LA ÉTICA EVITARÁ A LA GENÉTICA LA PESADILLA DE LA EUGENESIA, ASEGURA EL PAPA

NUEVO ARZOBISPO PARA NUEVA YORK

COLOMBIA: ASESINADO UN SACERDOTE CONOCIDO POR SU OBRA DE CARIDAD

LA DIÓCESIS DE CÁDIZ (ESPAÑA) SE MOVILIZA ANTE EL INCREMENTO DE LA POBREZA

CARDENAL MARTINO: “EL ORIGEN DE LA CRISIS ECONÓMICA ES LA FALTA DE ÉTICA (Texto íntegro del Discurso en "Manos Unidas")

EL CARDENAL ROUCO ABRE LA CAUSA DE CANONIZACIÓN DE UN MATRIMONIO DEL OPUS DEI

ENCUENTRO EUROPEO DE ENCUENTRO MATRIMONIAL

"ALFA Y OMEGA" PREMIA A PELÍCULAS QUE DEFIENDEN LA CULTURA DELA VIDA


LA ÉTICA EVITARÁ A LA GENÉTICA LA PESADILLA DE LA EUGENESIA, ASEGURA EL PAPA

Discurso a la Academia Pontificia para la Vida

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha asegurado el impulso de la Iglesia a la investigación genética, aclarando que el respeto de la vida humana constituye la clave para que ésta no degenere en la eugenesia que decide qué seres humanos son dignos de vivir o ser eliminados. El pontífice afrontó este argumento de candente actualidad al recibir el 21 de febrero a los participantes en el congreso científico internacional "Las nuevas fronteras de la genética y el riesgo de la eugenesia" organizado por la Academia Pontificia para la Vida con motivo de su XV asamblea general. En el congreso se constató, por ejemplo, cómo muchos niños concebidos con síndrome de Down o con otras discapacidades son abortados.

"La ciencia ha llegado hoy a desvelar tanto los diferentes mecanismos recónditos de la fisiología humana, como los procesos que están ligados a la aparición de algunos defectos heredables de los padres, así como procesos que hacen que algunas personas queden más expuestas al riesgo de contraer una enfermedad". "Estos conocimientos, fruto del ingenio y del esfuerzo de innumerables estudiosos, permiten llegar más fácilmente no sólo a un diagnóstico más eficaz y precoz de las enfermedades genéticas, sino también a ofrecer terapias destinadas a aliviar los sufrimientos de los enfermos y, en algunos casos, incluso a restituirles la esperanza de recobrar la salud", reconoció el Papa.

Ahora bien, el avance de la genética no sólo implica posibilidades, sino también graves riesgos, advirtió el obispo de Roma, como es la eugenesia, "práctica que ciertamente no es nueva y que en el pasado ha llevado a aplicar formas inauditas de auténtica discriminación y violencia". "La desaprobación por la eugenesia utilizada con la violencia de un régimen estatal, o como fruto del odio hacia una estirpe o población, está tan profundamente arraigada en las conciencias que fue expresada formalmente por la Declaración Universal de los Derechos del Hombre", recordó.

A pesar de ello, siguió diciendo, "en nuestros días siguen apareciendo manifestaciones preocupantes de esta práctica odiosa, que se presenta con rasgos diferentes". "Es verdad que no se vuelven a presentar ideologías eugenésicas y raciales que en el pasado humillaron al hombre y provocaron tremendos sufrimientos, pero se insinúa una nueva mentalidad que tiende a justificar una consideración diferente de la vida y de la dignidad de la persona fundada sobre el propio deseo y sobre el derecho individual".

De este modo, indicó, "se tiende a privilegiar las capacidades operativas, la eficacia, la perfección y la belleza física en detrimento de otras dimensiones de la existencia que no son consideradas como dignas". El pontífice concluyó confirmando que "toda discriminación ejercida por cualquier poder sobre personas, pueblos o etnias en virtud de diferencias debidas a reales o presuntos factores genéticos es un atentado contra la misma humanidad".

Por el contrario, pidió "consolidar la cultura de la acogida y del amor que testimonian concretamente la solidaridad hacia quien sufre, derribando las barreras que la sociedad levanta con frecuencia discriminando a quien tiene una discapacidad o sufre patologías, o peor aún, llegando a la selección y el rechazo de la vida en nombre de un ideal abstracto de salud y de perfección física". "Si el hombre es reducido a objeto de manipulación experimental desde los primeros pasos de su desarrollo, significa que las biotecnologías médicas se rinden ante el arbitrio del más fuerte", afirmó.


NUEVO ARZOBISPO PARA NUEVA YORK

Monseñor Timothy Dolan, hasta ahora arzobispo de Milwaukee

CIUDAD DEL VATICANO, (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha nombrado como cabeza de la archidiócesis de Nueva York a monseñor Timothy M. Dolan, actualmente arzobispo de Milwaukee, según ha hecho público este lunes la Santa Sede. Tras un periodo de especulaciones, que se habían intensificado en las últimas semanas, el nombramiento ha sido oficialmente hecho público por el arzobispo Pietro Sambi, nuncio en Estado Unidos. El Papa ha acogido así la petición del renuncia del cardenal Edwar Michael Egan, que presidía la archidiócesis neoyorkina desde el año 2000, y que cumplirá 77 años el próximo 2 de abril.

Monseñor Dolan, 59 años, era arzobispo de Milwaukee desde el 2002. Presiden actualmente el Consejo directivo del "Catholic Relief Services", la agencia humanitaria de ayuda y desarrollo internacional de los obispos estadounidenses. Anteriormente había sido obispo auxiliar de St. Louis (año 2001), rector del Colegio Norteamericano en Roma (sucedió al actual arzobispo de Baltimore, monseñor Edwin F. O'Brien), y secretario de la Nunciatura Apostólica en Washington, la oficina del Nuncio en Estados Unidos. Es conocido por su fidelidad a la enseñanza y al Magisterio de la Iglesia, y por su agudo sentido del humor.

Con la toma de posesión de monseñor Dolan, el cardenal Egan se convertirá en el primer arzobispo de Nueva York en retirarse de su cargo, ya que todos sus predecesores murieron antes de retirarse. Nacido en St. Louis (Missouri es el mayor de cinco hijos. Estudió en el "St. Louis Preparatory Seminary South" de Shrewsbury y estudió para el sacerdocio en el "Cardinal Glennon College" de St. Louis, donde consiguió el Bachillerato en Filosofía. Prosiguió sus estudios en el Colegio Norteamericano de Roma y consiguió el Master en Teología en el Angelicum.

Fue ordenado sacerdote en la archidiócesis de St. Louis el 19 de junio de 1976. Tras haber sido por tres años vicario parroquial, comenzó a estudiar en la Catholic University of America en Washington, D.C. Consiguió el doctorado en Historia de la Iglesia americana, volviendo después al trabajo parroquial en St. Louis. Ayudó también al arzobispo John L. May en la reestructuración de los programas de teología del sistema de los seminarios archidiocesanos. En 1987 fue nombrado para la Nunciatura Apostólica, donde trabajó por cinco años. En 1992 fue nombrado vicerrector del Kenrick-Glennon Seminary, donde también enseñó Historia de la Iglesia. Fue también profesor asociado de Teología en la St. Louis University.

Nombrado rector del Colegio Norteamericano de Roma en 1994, fue también visiting professor de Historia de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana y miembro de la Facultad de Teología ecuménica de la Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino. El 19 de junio de 2001, en el 25° aniversario de su ordenación sacerdotal, fue nombrado obispo auxiliar de St. Louis. El 25 de junio de 2002 fue nombrado arzobispo de Milwaukee.

Monseñor Dolan es conocido como defensor incansable del derecho a la vida. El año pasado respondió a una carta aparecida en el Milwaukee Journal Sentinel Newspaper, que acusaba a los obispos de Estados Unidos de entrometerse en la política corrigiendo a los políticos católicos pro aborto. En aquella ocasión, el prelado había afirmado que el autor de la carta se equivocaba al "insinuar que los obispos no tienen el deber de aclarar las verdades de la fe sobre esta cuestión". "No podemos permanecer mudos en esta cuestión fundamental relativa a los derechos humanos", escribió monseñor Dolan. El prelado es autor de varios textos: "To Whom Shall We Go?" (2008), "Called to Be Holy" (2005), "Priests for the Third Millennium" (2000) y "Some Seed Fell on Good Ground: The Life of Edwin V. O'Hara" (1992).


COLOMBIA: ASESINADO UN SACERDOTE CONOCIDO POR SU OBRA DE CARIDAD

El padre Juan Gonzalo Aristizábal fue encontrado muerto este domingo en Medellín

MEDELLÍN (ZENIT.org).- "Nos aterra, nos horroriza este asesinato", así expresó este domingo el presidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez al conocer la noticia de la trágica muerte del padre Juan Gonzalo Aristizábal, ocurrido en la ciudad de Medellín. El cuerpo sin vida del sacerdote fue encontrado en ese día en su vehículo, cerca de la Universidad de Antioquia, de Medellín. Al parecer fue asesinado por asfixia mecánica. Sus exequias se realizaron hoy lunes en la Catedral Metropolitana de esta ciudad. El padre Juan Gonzalo, de 58 años y 25 de sacerdote, era párroco de la iglesia de San Juan Apóstol. Los domingos celebraba misa en algunos hoteles de la ciudad como el Dann Carlton, el Belfort, el Poblado Plaza y el Intercontinental. Cientos de turistas así como de de feligreses que vivían en lugares aledaños, asistían semanalmente a su eucaristía. Actualmente participaba en la construcción de una parroquia en el sector de El Tesoro, uno de los más prestigiosos de esta ciudad.

"Es un impacto que hoy quisiéramos que no fuera verdad. Son muchos años no solamente vinculado a hoteles sino al sector turístico y a toda la comunidad. Él era un maestro, un amigo, una persona que siempre estaba lista para una misa, un bautizo o un matrimonio", dijo en declaraciones al periódico "El Mundo" Manuel Molina, gerente del Hotel Dann Carlton de Medellín. El presbítero lideraba algunas labores sociales como la destinación de las colectas dominicales en los hoteles para brindar becas estudiantiles en los barrios más pobres de Medellín. También era capellán en un asilo de ancianos en el deprimido barrio de Belencito de esta ciudad.

Igualmente el padre Aristizabal se desempeñó durante mucho tiempo como capellán de la Gobernación del departamento colombiano de Antioquia, cuya capital es Medellín. En ese entonces, se desempeñaba como gobernador el hoy presidente Álvaro Uribe Vélez. "Con él tuvimos en esa Gobernación una profunda cercanía", aseguró el primer mandatario de los colombianos.

Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo, arzobispo de Medellín, ha declarado que el sacerdote fallecido "se distinguía por su espíritu de caridad con los más necesitados, entrega pastoral, inteligencia, entrega a los demás". "Como Iglesia Católica rechazamos rotundamente esta clase de actos que van en contra de la vida humana, el mejoramiento de la sociedad y la labor evangelizadora de un sacerdote que diariamente procura el bien a los demás", afirma el prelado en un comunicado. "No tenemos palabras para expresar nuestra preocupación y pena por el asesinato de nuestro querido presbítero". El arzobispo concluye haciendo "un llamamiento a la oración por el eterno descanso" del presbítero y "por los responsables de este magnicidio para que el Señor transforme sus corazones". Hasta el momento las autoridades eclesiásticas y policiales no han sabido precisar detalles sobre las causas y los actores de este crimen.


LA DIÓCESIS DE CÁDIZ (ESPAÑA) SE MOVILIZA ANTE EL INCREMENTO DE LA POBREZA

Hace una semana, Caritas dio la alarma, sobrepasada por las demandas

CÁDIZ, (ZENIT.org).- Hace una semana, en la diócesis de Cádiz, sur de España, se habían encendido todas las alarmas. Caritas advertía que se había producido desde diciembre un crecimiento imparable de la situación de precariedad de cada vez más personas. La organización humanitaria de la Iglesia se sentía desbordada. Ahora, la diócesis anuncia un plan liderado por una próxima carta pastoral que prepara el obispo Antonio Ceballos.

Cáritas pone en marcha una campaña especial de petición de donaciones y el obispo prepara un mensaje para pedir ayudas -informa Odisur, el servicio informativo de los Obispos del Sur de España y Canarias--. El número de familias gaditanas que ha pedido auxilio para comer, vestirse y pagar recibos o alquileres ha subido un 50% en los últimos dos meses. Los representantes eclesiásticos advierten de que los casos de pobreza registran su mayor incremento en familias y barrios de "clase media".

La situación es desesperada. Lo dice la gente que está acostumbrada a luchar con la escasez desde hace años, lo advierten personas que han atendido a los más desfavorecidos mientras España vivía la mejor etapa económica de su historia. Ahora, han detectado que esa legión de los excluidos crece a una velocidad que dispara todas las alarmas. Esos voluntarios y religiosos, la infantería de la Iglesia católica, ha lanzado un grito para pedir auxilio en Cádiz. Este jueves, a través de Jesús Quílez y Pilar Pérez, responsables de Caritas en la Diócesis que agrupa a la capital gaditana y a toda la mitad sur de la provincia, hicieron pública una situación estremecedora. Aunque tienen la piel curtida y han visto de todo, utilizan adjetivos impresionantes: "Es una emergencia"; "Estamos viendo casos espeluznantes"; "Estamos desbordados"; "No damos abasto"; "Nuestros recursos se agotan". Esas fueron algunas de las frases utilizadas este jueves, durante la presentación de una campaña que, en realidad, es un grito desesperado, en forma de folletos que se repartirán por las iglesias, anuncios que solicitarán colaboración en los medios de comunicación y un mensaje del obispo gaditano, monseñor Antonio Ceballos Atienza.

El secretario general de Cáritas en Cádiz, Jesús Quílez, fue el encargado de ubicar en el tiempo el incremento de la pobreza que vive Cádiz. "No es una crisis más, no es una de esas crisis cíclicas del sistema económico liberal. Esta vez es otra cosa", declara para introducir su anuncio. Los datos que maneja tienen como base una encuesta realizada el pasado 20 de diciembre en los 14 arciprestazgos en que se divide la diócesis. De esa consulta ya se dedujo que las peticiones de ayuda para comprar comida o ropa, pagar alquileres, facturas o hipotecas había crecido un 46% en la provincia durante los tres últimos meses de 2008. La situación aún ha ido a peor en el principio de año. Las solicitudes de auxilio se han elevado ya hasta el 55% entre enero y febrero. Todo apunta a que llegarán al 60% en marzo. Estos datos han sido contrastados con el observatorio que Cáritas ha creado cruzando los datos de diez diócesis españolas entre las que se encuentra la gaditana.

Al aumento cuantitativo, hay que añadir el cambio de perfil de las familias en apuros. Quílez destacó que el incremento de situaciones de pobreza "es muy grande en las familias de clase media". Estas personas, a los problemas de carestía de todas las demás, tienen que sumar los psicológicos, puesto que "deben echarse a la espalda el pudor" de los que jamás han tenido que pedir ayuda en toda su vida. Casi siempre, ese paso de estrenarse como pedigüeños "lo dan las mujeres de la casa".

Pilar Pérez, secretaria de Acción Social de Cáritas en Cádiz, añadió que a las peticiones de "ayuda básica" se están añadiendo "casos espeluznantes" como el de "familias de muchos miembros que se ven obligadas a vivir en una sola habitación porque no pueden pagar más" o el de viudas con pensiones paupérrimas "que se ven obligadas a responder como avalistas por las hipotecas que sus hijos no pueden pagar".

Los responsables de Cáritas que presentaron esta mañana la campaña de emergencia admiten que las parroquias de Cádiz "ya no dan abasto". Afirman que la situación de pobreza era más o menos familiar en barrios desfavorecidos como La Viña, Santa María, Loreto y Cerro del Moro, pero que durante el último medio año zonas como San Antonio, San Agustín, Rosario y todo el casco antiguo "también se han visto superadas" por la petición de auxilio de familias "que hasta ahora siempre han tenido una situación económica normalizada". "No tenemos más, nuestros recursos se acaban", asegura Pilar Pérez.

El número de familias en situación crítica en la ciudad de Cádiz podría ser ya de 500. El último recuento de Cáritas hablaba de 300 a finales de 2007. Si se le suma el incremento denunciado del 55% , el resultado puede llegar al medio millar de familias. Para hacer frente a una situación excepcional, Cáritas ha puesto en marcha una campaña para pedir más donativos, particulares, empresariales y de todo tipo. También se ha visto obligada a tirar del Fondo Interdiocesano, previsto para situaciones críticas, y que ya ha cedido veinte mil euros a las parroquias gaditanas.

Una campaña en medios de comunicación y una carta pública del obispo serán los siguientes pasos. Para la obtención de fondos, Cáritas repartirá folletos en todas las parroquias y colegios religiosos, disponiendo también de un teléfono de atención (956 214 885) y de una página web (www.caritascadizceuta.com).

La única esperanza es "que los que aún no han notado los efectos de la crisis ayuden a los demás", aseguró Pérez. Quílez, quizás afectado por el gesto compungido de varios periodistas, ofreció una veta de esperanza: "En las etapas de crisis, las ayudas y las donaciones siempre suben. La gente reacciona mejor cuanto peor es la situación". Esa es la única garantía de alivio que persigue la campaña anunciada ayer con un sonido similar a las sirenas de las alarmas.


CARDENAL MARTINO: “EL ORIGEN DE LA CRISIS ECONÓMICA ES LA FALTA DE ÉTICA”

Discurso con motivo de los 50 años de la ONG española “Manos Unidas”

GUADALAJARA, (ZENIT.org) Ofrecemos a continuación la intervención completa del cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Consejo Pontificio "Justicia y Paz", pronunciada el pasado viernes 20 de febrero en Guadalajara (España), con motivo del 50 aniversario de la organización caritativa española "Mano Unidas". El texto que ha sido ofrecido por el SIC.

TEXTO ÍNTEGRO

Saludo con aprecio al Excelentísimo Señor D. José Sánchez González, Obispo de Sigüenza-Guadalajara, a la Señora Doña Pilar Simón Romero, Presidenta diocesana de Manos Unidas, y a todos los aquí presentes. Expreso mi agradecimiento por su cordial invitación para participar en los actos de la 50ª Campaña contra el hambre en el mundo, organizada por esta benemérita Institución católica.

Queridos hermanos y hermanas:

Respondiendo a la invitación antes mencionada, con gusto deseo compartirles algunas reflexiones sobre el argumento que se me propuso: «La erradicación de la pobreza extrema y la doctrina social de la Iglesia». En primer lugar, deseo referirme brevemente a la identidad de la doctrina social de la Iglesia, una doctrina con frecuencia ignorada, desconocida, incluso en ocasiones menospreciada. Existen muchos documentos -en primer lugar las encíclicas sociales- que nos pueden ayudar a conocer, comprender y practicar los principios de este corpus doctrinal. No pierdo la ocasión para seguir recomendando la lectura y reflexión del Compendio de la doctrina social de la Iglesia, ya que este importante documento eclesial brinda un cuadro completo de las líneas fundamentales de la enseñanza social católica, presentando, «de manera completa y sistemática, aunque de forma sintética, la doctrina social, que es fruto de la sabia reflexión del Magisterio y expresión del compromiso constante de la Iglesia, en fidelidad a la gracia de la salvación de Cristo y en amorosa solicitud por el destino de la humanidad» .

Para todos los hombres y mujeres de la Iglesia que, en el corazón del mundo, se empeñan en construir estructuras más dignas de la persona humana, es necesario que cuenten entre sus instrumentos con la doctrina social, porque el objeto de esta doctrina «es y será siempre la dignidad sagrada del hombre, imagen de Dios, y la tutela de sus derechos inalienables; su finalidad, la realización de la justicia entendida como promoción y liberación integral de la persona humana en su dimensión terrena y trascendente; su fundamento, la verdad sobre la misma naturaleza humana, verdad comprendida por la razón e iluminada por la Revelación, su fuerza propulsora, el amor como precepto evangélico y norma de acción. [Porque] la Iglesia, forjadora de fina concepción siempre actual y fecunda de la vida social, al desarrollar [...] su enseñanza social, de naturaleza religiosa y moral, no se limita a ofrecer principios de reflexión, orientaciones, directrices, constataciones o llamadas, sino que presenta también normas de juicio y directrices para la acción que cada uno de los católicos está llamado a poner en la base de su prudente experiencia, para traducirla luego concretamente en categorías operativas de colaboración y de compromiso» .

Así pues, la razón de fondo por la cual la doctrina social de la Iglesia debe ser un punto de referencia irrenunciable para el trabajo de Manos Unidas, es que toda la verdad sobre el hombre que conocemos por la revelación, se encuentra presente en esta doctrina. La luz de la verdad del hombre, creado por Dios y redimido por Cristo, es una respuesta a una de las mayores debilidades de la sociedad contemporánea: la «inadecuada visión del hombre» . La Iglesia, a la luz de «la verdad sobre el hombre, revelada por Aquel mismo que conocía lo que en el hombre había (Jn 2, 25) mira las cuestiones sociales: la cuestión del super desarrollo y del subdesarrollo; el drama y la vergüenza del hambre en el mundo ; la cuestión de las estructuras económicas y financieras mundiales ... Es ésta también la perspectiva desde la cual Manos Unidas, como Institución católica, debe siempre contemplar al hombre y encauzar su trabajo. Perspectiva que la diferencia de aquellas organizaciones no gubernamentales que también se dedican a luchar contra la pobreza extrema y el hambre

Entre los documentos que conforman el extenso corpus de la doctrina social, y que en ocasiones pasan desapercibidos, se encuentran los Mensajes para la Jornada Mundial de la Paz. En ellos podemos encontrar reflexiones enriquecedoras e iluminadoras de las cuestiones sociales de actualidad que amenazan la paz de la familia humana. Es por ello que deseo llamar su atención sobre el último de estos Mensajes, ya que es de particular interés para esta ocasión.

En efecto, el Papa Benedicto XVI, dedica su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año 2009, precisamente al tema del combate a la pobreza. Retoma y desarrolla lo que Juan Pablo II afirmó en su también Mensaje para esta Jornada, importante en la vida de la Iglesia y de la humanidad: «Se constata y se hace cada más grave en el mundo otra seria amenaza para la paz: muchas personas, es más, poblaciones enteras viven hoy en condiciones de extrema pobreza. La desigualdad entre ricos y pobres se ha hecho más evidente, incluso en las naciones más desarrolladas económicamente. Se trata de un problema que se plantea a la conciencia de la humanidad, puesto que las condiciones en que se encuentra un gran número de personas son tales que ofenden su dignidad innata y comprometen, por consiguiente, el auténtico y armónico progreso de la comunidad mundial» . También el Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI nos hace ver como la lucha contra la pobreza y la paz se reclaman mutua y constantemente en una fecunda circularidad que constituye uno de los presupuestos más estimulantes para dar cuerpo a un apropiado acercamiento cultural, social y político a las complejas cuestiones relacionadas con la realización de la paz en nuestro tiempo, marcado por el fenómeno de la globalización. Este fenómeno es profundizado por el Santo Padre que pone en evidencia su significado metodológico y de contenido, consintiendo así un acercamiento amplio y articulado al tema de la lucha contra la pobreza. El n. 2 del Mensaje, en efecto, se detiene para tratar ampliamente estos aspectos con la intención de dar un perfil a los rostros, múltiples y complementarios, de la pobreza actual. El Papa considera sobre todo el rol de las ciencias sociales en la medición de los fenómenos de la pobreza. Las ciencias sociales permiten adquirir datos particularmente de tipo cuantitativo, y si la pobreza fuera sólo de tipo material y cuantitativo, las ciencias sociales serían suficientes para iluminar sus características principales. Sin embargo, sabemos que no es así, y que existen pobrezas inmateriales que no son una consecuencia directa y automática de las pobrezas materiales. Dos ejemplos pueden ayudarnos a probarlo: En las así llamadas sociedades ricas y desarrolladas existen amplios fenómenos de pobreza relacional, moral y espiritual; muchas personas están alienadas y viven formas de malestar no obstante el bienestar económico general. Se trata del «subdesarrollo moral» y de las consecuencias negativas del «superdesarrollo» ; y en las llamadas sociedades «pobres», el crecimiento económico con frecuencia se ve frenado por impedimentos culturales, que no permiten un adecuado uso de los recursos. La pobreza material no explica nunca, por sí sola, las pobrezas inmateriales, más bien es verdad lo contrario.

El Mensaje del Papa se presenta estructurado en dos partes, en cada una de las cuales el tema de la lucha contra la pobreza, en el contexto de la globalización, viene progresivamente tratado en relación con los varios aspectos de la promoción de la paz. En la primera parte se ponen en evidencia las implicaciones morales vinculadas con la pobreza; en la segunda, la lucha contra la pobreza se pone en relación con la exigencia de una mayor solidaridad global. La reflexión de la primera parte del Mensaje se desarrolla en los números del 3 al 7, y afronta, de manera ejemplificada y emblemática, algunos de los nudos dramáticos de las pobrezas modernas.

El primer nudo que se afronta es el que individúa en el crecimiento demográfico la causa de la pobreza. Un peligroso enfoque ya señalado por Pablo VI, quien había advertido a los gobiernos contra la tentación «de usar la autoridad para disminuir el número de los comensales más que multiplicar el pan a repartir» . Benedicto XVI, en su Mensaje denuncia tal perspectiva que justifica «el exterminio de millones de niños no nacidos en nombre de la lucha contra la pobreza», determinando la eliminación de los más pobres entre los seres humanos. Pienso que ésta es la más injusta de las múltiples expresiones de esa disimulada y malévola estrategia de querer vencer la pobreza eliminando a los pobres.

El segundo nudo de relevancia moral que el Santo Padre afronta es el de la relación entre enfermedades pandémicas, sobre todo el SIDA, y la pobreza. También en este caso Benedicto XVI reclama la exigencia de una consideración mayor y más exacta de las intrínsecas implicaciones morales que dicha relación comporta, si se quiere luchar verdaderamente contra la pobreza y construir la paz. El Santo Padre evoca, por un lado, la necesidad de poner a disposición de los pueblos pobres las medicinas y los cuidados necesarios, reconsiderando el sistema de las patentes mediante una asunción de responsabilidad de la Comunidad internacional que garantice a todos los hombres y mujeres los necesarios cuidados sanitarios básicos y, por otro lado, la urgencia de aprontar campañas de educación para una sexualidad que responda plenamente a la dignidad de la persona. Iniciativas promovidas en esta dirección han dado ya frutos significativos. Hago notar que en el contexto de la globalización la Organización Mundial de la Salud también está llamada a jugar un rol fundamental para los fines de la seguridad internacional, hoy basada en el paradigma de la «seguridad humana». Por ejemplo en el World Health Report 2007, el objetivo de la salud pública global es perseguido como elemento de la seguridad internacional .

El tercer nudo afrontado por el Papa es el de la pobreza de los niños, individuados como las víctimas más vulnerables, porque son aquellos que en mayor número se encuentran entre las personas que conforman el estrato de la llamada pobreza absoluta. Preocuparse de los niños y niñas, es preocuparse por el futuro; mirar la pobreza desde la perspectiva de los niños lleva a considerar prioritarios objetivos como la salvaguardia del medioambiente, la educación, el acceso a las vacunas y a los cuidados médicos, el acceso al agua potable, la educación y cuidado de las madres, y sobre todo las relaciones al interior de las familias y de las comunidades. Todo lo que debilita la familia produce daños que se descargan sobre los niños; donde no se promueve la dignidad de la mujer y de la madre, también se lesiona la dignidad de los niños y niñas.

Un cuarto aspecto o nudo afrontado se refiere a la relación existente entre desarme y desarrollo: también éste pletórico de implicaciones morales. el Santo Padre había ya subrayado en precedencia que «los ingentes recursos materiales y humanos empleados en gastos militares y en armamentos se sustraen a los proyectos de desarrollo de los pueblos, especialmente de los más pobres y necesitados de ayuda. Y esto va contra lo que afirma la misma Carta de las Naciones Unidas, que empeña a la Comunidad internacional, y a los Estados en particular, a "promover el establecimiento y mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales con la menor desviación posible de los recursos humanos y económicos del mundo hacia los armamentos" (art. 26)» . El Santo Padre invita a los Estados a hacer una sincera autocrítica. Reclamo más que razonable y fundamentado, porque el gasto militar mundial del 2007 ha sido de 1,339 billones de dólares, el 6% superior al gasto del 2006 (1,204 billones de dólares) y del 45% con respecto a la década 1998 - 2007. el gasto corresponde al 2.5% del PIB mundial y a 202 dólares per cápita de la población mundial. «Este estado de cosas -señala el Pontífice - en vez de facilitar, entorpece seriamente la consecución de los grandes objetivos de desarrollo de la comunidad internacional. Además, un incremento excesivo del gasto militar corre el riesgo de acelerar la carrera de armamentos, que provoca bolsas de subdesarrollo y de desesperación, transformándose así, paradójicamente, en factor de inestabilidad, tensión y conflictos».

El último aspecto señalado por el Santo Padre es el que se refiere a la actual crisis alimentaria, crisis sobre la que se había ya pronunciado en diversas circunstancias . Esta crisis se caracteriza no por la insuficiencia de alimentos, sino por la falta de un entramado de instituciones políticas y económicas capaces de afrontar las necesidades y las emergencias, Todo esto consiente al Papa de llamar la atención sobre el tema de las desigualdades crecientes, como dato que desgraciadamente caracteriza la situación actual de pobreza. Todos los datos sobre la evolución de la pobreza relativa en las últimas décadas, en efecto, indican un aumento de la desigualdad entre ricos y pobres. Entre las causas principales de este fenómeno se encuentran, sin duda, el cambio tecnológico, cuyos beneficios se concentran en el nivel más alto de la distribución del rédito y la dinámica de los precios de los productos industriales, que crecen más rápidamente que los precios de los bienes y servicios producidos por los países más pobres, tales como materias primas y productos agrícolas, «resulta así -afirma el Mensaje- que la mayor parte de la población de los países más pobres sufre una doble marginación, beneficios más bajos y precios más altos».

La segunda parte del documento pontificio se detiene sobre el tema de la lucha contra la pobreza y la solidaridad global y ocupa los números del 8 al 13. se trata de una parte muy significativa, porque contiene estimulantes reflexiones y propuestas sobre los temas de la globalización, el comercio internacional, las finanzas y la actual crisis financiera, y sobre la exigencia de una governance mundial bajo el signo de la solidaridad.

Son muy inspiradoras las puntualizaciones acerca de la globalización, con el reclamo a redescubrir la ley natural, es decir, el código ético compartido que permite dar sentido al compromiso común de construir la paz. La globalización, afirma el Papa, «abate ciertas barreras, pero esto no significa que no se puedan construir otras nuevas; acerca los pueblos, pero la proximidad en el espacio y en el tiempo no crea de suyo las condiciones para una comunión verdadera y una auténtica paz. La marginación de los pobres del planeta sólo puede encontrar instrumentos válidos de emancipación en la globalización si todo hombre se siente personalmente herido por las injusticias que hay en el mundo y por las violaciones de los derechos humanos vinculadas a ellas».

El n. 9 del Mensaje afronta los temas que se refieren al comercio internacional, con una atención privilegiada a los países pobres y a su rol marginal en los intercambios comerciales. La exclusión y la marginalización en el frente del comercio son obstáculos para el desarrollo económico de los países pobres y fuente de conflictos. Mientras los países industrializados tienden a conservar medidas protectivas, injustas y anacrónicas, a su favor, impidiendo con frecuencia el acceso de los productos de los países pobres a sus mercados, en los países en vías de desarrollo mismos, a causa de herencias culturales, se registran notables dificultades para vincularse en red, para desarrollar una cultura de la cooperación, para operar no sólo para el consumo o para el mercado local. Sobre estos temas la Comunidad internacional todavía no ha tomado acto plenamente de la distinción entre asistencia y desarrollo.

El n. 10 ofrece una reflexión sobre la función de las finanzas y sobre la crisis actual, fuente de difundida y creciente preocupación. Sobre estos temas recientemente ha intervenido también el Pontificio Consejo «Justicia y Paz» con una Nota sobre Finanzas y desarrollo, predispuesta con vistas a la Conferencia Internacional de Doha sobre la financiación para el desarrollo, y publicada por el Osservatore Romano, el 23 de noviembre de 2008. El Mensaje, además de denunciar la mentalidad que preside las actividades financieras, toda jugada sobre la autoreferencialidad y los plazos brevísimos, reclama la exigencia de un fuerte enraizamiento ético de la actividad financiera en la perspectiva del bien común. El Santo Padre nos dice que la reducción al corto plazo de los objetivos de los operadores financieros globales reduce la capacidad de las finanzas para desarrollar su importantísima función de puente entre el presente y el futuro, en apoyo de la creación de nuevas ocasiones de producción y de trabajo a largo plazo.

El n. 11 es particularmente significativo porque hace propuestas para reforzar la cooperación internacional. En primer lugar se indica la necesidad de un marco jurídico eficaz para la economía. Mercado sí, pero reglamentado por instituciones eficientes y participativas. En segundo lugar, la necesidad de invertir en la educación de las personas y desarrollar de manera integrada una específica cultura de la iniciativa. En tercer lugar, es necesario también prestar la atención debida a los problemas del rédito: en una economía moderna - se afirma - el valor de la riqueza depende en medida determinante de la capacidad presente y futura de crear rédito. La creación de valor es un vínculo ineludible del que se debe tener cuenta, si se quiere luchar contra la pobreza material de manera eficaz y duradera.

La perspectiva económico-cultural delineada por el Mensaje la encontramos expresada en el primer parágrafo del n. 12, donde se delinean el rol y la responsabilidad de tres actores: el mercado, el Estado y la sociedad civil. Se afirma «situar a los pobres en el primer puesto comporta que se les dé un espacio adecuado para una correcta lógica económica por parte de los agentes del mercado internacional, una correcta lógica política por parte de los responsables institucionales y una correcta lógica participativa capaz de valorizar la sociedad civil local e internacional». Se trata de un pasaje relevante, porque valora al máximo el rol de la sociedad civil. Esta parte se cierra en el n. 12, con una invitación a la governance del fenómeno de la globalización, sobre todo a través de una verdadera inclusión de las personas: los problemas del desarrollo, de las ayudas y de la cooperación internacional, con mucha frecuencia se resuelven sin implicar verdaderamente a las personas, sino sólo como cuestiones de predisposición de mecanismos, de puntualización de acuerdos tarifarios, de la acreditación de financia-mientos anónimos, mientras que, por el contrario, la lucha contra la pobreza tiene necesidad de hombres y mujeres que vivan con profundidad la fraternidad, que sepan acompañar a las personas, familias y comunidades en itinerarios de auténtico desarrollo humano. Es imposible ayudar a los pobres si se les ve sólo como parte de un balance de costos y beneficios, como números, y al final de cuentas como problemas. Para ayudar realmente a los pobres es necesario conocerlos, y amarlos, porque de esta manera ellos se sienten personas dignas de respeto, sujetos y no objetos. Si por el contrario el pobre no se siente estimado, no sólo no sale de la pobreza, sino que tiende a aprovecharse de quien quiere "ayudarlo".

Los nn. 14 y 15 constituyen la parte conclusiva del Mensaje de Benedicto XVI. En el mundo global es cada vez más evidente que la paz se construye si crecen todos: las distorsiones de sistemas injustos, antes o después, pasan la cuenta a todos. Con una afirmación muy eficaz, el Santo Padre afirma que «únicamente la necedad puede inducir a construir una casa dorada, pero rodeada del desierto o la degradación». La globalización por sí sola es incapaz de construir la paz; más aún, en muchos casos produce divisiones y conflictos. La globalización revela más bien una necesidad: la de ser orientada hacia un objetivo plenamente humano de profunda solidaridad para el bien de todos y de cada uno.

En este contexto se coloca la aportación de prudencia y sabiduría que nos llega de la doctrina social de la Iglesia. El Mensaje subraya que los principios de la doctrina social clarifican los vínculos entre pobreza y globalización y orientan la acción hacia la construcción de la paz. Entre ellos es el caso de recordar de manera particular el «amor preferencial por los pobres» , entendido como primacía de la caridad a imitación de Cristo, testimoniado por toda la tradición cristiana, comenzando por el testimonio de la Iglesia primitiva (cf. Act 4,32-36; 1Cor 16,1; 2Cor 8-9; Gal 2,10). Lo que resulta particularmente interesante es la originalidad del acercamiento a la globalización establecido por la doctrina social: ella capta el alargamiento de la cuestión social a la globalidad, no sólo como una extensión cuantitativa, sino más bien como una urgencia de profundización cualitativa sobre el hombre y sobre las necesidades de la familia humana. Por esto, la Iglesia está interesada en los actuales fenómenos de globalización y en su incidencia sobre las pobrezas humanas e indica los aspectos nuevos, no sólo en extensión, sino también en profundidad, de la actual cuestión social, que es la cuestión del hombre y la cuestión de su relación con Dios. En esta perspectiva, el Santo Padre invita a la comunidad católica a no dejar de ofrecer su apoyo. Y, haciéndome eco de esta invitación, deseo animar a todos los integrantes de Manos Unidas a seguir esforzándose, cada vez con mayor pasión, por testimoniar la caridad de Cristo con acciones inspiradas en el Evangelio e iluminadas por los principios de la doctrina social de la Iglesia. Sé que en ocasiones lo que hacen les puede parecer tan poco, o como decía Madre Teresa, «menos que una gota en el océano. Pero si la gota le faltase, el océano carecería de algo». Por eso hoy, como hace 50 años, Manos Unidas no debe dejar de aportar su "gota", que unida a tantas otras "gotas" hará crecer ese océano inmenso de caridad, capaz de hacer que los desiertos de la pobreza, del hambre y de la sed, del abandono, de la soledad, del amor quebrantado, y sobre todo de la oscuridad de Dios , se conviertan en vergeles donde vuelva a florecer la vida.

Muchas gracias.

Cardenal Renato Raffaele Martino

Presidente del Pontificio Consejo «Justicia y Paz» y del Pontifico Consejo para la

Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes


EL CARDENAL ROUCO ABRE LA CAUSA DE CANONIZACIÓN DE UN MATRIMONIO DEL OPUS DEI

MADRID (OP-POD) El Cardenal Arzobispo de Madrid presidió la sesión de apertura de la causa de canonización del matrimonio formado por los siervos de Dios Paquita Domínguez Susín y Tomás Alvira Alvira, ambos fieles de la Prelatura del Opus Dei. Ante los ocho hijos vivos del matrimonio, monseñor Rouco Varela destacó “la necesidad de que el evangelio de la familia sea proclamado y testificado” y se refirió al matrimonio Alvira como “un ejemplo de este testimonio en el siglo XX”. El cardenal Rouco recordó que Juan Pablo II, marcó como uno de los objetivos, ante el nuevo milenio, el estudio de la santidad de los matrimonios cristianos y dijo que “es muy necesario el testimonio cristiano desde la familia”.

Tomás Alvira y Paquita Domínguez se incorporaron al Opus Dei en 1947 y 1952, respectivamente, y desarrollaron su vida profesional en Aragón y Madrid. Él fue catedrático de Ciencias Naturales e investigador del CSIC y ella fue maestra nacional. Fieles al espíritu del Opus Dei, transmitieron a sus hijos y a otras muchas personas un ejemplo de vida cristiana, e hicieron de su casa “un hogar luminoso y alegre”, con palabras de San Josemaría Escrivá.

El postulador de la Causa, José Carlos Martín de la Hoz, señaló que “la Iglesia nos pide ahora que demostremos que sus vidas en la Prelatura del Opus Dei, durante tantos años, fueron verdaderamente heroicas”. Anoche quedó constituido el tribunal que reunirá las pruebas necesarias para “determinar si pueden ser considerados como ejemplo de vida y como intercesores para todos los cristianos”, dijo el postulador.

Hasta el momento se han realizado dos beatificaciones de matrimonios: la de Luis y María Beltrame Quattrocchi (2001) y la de los padres de Santa Teresita del Niño Jesús, Louis Martin y Zélie Guérin, en 2008. Actualmente, y debido al impulso de Juan Pablo II, son varios los procesos de canonización de matrimonios que se están instruyendo en diversas diócesis, como los de Manuel Casesnoves y Adela Soldevila, en Valencia; Fernando Crespo y María de Miguel, en León, y el matrimonio Balmori, en México.

Con el acto celebrado continúa la fase instructora diocesana que comenzó el 14 de febrero de 2008 cuando el cardenal de Madrid concedió el Decreto de fama de santidad y favores de los siervos de Dios. En su momento, este proceso instruido en la Archidiócesis de Madrid llegará a la Congregación para las Causas de los Santos de Roma y la Santa Sede decidirá si está suficientemente probada la santidad de estos siervos de Dios.


ENCUENTRO EUROPEO DE ENCUENTRO MATRIMONIAL

MADRID (BETANIA, Por Julia Merodio).- El sábado día 14 de Febrero, a las 6 de la tarde, tuvo lugar el acto de clausura: del Encuentro Europeo, promovido por Encuentro Matrimonial, con una eucaristía que tuvo lugar en el colegio de S. José de Cluny en Pozuelo. El encuentro reunió a personas de 11 países, representando a cada país un matrimonio y un sacerdote; todos trabajando con un único fin: apostar por la familia, mejorar la familia y hacer cuanto sea posible porque las familias vivan su amor de tal manera que las lleve a ser felices.

La Eucaristía presidida por el Cardenal Rouco Varela y concelebrada por un amplio número de sacerdotes pertenecientes a Encuentro Matrimonial fue, toda ella, un signo de unión y entrega de cuantos hemos optado por seguir esta senda.

Al terminar la Eucaristía Ángel, sacerdote que estuvo en toda la celebración con el Cardenal, al darle las gracias por su presencia y su cercanía dijo que, esta era la manera de caminar en Encuentro Matrimonial; cuyos miembros, como Jesús nos brinda en el evangelio, salen a todos los caminos a buscar a esos matrimonios que no viven en el amor y todo ello, con una única arma, la que reporta nuestra manera de vivir y abiertos a la misión de la Iglesia. Porque en Encuentro, donde se juntan matrimonios, sacerdotes y personas de vida consagrada, para trabajarse cada uno en particular, se ve la vida renovada y se comprueba como ningún sacramento quita tiempo a la vida; al contrario dan vida al tiempo entregando la vida para hacer felices a los demás. La eucaristía fue cantada por un coro de Encuentro y otro montón de personas estaban encargadas de distintas funciones. ¡Es admirable ver lo que puede la Iglesia cuando todos trabajamos a una!


"ALFA Y OMEGA" PREMIA A PELÍCULAS QUE DEFIENDEN LA CULTURA DELA VIDA

Entre ellas "Juno"; "Bella"; "4 meses, 3 semanas, 2 días"; "La escafandra y la mariposa"

MADRID, (ZENIT.org).- La edición de los premios de cine "Alfa y Omega", semanario de la arquidiócesis de Madrid, distribuido por el diario ABC, ha servido para constatar la producción de grandes obras cinematográficas en defensa de la vida. "Al menos cinco películas a favor de la vida se estrenaron en 2008: Juno; Bella; 4 meses, 3 semanas, 2 días; La escafandra y la mariposa; y The Princess of Nebraska. Cuatro de ellas relativas al drama del aborto y una, a la cuestión de la eutanasia", constata el semanario. El director del semanario, Miguel Ángel Velasco, ha aclarado: "Frente a la tendencia a premiar películas que representan la 'cultura de la muerte', se ha querido premiar otras que, de una forma u otra, defienden la 'cultura de la vida'".

El semanario, al presentar los premios, ha añadido: "En un momento en que la dignidad de los seres humanos más débiles es impunemente atropellada por legisladores y políticos de numerosos países civilizados, parecen emerger películas contracorriente que celebran el valor positivo de la vida, aún en circunstancias de extremo dolor..." "Y no son películas militantes, discursivas o reaccionarias, ni están dirigidas por líderes pro-vida. Son historias humanas sinceras y conmovedoras, que testimonian con sencillez la alegría de vivir", aclara "Alfa y Omega".

"El año 2008 también nos ha dejado películas que se han acercado con una mirada esperanzada a los conflictos internacionales más preocupantes --sigue diciendo la publicación--: Israel, Palestina, Afganistán... son tratados con inteligencia en títulos como Oh, Jerusalén o Cometas en el cielo, películas que anteponen y prefieren lo que une a los hombres por encima de lo que les separa". Por otra parte, "cintas como En el valle de Elah critican las nuevas formas de guerra y de intervención militar, alejadas de códigos nobles y principios morales, y otras como La ola nos alertan de las tentaciones populistas y autoritarias que pueden florecer fácilmente en el Occidente sumido en una crisis moral, económica y cultural". "Tampoco falta la mirada crítica y, a la vez, luminosa y optimista de cintas de animación como Wall-E o Horton", añade el semanario.

Juan Orellana, crítico cinematográfico y miembro del jurado, explica que, de este modo, "se confirma buena salud del cine independiente norteamericano (como Juno), del cine alemán (como Die Welle) y del cine de animación". Existe hoy una interesante oferta de cine familiar, "muy rica y variada", sigue diciendo el experto. En 2008, varias películas defendieron la vida de forma novedosa y original». También hay otras (como La Escafandra y la mariposa) que han sabido captar "la gravedad del momento histórico" en que nos encontramos, y que ofrecen una respuesta de "esperanza y superación".

Por su parte, monseñor César Franco, obispo auxiliar de Madrid, que presidió el jurado, ha alabado el buen cine, las buenas películas, "obras del espíritu humano que abordan la cuestión humana". "Hay dos formas de hacer cine, igual que hay dos formas de vivir": una, "abierta a los valores de la persona", y otra, cerrada. "Mientras el hombre sea hombre, habrá obras geniales en todos los campos. La condición humana dará lugar a obras de arte», porque «el hombre está llamado a la belleza".

Ver cine puede ser "una catarsis", que hace "ir a lo más hondo de la belleza humana", concluye el prelado.

Presentamos la lista de las cintas premiadas por "Alfa y Omega".

- MEJOR PELÍCULA Y MEJOR GUIÓN:

Juno, de Jason Reitman y guión de Diablo Cody

- MEJOR DIRECTOR Y MEJOR PELÍCULA A FAVOR DE LA VIDA:

La escafandra y la mariposa, de Julian Schnabel

- MEJOR ACTOR PRINCIPAL:

Tommy Lee Jones, por En el valle de Elah

- MEJOR ACTOR DE REPARTO:

Ciarán Hinds, por Un gran día para ellas

- MEJOR ACTOR PRINCIPAL:

Tammy Blanchard, por Bella

- MEJOR ACTRIZ DE REPARTO

Patricia Clarkson, por Lars y una chica de verdad

- MEJOR FOTOGRAFÍA:

Rogier Stoffers y Sergey Trofimov, por Mongol

- MEJOR PELÍCULA SOBRE EL HECHO CRISTIANO:

Guadalupe, de Santiago Parra

- MEJOR BANDA SONORA:

Alberto Iglesias, por Cometas en el cielo

- MEJOR PELÍCULA FAMILIAR:

Horton, de Jimmy Hayward y Steve Martino

- MEJOR DRAMA HISTÓRICO:

Oh, Jerusalén, de Chris Kraus

- MEJOR PELÍCULA DE TEMA EDUCATIVO:

La ola, de Dennis Gansel

- MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN:

Wall-E, de Andrew Stanton