IV Domingo del Tiempo Ordinario
1 de febrero de 2009

MONICIÓN DE ENTRADA

Os damos nuestra más cordial bienvenida a la Eucaristía en este Domingo IV del Tiempo Ordinario. Veremos como la presencia de Jesús de Nazaret impacta a los presentes en la sinagoga de Cafarnaún. Siempre ha sido así y algo igual ocurriría, si, de momento, apareciera entre nosotros. Jesús busca el bien de todos, pero lo hace con la autoridad y conocimiento que le da su amor y su condición divina. Jesús además cura y sana a quienes lo necesitan. Dispongámonos, pues, a contemplar la acción salvífica y curativa de Jesús de Nazaret. La cual, sin duda, también nos hace falta a nosotros.


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, que procede del capítulo 18 del Libro del Deuteronomio, Moisés anuncia la futura llegada, por decisión de Dios, de un gran profeta que, influido muy directamente, por el Padre hablará con sus palabras. Pero Moisés anuncia también que ese profeta tendrá el destino de otros hombres de Dios: la incomprensión y hasta la muerte.

S.- El Salmo 94 es uno de los muchos que reconocen en Dios el creador de todo. El salmista se asombra ante la magnificencia de la creación e irrumpe con un canto vibrante y lleno de esperanza. Pero también el autor del salmo 94 recuerda la obstinación del género humano ante la misericordia permanente del Señor. Y así evoca los episodios de Meribá y Masá cuando el pueblo se rebeló contra el camino marcado por Dios. Los salmos tienen siempre su traducción a nuestros tiempos y tampoco nosotros hemos de ser desagradecidos con un Padre que siempre es amoroso y tierno con sus criaturas.

2.- El párrafo que vamos a escuchar de la Primera Carta de San Pablo a los fieles de Corinto –que es nuestra segunda lectura de hoy—sólo se puede entender desde el contexto que escribía el Apóstol. Se esperaba la segunda venida del Señor y no parecía muy oportuno cambiar en esos tiempos de provisionalidad. De todos modos, no dejan de ser las palabras de Pablo un buen argumento para la doctrina del celibato eclesial. Eso no significa –de manera alguna—que el Apóstol de los gentiles sea contrario al matrimonio.

3.- La autoridad en la enseñanza de Jesús contrasta con la palabrería habitual de escribas y doctores acostumbrados a hablar mucho y a decir poco. En el Evangelio de Marcos que se proclama hoy se advierte la especial percepción de la gente sencilla que ve en Jesús de Nazaret una capacidad de enseñanza directa, fuerte y asequible. Por otro lado, el ejemplo puesto por el reconocimiento de esa misma autoridad por parte de los demonios pone en primer plano la existencia del demonio frente a la hay muy polémica tendencia que la niega. El Evangelio nos enseña a creer en la suprema autoridad de Jesús, nuestro maestro.

Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Mañana lunes, día 2, la Iglesia celebra la Presentación de Nuestro Señor. Os proponemos, como meditación final de la Eucaristía de este domingo, esta preciosa oración.

PRESENTÁIS A VUESTRO HIJO A DIOS

Vosotros, María y José, llevasteis a Jesús al templo,

se lo presentasteis a Dios Padre, aun sabiendo quién era,

para que no le faltara su compañía y su amor,

para que le ayudara a vivir su historia de salvación.

 

Hoy queremos, con vosotros, presentar nuestra familia,

la que cada uno tenemos, más o menos cuidada,

la que todos creamos, con pequeños detalles cotidianos,

para que el Señor la bendiga y sea una comunidad.

 

Te presentamos, Padre, con María y José,

a todos los mayores de nuestra familia, y sus achaques,

a los niños y jóvenes, con todas sus locuras,

y a los adultos con todas sus tareas y corduras.

 

Bendícenos a todos y mantennos unidos,

ayúdanos a hacer circular el amor y expresarlo,

a llenar de pequeños detalles la vida diaria,

y a ayudarnos a ser felices y solidarios juntos.

 

Cuida Tú, Señor, a cada uno de los nuestros,

envuélvenos a todos en la seguridad de tu amor,

dinamiza nuestra vida para que construyamos tu reino

y hagamos que a nuestro alrededor se viva algo mejor.

 

Tú, Padre, conoces el momento que vive cada uno,

sugiérenos a los demás cómo poderle apoyar,

para que viva contento y supere las dificultades

y juntos, unos a otros, nos impulsemos a la plenitud.


Exhortación de despedida

Jesús nos ha enseñado hoy que debemos buscar la enseñanza con autoridad y no la mera palabrería. Y esto puede aplicarse a todas las cosas de la vida.