VI Domingo del Tiempo Ordinario
15 de febrero de 2009

Plegarias

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 30, 3-4

Sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que eres mi roca y mi baluarte, por tu nombre dirígeme y guíame.

ACTO PENITENCIAL

Señor, tu que limpiaste al leproso, limpia todos mis pecados de insolidaridad con mis hermanos enfermos.

Señor Ten Piedad

Señor, tú que calmaste el hambre de alma y cuerpo de muchos con la multiplicación de los panes y los peces, disculpa nuestras faltas de atención ante el problema mundial del hambre

Cristo Ten Piedad

Señor, tu que has sentido lastima y especial ternura por aquellos que sufren, olvida nuestra capacidad para olvidar nuestras obligaciones de atención a todos los hermanos que lo necesitan.

Señor Ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Señor, tú que te complaces en habitar en los limpios y sinceros de corazón, concédenos vivir de tal modo la vida de la gracia para que merezcamos tenerte siempre con nosotros.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, estas ofrendas que tu antes nos has procurado en la maravilla de tu creación, las cuales ahora se transformen, por la fuerza del Espíritu, en viático de vida eterna.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor nuestro Dios

 

Jesús, enséñanos a no amarnos sólo a nosotros mismos.

A no contentarnos con amar a los nuestros,

Con amar a los que nos aman.

Jesús, enséñanos a pensar, también, en los demás,

A amar, primeramente a los que no son amados.

Jesús, que nos duela el dolor del hermano,

Su enfermedad, su hambre.

 

Jesús, abre los ojos de nuestro corazón,

Hay personas y familias,

Que lejos y cerca de nosotros,

Mueren de hambre, hambre de pan y de soledad,

Están tristes y no sonríen,

Nadie merece morir de hambre,

Nadie merece morir de frío,

Nadie merece sufrir por el egoísmo nuestro,

Nadie merece estar enfermo y no recibir visitas de amor

Que se haga realidad que el pan de la eucaristía se parte; Jesús,

Que se parte generosamente.

 

Jesús no permitas que seamos felices a solas.

Haznos cercanos a los que nos rodean

Y que en solidaridad aportemos nuestra vida,

A transformar nuestro mundo con amor y ternura.

Y con quienes en su vida vivieron en libertad y justicia, luchando por los más

necesitados, partiendo el pan con todos; cantamos sin cesar:

SANTO, SANTO, SANTO

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Sal 77, 29-30

Comieron y se hartaron, así el Señor satisfizo su avidez

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios Padre Nuestro mantén tu mano tendida para con nosotros, tus hijos, de modos que estos sacramentos que celebramos y recibimos nos sirvan para la vida eterna.

Por Jesucristo Nuestro Señor