TALLER DE ORACIÓN

LA IMPORTANCIA DE LA VIDA

Por Julia Merodio- Solemnidad de la Anunciación

De nuevo nos encontramos con una entrega doble. Y es que, como cada año, la Iglesia sitúa dentro de la Cuaresma dos fiestas realmente importantes: el día de San José, conocido por todos ya que, entre otras cosas, se le asigna la celebración del día del padre y La Anunciación, cuya festividad está fijada para el día 25 de marzo, pero que quizá no sea tan conocida ni tan elogiada, por no haberla distinguido como día festivo.

Al ser variable el tiempo de cuaresma, este año aparece situada como pórtico al quinto domingo cuya contenido trata de la vida. No deja de ser providencial que en este año, en el que la vida de los no nacidos y la eutanasia, están en juego, aparezca la Palabra de Dios, como un canto a la vida.

ANTE LA VIDA

Todos sabemos que no hay nada más importante que la vida. La amamos apasionadamente; la buscamos sin parar, como si se nos escapase y, aunque tratamos de vivirla frenéticamente, la verdad es que, poco a poco, se nos va de las manos. Pero es curioso, por la vida somos capaces de dar la propia vida.

No hay un valor más importante que la vida; aunque, a veces, nos complique tanto la existencia, solamente tenemos que ver que hay muchos que enferman por temor a perderla.

La vida es algo tan intrínseco, tan directo que brota sin tener nada que hacer por nuestra parte. Surge de las raíces más íntimas y la misma naturaleza nos lleva a amarla, a cuidarla, a reconocerla…

Y si hay un día que la Vida tome un protagonismo especial es el día de la Anunciación, cuando el mismo Dios toma vida humana, en las entrañas de una mujer, para ofrecerla en rescate por todos como garantía de salvación.

De ahí que la fecha del 25 de marzo sea la encargada de recordar a los “no nacidos” cuya vida está más amenazada que nunca. Pero ahora que estamos orando con los escritos de San Pablo, no esperéis encontrar en ellos alguna palabra dirigida en esta dirección, en aquellos tiempos crueles, donde la cultura de la gente era más que relativa, todavía los padres no asesinaban a sus hijos.

Soy la primera en saber que cuando toco este tema me ciega la pasión ¡me toca demasiado cerca! Ya he compartido con vosotros en otras ocasiones que mi primer hijo, un niño querido y esperado con amor no me llegó a término y mi cuarta hija, que tiene ahora 30 hermosos años, querían hacérmela abortar porque era un embarazo con bastante riesgo; pero nos opusimos frontalmente a ello y ya veis ahora las dos estamos en esta vida; yo colaborando con vosotros y ella haciendo muchas cosas y muy valiosas con jóvenes.

Es por esto por lo que me enerva oír lo de “interrupción del embarazo” cuando algo se interrumpe es para volver a ello más tarde, pero no creo que un niño succionado a trozos por un aspirador pueda volver al útero de nuevo.

Y mientras tanto los defensores del aborto, debatiendo el tiempo en que se puede matar al niño impunemente, con el respaldo de progreso, ya que están copiando de los países más avanzados ¡Qué barbaridad! Y claro a las catorce, o veinte, o…. las que quiera semanas, no pasa nada simplemente es una interrupción, al día siguiente ¡Cuidado! Es un asesinato y como tal penado por el código civil. Y entre ese día que trascurre para que sea o no asesinato ¿Podrían describir la hora, el minuto y el segundo en que la cosa pasa a ser una trasgresión? ¡Seamos serios y humanos, por favor!

¿Se ha planteado alguien lo que pensarán de esos padres, los niños nacidos, cuando conozcan que ellos mismos mataron a sus hermanos? Lo miremos por donde lo miremos el hecho no puede ser más aberrante.

LA MADRE

Hemos llegado a la segunda parte: La madre. Una mujer indefensa, quizá presionada por todas partes, sin capacidad para trabajar debido a su estado de gestación y, desgraciadamente, sola. ¿Qué hacer? ¿Cómo salir adelante?

Se les llena la boda a esa gente acomplejada, que tiene que defender lo insostenible, diciendo: “La madre es la que decide” ¿Cómo? ¿Qué decide la madre? ¡Qué más quisiéramos!

La madre es la que sufre, la que llevará el trauma toda su vida, la que no podrá dormir por las noches… la que se expondrá, en “un determinado sitio”, a veces en condiciones dignas y otras de forma deleznable para someterse sola ante profesionales más o menos cualificados a asistir al aniquilamiento de su hijo, sin más amparo que el de Dios. Porque podéis estar seguros que el único que está con ella en esos momentos es Dios, no para aprobar el hecho pues Dios es el Dios de la Vida, sino para devolverle la dignidad que otros le están arrebatando. Hará con ella lo mismo que con la pecadora: “Mujer nadie te ha condenado, yo tampoco, pero vete y no peques más”

Si hay alguna mujer que ha pasado por estas circunstancias y me está leyendo le diré que pido cada día por todas las madres que han pasado momentos tan dolorosos como este. Y que no vivan sumidas en ese dolor tan profundo que produce un hecho de esta categoría, que traten de salir adelante, que la misericordia de Dios siempre es más grande que nuestra torpezas.

Pero eso sí, que todos sepamos que lo que cuenta es: “El ahora en adelante” por lo que estamos instados a luchar con todas nuestras fuerzas para que no haya ni un asesinato más en niños no nacidos; y que si quieren preguntar a alguien lo que opina de ello, que le pregunten al feto, quizá tenga mucho que decir.

TEXTO PARA LA LECTIO DIVINA: HEBREOS 5, 7 - 9

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió sufriendo a obedecer. Y llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en el autor de salvación eterna.

ORANDO JUNTOS CON LA PALABRA DE DIOS

Posiblemente os resulte repetitivo que, todas las semanas, adjunte todos los pasos para la oración. Lo hago para facilitar a las personas que lleguen a la página por primera vez y para aquellas que quieran imprimirlo, porque así no tienen que estar buscando lo de semanas anteriores.

PRIMER PASO: INVITAR AL SEÑOR PARA QUE NOS ACOMPAÑE.

Si se ora en grupo, el animador –que puede ser cualquier persona del grupo- hará una oración invocando al Espíritu para que les ayude a interiorizar la Palabra de Dios; después puede dar paso a los demás para que se impliquen en la oración. Si la Lectio se hace individualmente, también se hará la invocación al Espíritu.

Para este primer momento, y por si puede servir de ayuda, os adjunto una oración:

--Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir. Venciste las resistencias de mi corazón, como la luz vence la oscuridad de la noche. Me sedujiste, Señor y quiero entrar en un proceso de conversión.

--Quiero comprometerme contigo, para seguir mostrando, tu Reino, a los hermanos.

--Quiero re-entonar mi corazón, mejorar mi vida, fortalecer mi fe y preguntarme cada día:

--¿Soy capaz de morir, un poco, a mí mismo, para que los demás vayan resucitando?

--¿Soy capaz de vivir en confianza sin deprimirme, ni acobardarme, sabiendo que Tú eres mi victoria?

--Ayúdame, Señor, a que no me olvide de que en Ti: vivo, me muevo y existo; para que pueda seguir repitiendo: Me sedujiste, Señor y me dejé seducir.

SEGUNDO PASO: LEEMOS EL TEXTO

Todos los participantes en el grupo deberán llevar la Biblia. El animador señala el capítulo y los versículos correspondientes y espera hasta que todos los hayan buscado. Después pide alguien del grupo que lea en voz alta y al acabar la lectura todos permanecen en silencio durante un rato.

TERCER PASO: NOS DETENEMOS EN EL TEXTO

Sin perder ese clima de silencio, los participantes van leyendo, en voz alta, una palabra o una frase que para ellos haya resultado importante o haya llamado su atención. Después de cada intervención se dejan unos instantes de silencio. Los participantes pueden repetir interiormente las palabras pronunciadas para que todo ello se vaya grabando en el interior.

Cuando esta forma de oración se repita varias veces observaremos que las palabras más corrientes empiezan a tener una relevancia importante.

Una vez que, haya pasado un tiempo prudencial, o ya no haya intervenciones se vuelve a leer el texto en voz alta y muy lentamente.

CUARTO PASO: GUARDAR SILENCIO

Una vez leído el texto, el animador invita a todos a permanecer en silencio e indica el tiempo que durará (tres o cuatro minutos) con el fin de prepararnos para meditar juntos la Palabra que se ha elegido.

QUINTO PASO: COMPARTIMOS LO QUE EL TEXTO NOS HA IDO DICIENDO

Se comparte espontáneamente lo que, la Palabra, nos dice al corazón. Procuraremos que hablen todos y se evitará divagar en temas ajenos al elegido.

Como cada semana la Palabra de Dios, tomada de la liturgia, se inserta totalmente en nuestra reflexión.

Los versículos tomados de la carta a los Hebreos nos ruegan que: con gritos y lágrimas presentemos oraciones y súplicas al que lo puede todo.

En lo que nos atañe esta semana que es – Lo relativo a la vida no nacida – es verdad que la Iglesia se está moviendo y yo creo que, hay un clamor, mayor que nunca en defensa de los no nacidos, pero quizá nos falte el orar más por ello. Por eso con San Pablo vamos a ponerlo “con gritos y con lágrimas” –como Él dice- ante el Señor de la Vida; sin olvidar que Pablo nos sigue diciendo que en su angustia fue escuchado.

Pero también nos habla de sufrimiento, de obediencia, de aprendizaje… quizá sea este un momento clave para aprender sufriendo, como Jesús, que tuvo que sufrir siendo el autor de la salvación.

SEXTO PASO: OBSERVAMOS LO QUE EL SEÑOR NOS PIDE

En este momento se trata de ver la vida concreta de cada uno a la luz de la Buena Noticia.

Se traerán al compartir las realidades de los presentes y se mirarán formas de actuar, llevando cuidado de no entrar en temas de discusión.

SÉPTIMO PASO: TERMINAREMOS ORANDO JUNTOS PARA DAR GRACIAS

El animador invita a todos a orar de forma espontánea; también se puede elegir para terminar: un canto, una oración por la paz, el padrenuestro cogidos de la mano… Y así se irá variando cada vez.