OBAMA CIERRA GUANTÁNAMO

Por David Llena

Aunque no es muy conocido lo que pasaba exactamente en esta base estadounidense, si es cierto, que allí iban a parar todos los presos de guerra y demás personajes que el derecho estadounidense hubiese tratado de una manera más humana, porque basándose en que no era territorio americano, no regían las leyes de protección y los derechos humanos propios de un país civilizado. Es decir, aunque no sabemos qué pasaba, tampoco es difícil imaginar que no sería nada bueno.

El valor simbólico es importante pues, aquel lugar era una contradicción en un país que es la democracia más antigua del planeta. El hecho es saludable desde cualquier punto de vista y más aún desde el punto de vista cristiano en el que cada hombre tiene una dignidad de la que emanan derechos que en aquel lugar no se respetaban: el derecho a defenderse, a un juicio justo y sobretodo el derecho a la vida no se le deben negar a nadie, por muy malvados que hayan sido en su pasado.

Lo malo es que este hecho no pasa de ser simbólico en Estados Unidos y en el mundo. Hay otros “guantánamos” donde se matan a las personas sin ningún juicio justo, sin darles el derecho a defenderse y normalmente están amparados, cuando no financiados con el dinero público. Me refiero a esas clínicas donde la muerte a puesto su bandera, donde los condenados, lo son por lo que podrían ser nunca por lo que fueron, y donde la sentencia la dicta su propia madre.

Todos estos “guantánamos” serán alentados por Obama, serán lugares donde se considerará no punible el asesinato (por degollación por ejemplo) de un niño, con tal de que sus pies permanezcan dentro de la madre aunque su cabeza haya visto la luz.

Aberrante, contradictorio, inexplicable… si quien va a ser modelo de presidente para muchos comienza su camino de esta manera, de nada me sirven los gestos de cara a la galería como el cierre de Guantánamo. Desde hoy rezaré a Dios para que ilumine a este hombre y vea que es un crimen lo que de su mano lleva esta decisión.

 

BÚFALO

Por Pedrojosé Ynaraja

¡Mira que he leído veces la Biblia y no había caído en la cuenta de que en ella se cita a este animal 8 veces! Lo pensaba el otro día al hacerlo piadosamente. Pretende uno que sea lectura espiritual y cae siempre en distracciones múltiples, máxime, cuando uno ha hecho de las citas de vegetales y animales, una de sus personales ocupaciones. Más tarde lo busqué en enciclopedias. Esta labor ha calmado mi ánimo, en el lenguaje vulgar, se le confunde con frecuencia con el bisonte americano y hasta con el rinoceronte. Me entero que había en la antigüedad búfalos salvajes por tierras asiáticas, por el Medio Oriente y hasta por Europa. Deduzco que deben existir actualmente, más o menos amaestrados, por tierras italianas, cuando leo que el queso de las populares pizas, si son legítimas, debe proceder de leche de búfala. Más cosas chocantes, para consuelo de los que somos ignorantes: las traducciones no coinciden. Se da el caso de que dos biblias electrónicas, originaria una de Bélgica, del Vaticano la otra, no citan Job 39, 9-11. En un diccionario cibernético, me entero de que en este texto aparece el animal del que hablo. Cosa curiosa: en la edición vaticana del texto de la Biblia de Jerusalén, no lo encuentro y acudo a edición en papel; se da la paradoja de que se pregunta Job: ¿querrá el búfalo trabajar para ti o pasar la noche en tu pesebre?… otra versión dice: ¿querrá acaso servirte el buey salvaje? piensa uno: ¿es que puede existir un buey salvaje? Si es salvaje, en todo caso, será un toro. Otra cosa curiosa: uno de los orígenes del mítico unicornio, puede proceder de antiguos relieves de búfalos vistos de lado, que, evidentemente, solo muestran un cuerno. Pero dejémonos de frivolidades, aunque no esté mal comentarlas, que no solo de lo espiritual y trascendente vive el hombre.

He dicho que el búfalo aparece en el Texto Revelado ocho veces. En uno de los lugares es una simple advertencia de que su carne es apta para el consumo. Se le cita dentro de una larga lista. Lo más recalcado en otros sitios es que el animal es signo de potencia, de poder, de fuerza bruta. Debían de haberlo visto muchas veces aquellos primeros destinatarios de la Biblia para que entendieran el símbolo. También piensa uno lo mismo cuando un salmo hace referencia a alzar la frente como la del búfalo. Yo creo nunca he visto uno de estos animales, aunque desde pequeño aparezcan dibujados en la tapa de un popular betún, así que la expresión no me dice nada. He consultado una edición para latino América y veo que traduce lo mismo. Se trata de un animal desconocido en el continente. Son los inconvenientes de un texto revelado, que se expresa según imágenes de aquellos tiempos y aquellas tierras y que si no se estudia un poco, resulta inexpresivo.

De todos modos creo que es evidente que se trata de un animal de gran tamaño, de más de una tonelada de peso y de más de un metro de talla. La energía que acumule la envestida de un tal rumiante, debe ser enorme. No obstante lo dicho, quiero ahora citar a Guy de Larigaudie, que en uno de sus acertados comentarios dice: “el chiquillo de trece años que se levanta un cuarto de hora antes, para hacer gimnasia delante de la ventana abierta, produce un esfuerzo de un valor muy superior al de un transporte realizado por un rebaño de búfalos” (Etoile au grand large). Acertadísima reflexión que me temo nada enseñe a tantos que hoy en día solo piensan en lograr récords de fuerza muscular, más que de energía espiritual.