Santa María, Madre de Dios
1 de enero de 2009

La homilía de Betania


1.- A LA ESCUCHA DELA PALABRA Y DE LOS GRITOS DE LOS POBRES PARA CONSTRUIR LA PAZ

Por José María Martín OSA

2.- HEMOS VISTO CAER UN IMPERIO ECONÓMICO

Por José María Maruri, SJ

3.- TRES FIESTAS EN UNA

Por Gabriel González del Estal

4.- PORQUE ASÍ ES ELLA

Por Gustavo Vélez, mxy

5.- MARÍA, EN EL CENTRO DE LA ESCENA

Por Antonio García-Moreno

6.- ¡VAYAMOS CON SANTA MARIA!

Por Javier Leoz

7.- AÑO NUEVO: DIOS SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL PRIMER VILLANCICO DE LA HISTORIA

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- “A LA ESCUCHA DELA PALABRA Y DE LOS GRITOS DE LOS POBRES PARA CONSTRUIR LA PAZ”

Por José María Martín OSA

1.- Tres celebraciones en una. La más popular, el comienzo del Año Nuevo 2009. La más litúrgica y antigua, Santa María Madre de Dios. La que más compromete nuestra conciencia, la Jornada Mundial de la Paz. Para el comienzo del año civil todos nos deseamos lo mejor. Aunque sospechamos que la crisis va a seguir “tocando fondo”, hemos de mantener viva la esperanza de que a nivel personal y global puede ser mejor. Será mejor si recuperamos los auténticos valores humanos, de los cuales María es nuestro mejor modelo

2.- Comencemos por los buenos deseos que todos tenemos al comenzar el Nuevo Año. La primera lectura es una bellísima fórmula de bendición que el Señor, a través de Moisés, confió a los sacerdotes para que la pronunciaran sobre el pueblo. Es la misma bendición que todavía hoy utilizan nuestros hermanos hebreos en las celebraciones de la sinagoga. Estas palabras no son un simple deseo o una fórmula ritual de saludo. Es Dios mismo quien ha revelado esta bendición, con la cual él mismo se dona a su pueblo. El v.27 dice así: “Así pondrán mi nombre sobre los israelitas y yo los bendeciré”. La bendición sacerdotal hace que el pueblo partícipe del Nombre de Dios, es decir, de su dinamismo vital, de su fecundidad, de su misterio santo. La bendición, en sentido bíblico, no es simplemente una declaración de buena voluntad, sino algo eficaz en la vida del hombre, desencadena una novedad, produce un evento. El texto pone la bendición de Dios en relación con el rostro de Dios: “el Señor haga brillar su rostro sobre ti”, “el Señor te muestre su rostro”. En el mundo bíblico ver el rostro es ver a la persona; y ver el rostro de alguien importante (un rey, por ejemplo) significa ser admitido a su presencia, con la confianza de que tal acogida será favorable.

3.- “Combatir la pobreza, construir la paz”. Decir que Dios “hace brillar su rostro”, o “muestra su rostro”, es decir que él está dispuesto a manifestar al pueblo su benevolencia y su favor, en síntesis, su paz. La paz, (en hebreo: shalom), representa en sí todos los dones de Dios: protección, seguridad, fecundidad, salud, bienestar. Israel es el pueblo de Dios porque goza de la bendición de Dios, por la cual el hombre participa de su amor gratuito y de su misma vida. La bendición divina es portadora de paz y de misericordia, de vida y fecundidad. El hombre bendecido por Dios está llamado a ser un “hombre santo”, porque participa de la misma santidad de Dios y ha sido invitado a colaborar íntimamente en su proyecto salvador. El Papa Benedicto en la Jornada Mundial de la Paz, instituida por Pablo VI, ha escogido este lema “Combatir la pobreza, construir la paz”. Nos hace ver la relación entre la dramática situación de millones de personas en el mundo y la paz. No hay paz sin justicia, se repite constantemente en la doctrina social de la Iglesia. El papa señala que “la pobreza se encuentra frecuentemente entre los factores que favorecen o agravan los conflictos, incluidas la contiendas armadas. Estas últimas alimentan a su vez trágicas situaciones de penuria”. Recuerda la que ya señaló Juan Pablo II en 1993: «Se constata y se hace cada vez más grave en el mundo otra seria amenaza para la paz: muchas personas, es más, poblaciones enteras viven hoy en condiciones de extrema pobreza. La desigualdad entre ricos y pobres se ha hecho más evidente, incluso en las naciones más desarrolladas económicamente. Se trata de un problema que se plantea a la conciencia de la humanidad, puesto que las condiciones en que se encuentra un gran número de personas son tales que ofenden su dignidad innata y comprometen, por consiguiente, el auténtico y armónico progreso de la comunidad mundial». En este cuadro, combatir la pobreza implica considerar atentamente el fenómeno complejo de la globalización: “Esta consideración es importante ya desde el punto de vista metodológico, pues invita a tener en cuenta el fruto de las investigaciones realizadas por los economistas y sociólogos sobre tantos aspectos de la pobreza. Pero la referencia a la globalización debería abarcar también la dimensión espiritual y moral, instando a mirar a los pobres desde la perspectiva de que todos comparten un único proyecto divino, el de la vocación de construir una sola familia en la que todos –personas, pueblos y naciones– se comporten siguiendo los principios de fraternidad y responsabilidad”.

4.- El evangelio y la segunda lectura hacen referencia a la Madre de Jesús, que supo escuchar la Palabra de Dios. Pablo afirma: "Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su propio Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley…". El texto, en primer lugar, evoca la larga historia de las intervenciones de Dios en "el tiempo" de la humanidad. Esta mujer es María, colocada en el mismo centro del proyecto salvador de Dios. María es Madre de Dios. Creer en su maternidad divina, por tanto, significar proclamar con certeza el infinito amor de Dios a los hombres, manifestado en la encarnación. Además, si ser cristianos significa acoger en la propia vida la Palabra eterna de Dios que se ha hecho carne, María ocupa un lugar verdaderamente singular en la vida de la comunidad cristiana: ella llevó en su seno a Jesús Mesías y Señor, lo cuidó, lo educó y lo introdujo en las tradiciones del pueblo elegido, lo siguió con fe hasta la cruz y llegó a ser así la primera creyente del nuevo Israel. En el evangelio Lucas describe a María como alguien que vive a la escucha del Misterio y que, con profunda actitud contemplativa, lee continuamente los acontecimientos para descubrir su sentido más profundo. María es aquí verdadero intérprete, hermeneuta, de los hechos acaecidos. El evangelista hace notar con esto que la Virgen no había entendido todo desde el inicio y que solamente, poco a poco, con el transcurrir del tiempo y atenta a los hechos, va comprendiendo la lógica intrínseca de los acontecimientos y su sentido. María recuerda todo lo que ha acaecido en su vida de parte de Dios y va descubriendo los caminos del Señor y su voluntad poniendo en relación unos hechos con otros. Esta actitud profundamente contemplativa se realiza en “el corazón”, sede del discernimiento, del ejercicio intelectual, y sobre todo de la fe abierta a los designios de Dios. El texto concluye con la glorificación y la alabanza de los pastores que han podido experimentar lo que Dios les ha anunciado. La figura de María, intérprete de los hechos históricos, y contemplativa delante de las acciones de Dios, es modelo para todo creyente, llamado a descubrir el misterio y la presencia del Dios de la vida en la cotidianidad y lo ordinario de cada día. María, la madre de Jesús, es maestra de vida interior, de oración y de escucha de la Palabra.


2.- HEMOS VISTO CAER UN IMPERIO ECONÓMICO

Por José María Maruri, SJ

1.- Cuando una flor nace el universo entero se hace primavera, y a María la nació la primavera en sus brazos, con un niño todo se hace maravilloso, cambia la vida entera, se hace nuevo. Por eso quizás al principio del año, en el año nuevo nos encontramos con María y en sus brazos su recién estrenado niño de ocho días,

Dejamos atrás un año y no sabemos si tenemos un año más o nos queda un año menos, y todo depende de si hemos añadido años a nuestra vida o hemos añadido vida a nuestros años, es decir si hemos vivido este año que se nos escapa, o nos lo han vivido, nos han forzado a vivirlo, todos entubados, llenos de tubos, gota-gota, máquinas que han mantenido en nosotros una vida que no es vida.

Depende de si nos hemos movido arrastrados por la corriente como cantos rodados sin vida, aunque se mueven, o si luchando con la corriente hemos subido río arriba como los salmones. Si hemos vivido para la vida, o hemos despachado la vida como un aburrido asunto más administrativo.

2.- Nos enfrentamos con un nuevo año y en la bruma del 2009. En el 2008 hemos visto caer un imperio económico porque todos ellos, tienen pies de barro si se fundan en pura economía, si de verdad no buscan el bien de todos y cada uno de los hombres. Habrá sin duda futurólogos ansiosos de predecir loas gracias o desgracias del tan cacareado año 2009, pero lo importante no es preguntar lo que nos espera, sino preguntarnos cada uno de nosotros ¡qué pensamos hacer con este año Nuevo! ¿Vamos a hacer de él una cada vez más desvaída fotocopia de años anteriores?

Como al mirar por el retrovisor el año 2008 que dejamos atrás, lo importante no es lo que ha sucedido, sino cómo lo hemos vivido, así al enfrentarnos con el 2009 que se nos echa encima lo importantes es constatar si estamos dispuestos a enfrentarnos con él con sinceridad, con coherencia humana y espiritual con vitalidad. Si estamos dispuestos a luchar por una vida plena o nos vamos de nuevo a contentar con que nos mantengan artificialmente en la UVI.

3.- Miremos cada uno nuestras recién estrenadas agendas y miremos cada día con veneración, porque cada día no está marcado por una fecha, por un número, sino por una doble esperanza. Dios quiere encontrarnos cada día, nos espera cada día, espera algo de nosotros ese día, cada fecha es la fecha del re-encuentro con el Señor. Pero también los hombres nos esperan en la encrucijada de cada día, también nos esperan y esperan de nosotros, no los decepcionemos.

Como hombres y como cristianos estamos llamados a pasar por el calendario haciendo el bien, como pasó haciendo el bien Jesús de Nazaret, pues eso espera Dios de nosotros cada día y en eso confían los hombres que nos necesitan.

4.- Comenzamos el año con María, la única que jamás defraudó ni a Dios ni a los hombres, que pasó por el mundo no sólo haciendo el bien sino comunicando a todos el Bien que lleva en sus brazos. Como niños de andar vacilante empezamos el año cogidos de la mano de María que lleva de la otra mano a Jesús Niño, para que nuestros pasos se acompañen con los pasos aún también vacilantes de Jesús.


3.- TRES FIESTAS EN UNA

Por Gabriel González del Estal

1.- Comenzamos este primer día del año 2009 celebrando tres fiestas en una. La primera, como no podía ser de otra manera, es la que nos señala la liturgia religiosa de este día: la fiesta de Santa María, Madre de Dios. San Lucas, en su evangelio de hoy, nos presenta a María y a José junto al niño recostado en un pesebre. María está asombrada y admirada ante lo que le dicen los pastores y guarda celosamente en su corazón sus pensamientos y sus emociones. María se da cuenta de que ha dado a luz un niño en el que se ha encarnado el mismo Verbo de Dios. Es madre y discípula, al mismo tiempo, del Dios encarnado en su hijo. Por ser madre de Jesús, el Salvador y hermano de los hombres, va a ser también madre nuestra y madre de la Iglesia. Por ser discípula, va a tratar siempre de cumplir la voluntad de su Señor y Maestro. Tantos y tan grandes privilegios y obligaciones no llenan de soberbia el alma de María, sino que la sumergen en una actitud contemplativa de profundo agradecimiento y unión con Dios. Así quiere María que seamos sus hijos, los que desde este momento hemos pasado a ser hijos de Dios por adopción, como nos recuerda el apóstol San Pablo, en su carta a los Gálatas. Así querrá María que sea la Iglesia, una Iglesia humilde, comprometida, y llena del Espíritu de su Hijo. Pidamos hoy a Santa María, Madre de Dios, que nos ayude a nosotros a ser buenos hijos suyos y fieles discípulos de su Hijo.

2.- La segunda fiesta que hoy celebramos es la fiesta del Año Nuevo. Es una fiesta civil, pero, probablemente, es la fiesta más extendida y más celebrada en la sociedad en la que vivimos. En nuestras felicitaciones navideñas, escribimos siempre: ¡Feliz Navidad!, y, a continuación, solemos añadir: ¡Próspero Año Nuevo! Lo de “próspero” este año habrá que desearlo con un poco más de intensidad. Por eso de la crisis. En cualquier caso, a partir de la medianoche, antes aún ya de que amanezca el nuevo día del año nuevo, nos dirigimos a cualquier persona con la que nos encontramos, diciéndole: ¡Feliz año! El día de “año nuevo” es un día lleno de felicitaciones, abrazos y besos, sin distinción de credos y creencias. Esto es bueno, bonito y barato y los cristianos debemos ser los primeros en celebrar el nacimiento de este nuevo año con alegría, dándole gracias a Dios por la vida que nos concede año tras año. ¡Año nuevo, vida nueva!, decimos también. Pues, a ver si es verdad y comenzamos el año con el fuerte y sincero propósito de que este año sea nuevo, mejor que el anterior, en pensamientos, palabras y obras. Y, si pudiera ser con una poco más de prosperidad, pues mejor que mejor.

3.- Hoy también celebramos el Día mundial de la paz. ¡Qué bien tan preciado y, por lo que se ve, tan imposible de conseguir es la paz! La paz mundial nosotros solos no podemos conseguirla; tenemos que pedírsela a Dios todos los días, con insistencia. La paz con los demás, dentro de la propia familia y con los amigos y conocidos, sí depende más de cada uno, poniendo a nuestras relaciones personales mucha humildad y mucho amor. Con humildad y amor se pueden solucionar muchas dificultades, desavenencias, y malentendidos. La paz con Dios sí depende solamente de nosotros, porque nuestro Dios no es pendenciero, ni vengador. Y, si tenemos nuestra conciencia en paz, si estamos en paz con Dios, podremos resolver las inquietudes y desazones que nos proporcione la vida con cierta tranquilidad. Así se lo pedimos hoy a Santa María, Madre de Dios. Y a todas las personas que, de una manera u otra, participan en Betania, les deseamos mucha paz para este año que comienza y les decimos: ¡PRÓSPERO AÑO 2009!


4.- PORQUE ASÍ ES ELLA

Por Gustavo Vélez, mxy

”Los pastores encontraron a María y a José y al Niño acostado en el pesebre. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. San Lucas, cap. 2.

1.- En la mitología romana Jano era el dios de los comienzos, que aseguraba además buenos finales. Su templo en Roma, cerca al foro, guardaba una curiosa estatua con dos caras, cada una mirando en dirección opuesta. Se le invocaba al iniciar enero, el mes “Januarius” y al comenzar la guerra. Los papas de los primeros siglos situaron las diversas celebraciones litúrgicas sobre las festividades paganas. Así la Natividad del Señor, en la fecha del “Sol Invictus”, correspondiente al solsticio de invierno. Más adelante, la fiesta de María Madre de Dios, el primer día del año.

2.- Un concilio celebrado en Éfeso en 431, bajo san Celestino I, nos presentó a María como la Madre de Dios. Pues “ella dio a luz al Verbo hecho carne”. A lo cual hizo eco el Concilio Vaticano II: “Desde los tiempos más antiguos la bienaventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, a cuyo amparo los fieles acuden con sus súplicas en todos los peligros y necesidades”.

Cuando los pastores fueron corriendo hasta el pesebre, como cuenta san Lucas, no encontraron una noble señora que ofrecía, copiados sobre algún pergamino, sus maravillosos privilegios. Hallaron a María velando a un niño dormido en un pesebre y a José. La Virgen mostraba esa doble belleza de una juvenil maternidad. Pero en derredor todo era simple.

Arropaba la gruta el misterio del Dios-con-nosotros. Parece que san Lucas, al relatar la escena, también se sintió desconcertado. ¿En ese tosco escenario se iniciaba la salvación del mundo? Por lo cual escribió: “Todos se admiraban de lo que decían los pastores” y añadió enseguida: “María conservaba estas cosas, meditándolas en su corazón”.

3.- La frase que intenta definir lo indefinible, encierra dos verbos muy propios de una madre: Conservar y meditar. Recuerdos los de una mamá en relación con sus hijos. Continuas cavilaciones en el discurrir de un hogar. Así ama y actúa Nuestra Señora, la Madre de la Iglesia, como enseñó también el concilio Vaticano II. Madre de cada comunidad cristiana, Madre de nuestra familia. Conocedora asidua de todo lo nuestro. Confidente discreta. Consejera oportuna. Consoladora, o quizás mejor, paño de lágrimas. Luz y fortaleza.

En cuanto a devociones marianas las hay para todos los gustos. Desde las más serias y profundas, hasta las más sentimentales y folclóricas. Y no conviene aconsejar alguna de modo peculiar. El amor a la Virgen brota desde cada temperamento, de acuerdo a cada etapa de la vida. Se conforma de las experiencias de hogar, de la formación cristiana recibida, de la experiencia de Jesús que vayamos teniendo a cada paso.

4.- Sin embargo la mayoría de los discípulos de Cristo invocamos con cariño a Nuestra Señora, en cada circunstancia de la vida, según nos lo dicta el corazón. Un autor colombiano nos cuenta lo que ocurrió en el cielo, ante la severidad de san Pedro. María ayudaba a sus amigos a franquear el muro posterior de la gloria, aunque no tuvieran en regla sus documentos. Asombrado el celestial portero pidió al Señor remediara el asunto. Pero Dios respondió: “¿Para qué? ¡Tú sabes cómo es Ella!"


5.- MARÍA, EN EL CENTRO DE LA ESCENA

Por Antonio García-Moreno

1.- La paz. "El Señor se fije en ti y te conceda la paz" (Nm 6,26). En esta antiquísima bendición bíblica, tantas veces pronunciada y escrita a lo largo de la Historia, se implora al Señor que conceda la paz a quien se bendice. Hoy, después de miles de años quizá, sigue resonando entre nosotros. La Iglesia la conserva en su liturgia y la repite. Siempre implorando la paz al Señor para su pueblo, para todo los hombres. Y así, en la celebración eucarística, hay todo un rito de la paz. Es un eco de una secular costumbre hebrea, que Jesucristo hizo suya.

Así ocurre en las apariciones, después de resucitar, cuando el Señor saluda a los apóstoles dándoles la paz. También lo vemos chupando envía a sus discípulos a predicar por vez primera, al recomendarles que den la paz como saludo inicial. Ese saludo era muy querido del Beato Josemaría Escrivá, lo repetía a menudo y lo recomendó a sus hijos... Es una consecuencia del mensaje cristiano. Pero no olvidemos que esa paz es distinta de la que el mundo da, pues conlleva abnegación y amor, alegre y generosa entrega.

2.- "¡Abba, Padre!" "Así que ya no eres esclavo, sino hijo..." (Ga 4,6) En otro momento de esta carta, Pablo se refiere a Sara, la esposa de Abrahán, y a su esclava Agar. Los hijos de ésta nacen esclavos, en cambio los de Sara libres. Son además los herederos del Patriarca. Todo aquello, enseña el Apóstol, era el anuncio en figuras de lo que ocurriría después. Entonces cuantos creyesen que Jesús era el Hijo de Dios, el Cristo o Mesías salvador, y recibieran el Bautismo, quedarían transformados en hijos de Dios, hijos libres para siempre, con la libertad que Cristo nos ganó.

Hijos de Dios y herederos suyos. Una verdad central en la enseñanza de Jesucristo, nuestro Maestro y Señor. Una verdad que también el Fundador del Opus Dei captó con profundidad, comprendió y vivió con toda su alma. Hijo de Dios, pensaba. Y se llenaba de santo orgullo y confianza absoluta, aún en las más duras pruebas y contradicciones. "¡Abba!" le gustaba repetir. Esa palabra que todavía hoy la dicen los niños a sus padres cuando le llaman, cuando le necesitan, cuando le manifiestan su tierno amor.

3.- María, la Madre. "Y encontraron a María y a José y al niño acostado..." (Lc 2,16) Los pastores creyeron firmemente en el asombroso anuncio de los ángeles. Y siguieron creyendo al ver el cumplimiento de ese anuncio. Otros habrían pensado que aquel niño nacido en pobreza y de una mujer casada con un sencillo carpintero, procedente además de Nazaret, no podía ser el Salvador del mundo, el Rey de Israel. De hecho así ocurriría cuando ese niño se hiciera un hombre y se presentara como el Esperado, el Anunciado por la Ley y los Profetas. ¿De Nazaret puede salir algo bueno?, dijo Natanael.

Luego se rindió ante las palabras de Jesús sobre la higuera y lo proclamó el rey de Israel. Natanael era un hombre sin dolo, sin doblez ni engaños. Pero le faltaba sencillez, humildad, la luz de la fe... Los pastores, en cambio, se quedan absortos ante ese Niño recién nacido, frágil e inerme, dormido dulcemente en brazos de María su Madre. Ella está en el centro de la escena, como hoy lo está en la liturgia del día, para que tú y yo nos acerquemos, adoremos al Niño y miremos emocionados a María y a José.


6.- ¡VAYAMOS CON SANTA MARIA!

Por Javier Leoz

1.- Queridos amigos: ¡Feliz Año Nuevo! Dejemos atrás todo aquello que nos ha paralizado, que nos ha producido insatisfacción personal o social y, con estos primeros compases del Año 2009, abramos un poco las puertas de nuestras vidas a la esperanza, a la fe y al amor de Dios que estamos celebrando a la sombra de Belén.

María, Santa María Madre de Dios, es puesta en este primer día de este año recién estrenado, como garantía y como protectora de estos 365 días. Teniendo, tan buen pórtico, no podemos encarar los primeros metros de este año con un pensamiento pesimista o arrastrando los errores de los meses pasados.

Santa María, Madre de Dios, nos acompaña en este itinerario, en este día en el que todos, con la copa en mano, brindamos por un mundo nuevo, por una familia mejor, por unos amigos que no defrauden, por una Iglesia más santa y buena. Pero ¿son sólo deseos? ¿Estarán estos sentimientos fuertemente anclados a nuestro deber de cristianos o solamente sostenidos por la burbuja efímera de una noche?

Santa María, Madre de Dios, nos ayuda y nos invita a comenzar con buen pie este Año Nuevo. Y, si es Año Nuevo, hay que arrancar también las 12 páginas que hemos ido pasando en estos meses anteriores:

- Dejemos atrás la página de la tristeza. Estamos llamados, contemplando el rostro de Jesús, a disfrutar de la vida. Un disfrute que será bueno y eterno si lo hacemos con la ayuda de nuestra fe. Dios ha venido como Señor de la alegría.

- Dejemos atrás la página del odio. Todos, en algún momento, hemos levantado el hacha de guerra en diversas circunstancias y por variados motivos. La Reina de la Paz, la Virgen María, nos recuerda que como cristianos hemos de ser hacedores de paz y no guerrilleros.

- Dejemos atrás la página del rencor. No es bueno atesorar malos momentos, malas experiencias. Recordemos lo bueno y lo potenciemos. Olvidemos lo malo y entremos sin reservas en este Año Nuevo

- Dejemos atrás la página de la duda. El Cardenal de Sevilla, recientemente, afirmaba “un mundo sin fe se convierte en nada”. Agarrémonos a Dios. Creer y esperar sólo en el hombre, en el progreso, en la ciencia, no nos asegura nada ni facilita mucho las cosas.

- Dejemos atrás la página de la superficialidad. Seamos más profundos. Si Dios dejó el cielo por estar con el hombre, por hacerse hombre. ¿Cómo no vamos, en contraprestación, a dejar nuestros pequeños paraísos para conocerle más y mejor?

- Dejemos la página de la cobardía. Un cristiano que no da testimonio es como una chimenea que adorna una casa pero por la cual, al no salir nunca humo, denota que existe poco calor y escaso fuego en su interior. Es hora de desprendernos de la concha de la vergüenza apostólica. Ser cristiano significa comprometerse con la fe, con Cristo los 12 meses venideros.

- Dejemos atrás la página de nuestros defectos. No es suficiente ser conscientes de ellos; no nos podemos amparar en el “somos humanos y todos erramos”. Un nuevo año es una nueva oportunidad que Dios nos da para escribir de nuevo una historia de esperanza, de amor, de ilusión y de alegría con la pluma de nuestra fe.

- Dejemos atrás la página de la ingratitud. Seamos más agradecidos. Reconozcamos, a los que nos rodean o trabajan con nosotros, los pequeños detalles que nos brindan cada día.

- Dejemos atrás la página de la violencia. Que nuestras palabras sean más agradables; que nuestras actitudes sean más constructivas; que nuestra crítica sea más objetiva y menos interesada. Que el terrorismo sea pronto un punto negro, pero en nuestra memoria.

2.- Muchas más páginas podríamos dejar atrás de lo que ha sido el viejo año y, por lo tanto, nos sirvan para mejorar en el presente 2009 que iniciamos.

Que Santa María Madre de Dios, la mujer que lo tuvo todo, nos ayude a entender que, con Dios, podremos tenerlo TODO en el presente año que ahora inauguramos. Sin Dios el hombre corre el riesgo de meterse en un túnel sin tiempo ni salida. Con Dios, y con la gracia y belleza de María, podemos encarar estos próximos meses no solamente con buenos deseos (que pueden ser un esperar sin fundamento alguno) y sí con el convencimiento de que Dios nos acompaña en la medida que somos capaces de luchar y de trabajar por la paz, la fraternidad y la felicidad en el mundo que nos toca vivir. ¡FELIZ AÑO NUEVO CON SANTA MARIA!

3.- ¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

Un Año Nuevo, como portal sostenido por 365 vigas,

nos espera para vivir junto a Dios

y para, después de Navidad, no olvidarle

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

Un calendario, con 365 días virginales,

aguardan el color de nuestra esperanza

la profundidad de nuestra fe

la riqueza de nuestras buenas obras

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

Para que, la PAZ que nos ha brindado la Navidad

no se apague con el cañón de la violencia

ni se marchite la esperanza que el hombre abriga

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

Que los 12 meses que nos saludan

sean oportunidades para ser mejores

Piedras para construir un nuevo mundo

Palabras que alienten al hombre

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

Dejemos atrás sinsabores y fracasos

Apartemos a un lado lo que nos impide

vivir de nuevo y con aire fresco

Dejemos atrás el “ya no puedo más”

Dios, entre otras cosas,

nos da la fuerza que viene de lo alto

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

Atrás quedó lo viejo y nos espera lo nuevo

Atrás quedaron asignaturas pendientes

pero Dios nos da otra oportunidad

para amar y entregarnos,

para levantarnos y ser más hermanos

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS!

El Señor, con su Nacimiento,

ya está alumbrando con 12 lámparas

cada mes de este Año Nuevo

El Espíritu, con su brisa suave

nos infundirá 365 soplos de aliento divino.

La Virgen María, Madre de Dios y nuestra,

marchará delante de nosotros, sus hijos e hijas,

ayudándonos a vivir dignamente

cada hora y cada segundo, cada día y cada instante

de este Año Nuevo que ahora se inicia

¡VAYAMOS! ¡CORRAMOS! LA VIDA YLA FE NOS ESPERA


7.- AÑO NUEVO: DIOS SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS.

Por Ángel Gómez Escorial

1.- Anoche, ya tarde, después de la celebración en familia del Año Nuevo me quedé un rato solo. Tal vez, el exceso culinario me había quitado el sueño. Y, en un momento dado, pasó por mí como toda la película personal de mi vida durante 2008. Aparecía lo bueno y lo malo, lo favorable y lo desfavorable… y al final desee con emoción dar gracias a Dios, porque, en definitiva, y por su generosidad, había prevalecido lo bueno, sobre lo malo. Y esta mañana, al entrar en la iglesia sabiendo que festejábamos a la Madre de Dios he querido dar gracias a esa amable, maternal y grande intercesora del género humano, Sé que os tendría –de principio—que haberos felicitado el Año Nuevo. Este 2009 que tantos malos presagios trae. Pero esperarse lo peor es perder la esperanza. Sin embargo, me llamó la atención ese recorrido, un tanto involuntario, por mi propia vida. Y el descubrimiento, en forma de fuerte intuición, que Dios siempre está con nosotros.

2.- Este día primero de 2009 litúrgicamente tiene mucho significado y varias direcciones. Por lo pronto terminamos hoy la Octava de Navidad. Como sabéis todos estos días pasados hemos empleado en la misa cotidiana, entre otros, el contenido de la misa de Navidad. Pero, además, es que en esa Octava se conmemora la Circuncisión del Señor. Según la costumbre judía al primogénito había que circuncidarlo ocho días después de su nacimiento. Como en nuestro ritual del Bautismo, los judíos imponían al niño el nombre. Y así sucedió con Jesús. Su nombre significa: Dios salva. Y también –como decía un viejo amigo mío, judío y gibraltareño—se puede traducir como Salvador. El Evangelio hace referencia a la Circuncisión, como hemos visto. Pero la fiesta toma nombre de un hecho singular: María da un luz un Niño con lleva la naturaleza humana y divina. Es, por tanto, la Madre de Dios. El tercer aspecto es que, desde hace muchos años, desde Roma, desde la Sede de Pedro, se ha querido que este primer día del año se dedique a la paz, sea una jornada mundial dedicada a la Paz. Fue Pablo VI quien la instituyo. Y, siempre, desde entonces, el Pontífice prepara un largo y expresivo escrito sobre la paz en el mundo. Este año Benedicto XVI ha dado el siguiente lema: “Combatir la pobreza, construir la paz”, muy adecuado para estos tiempos de crisis económica profunda.

3.- Y como ya decía un poco antes, las lecturas del día reflejan todos estos contenidos –preciosos—que la liturgia nos ofrece hoy. La primera lectura, del Libro de los Números, nos ha mostrado la bendición que Dios recomendó a Moisés para todos los israelitas y que sigue vigente en ese pueblo. Es, desde luego muy bella. El salmo contiene los mismos párrafos de la bendición. Y Pablo en su Carta a los Gálatas nos habla de que “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer” y que define el papel de María, fundamental en la obra de la Redención. El Evangelio de Lucas, tras referirse, a la visita de los pastores y como María guardaba todos estos acontecimientos en su corazón. Las últimas palabras –como habréis observado—hacen referencia a la circuncisión del Niño. Son todos unos textos muy breves, pero que mucho, pero de un gran significado. Y, desde luego, merece la pena meditarlos en casa, hoy mismo, pues nos acompañaran en la valoración de una fiesta tan notable como la del día de hoy.

4.- Iniciamos, pues, un año. Y este 2009 –como ya decía—tiene resonancias de malos presagios. Pero tampoco hemos de hacer caso. Crisis las ha habido siempre y ésta es una más, aunque al mundo le haya sorprendido su rigor. La esperanza en Dios y el sentido común nos harán soportar convenientemente lo que de malo nos llegue y bendecir lo bueno que, seguro, nos va a llegar. Esa es la intuición que yo tuve anoche, tras el inesperado examen “cinematográfico” del año pasado. Os deseo de toda corazón un muy feliz 2009 y os recomiendo que mantengáis la alegría. Lo bueno de este año está por llegar. Seguro.


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL PRIMER VILLANCICO DE LA HISTORIA

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Los que somos viejos, mis queridos jóvenes lectores, recordamos las vicisitudes de nomenclatura de esta jornada. Cuando yo era pequeño en los calendarios ponía: circuncisión del Señor. Pero nosotros era Año Nuevo, que a continuación decíamos: vida nueva. Después la llamó: octava de la Natividad. Un nombre no demasiado afortunado. Más tarde se instituyó el Día de la paz. Cosa simpática, pero colocada en días que costaba darle el merecido realce. Finalmente recibe hoy el acertado nombre de “Santa María Madre de Dios”. ¡Alerta, amigos! Que no estamos hablando de una diosa madre, el código genético de Nuestra Señora es totalmente humano, empleando un léxico moderno. Si os he explicado esto es para que comprendáis los resabios de estos significados que encontramos en los textos de la misa de hoy.

El final del fragmento evangélico hace referencia a la circuncisión (antiguo nombre). En la primera lectura se nos ofrece el texto de una bendición. Esta palabra se deriva del latín bene-dicere. Si se dice bien, se habla bien, en nombre de Dios, se otorga el bien al que va dirigida la plegaria. Bendición y deseo de paz se incluyen en este texto (título y nombre popular cuando decimos: ¡feliz año nuevo!). Finalmente el texto evangélico es semejante al de la misa de la noche de Navidad y al de la aurora (titulo que recibe hoy la fiesta).

En los iconos bizantinos de la Natividad, la figura de María, situada casi en el centro, muy visible y de un tamaño evidentemente mayor que la del Niño, adopta una postura de discreción. Protagonista ella del parto, cede el honor mayor a su Hijo que lo es también de Dios.

2.- Voy a detenerme en lo que explica San Lucas. Cuenta él que los pastores, oído el anuncio, escuchado el villancico, el primer villancico que se oyó en la tierra, ambas cosas a cargo de los ángeles (No olvidemos que en aquel tiempo estos extraterrestres centraban la atención de muchos piadosos israelitas), dejaron el rebaño y acudieron a la ciudad en busca del Niño del que les habían hablado. Dios quiso que el misterio iniciado el día de la Encarnación, cuando se hizo público al llegar el nacimiento, fuera un misterio compartido. Al Señor no le gustan los individualistas, los introvertidos, los herméticos. No quiere Dios que los hombres se hagan islas, prefiere a los comunicativos. De aquí que se les notificara el acontecimiento y se les invitara a ir al encuentro del Niño.

Cuando dieron con ellos, la Santa Familia, no se quedaron mudos viendo a la Criatura. Se alegraron y marcharon a hablar de ello a los vecinos del lugar. Se comenta y se representa plásticamente a estos hombres llevando dones para obsequiarlo. Y no hay duda de ello. Y no está mal la cosa. Lo que ocurre es que se olvida de hablar y recalcar que ellos a continuación se pusieron a explicar el prodigio que habían visto.

3.- El pastoreo, en las culturas que le son propias es un oficio de alta calidad social. El beduino se siente un aristócrata. Él no se agacha a arañar la tierra, como lo hace el agricultor, al que desprecia, porque sí se inclina, humillándose. Pero es diferente su condición cuando el oficio lo ejerce entre labradores y comerciantes. Y esta era la situación de nuestros protagonistas. En aquella tierra y en aquellos tiempos, los pastores eran gente de segunda categoría, reducidos casi a la condición de marginados. Vivían fuera de las ciudades, no respetaban el sábado. Al ganado hay que cuidarlo y conducirlo todos los días, sean laborables o no lo sean, cosa que a una mentalidad puritana como la farisaica, era una profanación del día santo. Y, mira por donde, a una gente así, se escoge para la proto-evangelización. Y son fieles a la misma. Cumplida la vocación a la que habían sido invitados, desaparecen discretamente. Nada sabemos de ellos, ni siquiera su nombre. Ningún catálogo, ninguna lista los menciona. Merecen un monumento en su honor, nadie, que yo sepa se lo ha erigido. Una injusticia.

4.- Pero, no. Tal vez sea preciso que recojamos su testimonio y, cual si se tratara de una carrera de relevos, continuemos su labor. Muchos de vosotros seguramente, lamentaréis que sois los únicos que os consideráis cristianos en vuestro entorno. Los solos que vais a misa, por ejemplo. Que las fiestas generalmente son aprovechadas para competiciones deportivas, concursos o largas sesiones de frenético bailoteo. ¿Quién será capaz de hablar de lo que sabe, lo sabe por el Evangelio, y de lo que ha experimentado en su interior, vivido en la meditación y la plegaria? Por difícil que os parezca, no lo dudéis, no os costará tanto como el atrevimiento con el que hablaron los pastores a los urbanitas. Si os sentís cobardes, no lo dudéis, solicitad su ayuda.

5.- Y María conservaba todas estas vivencias meditándolas en su corazón. Dos veces lo repite textualmente Lucas, (aquí en el versículo 19 y luego en el 51, ambos del mismo capítulo 2). Esta reiteración es señal de que es cosa importante. ¿Se puede afirmar semejante de cada uno de nosotros? ¿Hay silencio y contemplación en lo profundo de nuestro corazón?