Solemnidad de la Anunciación del Señor
25 de marzo de 2009

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed todos bienvenidos a la Eucaristía en este miércoles día 25 que, desde luego, no es festivo. Pero queremos estar todos juntos, para celebrar la Solemnidad de la Anunciación, como una fiesta bella y grande, conjunta del Señor y de la Virgen. La escena de Nazaret, el diálogo entre la Virgen Maria y el Arcángel San Gabriel, es uno de los episodios más bellos del texto evangélico y, sobre todo, es el principio de nuestra Redención. Celebremos jubilosamente, aún con espíritu cuaresmal, esta gran fiesta de Jesús y de Maria. Pero que la alegría no falte, ni los deseos de agasajar a Jesús y a María.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- Hemos de apreciar, hoy, la importancia de la profecía de Isaías sobre el nacimiento de Emmanuel, hecha muchos años antes de la escena de Nazaret. Es un punto más de la resonancia navideña de las lecturas de hoy.

S.- Este salmo 39 es verdaderamente cuaresmal, aun alojado en este fiesta de la Anunciación. El salmista prefiere un tipo de religión espiritual, dando importancia relativa a los ritos. Estamos, pues, ante un cántico de acción de gracias.

2.- El autor de la Carta de los Hebreos, glosa precisamente el salmo que acabamos de cantar y proclamar y refuerza la idea del todo fiel que dice: “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”.

3.- Sobresale, como no podía de ser otra forma, entre las lecturas de hoy el relato de Lucas sobre la Anunciación a María. Debemos de escucharlo con mucha y discernir como Maria fue libre para aceptar lo que le ofrecía Dios, no era una imposición divina. Dios no se impone.

 

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN DE ENTRADA

Siguiendo la idea presentada los domingos de Cuaresma de ofrecer himnos de la Liturgia de las Horas, queremos en esta solemnidad de la Anunciación presentar otro de la misma procedencia. Así el de hoy procede de la colección que se canta o recita al final de Completas. Nos ha parecido de especial resonancia para esta fiesta que celebramos hoy y para este momento presentar el que leeremos a continuación

MADRE DEL REDENTOR

Madre del Redentor, virgen fecunda,

puerta del cielo siempre abierta,

estrella del mar,

ven a librar al pueblo que tropieza

y se quiere levantar.

 

Ante la admiración de cielo y tierra,

engendraste a tu santo Creador,

y permaneces siempre virgen.

 

Recibe el saludo del arcángel Gabriel

y ten piedad de nosotros, pecadores


Exhortación de despedida

Hemos celebrado una fiesta litúrgica muy bella, la de la Anunciación del Señor. Nos acerca aún más a la vida de Jesús de Nazaret y tiene especiales resonancias en estos días finales de la Cuaresma. Es hoy un día de alegría que debemos comunicar a todos