EL MENSAJE DEL PAPA PARA CUARESMA

PORTAVOZ VATICANO: LA MUERTE DE ELUANA ENGLARO NO ES LA ÚLTIMA PALABRA

UNA EXPOSICIÓN PERMITE REVIVIR LA HISTORIA DELA CIUDAD DEL VATICANO

EL DISCURSO DEL CARDENAL BERTONE "UNA LUZ GRANDE" PARA ESPAÑA

JUAN PABLO II PERFILÓ UNA TEOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN

POR QUÉ MUCHOS JÓVENES NO OYEN HOY LA LLAMADA DE JESÚS

ESTADOS UNIDOS: LA IGLESIA CONTRA EL GASTO DE IMPUESTOS EN ABORTOS

CÁRITAS APOYA A LAS VÍCTIMAS DE DARFUR Y DE LA VIOLENCIA RELIGIOSA EN LA INDIA


EL MENSAJE DEL PAPA PARA CUARESMA

MADRID (BETANIA) Aunque publicado el 11 de diciembre pasado, nos ha parecido de alto interés publicar ahora, cuando estamos en la cercanía de la cuaresma el mensaje de Benedicto XVI para ese tiempo de gracia y conversión.

TEXTO ÍNTEGRO

¡Queridos hermanos y hermanas!

Al comenzar la Cuaresma, un tiempo que constituye un camino de preparación espiritual más intenso, la Liturgia nos vuelve a proponer tres prácticas penitenciales a las que la tradición bíblica cristiana confiere un gran valor − la oración, el ayuno y la limosna − para disponernos a celebrar mejor la Pascua y, de este modo, hacer experiencia del poder de Dios que, como escucharemos en la Vigilia pascual, “ahuyenta los pecados, lava las culpas, devuelve la inocencia a los caídos, la alegría a los tristes, expulsa el odio, trae la concordia, doblega a los poderosos” (Pregón pascual). En mi acostumbrado Mensaje cuaresmal, este año deseo detenerme a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. En efecto, la Cuaresma nos recuerda los cuarenta días de ayuno que el Señor vivió en el desierto antes de emprender su misión pública. Leemos en el Evangelio: “Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno durante cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre” (Mt 4,1-2). Al igual que Moisés antes de recibir las Tablas de la Ley (cfr. Ex 34, 8), o que Elías antes de encontrar al Señor en el monte Horeb (cfr. 1R 19,8), Jesús orando y ayunando se preparó a su misión, cuyo inicio fue un duro enfrentamiento con el tentador.

Podemos preguntarnos qué valor y qué sentido tiene para nosotros, los cristianos, privarnos de algo que en sí mismo sería bueno y útil para nuestro sustento. Las Sagradas Escrituras y toda la tradición cristiana enseñan que el ayuno es una gran ayuda para evitar el pecado y todo lo que induce a él. Por esto, en la historia de la salvación encontramos en más de una ocasión la invitación a ayunar. Ya en las primeras páginas de la Sagrada Escritura el Señor impone al hombre que se abstenga de consumir el fruto prohibido: “De cualquier árbol del jardín puedes comer, mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás, porque el día que comieres de él, morirás sin remedio” (Gn 2, 16-17). Comentando la orden divina, San Basilio observa que “el ayuno ya existía en el paraíso”, y “la primera orden en este sentido fue dada a Adán”. Por lo tanto, concluye: “El ‘no debes comer’ es, pues, la ley del ayuno y de la abstinencia” (cfr. Sermo de jejunio: PG 31, 163, 98). Puesto que el pecado y sus consecuencias nos oprimen a todos, el ayuno se nos ofrece como un medio para recuperar la amistad con el Señor. Es lo que hizo Esdras antes de su viaje de vuelta desde el exilio a la Tierra Prometida, invitando al pueblo reunido a ayunar “para humillarnos − dijo − delante de nuestro Dios” (8,21). El Todopoderoso escuchó su oración y aseguró su favor y su protección. Lo mismo hicieron los habitantes de Nínive que, sensibles al llamamiento de Jonás a que se arrepintieran, proclamaron, como testimonio de su sinceridad, un ayuno diciendo: “A ver si Dios se arrepiente y se compadece, se aplaca el ardor de su ira y no perecemos” (3,9). También en esa ocasión Dios vio sus obras y les perdonó.

En el Nuevo Testamento, Jesús indica la razón profunda del ayuno, estigmatizando la actitud de los fariseos, que observaban escrupulosamente las prescripciones que imponía la ley, pero su corazón estaba lejos de Dios. El verdadero ayuno, repite en otra ocasión el divino Maestro, consiste más bien en cumplir la voluntad del Padre celestial, que “ve en lo secreto y te recompensará” (Mt 6,18). Él mismo nos da ejemplo al responder a Satanás, al término de los 40 días pasados en el desierto, que “no solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4). El verdadero ayuno, por consiguiente, tiene como finalidad comer el “alimento verdadero”, que es hacer la voluntad del Padre (cfr. Jn 4,34). Si, por lo tanto, Adán desobedeció la orden del Señor de “no comer del árbol de la ciencia del bien y del mal”, con el ayuno el creyente desea someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia.

La práctica del ayuno está muy presente en la primera comunidad cristiana (cfr. Hch 13,3; 14,22; 2Co 6,5). También los Padres de la Iglesia hablan de la fuerza del ayuno, capaz de frenar el pecado, reprimir los deseos del “viejo Adán” y abrir en el corazón del creyente el camino hacia Dios. El ayuno es, además, una práctica recurrente y recomendada por los santos de todas las épocas. Escribe San Pedro Crisólogo: “El ayuno es el alma de la oración, y la misericordia es la vida del ayuno. Por tanto, quien ora, que ayune; quien ayuna, que se compadezca; que preste oídos a quien le suplica aquel que, al suplicar, desea que se le oiga, pues Dios presta oído a quien no cierra los suyos al que le súplica” (Sermo 43: PL 52, 320, 332).

En nuestros días, parece que la práctica del ayuno ha perdido un poco su valor espiritual y ha adquirido más bien, en una cultura marcada por la búsqueda del bienestar material, el valor de una medida terapéutica para el cuidado del propio cuerpo. Está claro que ayunar es bueno para el bienestar físico, pero para los creyentes es, en primer lugar, una “terapia” para curar todo lo que les impide conformarse a la voluntad de Dios. En la Constitución apostólica Paenitemini de 1966, el Siervo de Dios Pablo VI identificaba la necesidad de colocar el ayuno en el contexto de la llamada a todo cristiano a no “vivir para sí mismo, sino para aquél que lo amó y se entregó por él y a vivir también para los hermanos” (cfr. Cap. I). La Cuaresma podría ser una buena ocasión para retomar las normas contenidas en la citada Constitución apostólica, valorizando el significado auténtico y perenne de esta antigua práctica penitencial, que puede ayudarnos a mortificar nuestro egoísmo y a abrir el corazón al amor de Dios y del prójimo, primer y sumo mandamiento de la nueva ley y compendio de todo el Evangelio (cfr. Mt 22,34-40).

La práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a acrecer la intimidad con el Señor. San Agustín, que conocía bien sus propias inclinaciones negativas y las definía “retorcidísima y enredadísima complicación de nudos” (Confesiones, II, 10.18), en su tratado La utilidad del ayuno, escribía: “Yo sufro, es verdad, para que Él me perdone; yo me castigo para que Él me socorra, para que yo sea agradable a sus ojos, para gustar su dulzura” (Sermo 400, 3, 3: PL 40, 708). Privarse del alimento material que nutre el cuerpo facilita una disposición interior a escuchar a Cristo y a nutrirse de su palabra de salvación. Con el ayuno y la oración Le permitimos que venga a saciar el hambre más profunda que experimentamos en lo íntimo de nuestro corazón: el hambre y la sed de Dios.

Al mismo tiempo, el ayuno nos ayuda a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermanos. En su Primera carta San Juan nos pone en guardia: “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (3,17). Ayunar por voluntad propia nos ayuda a cultivar el estilo del Buen Samaritano, que se inclina y socorre al hermano que sufre (cfr. Enc. Deus caritas est, 15). Al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño. Precisamente para mantener viva esta actitud de acogida y atención hacia los hermanos, animo a las parroquias y demás comunidades a intensificar durante la Cuaresma la práctica del ayuno personal y comunitario, cuidando asimismo la escucha de la Palabra de Dios, la oración y la limosna. Este fue, desde el principio, el estilo de la comunidad cristiana, en la que se hacían colectas especiales (cfr. 2Co 8-9; Rm 15, 25-27), y se invitaba a los fieles a dar a los pobres lo que, gracias al ayuno, se había recogido (cfr. Didascalia Ap., V, 20,18). También hoy hay que redescubrir esta práctica y promoverla, especialmente durante el tiempo litúrgico cuaresmal.

Lo que he dicho muestra con gran claridad que el ayuno representa una práctica ascética importante, un arma espiritual para luchar contra cualquier posible apego desordenado a nosotros mismos. Privarnos por voluntad propia del placer del alimento y de otros bienes materiales, ayuda al discípulo de Cristo a controlar los apetitos de la naturaleza debilitada por el pecado original, cuyos efectos negativos afectan a toda la personalidad humana. Oportunamente, un antiguo himno litúrgico cuaresmal exhorta: “Utamur ergo parcius, / verbis, cibis et potibus, / somno, iocis et arctius / perstemus in custodia – Usemos de manera más sobria las palabras, los alimentos y bebidas, el sueño y los juegos, y permanezcamos vigilantes, con mayor atención”.

Queridos hermanos y hermanas, bien mirado el ayuno tiene como último fin ayudarnos a cada uno de nosotros, como escribía el Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II, a hacer don total de uno mismo a Dios (cfr. Enc. Veritatis Splendor, 21). Por lo tanto, que en cada familia y comunidad cristiana se valore la Cuaresma para alejar todo lo que distrae el espíritu y para intensificar lo que alimenta el alma y la abre al amor de Dios y del prójimo. Pienso, especialmente, en un mayor empeño en la oración, en la lectio divina, en el Sacramento de la Reconciliación y en la activa participación en la Eucaristía, sobre todo en la Santa Misa dominical. Con esta disposición interior entremos en el clima penitencial de la Cuaresma. Que nos acompañe la Beata Virgen María, Causa nostrae laetitiae, y nos sostenga en el esfuerzo por liberar nuestro corazón de la esclavitud del pecado para que se convierta cada vez más en “tabernáculo viviente de Dios”. Con este deseo, asegurando mis oraciones para que cada creyente y cada comunidad eclesial recorra un provechoso itinerario cuaresmal, os imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.


PORTAVOZ VATICANO: LA MUERTE DE ELUANA ENGLARO NO ES LA ÚLTIMA PALABRA

Pide que sea motivo de reflexión sobre el valor de la vida humana

ROMA, (ZENIT.org).- La muerte de Eluana Englaro, la mujer italiana de 38 años, en estado vegetativo desde hace 17, fallecida en la noche de este lunes no tiene la última palabra, asegura el portavoz vaticano. El padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, ha comentado el desenlace terreno de esta frágil vida, que tuvo lugar, mientras en el Senado de Italia se debatía un proyecto de ley para prohibir la suspensión de la nutrición e hidratación que mantenía a la joven a con vida. El sacerdote ha recordado a Eluana como "una persona a la que hemos querido mucho y que en los últimos meses se ha convertido en parte de nuestra vida''.

"Ahora, que Eluana está en la paz, esperamos que su caso, después de tantas discusiones, sea motivo para todos de una reflexión serena y de búsqueda responsable de los mejores caminos para acompañar a las personas más débiles, con amor y cuidadosa atención, con el debido respeto del derecho a la vida", afirma en una nota difundida a través de Radio Vaticano.

Citando las palabras que Benedicto XVI pronunció durante el Ángelus de este domingo, su portavoz mencionó especialmente a las personas que "no pueden valerse por sí mismas, sino que dependen totalmente de los demás". "La muerte de Eluana nos deja necesariamente una sombra de tristeza por las circunstancias en las que ha tenido lugar", reconoce el padre Lombardi. "Pero la muerte física no es nunca para el cristiano la última palabra. Por tanto, en nombre de Eluana, seguiremos buscando los caminos más eficaces para servir a la vida", concluye. La muerte de Eluana tuvo lugar cuando cumplía el tercer día sin alimentos ni hidratación en la clínica "La Quiete" de la ciudad de Údine.

Los obispos italianos habían pedido repetidas veces que se le mantuviera en vida, pues no dependía de máquinas para vivir, sino únicamente del suministro de alimentación e hidratación. Al hacerse pública la noticia de su muerte, la Conferencia Episcopal Italiana publicaba un comunicado para manifestar su "grandísimo dolor" y expresar la esperanza de que su muerte una "a quienes creen en la dignidad de la persona y el valor inviolable de la vida, sobre todo cuando es indefensa". "Dirigimos un llamamiento a todos para que no desfallezca esta pasión por la vida humana, desde su concepción hasta su ocaso natural", concluyen los prelados italianos.


UNA EXPOSICIÓN PERMITE REVIVIR LA HISTORIA DE LA CIUDAD DEL VATICANO

Conmemora los 80 años del la firma de los Pactos Lateranenses

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org Por Carmen Elena Villa).- Una gran maqueta tridimensional de la Ciudad del Vaticano hecha en madera, con todos sus edificios reproducidos abre la exposición "Ochenta años del Estado Vaticano", que se inaugurará el próximo miércoles en el corredor Carlo Magno, junto a la plaza de San Pedro. "La muestra presenta la parte histórica, del tratado Lateranense, que ha dado inicio a la vida y luego a la constitución del Estado del Vaticano, cómo fue pensado por Pío XI y construido en los años siguientes", explica a ZENIT el obispo Renato Boccardo, secretario de la Gobernación del Estado Vaticano, entidad que ha promovido la exposición. Monseñor Boccardo definió la exposición "como un álbum fotográfico o una ventana que se abre sobre la vida cotidiana de este pequeño estado simbólico, pero que asegura a la Santa Sede la libertad necesaria para ejercer su misión".

La primera sección muestra cómo era el Vaticano antes del 11 de febrero de 1929, fecha en la que se firmaron los pactos lateranenses. Parte de algunas imágenes de los siglos XVI y XVII y muestra las modificaciones urbanísticas y topográficas que tuvo la ciudad durante los siglos sucesivos. Se exponen planos y fotos inéditas, provenientes de la Biblioteca Apostólica, de la Fábrica San Pedro y de la Gobernación del Vaticano. La sala siguiente está dedicada al Papa Pío XI, quien era el pontífice en el momento de la firma de los Pactos Lateranenses. Expone algunos de sus objetos personales, como su mitra, un retrato inédito y numerosos documentos de su pontificado.

Luego los visitantes pueden ver la mesa donde fueron firmados los pactos lateranenses, negociados con el rey de Italia Víctor Manuel III. Allí se reconoció la independencia y soberanía de la Santa Sede, se creó el Estado de la Ciudad del Vaticano y se definieron las relaciones civiles y religiosas entre el Gobierno y la Iglesia en Italia. Se expone también el texto original del Tratado, el cual se conserva normalmente en el Archivo Secreto Vaticano. También se muestran otros documentos sobre los lugares extra territoriales establecidos en el acuerdo.

El núcleo central de la muestra está dedicado al nacimiento del nuevo estado. Se pueden ver así las nuevas construcciones que se hicieron a raíz de la firma de los pactos lateranenses: la gobernación, el tribunal, la estación ferroviaria, la radio (donde se exhibe el primer micrófono de Radio Vaticano), la posta, los museos, la academia de la ciencia entre otros. La última parte de la exposición está dedicada a los pontífices del Estado Vaticano, cada uno representado con su retrato proveniente de la colección de los Museos Vaticanos: Pío XI, Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Además hay una sala donde los asistentes pueden ver un vídeo documental sobre el nacimiento, la conformación e historia del Estado Vaticano. “Lo que nos importaba al pensar en esta muestra era hacer ver cómo el estado ha nacido, ha crecido y cómo funciona hoy", dijo monseñor Boccardo. La exhibición estará abierta hasta el 10 de mayo. En su preparación participó una comisión organizada por monseñor Boccardo, e integrada, entre otros, por monseñor Cesare Pasini, prefecto de la Biblioteca Apostólica Vaticana, Giovanni Maria Vian, director de L'Osservatore Romano y monseñor Antonio Filipazzi, de la Secretaría de Estado.

Los Pactos de Letrán o pactos lateranenses (11 de febrero de 1929). Se trata de "pactos" pues se trata de tres acuerdos: un pacto reconoce la independencia y soberanía de la Santa Sede y crea el Estado de la Ciudad del Vaticano; un concordato define las relaciones civiles y religiosas entre el gobierno y la iglesia en Italia --se resume en el lema "Iglesia libre en Estado libre"--; y, en tercer lugar, una convención financiera proporciona a la Santa Sede una compensación por las pérdidas sufridas en la anexión de los Estados Pontificios a Italia, en 1870. Los pactos fueron revisados en 1984, cuando era primer ministro el socialista Bettino Craxi.


EL DISCURSO DEL CARDENAL BERTONE "UNA LUZ GRANDE" PARA ESPAÑA

Según explica el cardenal Antonio Cañizares

TOLEDO, (ZENIT.org).- El nuevo prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la disciplina de los Sacramentos, el cardenal Antonio Cañizares Llovera, ha presentado la conferencia sobre derechos humanos que el cardenal Tarcisio Bertone pronunció en España como una "gran luz" para ese país. El purpurado, quien es todavía administrador apostólico de la archidiócesis primada de Toledo, recogió los frutos de la visita del secretario de Estado del Papa a ese país, del 4 al 5 de febrero, en la misa de este domingo en la que celebró el quincuagésimo aniversario de la fundación de "Manos Unidas". En su homilía, denunció las situaciones de injusticia que genera nuestra sociedad y constató que el discurso del cardenal Bertone en la Conferencia Episcopal "constituye para todos una luz grande para enderezar nuestros pasos, los de todos, en el momento presente y en los años venideros".

El purpurado insistió en la importancia de la visita pues el cardenal italiano es "el segundo en la Iglesia, colaborador inmediato y estrechísimo del Santo Padre, su principal portavoz y ejecutor de su ministerio junto a él". En el contexto de la celebración del sexagésimo aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos, el prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, aseguró que ha sido "un discurso válido para todos, que abre un gran horizonte de esperanza de una sociedad nueva, de una humanidad nueva, de una nueva civilización". Por eso, según recoge el servicio de información de la archidiócesis de Toledo, explicó que "constituye para todos una luz grande para enderezar nuestros pasos, los de todos, en el momento presente y en los años venideros".

Así pues, este discurso del cardenal Bertone, "que no podemos separar de sus diversos encuentros, dirigido a todos, como propuesta que no imposición a nadie ni condena de nadie, ofrece el sí de Dios al hombre que se nos da de manera irrevocable en Jesucristo". "Ahí está --siguió indicando-- el fundamento último de los derechos humanos fundamentales y universales, expresión de la verdad del hombre amado por Dios, cada uno, en su creación y redención. Ahí vuestros Obispos nos hemos visto confirmados en nuestras enseñanzas, porque lo único que pretendemos, haciéndonos todo para todos, sobre todo identificándonos con los débiles e indefensos, es mostrar, ofrecer, entregar y hacer participar el amor de Dios por el hombre, el Evangelio que no podemos callar". En su visita a España, el cardenal Bertone, invitado por el presidente de la Conferencia Episcopal Española, el cardenal Antonio María Rouco, fue recibido por los más altos representantes del Estado y de la vida política, incluyendo Su Majestad el Rey Juan Carlos I y el primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero.


JUAN PABLO II PERFILÓ UNA TEOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN

Presentado en Roma un libro sobre la relación entre la Iglesia y los medios

CIUDAD DEL VATICANO (ZENIT.org).- "El cristianismo está basado en la comunicación porque Jesucristo nos ha revelado el misterio del Padre, el Hijo y el plan de salvación". Con estas palabras presentó el cardenal Georges Marie Cottier el libro "Juan Pablo II: desarrollo de la teología de la comunicación". La edición en inglés original del volumen fue presentada por la Librería Editora Vaticana el pasado miércoles en las instalaciones de Radio Vaticano.

Sus autoras son Christine A. Mugridge, miembro del Vatican Press Corps, educadora, conferencista, máster en teología, religión institucional y comunicación social en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma y la hermana salesiana Marie Gannon, graduada en educación elemental, teología y ciencias educacionales. Actualmente es la superiora del convento de Nuestra Señora de las Nieves en el estado de Colorado en Estados Unidos.

El libro presenta en primer lugar al Señor Jesús como el máximo modelo de comunicador, el único y verdadero mediador y plenitud de la Revelación de Dios. Así sus autoras desarrollan una aproximación cristocéntrica a las comunicaciones, de acuerdo con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras.

El volumen también muestra la forma ejemplar de comunicar que tenía Juan Pablo II, entre otros aspectos por el contenido de su magisterio, su relación con los fieles, sus viajes y sus actividades pastorales. "Juan Pablo II era una presencia en sí mismo porque podía hablar también con los gestos, desarrollando así una teología de la comunicación", explica la hermana Marie en diálogo con ZENIT.

Igualmente el libro destaca la relación del recordado pontífice con los medios de comunicación: el objetivo es "verificar la presencia de la Teología de la comunicación, gradualmente desarrollada, culminada en la última carta apostólica de Juan Pablo II 'El rápido desarrollo', (publicada en enero de 2005), donde podemos encontrar un incalculable núcleo de esta teología de comunicaciones", dijo la hermana Marie durante la presentación del libro.

El libro hace un recorrido por los textos del magisterio pontificio que se refieren a los medios de comunicación a lo largo de la Historia. "El documento Inter Mirifica del Concilio Vaticano II ha pedido el desarrollo de una antropología de la comunicación. Hemos visto esta semilla de una posibilidad de desarrollo de una teología de la comunicación", aseguró la madre Marie.

"Como en los siglos pasados, la Iglesia estará a la vanguardia de las formas creativas y hermosas de comunicar la verdad. Ver esto como una 'teología de comunicación' es mirar las cosas con un ángulo nuevo e inspirador", dijo durante la presentación del libro la periodista británica Joanna Bogle, editora de la revista Voices, dirigida al apostolado laical.

Así, el libro muestra cómo la Iglesia puede ayudar a quienes quieren comunicarse para lograr una vida mejor en varios aspectos de su campo. Evidencia también cómo una buena comunicación conduce a la comunión. Otro de los temas claves que desarrollan sus autoras es el de la misión de los medios al servicio de la Iglesia en diálogo y solidaridad con la humanidad. "Lo hace tanto desde la perspectiva teológica, usando el Magisterio de la Iglesia antes, durante y después del Concilio Vaticano Segundo, que toca el tema de la comunicación y la excelencia en la comunicación", agrega la hermana Maire.

"Juan Pablo II, desarrollo de una teología de comunicación", está dirigido a quienes quieren mejorar sus habilidades para anunciar mejor el Evangelio, entender las teorías esenciales de comunicación o desarrollar un plan efectivo de relaciones públicas en su diócesis. También pretende dar una visión a los periodistas de medios seculares que quieran incorporar el sentido de la espiritualidad en su vida diaria, entender cómo usar los nuevos medios para una efectiva comunicación de la fe y crecer en sus propias habilidades de comunicación para un desarrollo interpersonal y organizacional.


POR QUÉ MUCHOS JÓVENES NO OYEN HOY LA LLAMADA DE JESÚS

Entrevista con Juan Carlos Martos, autor de un nuevo libro sobre la vocación

ROMA, (ZENIT.org. Por María de la Torre).- Jesús sigue llamando a hombres y mujeres a su seguimiento, como lo hizo hace dos mil años a orillas del lago Tiberiades. El problema es que muchos jóvenes hoy no saben escuchar esta llamada. Por este motivo se ha presentado en Roma el libro "Abrir el corazón. Animación vocacional en tiempos difíciles y formidables" ("Publicaciones Claretianas"). Se trata del último volumen del sacerdote Juan Carlos Martos, misionero de los hijos del Corazón Inmaculado de María (claretiano), presentado la semana pasada durante un encuentro organizado en el Instituto de Vida Consagrada "Claretianum" de Roma, en el que, entre otros, participó la hermana Enrica Rossana, religiosa salesiana y subsecretaria de la Congregación Vaticana para Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.

El autor explica a ZENIT los motivos que le han llevado a emprender la aventura de volver a proponer la vida consagrada en una sociedad que parece ir contra la corriente de esta propuesta. Un argumento al que le está dedicando la vida para que la pastoral vocacional vuelva a convertirse en corazón de la pastoral.

--¿Por qué publicar un libro sobre las vocaciones?

--Padre Juan Carlos Martos: Por dos razones. La primera y más fundamental es que en la Iglesia en occidente, y más concretamente en la Iglesia en España, donde yo trabajaba desde un comienzo, el tema de las vocaciones es uno de los problemas más serios que actualmente atravesamos, particularmente en mi congregación, misioneros claretianos. Esto me llevó a una serie de trabajos en España, en mi provincia con laicos, con seglares, con otras congregaciones a través también de la Conferencia Española de Religiosos (CONFER). Y en un determinado momento, "Publicaciones Claretianas" me pidió que por favor pasara a papel aquellas cosas que yo decía en mis intervenciones. Y este ha sido el origen sencillo de esta publicación, que no es novedosa en todas las cosas, pero que aporta su granito de arena en esta tarea de la renovación de la Pastoral Vocacional.

--¿A qué se refiere en el título del libro con "tiempos difíciles"?

--Padre Juan Carlos Martos: Tiempos difíciles quiere decir la situación que estamos viviendo actualmente a nivel social, también a nivel de Iglesia, de una cultura en la que Dios no es el referente último. Entonces cuando Dios no es lo más importante, Dios no es nada importante. En este sentido las grandes decisiones y las pequeñas decisiones que toma el hombre de hoy quedan al margen de Dios. Esta situación de cara al presente y al futuro pone a la Iglesia en clara dificultad. Dios está perdido del horizonte del hombre.

--¿Cuáles cree que son las causas actuales por las que los jóvenes no dan un "sí" al Señor? ¿Comodidad, egoísmo, miedo o simplemente es que no escuchan o no quieren escuchar esta llamada?

--Padre Juan Carlos Martos: Yo veo varias causas. La central, y me parece que es la más preocupante, sería el narcisismo. Es decir, actualmente la persona vive centrada en su yo. Lo único que esto produce es un fenómeno de sordera con relación a otras voces muy cercanas. Algunas de ellas que están llamando a sus puertas, pero están con una insensibilidad enorme para poder responder a otra llamadas que no sean las que nacen de su propia sensibilidad, de su propio deseo, de sus propias intuiciones, o de sus propios gustos. Yo creo que es este el narcisismo.

--¿Y hay alguna solución ante esta problemática?

--Padre Juan Carlos Martos: Sí, a mí me parece que el trabajo consiste en lo siguiente: tenemos que hacer lo posible para que un joven de nuestro tiempo, en lugar de hacerse la pregunta "¿qué voy a hacer yo con mi vida?", sea capaz de hacerle una pregunta a Dios: "Señor, ¿qué quieres tú que haga yo con mi vida?". Y para dar este salto, yo creo que es fundamental una experiencia de muchísima gratitud a Dios. Es decir, que le haya pasado algo que le deje enormemente agradecido a Dios. Ahí nace la pregunta: "Señor, ¿qué quieres Tú que haga yo por ti que tanto has hecho por mí?". A mí me parece que esta es la clave.

--¿A quienes va dirigido el libro?

--Padre Juan Carlos Martos: El libro va dirigido fundamentalmente a religiosos y sobre todo a religiosos pastoralistas, es decir, aquellos que están trabajando en cualquier ámbito de la pastoral. Porque hoy se da una convicción en la Iglesia: la pastoral vocacional o está anclada en la pastoral o sino queda marginada y desdibujada. Entonces va dirigido fundamentalmente a este campo. Desgraciadamente no está tan dirigido, como me hubiera gustado, por ejemplo, al mundo diocesano, o incluso a la pastoral familiar. Pero la demanda me la hicieron desde "Publicaciones Claretianas"... Un público dirigido fundamentalmente a la vida consagrada. Pero es perfectamente aplicable a cualquier ámbito.

--¿Qué se quiere ofrecer con este libro?

--Padre Juan Carlos Martos: Con este libro se quiere ofrecer como una pedagogía de acompañamiento vocacional. Y responder a preguntas como: "¿quién tiene que hacer la pastoral vocacional?" "¿Desde dónde se hace?" "¿A quién hay que dirigirla?" Fundamentalmente las preguntas son muy prácticas. Yo creo que se trata aportar un granito de arena para seguir creando cultura vocacional. Es decir, que el tema de la pastoral vocacional, no siga siendo como hasta ahora un poco Cenicienta dentro de la pastoral sino que ocupe cuanto antes el lugar que corresponde, que creo que es un lugar cordial, de corazón, de centro, porque es colocar a cualquier persona delante del Señor que llama. Esta es la pastoral vocacional.


ESTADOS UNIDOS: LA IGLESIA CONTRA EL GASTO DE IMPUESTOS EN ABORTOS

El cardenal Rigali urge al Congreso a proteger las actuales leyes pro vida

WASHINGTON, (ZENIT.org).- Estados Unidos tiene algunas políticas "basadas en el sentido común", apoyadas tanto por personas pro vida como partidarias del aborto, por lo que un representante de la Conferencia Episcopal de este país urge al Congreso a preservarlas. Este llamamiento se hizo el 5 de febrero, en una carta escrita por el cardenal Justin Rigali, presidente de la Comisión Episcopal de Actividades Pro Vida. Así mismo la Iglesia ha iniciado una campaña contra el cambio de leyes en esta materia. El cardenal Rigali indicó que uno de los primeros asuntos a tratar en la actual sesión parlamentaria es examinar las disposiciones necesarias para mantener la financiación a los programas federales, y en este proceso el obispo advirtió contra la posible remoción de las cláusulas antiaborto.

Señalando la amplia falta de apoyo a la Ley sobre la Libertad de Elección ("Freedom of Choice Act", FOCA), advirtió que "una propuesta extrema" como ésta "podría trastocar de una sola vez centenares de leyes a favor de la vida", motivo por el cual, los obispos están "preocupados porque tales leyes puedan ser vueltas del revés de golpe, durante el proceso de examen parlamentario". Legisladores de diferentes tendencias, afirmó, "desde hace tiempo, acordaron que los estadounidenses no debería ser obligados por el Gobierno a apoyar o participar en el aborto contra su voluntad", añadió el cardenal. "Los esfuerzos para forzar las conciencias de esta manera viola cualquier posible definición de 'pro-choice' y mina la larga tradición de respeto a la conciencia y a la libertad religiosa de nuestro país".

El cardenal Rigali enumeró varias enmiendas vigentes cuyo fin consiste en proteger la legislación para evitar que los dólares de los impuestos de los estadounidenses financien abortos y así proteger los derechos de conciencia de los funcionarios de salud. "Estas y leyes similares han sido efectivas durante muchos años, sin importar qué partido controlaba el Congreso o la Casa Blanca, porque son políticas de sentido común, consensuadas, que han sido ampliamente apoyadas, incluso entre gente que está en desacuerdo sobre el estatus legal del aborto", afirmó el purpurado. "En una sociedad que a menudo se ve desgarrada entre los valores 'pro choice' y 'pro life', es fácil estar de acuerdo en que nosotros deberíamos hacer honor a las conciencias de las mujeres embarazadas, y las de los profesionales sanitarios que deseen elegir la vida". "En una sociedad que busca reducir los abortos, no tiene sentido que el Gobierno fuerce a sus ciudadanos a financiar y promover el aborto", concluye el purpurado.

Para saber más sobre la campaña de los obispos contra la FOCA, en español: http://www.usccb.org/prolife/issues/FOCA/Color_BellTowerSP.pdf


CÁRITAS APOYA A LAS VÍCTIMAS DE DARFUR Y DE LA VIOLENCIA RELIGIOSA EN LA INDIA

MADRID, (ZENIT.org).- Cáritas Española acaba de aprobar sendas partidas de 200.000 y 50.000 euros para apoyar, por quinto año consecutivo, el programa de ayuda humanitaria que el consorcio Cáritas/ACT (Action by Churches Together) desarrollan en Darfur. Asimismo la institución de ayuda de la Iglesia en España ha ofrecido su ayuda al plan de emergencia puesto en marcha por Cáritas India para prestar ayuda humanitaria a los miles de cristianos que han huido de sus hogares a causa de la ola de violencia religiosa que se ha registrado en los últimos meses en el Estado de Orissa.

PROGRAMA HUMANITARIO DE CÁRITAS/ACT EN DARFUR

Según informa Cáritas España, "los fondos con destino a Darfur se dirigen a garantizar las necesidades más urgentes de los más de dos millones y medio de desplazados sudaneses que continúan sin poder regresar a sus hogares debido a la persistencia de un conflicto que siguen sin encontrar vías de solución pacíficas".

"Como contribuyente activa del esfuerzo que la red Cáritas/ACT viene desarrollando desde el inicio de esta emergencia para prestar asistencia humanitaria a cientos de miles de desplazados, Cáritas Española ha renovado un año más su compromiso con las necesidades del programa de emergencia, cuyas prioridades se dirigen a garantizas estos cinco capítulos: agua y saneamiento, salud y nutrición, producción agrícola, educación y construcción de la paz". Gracias a este esfuerzo, la red Cáritas en Darfur proporciona en la actualidad educación primaria a 41.600 niños, agua y saneamiento a 235.000 personas, atención sanitaria básica a 207.000 usuarios, nutrición infantil a 28.000 niños y apoyo agrícola a 22.000 familias.

AYUDA A LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA RELIGIOSA EN LA INDIA

Por su parte, la partida de 50.000 euros con destino a la India es la primera respuesta de Cáritas Española al llamamiento de emergencia lanzado por Cáritas India para financiar un programa urgente de ayuda humanitaria a los miles de cristianos que han huido de sus hogares en los últimos meses en el Estado de Orissa huyendo de la ola de violencia religiosa por parte de fundamentalistas hinduistas. Cáritas India ha puesto en marcha un amplio programa de emergencia para proporcionar alimento, albergue temporal y ropa de abrigo a unas 5.000 familias afectadas por la violencia. Junto a esta ayuda de emergencia, el plan contempla la reconstrucción de los medios de vida de 3.500 familias que lo han perdido todo a consecuencia de los ataques integristas, así como la puesta en marcha de un programa de atención psicológica y social a 5.000 familias en 125 aldeas de cinco distritos de Orissa.