HABLAR CON DIOS

(en la intimidad, en la naturaleza y en la historia)

Por Luis María Armendáriz

Colección Betel

Ediciones San Pablo, Madrid, España

Una parte muy importante de la producción bibliográfica religiosa se dedica, como es sabido, al tema oracional. Y la realidad es que hay excelentes títulos que ayudan bastante en ese camino de cercanía e intimidad con Dios. Hoy presentamos uno de ellos de excelente factura. Se trata de “Hablar con Dios” del jesuita Luis María Armendáriz. Ya el subtítulo de la obra añade “en la intimidad, en la naturaleza y en la historia” y da, ciertamente, como un resumen del plan de autor. Pero da más pistas en la introducción: añade que ha preferido poner como piezas oracionales a los salmos. Y que estos se adaptan perfectamente a los caminos marcados en su idea de la oración.

La primera parte es, por tanto, rezar a Dios es la intimidad. Y todo ello se construye con el desgrane, verso a verso del salmo 63, aquel que comienza con “Oh Dios, Tú eres mi Dios”. El comentario de cada uno de los versos nos da ese acceso a la intimidad con Dios. Verdaderamente no es cuestión de glosa aquí. Es cuestión de seguir la lectura de esa primera parte en que, podríamos decirlo así, cada verso del salmo 63 se convierte en un mini-capítulo. Y lo vertido en cada uno de estos textos se convierte en excelente instrumento oracional. El epílogo de esta primera parte se construye con la presencia del Espíritu Santo en el salmo 63. Y nos ofrece la trascripción de la bellísima oración “Ven Espíritu Divino” que configura la “secuencia” de la misa de Pentecostés.

Si pasamos al bloque de hablar con Dios en la naturaleza veremos que es el canto de Daniel: “Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor” (Dan 3, 57) y a partir de cántico, verso a verso, se construye la segunda parte, más fuerte y mas doctrinal, a mi juicio, que la primera, pero de idéntica profundidad y…oportunidad. Interesante el apartado en esta capítulo que Armendáriz titula: “Melodía cristiana para el canto de Daniel”. Se trata de relacionar el mismo, con el canto a Dios en la Naturaleza hecha por Cristo y reflejado en los evangelios. Es una “comparativa” con textos del Nuevo Testamento de gran utilidad e innegable importancia. Termina, asimismo, con la invocación al Espíritu Santo, en ese caso con el “Veni, Creator Spiritus”.

La tercera parte en cantar a Dios en la historia y con la historia. La base es el salmo 149 “Cantad al Señor un cántico nuevo”. Y el procedimiento es de la misma naturaleza que en los anteriores bloques. Los versos del salmo 149 son el hilo conductor de las ideas y comentarios oracionales de Luis María Armendáriz. La modulación cristiana de esta parte, el cántico nuevo, lo relaciona Armendáriz con los Libro del Apocalipsis. Y hay también final trinitario para este bloque. Finalmente la obra se termina con un brevísimo que hace referencia al empleo de los tres salmos utilizados. Resulta interesante.

Y como costumbre damos aquí una breve noticia biográfica del autor: Luis María Armendáriz es, como decía, sacerdote jesuita. Estudio Teología en Innsbruck, en Austria, en el Tirol. Ha sido profesor de Teología en la prestigiosa Universidad de Deusto, en Bilbao, en el País Vasco, España. Actualmente es catedrático emérito de dicho centro y fue decano de la Facultad de Teología. Es autor de varios libros de teología. Decir para terminar que el libro nos ha parecido de un gran interés, que será sin duda una gran herramienta para ejercitar la oración tanto individual como colectivamente y que, sin duda, muchos de los textos ofrecidos por Luis María Armendáriz pueden servir para desarrollar muchos actos oracionales, sobre todo en grupo.

 

Ángel Gómez Escorial