Domingo Segundo después de Navidad
4 de enero de 2009

MONICIÓN DE ENTRADA

Sed todos bienvenidos a la Eucaristía. Este domingo es un eco de la fiesta de la Navidad. Y lo es porque nuestro ánimo, en la proximidad de la Epifanía –el próximo martes-- debe estar dispuesto a sumergirse en el sublime misterio de un Dios hecho hombre, de un Dios que se hace niño en Belén para salvar al mundo. Celebremos esta eucaristía con idéntico júbilo al que desplegamos el día de Navidad. ¡El Señor ha venido y acampa entre nosotros!


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- La primera lectura de hoy procede del Libro del Eclesiástico. Habla de la sabiduría que es la ciencia de Dios. Nos da palabras de eternidad. Y de ahí que guarde relación directa, según oiremos, más adelante con el Evangelio de Juan. Y todo ello es un anuncio profético de que somos hijos de Dios y herederos de la gloria de Jesucristo.

S.- El verso responsorial del salmo que cantamos hoy procede del prólogo del Evangelio de San Juan, que también escucharemos. Este Salmo 147 era para los judíos de tiempos de Jesús una exaltación de Dios como salvador de los pobres y de los humildes. Es perfectamente válido para nosotros.

2.- El fragmento de la Carta de Pablo a los Efesios es, también, otro prodigio de cristología y está convertido además en himno litúrgico en muchas de nuestras celebraciones. Y también nos va a decir que la proeza de Jesús es su redención es la que nos hace hijos de Dios. Pablo de Tarso nos habla de una herencia nuestra e indeleble.

3.- Vamos a escuchar el prólogo del Evangelio de San Juan, uno de los textos más sublimes de la Escritura. Ya escuchábamos en la Misa del Día de la Navidad esas palabras. Pero hoy resulta interesante comparar dicho texto con que del Libro del Eclesiástico. Parece que el conocimiento de la fuerza de la Palabra, del Verbo de Dios, ya era conocido por los antiguos, aunque no lo apreciasen del todo.

 


Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

Breve himno, que nos viene muy bien –hoy—como lectura final. El Niño Dios llena todo nuestro horizonte

 

DIOS NIÑO

Entonad los aires
con voz celestial:
“Dios ha nacido
pobre en un portal

Anúnciale el ángel
la nueva al pastor,
que niño ha nacido
nuestro Salvador.

Haciéndose hombre,
al hombre salvó.
Un niño ha nacido,
ha nacido Dios.

Amén.


Exhortación de despedida

Hemos celebrado hoy un recuerdo emocionado de la liturgia de Navidad. La de hoy es casi idéntica. Y ahora a esperar a los Reyes Magos. Volveremos aqui dentro de un par de días. Salgamos esperanzados por esa llegada de la Estrella que nos guía y nos reúne.