor inmigración legal y legalizada tiene. Pero ahora la crisis económica se hace notar de manera muy dramática en este colectivo. De todas formas muchos de los inmigrantes están hay recibiendo las prestaciones de desempleo a las que tienen derecho, con lo cual debe paliar, en parte, sus necesidades. Sin embargo, esas prestaciones no son permanentes y se reciben en función del tiempo que se ha trabajado y, por tanto, se terminan, entrándose en una vía muy difícil.

Pero existe, además el drama de inmigración ilegal que sufre España. Y este nos debe de abrirnos a ese problema con tan grave incidencia en nuestro país. El problema es que la situación ilegal no permite ayudas oficiales. Y es ahí donde la Iglesia se está volcando en la ayuda. La realidad es que al no tener recursos de la ninguna clase es fácil caer en la delincuencia. La crisis está produciendo muchos problemas y ese es uno de ellos. Independientemente de la situación jurídica estable de estos inmigrantes deben recibir toda la ayuda posible para no entrar en problemas gravísimos. En muchos de los casos, la repatriación ni es posible, ni ayuda a resolver el problema personal de los inmigrantes ilegales.

Este Día de la Caridad nos debe servir para ayudar a los hermanos –a todos—sin mirar si tienes papeles o no. Sólo contemplando sus necesidades. Dios es amor. Y al amor debe ser el gran instrumento de nuestra solidaridad.

 

2.- LAS ELECCIONES EUROPEAS EN ESPAÑA

Ya en un editorial de la semana pasada dábamos una información previa sobre las elecciones europeas en España y sobre la dimensión doméstica que los dos principales partidos políticos –PP y PSOE—daban a estos comicios. Es decir, obviando casi totalmente los asuntos europeos se entraba de lleno en la política española. La cuestión es que el partido del Gobierno, el PSOE, ha perdido estas elecciones y que las ha ganado, con una cierta holgura el PP.

Es obvio que nuestro anterior editorial hacíamos un repaso de las cuestiones que deberían tenerse en cuenta por los votantes católicos y una era la nueva ley de aborto. La realidad es que en las primeras valoraciones de los líderes socialistas creen, que además del voto de castigo por la crisis económica es la referida ley del aborto la que puede haber restado votos al partido del Gobierno. Son muchos los que creen que era más prudente dejar la actual legislación como está y no abrir ese debate. Y en cuanto a la crisis económica es evidente que el Gobierno tardó mucho tiempo en admitirla e, incluso, negaba el deterioro que ya estaba sufriendo España.

La cuestión es que las próximas elecciones generales están previstas para 2012 y no hay presunción alguna que lleve a pensar que podrían adelantarse. Parece que el adelanto electoral no es deseado por ninguno de los dos partidos principales. De hecho, como estas elecciones europeas no producen variación alguna en el interior de España sólo pueden verse en lo que son: la elección a diputados al Parlamento Europeo de Estrasburgo y como un test de preferencias de los votantes españoles de cara a próximos comicios.