TERMINA EL VIAJE DEL PONTÍFICE A ÁFRICA

BENEDICTO XVI MUESTRA CÓMO CRISTO PERMITE SUPERAR EL MIEDO A LOS ESPÍRITUS

BENEDICTO XVI PIDE AL MUNDO A ACORDARSE DE ÁFRICA

EL PAPA DICE ADIÓS A CAMERÚN CON UN LLAMAMIENTO A ELIMINAR EL HAMBRE

DECLARACIONES DEL PAPA A LOS PERIODISTAS PRESENTES EN EL VUELO A CAMERÚN

BENEDICTO XVI, A CORAZÓN ABIERTO

USA: CAMBIOS EN LA PRÁCTICA RELIGIOSA

ESPAÑA: MARTÍNEZ CAMINO AFIRMA QUE “ES UN EUFEMISMO HABLAR DE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO” CUANDO SE HABLA DEL ABORTO

OBISPO CESAR FRANCO: LA SANTIDAD ES LA CLAVE EN LA IGLESIA


TERMINA EL VIAJE DEL PONTÍFICE A ÁFRICA

El papa exige acabar con las guerras en África para dar esperanza a sus hijos

LUANDA (ZENIT.org).- El viaje de Benedicto XVI a África concluye este lunes por la mañana con la despedida de Angola en el aeropuerto internacional de Luanda. Pero Benedicto XVI lanzó un apremiante llamamiento a acabar con las guerras que desangran el continente africano para dar esperanza a sus hijos, durante la misa que celebró este domingo, en Luanda, junto a más de un millón de personas. A los fieles procedentes de toda la nación angoleña, se les unieron en la explanada de Cimangola los obispos de la Asamblea Interregional de África Austral, que reúne a las conferencias episcopales de Angola e Santo Tomé, Botsuana, Sudáfrica y Suazilandia, Lesoto, Mozambique, Namibia e Zimbabue.

Un día antes de concluir su primer viaje apostólico a África, el Papa quiso que éste fuera una jornada de oración y de sacrificio por la reconciliación nacional, en este país que ha estado en guerra hasta 2002, durante casi treinta años. "La guerra puede destruir todo lo que tiene valor: ¡familias, comunidades enteras, el fruto del cansancio de los hombres, las esperanzas que guían y apoyan sus vidas y su trabajo!", advirtió el Santo Padre, quien tuvo que soportar un tremendo calor. "Esta experiencia es demasiado familiar en África en su conjunto --siguió diciendo--: el poder destructor de la guerra civil, la precipitación en el torbellino del odio y de la venganza, el derroche de los esfuerzos de gente buena".

Inspirándose en los pasajes bíblicos que contemplaba la liturgia de ese domingo de Cuaresma, el Papa constató que, "cuando se descuida la Palabra del Señor, una Palabra que busca la edificación de individuos, de las comunidades y de toda la familia humana, y cuando se ridiculiza, desprecia o escarnece la Ley de Dios, el resultado sólo puede ser la destrucción y la injusticia: la humillación de nuestra humanidad común y la traición de nuestra vocación a ser hijos e hijas del Padre misericordioso, hermanos y hermas de su Hijo amado".

El obispo de Roma aseguró que "ha venido a África precisamente para predicar este mensaje de perdón, de esperanza y de una nueva vida en Cristo". Por este motivo, añadió, ha escogido como tema para el segundo Sínodo de los Obispos de África, que se celebrará en Roma el próximo mes de octubre, el tema: "La Iglesia en África al servicio de la reconciliación, de la justicia y de la paz".

"Os pido hoy que recéis, en comunión con todos nuestros hermanos y hermana de toda África, por esta intención --exhortó--: que todo cristiano en este gran continente experimente la caricia regeneradora del amor misericordioso de Dios y que la Iglesia en África se convierta para todos, gracias al testimonio de sus hijos e hijas, en lugar de auténtica reconciliación". En la oración de los fieles, se rezó en las lenguas locales africanas por los mutilados a causa de las guerras, especialmente en el África Austral, así como por los gobernantes y jefes de Estado para que guíen a sus países en la justicia.


BENEDICTO XVI MUESTRA CÓMO CRISTO PERMITE SUPERAR EL MIEDO A LOS ESPÍRITUS

Evangelizar no es un acto de presunción, sino el mejor servicio

LUANDA, (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha hecho un llamamiento en Angola a anunciar a Cristo, pues su amor permite superar el miedo a los espíritus y el yugo de los brujos. La misa que el Papa presidió en la mañana de este domingo junto a obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, movimientos eclesiales y catequistas de Angola y de Santo Tomé, quiso convertirse en un impulso decisivo a la evangelización de este país, quinientos años después de que recibiera la fe cristiana de manos de misioneros portugueses. Dirigiéndose a las tres mil personas que le escuchaban, el Papa invitó a seguir "la estela de aquellos heroicos y santos mensajeros de Dios" para "llevar a Cristo resucitado a vuestros compatriotas".

"Muchos de ellos viven temerosos de los espíritus --constató--, de los poderes nefastos de los que creen estar amenazados; desorientados, llegan a condenar a niños de la calle y también a los más ancianos, porque, según dicen, son brujos". "¿Quién puede ir a anunciarles que Cristo ha vencido a la muerte y a todos esos poderes oscuros?", dijo citando a san Pablo. El Papa dio espacio a las voces de quienes consideran que la evangelización constituye un acto de presunción y afirman: "¿Porqué no los dejamos en paz? Ellos tienen su verdad; nosotros, la nuestra. Intentemos convivir pacíficamente, dejando a cada uno como es, para que realice del mejor modo su autenticidad".

El Santo Pare respondió a estas objeciones, explicando que "si nosotros estamos convencidos y tenemos la experiencia de que sin Cristo la vida es incompleta, le falta una realidad, que es la realidad fundamental, debemos también estar convencidos de que no hacemos ninguna injusticia a nadie si les mostramos a Cristo y le ofrecemos la posibilidad de encontrar también, de este modo, su verdadera autenticidad, la alegría de haber encontrado la vida". "Es más --subrayó--, debemos hacerlo, es nuestra obligación ofrecer a todos esta posibilidad de alcanzar la vida eterna".

La celebración tuvo lugar en la parroquia salesiana de San Pablo, en Luanda, iglesia recién restaurada administrada por los salesianos. Dado que el número de personas que quisieron participar era muy superior a la capacidad del templo, los que no cabían, siguieron la misa en el patio contiguo a la parroquia gracias a una pantalla gigante, o en la calle, frente a la iglesia, donde también se instaló una pantalla. Al final de la celebración, el Papa saludó a los fieles de la parroquia, que habían cedido sus puestos en la iglesia a los "trabajadores en al viña del Señor" de Angola, como los definió el Papa. Junto a ellos saludó también a los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano procedentes de todo Angola.


BENEDICTO XVI PIDE AL MUNDO A ACORDARSE DE ÁFRICA

Para poder responder a la sed de paz y desarrollo de los africanos

LUANDA (ZENIT.org).- Al concluir el acto más masivo de su primer viaje apostólico a África, Benedicto XVI exhortó este mundo al mundo a prestar atención a las necesidades y sufrimientos de África. El Santo Padre concluyó este domingo la celebración eucarística que presidió en la explanada de Cimangola, en Luanda, con la participación de más de un millón de personas, convirtiéndose en portavoz del grito africano de justicia y paz. "Que los hombres y las mujeres de todas las partes del mundo, que se unen a nuestra oración, dirijan sus ojos a África, a este gran continente, tan lleno de esperanza, pero que todavía sigue tan sediento de justicia, de paz, y de un desarrollo sano e integral, que pueda asegurar a su pueblo un futuro de progreso y de paz", exhortó.

En particular, el Papa llamó la atención de la comunidad internacional por uno de los conflictos más sangrientos que tienen lugar en el planeta en estos momentos, no muy lejos de allí donde él habla, la región africana de los grandes lagos. Precisamente, cuando el obispo de Roma llegaba a África, miles de personas se veían obligadas a abandonar sus hogares, en la Provincia Oriental de la República Democrática del Congo, tras un ataque armado de los rebeldes ugandeses del Ejército de Resistencia del Señor (LRA, Lord's Resistence Army).

"Aquí, en el África Austral, queremos pedir de manera particular a nuestra Señora que interceda por la paz, por la conversión de los corazones y por el final del conflicto en la cercana región de los Grandes Lagos", imploró. "Que su Hijo, Príncipe de la paz, traiga curación a quien sufre, consuelo a quienes lloran y fuerza a todos los que llevan adelante el difícil proceso del diálogo, de la negociación y del alto a la violencia", concluyó.


EL PAPA DICE ADIÓS A CAMERÚN CON UN LLAMAMIENTO A ELIMINAR EL HAMBRE

Espera que el Sínodo de África sea un "momento de renovación"

YAUNDÉ, (ZENIT.org).- Benedicto XVI lanzó un llamamiento a eliminar el hambre al despedirse este viernes de Camerún, primera de las dos etapas de su viaje a África. Antes de embarcarse en el avión que le llevaría a Angola, el pontífice dejó esta consigna a los habitantes de este país, al que le gusta llamar "África en miniatura": "Trabajad por eliminar la injusticia, la pobreza y el hambre allá donde las encontréis". "Que Dios bendiga a este hermoso país", dijo, "tierra de promesas, una tierra de una belleza resplandeciente".

Tras las palabras de adiós pronunciadas por el presidente Paul Biya, el Papa repasó en su discurso los momentos que más le han emocionado desde que había llegado a Yaundé, el martes pasado. El Santo Padre recordó que ha venido para promulgar el "Instrumentum laboris" (documento de trabajo) del Sínodo de los Obispos de África, que se celebrará en Roma en octubre. En su despedida, pidió a los creyentes africanos que recen para que la asamblea episcopal "sea un momento de gracia para la Iglesia a través de todo el continente, un momento de renovación y de nueva entrega a la misión de llevar el mensaje regenerador del Evangelio a un mundo lacerado".

El papa confesó que se llevará dos recuerdos particulares: En primer lugar, el "culto gozoso y vivo" que han manifestado los católicos cameruneses durante las liturgias de estos días, que tuvieron su momento culminante en la celebración eucarística del jueves, en el estadio Amadou Ahidjo. En segundo recuerdo está constituido por el encuentro "conmovedor" que mantuvo en la tarde de ese mismo día en el Centro Cardenal Paul Emile Léger con enfermos y discapacitados. Por último, el Papa consideró que su visita también ha servido para promover el diálogo con el Islam, en este país en el que los seguidores de esta religión constituyen el 20 por ciento de sus más de 18 millones de habitantes.

Recordando el encuentro que mantuvo con los representantes de la comunidad musulmana el jueves, el obispo de Roma manifestó su confianza en que "crezcamos en el respeto y estima recíprocos, y afiancemos nuestra decisión de colaborar para proclamar la dignidad que Dios ha dado a la persona humana, un mensaje que nuestro mundo fuertemente secularizado tiene necesidad de oír". La visita del Papa a África, que tiene por segunda etapa Angola, concluirá el lunes 23.


DECLARACIONES DEL PAPA A LOS PERIODISTAS PRESENTES EN EL VUELO A CAMERÚN

Transcripción íntegra de sus respuestas a los informadores

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la transcripción del diálogo que Benedicto XVI mantuvo con los periodistas presentes en el vuelo papal Roma-Yaoundé, y que hoy ha sido hecho público por la Santa Sede.

Padre Federico Lombardi: Santidad, bienvenido en medio del grupo de colegas: somos unos setenta los que nos estamos preparando para vivir este viaje con usted. Le hacemos los mejores augurios y esperamos poder acompañarle con nuestro servicio, de modo tal que hagamos partícipes también a muchas otras personas de esta aventura. Como es habitual, nosotros le estamos muy agradecidos por la conversación que ahora nos concede; la hemos preparado recogiendo en días pasados un cierto número de preguntas por parte de los colegas -he recibido unas treinta-, y luego hemos elegido algunas que pudieran presentar un discurso completo sobre este viaje y que pudieran interesar a todos, y le estamos muy agradecidos por las respuestas que nos dará. La primera pregunta la plantea nuestro colega Lucio Brunelli, de la televisión italiana, que se encuentra aquí a nuestra derecha:

Pregunta: Buenos días, Santidad, desde hace tiempo --y, en particular, tras su última carta a los obispos del mundo-- muchos periódicos hablan de la 'soledad del Papa'. ¿Usted que piensa al respecto? ¿Y con qué sentimientos, tras las recientes vicisitudes, vuela ahora a África con nosotros?

Papa: En verdad debo decir que me da un poco de risa este mito de mi soledad: de ninguna forma me siento solo. Cada día recibo en las visitas de trabajo a los colaboradores más cercanos, empezando por el Secretario de Estado hasta la Congregación De Propaganda Fide, etc.; veo también a todos los Jefes de dicasterio regularmente, cada día recibo a obispos en visita ad Limina, últimamente a todos los obispos, uno tras otro, de Nigeria, después los obispos de Argentina... Hemos tenido dos Plenarias en estos días, una de la Congregación para el Culto Divino y otra de la Congregación para el Clero, y después encuentros amistosos; una red de amistad, incluso mis compañeros de Alemania han venido recientemente para un día, para charlar conmigo.... Entonces, por tanto, la soledad no es un problema, estoy realmente rodeador de amigos en una colaboración espléndida con obispos, con colaboradores, con laicos, y estoy agradecido por esto. A África voy con gran alegría: yo amo a África, tengo muchos amigos africanos ya desde los tiempos en que era profesor hasta ahora; amo la alegría de la fe, esta fe gozosa que se encuentra en África. Sabéis que el mandato del Señor para el Sucesor de Pedro es el de "confirmar a los hermanos en la fe": yo intento hacerlo. Pero estoy seguro de que volveré yo mismo confirmado por los hermanos, contagiado, por así decirlo, de su fe gozosa.

P. Lombardi: La segunda pregunta nos la presenta John Thavis, responsable de la sección romana de la agencia de noticias católica de Estados Unidos:

Pregunta: Santidad, usted viaja a África mientras está en curso una crisis económica mundial que tiene sus reflejos también en los países pobres. Por otro lado, África debe afrontar en este momento una crisis alimentaria. Quisiera preguntarle tres cosas: ¿esta situación encontrará eco en su viaje? Y usted, ¿se dirigirá a la comunidad internacional para que se haga cargo de los problemas de África? Y la tercera, ¿se hablará de estos problemas en la encíclica que está preparando?

Papa: Gracias por la pregunta. Naturalmente, yo no voy a África con un programa político-económico, porque me faltarían las competencias. Voy con un programa religioso, de fe, de moral, pero precisamente esta es también una contribución esencial a problema de la crisis económica que vivimos en este momento. Todos sabemos que un elemento fundamental de la crisis es precisamente un déficit de ética en las estructuras económicas; se comprende que la ética no es algo "fuera" de la economía, sino "dentro", y que la economía no funciona si no lleva consigo el elemento ético. Por ello, hablando de Dios y hablando de los grandes valores espirituales que constituyen la vida cristiana, intentaré contribuir también a superar esta crisis, para renovar el sistema económico desde dentro, donde está el verdadero centro de la crisis. Y naturalmente, apelaré a la solidaridad internacional: la Iglesia es católica, es decir universal, abierta a todas las culturas, a todos los continentes; está presente en todos los sistemas políticos y así la solidaridad es un principio interno, fundamental para el catolicismo. Quisiera dirigir naturalmente un llamamiento ante todo a la propia solidaridad católica, pero extendiéndolo también a la solidaridad de todos aquellos que ven su responsabilidad en la sociedad humana de hoy. Obviamente hablaré de esto también en la encíclica: éste es un motivo del retraso. Estábamos a punto de publicarla, cuando se desencadenó esta crisis y hemos retomado el texto ara responder más adecuadamente, en el ámbito de nuestras competencias, en el ámbito de la Doctrina Social de la Iglesia, pero con referencias reales a la crisis actual. Así espero que la Encíclica pueda ser también un elemento, una fuerza para superar la difícil situación actual.

P. Lombardi: Santidad, la tercera pregunta la plantea nuestra colega Isabelle de Gaulmyn, de "La Croix":

Pregunta: Très Saint Père, bon jour. Hago la pregunta en italiano, pero si puede responder en francés... El Consejo especial para África del Sínodo de los obispos ha pedido que el fuerte crecimiento cuantitativo de la Iglesia africana se convierta también en un crecimiento cualitativo. A veces, los responsables de la Iglesia son considerados como un grupo de ricos privilegiados, y sus comportamientos no son coherentes con el anuncio del Evangelio. ¿Usted invitará a la Iglesia en África a un empeño de examen de conciencia y de purificación de las estructuras?

Papa: Intentaré, si es posible, hablar en francés. Tengo una visión muy positiva de la Iglesia en África: es una Iglesia muy cercana a los pobres, una Iglesia con las personas que sufren, con las personas que necesitan ayuda y por tanto me parece que la Iglesia es realmente una institución que aún funciona, al contrario que otras instituciones que ya no funcionan, y con su sistema educativo, de hospitales, de ayuda, en todas las situaciones, está presente en el mundo de los pobres y de los que sufren. Naturalmente, el pecado original está presente también en la Iglesia; no existe una sociedad perfecta y por tanto existen pecados y deficiencias en la Iglesia en África, y en este sentido un examen de conciencia, una purificación interior siempre es necesaria, y yo apelaré también al sentido de la liturgia eucarística: ésta empieza siempre con una purificación de la conciencia, y un nuevo comienzo en la presencia del Señor. Y diría que más que una purificación de las estructuras, que siempre es necesaria, es necesaria una purificación de los corazones, porque las estructuras son un reflejo de los corazones, y haremos todo lo posible para dar una nueva fuerza a la espiritualidad, a la presencia de Dios en nuestro corazón, sea para la purificación de las estructuras de la Iglesia, sea para ayudar a la purificación de las estructuras de la sociedad.

P. Lombardi: Ahora, una pregunta que procede de la parte alemana de este grupo de periodistas: es Christa Kramer, representando al Sankt Ulrich Verlag, quien hace la pregunta:

Domanda: Heiliger Vater, gute Reise! [Santo Padre, ¡buen viaje! Ndt.] El padre Lombardi me ha dicho que tengo que hablar en italiano, así que le hago la pregunta en italiano. Cuando usted se dirige a Europa, habla a menudo de un horizonte en el que Dios parece desaparecer. En África no es así, pero existe una presencia agresiva de las sectas, están las religiones tradicionales africanas. ¿Cuál es por tanto la especificidad del mensaje de la Iglesia católica que usted quiere presentar en este contexto?

Papa: Ante todo nos damos cuenta de que en África el problema del ateísmo casi no se plantea, porque la realidad de Dios es tan presente, tan real en el corazón de los africanos que no creer en Dios, vivir sin Dios no parece una tentación. Es verdad que existe el problema de las sectas: no anunciamos nosotros, como hacen algunas de ellas, un Evangelio de prosperidad, sino un realismo cristiano; no anunciamos milagros, como hacen algunos, sino la sobriedad de la vida cristiana. Estamos convencidos de que toda esta sobriedad, este realismo que anuncia a un Dios que se ha hecho hombre, y por tanto un Dios profundamente humano, un Dios que sufre también con nosotros, da un sentido a nuestro sufrimiento para un anuncio con un horizonte más amplio, que tiene más futuro. Y sabemos que estas sectas no son muy estables en su consistencia: en el momento puede funcionar el anuncio de la prosperidad, de curaciones milagrosas, etc., pero tras un poco de tiempo se ve que la vida es difícil, que un Dios humano, un Dios que sufre con nosotros es más convincente, más verdadero, y ofrece una ayuda más grande para la vida. Otra cosa importante es que nosotros tenemos la estructura de la Iglesia católica. Anunciamos no a un pequeño grupo que tras un cierto se aísla y se pierde, sino que entramos en esta gran red universal de la catolicidad, no sólo trans-temporal, sino presente sobre todo como una gran red de amistad que nos une y nos ayuda también a superar el individualismo para llegar a esta unidad en la diversidad, que es la verdadera promesa.

P. Lombardi: Y ahora, damos de nuevo la palabra a una voz francesa: es nuestro colega Philippe Visseyrias de France 2:

Pregunta: Santidad, entre los muchos males que afligen a África, está en particular el de la difusión del Sida. La postura de la Iglesia católica sobre el modo de luchar contra él es considerada a menudo no realista ni eficaz. ¿Usted afrontará este tema, durante el viaje? Querido Santo Padre, ¿le sería posible responder en francés a esta pregunta?

Papa: Yo diría lo contrario: pienso que la realidad más eficiente, más presente en el frente de la lucha contra el Sida es precisamente la Iglesia católica, con sus movimientos, con sus diversas realidades. Pienso en la comunidad de San Egidio que hace tanto, visible e invisiblemente, en la lucha contra el Sida, en los Camilos, en todas las monjas que están a disposición de los enfermos... Diría que no se puede superar el problema del Sida sólo con eslóganes publicitarios. Si no está el alma, si no se ayuda a los africanos, no se puede solucionar este flagelo sólo distribuyendo profilácticos: al contrario, existe el riesgo de aumentar el problema. La solución puede encontrarse sólo en un doble empeño: el primero, una humanización de la sexualidad, es decir, una renovación espiritual y humano que traiga consigo una nueva forma de comportarse uno con el otro, y segundo, una verdadera amistad también y sobre todo hacia las personas que sufren, la disponibilidad incluso con sacrificios, con renuncias personales, a estar con los que sufren. Y estos son factores que ayudan y que traen progresos visibles. Por tanto, diría, esta doble fuerza nuestra de renovar al hombre interiormente, de dar fuerza espiritual y humana para un comportamiento justo hacia el propio cuerpo y hacia el prójimo, y esta capacidad de sufrir con los que sufren, de permanecer en los momentos de prueba. Me parece que ésta es la respuesta correcta, y que la Iglesia hace esto y ofrece así una contribución grandísima e importante. Agradecemos a todos los que lo hacen.

P. Lombardi: Y ahora una última pregunta que viene desde Chile, porque nosotros somos muy internacionales: tenemos aquí a la corresponsal de la televisión católica chilena con nosotros. Y le damos la palabra para una última pregunta: María Burgos

Pregunta: Gracias, padre Lombardi. Santidad, ¿qué signos de esperanza ve la Iglesia en el continente africano? Y: ¿usted piensa poder dirigir a África un mensaje de esperanza?

Papa: Nuestra fe es esperanza por definición: lo dice la Sagrada Escritura. Y por ello, quien lleva la fe está convencido de llevar también la esperanza. Me parece, a pesar de todos los problemas que conocemos bien, que existen grandes signos de esperanza. Nuevos gobiernos, nueva disponibilidad de colaboración, lucha contra la corrupción -¡un gran mal que debe ser superado!- y también la apertura de las religiones tradicionales a la fe cristiana, porque en las religiones tradicionales todos conocen a Dios, el Dios único, pero aparece un poco lejano. Esperan que se acerque. Y en el anuncio del Dios hecho hombre estas se reconocen: Dios realmente se nos ha acercado. Además, la Iglesia católica tiene mucho en común: digamos, el culto de los antepasados encuentra su respuesta en la comunión de los santos, en el purgatorio. Los santos no son sólo los canonizados, son todos nuestros muertos. Y así, en el Cuerpo de Cristo, se realiza precisamente lo que intuía el culto a los antepasados. Etc. Así se da un encuentro profundo que da realmente esperanza. Y crece también el diálogo interreligioso -he hablado ya con más de la mitad de los obispos africanos, y las relaciones con los musulmanes, a pesar de los problemas que se puedan verificar, son muy prometedoras, según me han dicho; el diálogo crece en el respeto mutuo y la colaboración en las responsabilidades éticas comunes. Y por lo demás crece también el sentido de catolicidad que ayuda a superar el tribalismo, uno de los grandes problemas, y surge la alegría de ser cristianos. Un problema de las religiones tradicionales es el miedo a los espíritus. Uno de los obispos africanos me dijo: uno se convierte realmente al cristianismo, llega a ser plenamente cristiano cuando sabe que verdaderamente Cristo es más fuerte. Desaparece el miedo. Y este también es un fenómeno creciente. Así, diría, con muchos elementos y problemas que no pueden faltar, crecen las fuerzas espirituales, económicas, humanas que nos dan esperanza, y quisiera poner de manifiesto los elementos de esperanza.

P. Lombardi: Mil gracias, Santidad, por el tiempo que nos ha dado, por las cosas que nos ha dicho. Es una óptima introducción para seguir su viaje con mucho entusiasmo. Nos empeñaremos en extender su mensaje a todo el continente y a todos nuestros lectores y oyentes.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez]


BENEDICTO XVI, A CORAZÓN ABIERTO

Por monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia

PALENCIA (ZENIT.org).- Publicamos el artículo de monseñor José Ignacio Munilla Aguirre, obispo de Palencia (España), con el título "Benedicto XVI, a corazón abierto".

La última vez que tuve ocasión de estar cerca del Papa -concretamente, durante su viaje al Santuario de Lourdes en 2008- recuerdo que me causó una gran impresión ver su porte y su rostro humilde, bondadoso y sereno. Parecía como si en vez de soportar un gran peso sobre sus espaldas, fuese él llevado por otro "en brazos"... Me impactó aquella paz que transmitía, sobre todo porque no me resultaba difícil suponer las responsabilidades y las preocupaciones tan grandes inherentes a su ministerio. O, tal vez, ¡debería haber supuesto que, ni tan siquiera era capaz de imaginarlas...!

EL PAPA COMPARTE SU DOLOR

Pues bien, la semana pasada el Santo Padre nos dirigió una carta muy especial a todos los obispos. En ella se expresa de una forma que nos resulta novedosa en la vida de la Iglesia: el Papa abre su corazón de pastor, expresando con una humildad conmovedora sus preocupaciones, manifestando su dolor por tantas infidelidades e incomprensiones, y enumerando sus firmes convicciones y la razón de su actuación.

El motivo que ha originado la carta ha sido la polémica suscitada tras la decisión de Benedicto XVI de levantar la pena de excomunión a los cuatro obispos consagrados por Mons. Lefebvre. Se trata de un problema que afortunadamente no tiene incidencia entre nosotros; pero, sin embargo, el contenido de la misiva nos ofrece un legado con plena actualidad, que va más allá de la circunstancia que la ha originado.

NUESTRO MAYOR OBSTÁCULO, LA DESAFECCIÓN DE "LOS DE CASA"

Al leer las palabras del Papa, rememoramos las palabras del Salmo 54, que la tradición de la Iglesia ve cumplidas en la traición de Judas: "Si mi enemigo me injuriase, lo aguantaría; si mi adversario se alzase contra mí, me escondería de él; pero eres tú, mi compañero, mi amigo y confidente, a quien me unía una dulce intimidad...". En efecto, es triste comprobar cómo la desafección de "los de casa", puede llegar a resultar más pertinaz e irracional que la de quienes no son miembros de la Iglesia. Ha sido impresionante conocer cómo el Papa alude a un texto de San Pablo a los Gálatas, afirmando que en un tiempo pensó que utilizaba expresiones un tanto exageradas, pero que ahora comprueba su verdad: "Porque toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo». Pero, atención: que si os mordéis y devoráis unos a otros, terminaréis por destruiros mutuamente" (Gal 5, 14-15).

En efecto, por mucho que exista un problema grande de secularización y laicismo en nuestro entorno, el mayor obstáculo para la evangelización de nuestra cultura es la falta de comunión interna en el seno de la Iglesia. Y en el origen de esa falta de unidad está la desafección, es decir, la falta de amor entre nosotros.

Muchos piensan equivocadamente que el problema de comunión en la Iglesia se ha originado principalmente por motivos ideológicos. Ciertamente, será necesario para alcanzar la comunión, como dice el mismo Benedicto XVI en su carta, que unos y otros hagan el esfuerzo de aceptar el depósito íntegro de la Tradición Católica: tanto los lefebvristas, que sólo aceptan el magisterio anterior al Concilio Vaticano II; como los contaminados por el modernismo, que desprecian el magisterio anterior al Vaticano II, calificándolo despectivamente de "preconciliar". Sin embargo, la intuición agustiniana es perfectamente aplicable a este caso: "quien no ama, no conoce". Ciertamente, lo más grave es la "desafección", el desamor, que distorsiona la realidad, hasta el punto de llegar a hacer una caricatura de ella.

La gran conclusión que hemos de extraer del mensaje del Papa es la importancia de la caridad entre nosotros y, de forma especial, con nuestros pastores. Dicho a las claras: la comunión en el seno de la Iglesia requiere el amor, el afecto y la devoción al Papa. De lo contrario, nos limitaremos a refugiarnos en nuestras ideologías como justificación de nuestra soberbia.

MEDIOS DE COMUNICACIÓN DEVORADORES

A lo anterior se añade la gran incidencia que determinados medios de comunicación, laicistas y anticlericales, pueden llegar a tener sobre los fieles católicos. Por ejemplo, el reciente viaje del Papa a África, se iniciaba con una polémica, en la que se intoxicaba la opinión pública con la siguiente necedad: "La predicación de la castidad es la responsable de la extensión del SIDA en África". ¿Cabe afirmar mayor estupidez?

Nos toca convivir con estos medios de comunicación "devoradores", que manipulan la opinión pública mundial, y que odian profundamente a la Iglesia porque se resiste a someterse a la dictadura de lo que ellos consideran políticamente correcto. Los signos de los tiempos requieren que eduquemos en la capacidad crítica frente a este tipo de distorsiones de la realidad de la Iglesia. Al mismo tiempo, es necesario que cuidemos nuestra presencia en los medios de comunicación a los que tengamos acceso, sin olvidar la creación y potenciación de los medios eclesiales.

Concluyo diciéndoos que tengo la intención de dirigir esta semana una carta al Santo Padre, en nombre de toda la Diócesis, para manifestarle nuestro cariño y adhesión, y hacerle saber que cuenta con nuestra oración para que el Señor le ilumine y le fortalezca en medio de tantas responsabilidades como ha puesto en sus manos.

Ahora, más que nunca, estoy profundamente impresionando al observar la paz y serenidad del Papa, propias de quien guía la Iglesia, al mismo tiempo que es "llevado en las palmas" del Padre, alentado por el Espíritu de Dios, y sostenido por un "timonel" muy especial: Jesucristo.


USA: CAMBIOS EN LA PRÁCTICA RELIGIOSA

Campaña para incrementar las confesiones en Cuaresma

ROMA (ZENIT.org).- Según una encuesta recientemente publicada, el mapa de asistencia religiosa en Estados Unidos está cambiando. El 8 de marzo se hacían públicos los resultados de un estudio, el American Religious Identification Survey (ARIS). La encuesta se llevó a cabo entre febrero y noviembre del año pasado e incluyó a 54.461 adultos. Uno de los resultados llamativos es el aumento en el número de quienes afirman no tener religión. En 1990, sólo el 8,2% se declaraban sin religión. Esta cifra aumentó hasta el 14,2% en el 2001, y en el 2008 se ha incrementado hasta el 15%.

La encuesta también aportaba información sobre cambios geográficos. El norte de Nueva Inglaterra ha superado al Noroeste del Pacífico como la zona menos religiosa del país. Cerca de un 34% de los encuestados en Vermont afirmaron no adherirse a ninguna religión, cifra bastante superior a la de otros estados. El noreste de Norteamérica también ha experimentado cambios respecto a la Iglesia católica. Según los resultados de ARIS, la población católica de Estados Unidos se ha desplazado del noreste hacia el suroeste.

Entre 1990 y el 2008, la proporción de población católica de los estados de Nueva Inglaterra cayó de un 50% a un 36%, y en Nueva York descendió de un 44% a un 37%, mientras que en California subió desde un 29% a un 37% y, en Texas, de un 23% a un 32%. "El declive del catolicismo en el noreste no es algo que sorprenda", afirmaba Barry Kosmin, principal investigador en la encuesta. "Gracias a la inmigración y al aumento natural entre los latinos, California tiene ahora una proporción mayor de católicos que Nueva Inglaterra", observaba.

La encuesta encontró que si la población hispana, que es de mayoría católica, no se hubiera ampliado, la población católica a nivel nacional se habría visto erosionada de modo significativo. De hecho, una característica de la población blanca actual, según los resultados, es el gran número de ex católicos, que actualmente se encuentran en las filas de quienes no profesan religión alguna y que han ayudado a que este grupo crezca.

DESIGUAL

La encuesta mostró que el porcentaje de cristianos en Norteamérica, que ya había descendido en los noventa del 86,2% hasta el 76,7%, ha caído un poco más hasta tocar el 76%. El descenso, no obstante, no se distribuye de forma homogénea. Mientras que los católicos pueden haber perdido fieles, los resultados del ARIS muestran que el 90% del descenso viene del segmento no católico de la población cristiano, principalmente de iglesias como los metodistas, luterano y episcopalianos. Estas denominaciones ya se habían reducido del 18,7% en 1990 hasta el 17,2% en el 2001, y ahora se han derrumbado hasta un 12,9%.

La encuesta halló que la mayoría del crecimiento de la población cristiana ha tenido lugar entre los se identifican sólo como "cristianos", "evangélicos" o "cristianos sin denominación". Este grupo ha crecido desde el 5% de la población en 1990 al 8,5% en el 2001, y hasta el 11,8% en el 2008.

CAMPAÑA A FAVOR DE LA CONFESIÓN

Una de las formas con las cuales la Iglesia católica espera dar la vuelta a esta tendencia es revitalizar la vida parroquial y la práctica de los sacramentos. En los últimos días el New York Times dedicaba dos largos artículos a los esfuerzos por promover el sacramento de la reconciliación durante este tiempo de Cuaresma. En una iglesia en Connecticut, San Juan Evangelista, Mons. Stephen DiGiovanni ha ampliado en los últimos años las horas para escuchar confesiones, mencionaba el periódico en su artículo del 21 de febrero. Como resultado, cerca de 450 personas se confiesan allí cada semana. El New York Times también mencionaba que en esta Cuaresma la diócesis de Bridgeport, Connecticut, está promoviendo una "Campaña de Confesión Cuaresmal". En cada una de las 87 iglesias de la diócesis, la confesión estará disponible durante más horas a la semana.

El 9 de marzo, el periódico volvía al tema de la confesión, esta vez con un ejemplo de su ciudad. El artículo hablaba sobre los esfuerzos del padre Gilbert Luis Centina, quien mantiene abierta durante la noche su Iglesia del East Harlem para confesar. De hecho, durante la Cuaresma, las 21 iglesias católicas de Manhattan ofrecen confesión durante las noches de los viernes y los sábados en una campaña llamada "24 Horas de Confesión". Un grupo de jóvenes adultos de la Catedral de San Patricio está coordinando la campaña. Mario Bruschi, que dirige el grupo, declaró al New York Times que se basaban en un esfuerzo similar de la archidiócesis de Chicago, que en los últimos años ha organizado un evento llamado "24 Horas de Gracia".

ENCENDER LA LUZ

Algunos periódicos católicos locales han publicado artículos sobre la promoción de las confesiones durante la Cuaresma. Un artículo el 9 de marzo en el periódico de la diócesis de Baltimore, The Catholic Review, describe la campaña archidiocesana "La Luz está Encendida para Ti". En Baltimore, los sacerdotes estarán disponibles para escuchar confesiones en las parroquias durante las tardes de todos los miércoles. El padre Christopher Whatley, párroco en St. Mark en Catonsville, contaba al Catholic Review que la reconciliación es "uno de los tesoros más notables de nuestra fe".

Al otro lado del país, el arzobispo de Portland, Oregon, Mons. John Vlazny, escribía el 5 de marzo en el Catholic Sentinel sobre la importancia del sacramento. Mencionaba que durante esta Cuaresma había pedido a los párrocos que dedicaran más tiempo al sacramento de la confesión. Los 40 días de la Cuaresma, observaba Mons. Vlazny, son un tiempo especial en el que intentamos fortalecer nuestra renuncia al mal y centrar nuestras vidas más en Cristo. En este encuentro personal con Cristo en la confesión pedimos la misericordia de Dios y renovamos nuestra conversión al camino del Evangelio, explicaba.

Volviendo a Connecticut, el Stamford Advocate publicaba también un artículo el 25 de febrero sobre la promoción de la confesión. Este esfuerzo ha recibido el apoyo de los Caballeros de Colón, que han financiado la publicidad que incluye anuncios en los autobuses urbanos y en las estaciones de tren, así como en las televisiones y radios comerciales. La campaña se inspira en las palabras de San Pablo - "Reconcíliense con Dios" - durante este año jubilar a él dedicado, explicaba el obispo William Lori en su carta pastoral sobre el sacramento de la Penitencia.

REVOLUCIÓN

Estados Unidos no es el único país en el que se promueve la confesión durante esta Cuaresma. En Melbourne, Australia, el arzobispo Denis Hart dedicaba su columna del 8 de marzo en la revista diocesana, Kairos, al tema de la reconciliación. Comentaba que en el mensaje de Cuaresma de este año había citado las palabras de San Pablo a los Efesios: "Renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad" (Efesios 4:23-24).

La Cuaresma, de hecho, es un periodo de regocijo, afirmaba monseñor Hart. Un regocijo que proviene del cambio de corazón que se logra a través de la oración, el ayuno y los actos de misericordia que nos reconcilian con Dios, comentaba el arzobispo de Melbourne. No obstante, esta revolución espiritual, añadía, no puede tener lugar sólo con nuestros propios esfuerzos porque necesitamos el poder del Espíritu Santo que nos viene a través del sacramento de la reconciliación. Esta Cuaresma es, por tanto, un tiempo para renovar este sacramento en la vida parroquial, concluía.

"En el sacramento de la Penitencia Cristo crucificado y resucitado, mediante sus ministros, nos purifica con su misericordia infinita, nos restituye la comunión con el Padre celestial y con los hermanos, y nos da su amor, su alegría y su paz", afirmaba Benedicto XVI en su mensaje del Ángelus el 15 de febrero. El Papa animaba "a acudir con frecuencia al sacramento de la Confesión, el sacramento del perdón, cuyo valor e importancia para nuestra vida cristiana hoy debemos redescubrir aún más". Una recomendación de la que se están haciendo eco en este tiempo de Cuaresma las iglesias de todo el mundo.

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado


ESPAÑA: MARTÍNEZ CAMINO AFIRMA QUE “ES UN EUFEMISMO HABLAR DE INTERRUPCIÓN VOLUNTARIA DEL EMBARAZO” CUANDO SE HABLA DEL ABORTO

MADRID (SIC) - El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, afirmó ayer, según informa Análisis Digital, que es “normal” que las cofradías de Semana Santa expresen su disconformidad con la de reforma de Ley del Aborto del Gobierno

Según aseguró, estas entidades penitenciales “hace tiempo que están preocupadas” por este asunto, antes de que se presentase la campaña de la Conferencia Episcopal. “Es coherente que se preocupen por defender la vida de los que van a nacer”, expresó, y añadió que varios prelados le habían manifestado esta “preocupación”. “Es normal que personas implicadas en la manifestación de la fe católica y cristiana se preocupen de la defensa de los que van a nacer”, añadió. El obispo auxiliar de Madrid realizó estas manifestaciones antes de presentar el documento de la Congregación para la Doctrina de la fe ‘Dignitatis personae’, en una conferencia organizada por la Universidad Católica de Ávila. Por otra parte, monseñor Martínez Camino aseguró que cuando se habla de interrupción de embarazado se está empleado un eufemismo, porque “lo que se interrumpe es la vida humana, se elimina una vida”.


OBISPO CESAR FRANCO: LA SANTIDAD ES LA CLAVE EN LA IGLESIA

Clausura Causa de canonización del sacerdote del Opus Dei José María Hernández Garnica

MADRID (OIPOD).- Monseñor César Franco Martínez, obispo auxiliar de Madrid, clausuró anoche la fase diocesana del proceso de canonización del siervo de Dios José María Hernández Garnica (1913-1972), sacerdote de la Prelatura del Opus Dei. El obispo destacó “la importancia de la santidad en la vida de la Iglesia, que espera santidad como primera aportación de los cristianos”. César Franco glosó “la fidelidad” y “la unidad” del siervo de Dios para “dedicar su vida a la santificación de muchas personas”, a “propagar el carisma con que el Espíritu Santo ha enriquecido a la Iglesia a través de san Josemaría Escrivá”.

Pidió además que su figura “sea incentivo para nosotros, estímulo para la santidad, como todo cristiano debe ser. Ojalá tengamos que hacer más procesos como éste, que son muestra de la vitalidad de la Iglesia”.En el acto se cerraron y lacraron las cajas que contienen los más de cinco mil folios con las pruebas documentales y testificales reunidas por el tribunal desde febrero de 2005, y que serán enviadas a la Congregación para las Causas de los Santos para la obtención del decreto de validez del proceso.

Hernández Garnica fue uno de los primeros fieles del Opus Dei, en el que pidió la admisión en 1935. Dedicó su vida a la evangelización a través de esta institución, tanto en España como en Inglaterra, Irlanda, Francia, Austria, Alemania, Suiza, Bélgica y Holanda. Para el postulador de la Causa, José Carlos Martín de la Hoz, “el haber caminado por caminos tan distintos, en continua adaptación a diversas culturas y ambientes, le hace ser un buen ejemplo para la evangelización de la vieja Europa”.

Hernández Garnica fue uno de los principales colaboradores del fundador san Josemaría Escrivá. Doctor Ingeniero de Minas, en Ciencias Naturales y en Teología, fue uno de los tres primeros fieles del Opus Dei que se ordenaron sacerdotes en 1944, junto con Álvaro del Portillo y José Luis Múzquiz. Se santificó en sus tareas profesionales y luego en las propias del sacerdote, con gran generosidad: aprendió varios idiomas, se adaptó a diferentes ambientes e hizo frente a incomodidades de todo orden en países en los que comenzaba la labor apostólica del Opus Dei.