OBAMA Y EL ABORTO

El desbloqueo inmediato, por parte del presidente norteamericano, Barack Obama, de los fondos federales destinados a organizaciones que promueven el aborto en países en vías de desarrollo, ha producido desencanto y gran preocupación en el ambiente católico norteamericano y de todo el mundo. George W. Bush había creado un mecanismo de bloqueo sobre tales fondos. Y al tercer de su presencia en la Casa Blanca, Barack Obama, ha producido dicho desbloqueo.

Desde hace varios se aprecia una fuerte presión internacional en los países en desarrollo y, muy especialmente, en Iberoamérica, para que desaparezcan las legislaciones locales que consideran el aborto un delito y se pase a su despenalización. Dicha presión internacional dice entender que la legislación proabortista ayuda el desarrollo y defiende a las mujeres ante sociedades muy patriarcales. La limitación de la natalidad como ayuda al desarrollo es, sin duda, una falacia. Pues lo que hace falta es más desarrollo para todos y no que, al reducir la población, sea más fácil repartir la riqueza. Y en cuanto a la liberación de la mujer pues no tiene sentido alguno, pues la educación, el trabajo y otras actividades que pueden acometer mujeres en una sociedad moderna están perfectamente de acuerdo con su capacidad de tener hijos.

SE PROTEGE LA NATALIDAD EN LOS PAÍSES DESARROLLADOS

De hecho, en países europeos, en donde el índice de natalidad, ha bajado hasta posiciones muy notables, se desarrollan ahora políticas para compaginar la vida familiar –y, por supuesto, todo lo relacionado con el parto y a la atención al bebé—y el mundo laboral. Por eso nuestra idea es que se puede favorecer el desarrollo total sin considerar que el aborto sirve para mejorar esa situación. Se está viviendo una tremenda falacia al respecto. Lo que hace falta, de una vez, es que se rompan las barreras que impiden el desarrollo de muchas poblaciones en el mundo. Las desigualdades manifiestas y la explotación económica son más determinantes en ese subdesarrollo que la natalidad, que la ratio de natalidad.

En realidad esas organizaciones proabortistas plantean la despenalización del aborto como la asunción de las mujeres a un derecho. Y, sin embargo, ninguna acción violenta –y el divorcio lo es—puede llegar a convertirse en derecho. Pero el gran problema es la consideración de asesinato del acto de abortar por no dar entidad de ser humano al feto. Sin embargo, cada vez más, los descubrimientos científicos van marcando, la autonomía y singularidad del feto respecto a la madre. Es una persona distinta, en formación. Debería cambiarse esa mentalidad desde el diálogo y el convencimiento, cosa que no parece fácil, pero no es imposible.

De todos modos, generar violencia, aún verbal, desde las organizaciones provida no es tampoco aconsejable. Jamás a la violencia hay que contestar con violencia.

 

Nota.- Ver el artículo de “Opinión” de David Llena –Obama cierra Guantánamo—y el reportaje “Acerca de la “Dignitas personae”, también de David Llena. Asimismo, consultar en “Noticias” las informaciones sobre la decisión del presidente Obama y la reacción de los católicos.