Santa María, Madre de Dios
1 de enero de 2009

MONICIÓN DE ENTRADA

Os deseamos toda la felicidad posible en esta primera Eucaristía de 2009. Lo primero es, por tanto, desearos un muy Feliz Año Nuevo. Y también os ofrecemos nuestra hospitalidad de hermanos y nuestra más cordial bienvenida. La fiesta litúrgica de hoy nos marca tres líneas muy importantes. La primera que conmemoramos a María de Nazaret como Madre de Dios, fiesta antigua y situada muy dentro del sentir de la Iglesia. La segunda es que celebramos la Jornada de la Paz, y el Papa siempre ora especialmente por esa paz tan deseada siempre, y muy especialmente en el primer día del año. Y la tercera ya lo hemos dicho: conmemoramos el año nuevo, damos gracias a Dios por los bienes recibidos durante el año pasado y le pedimos que este 2009, recién nacido nos ayude a vivir, con sentido profundo, es nuestra condición de discípulos activos de Jesús, nuestro Maestro. Iniciemos pues, con la máxima alegría, la celebración de hoy.


MONICIONES SOBRE LAS LECTURAS

1.- Breves lecturas hoy, por su extensión pero profundísimas por su contenido. Festejamos a María y así en la primera lectura se ofrece, del Libro de los Números, nada menos que la bendición que Dios dictó a Moisés para que los israelitas invocaran al Señor. María es nuestro camino hacia Dios.

2.- Pablo en la Carta a los Gálatas, menciona que Jesús “nació de mujer” y así ser todos los hombres y mujeres Hijos de Dios. Ese es el gran milagro que Dios Padre ha hecho a través de Maria.

S.- Este salmo 66 se utilizaba como fórmula litúrgica para dar gracias a Dios por la bondad de las cosechas. Y es un poema de gran fuerza que expresa el agradecimiento a un Dios que ayuda siempre y que se ocupa de sus criaturas. Es una buena forma para alabar a Dios en este primer día del año.

3.- San Lucas habla de la circuncisión del Niño Jesús y es lo que también festejamos hoy. La circuncisión era –y es—para los judíos como nuestro Bautismo. Por medio de la circuncisión se entraba en el Templo, en la familia religiosa de Dios. Y se imponía el nombre al pequeño. Maria y José sabían que el pequeño se llamaría Jesús. Pero, además, en este evangelio de hoy aparece la Virgen en una actitud contemplativa “María guardaba todas estas cosas meditándolas en su corazón”, con ello nos invita a nosotros a concentrarnos en lo esencial, olvidando lo que poco importa.


Lectura de Postcomunión

MONICIÓN

Es una oración breve y bella que, incluso, hemos cantado muchas veces. Nos sirve como reflexión en estos momentos de quietud, tras la Eucaristía.

HIMNO A MARÍA

 

Lucero del alba,

luz de mi alma,

santa María.

 

Virgen y Madre,

hija del Padre,

santa María.

 

Flor del Espíritu

Madre del Hijo,

santa María.

 

Amor maternal

Del Cristo,

Santa María

Amén.


Exhortación de Despedida

Salgamos felices del templo y con la idea de que María, Madre de Dios, nos ayudará a ser más pacíficos y desde su maternal patrocinio, desaparezca el terrorismo y la guerra. Y la crisis económica nos reúna en solidaridad y no en desesperación