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EL TEXTO DEL PADRE GERMÁN GASCÓN

Saludos soy sacerdote católico. Lo primero felicitaciones por esta página que tanto nos sirve de ayuda a la hora de preparar las homilías. Acabo de leer la homilía más joven del domingo de la Sagrada Familia y he quedado sorprendido de que Pedrojosé Ynaraja hable de que la Virgen tenía fiebres pauperales y esa molesta depresión. Si el autor afirma esto está negando el dogma de la virginidad de María después del parto. La virginidad también hay que entenderla en sentido físico. Los Santos Padres la explican comparándola con un rayo de luz que atraviesa un cristal. Por favor, deberían corregir esto porque pueden confundir. La Virgen ni tuvo hemorragia ni tuvo fiebres pauperales ni tuvo depresión alguna. Su parto fue dulce y sin dolor. No me entretengo en ponerle los documentos magisteriales donde se encuentra esto porque son abundantísimos. Muchas gracias por atenderme. Pero creo que es muy importante que mantengamos íntegro el depósito de la fe. No sé si este Señor es sacerdote pero a la hora de escribir debería ser más fiel al magisterio. De nuevo muchas gracias.

Germán Gascón Osorio

 

LA RESPUESTA DE PEDROJOSE YNARAJA

Apresurada y brevemente respondo. Sí, soy presbítero y, fiel a mi vocación durante 52 años, Dios me ha dado la satisfacción de ver que en mi entorno, surgían unas cuantas vocaciones sacerdotales y religiosas que evangelizan en Europa, África y América. La descripción de la realidad física del parto, que menciona el comunicante, me ha recordado la frase, ciertamente de origen patrístico, pero no dogmático, que aprendíamos en el catecismo de Astete-Vilariño y que decía: "como un rayo de luz atraviesa un cristal, sin romperlo ni mancharlo". La virginidad de Santa María está definida como privilegio antes del parto, en el parto y después del parto. Mi amor, mi cariño y devoción a la Virgen, dificultan que me exprese en los términos que voy a utilizar. Que ella me perdone si cree que pretendo entrometerme en su intimidad. Si hubo parto, existió un desprendimiento de la placenta, mediante la cual había ido alimentando el progresivo crecimiento de la Criatura en su seno virginal. El dogma para nada exige una cauterización inmediata del fenómeno. La tradición oriental, expresada plásticamente, pone en el icono de la Natividad, a dos comadronas que están lavando el cuerpo del Niño, limpiando, pues, su piel del líquido amniótico. Cosa que expresan antiguas narraciones que recogen textos venerables. Me duele utilizar estos detalles. Mi ortodoxia nadie la ha puesto en duda y mis publicaciones dedicadas a Santa María han tenido total aceptación y difusión (en el caso del audiovisual se publicó en castellano, catalán, francés e italiano, en editoriales católicas y con las correspondientes licencias.

Si quiere amar a María un católico actual, debe tener en cuenta, entre otros textos, la "Marialis cultus", documento que pide desprenderse de ciertos excesos de uso frecuente. Pero no quiero continuar. Amo entrañablemente a Santa María. La contemplo especialmente en el lugar donde aceptó el mensaje de Gabriel. En el rinconcito de Belén donde, fatigada de las labores del parto, hubo de reposar y dejar descansar a su Niño en el pesebre adosado a la pared. Y, aunque no me crea demasiado la historieta, también rezo en el fragmento que dicen se conserva en la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma. Y especialmente rezo emocionado en su sepulcro, a la vera de Getsemaní (ya sé que no es dogma que muriera, me atengo a la historia y a la arqueología). La espada que le profetizó Simeón, ya para entonces había empezado a penetrar en su corazón. Por favor, que no se deshumanice a nuestra querida e intercesora Madre. Soy capellán de una ermita dedicada a María medianera y de una iglesia también dedicada e Ella. Hablo con frecuencia de ella y publico sin que nadie haya dudado de mi ortodoxia. La admiro con locura, pero me ayuda a intimar con ella, el convencimiento de que, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado, sufrió como cualquier mujer: antes del parto, en el parto, en Nazaret, cuando querían despeñar a su Hijo, por las calles de Jerusalén durante el via-crucis y especialmente en el Calvario, donde me gusta rezar acurrucado en el suelo, en el lugar que ocuparía ella, en aquel tremendo y asombroso día.

Pedrojosé Ynaraja

Barcelona, España

NOTA DEL EDITOR.- Nada más recibir el texto de don Germán le enviamos a don Pedrojosé su texto. Y este nos respondió. Le pedimos a don Germán que nos dijera de donde era. Y nos dijo que no merecía la pena, pero, claro, al quitar este mismo lunes la referencia a que aludía de don Pedrojosé nadie se habría enterado. Nos ha parecido así, mejor.


LA LITURGIA DE LAS HORAS

Reverendo Padre que me lee:

Le pido perdonarme por las molestias pero preciso ayuda y nadie me contesta a mis escritos. Supiera cuántas cartas sin respuesta. Intento, créame, desde mucho tiempo, lograr ayuda de alguien que tenga paciencia y bondad de explicarme cómo rezar el Diurnal, desde laúdes hasta completas . Ya he escrito a muchos sacerdotes, pero, tristemente, nadie me contesta. Y yo no puedo salir, estoy en silla con ruedas. Yo, además, no tengo Internet en casa: cuando puedo, en casa de unos vecinos entro en vuestra página y ahí encuentro todo, pero no puedo hacerlo todos los días. Y sobre cómo actuar cuando estoy solo tengo muchas dudas: por ejemplo: ¿como puedo determinar yo en que semana del Salterio me encuentro? o también ¿cómo escoger los salmos, himnos, días de aplicación, método de selección de las oraciones etc.? He buscado también instrucciones por Internet, pero sin éxito y cuando quiero rezar, solo y sin Internet, no sé cómo moverme por el diurnal. Por amor de Dios, si puede, me ayuda, dándome instrucciones en todo sentido? Si supiera dónde podría encontrar algo en Internet, tenga paciencia de escribírmelo. Nada más.

Que Dios le bendiga. Pido su bendición

Giuseppe Mineo

España

NOTA DEL EDITOR.- Intercambiamos varios correos con Giuseppe, diciéndole –claro—que este editor no es sacerdote, sino periodista, casado y abuelo. Y, asimismo, le intentamos aconsejar que siguiera el Diurnal a través de Betania. Pero, en efecto, nos reiteró que no tenía. Le aconsejamos que se hiciera con el Libro del Diurnal que se vende en muchas librerias religiosas, argumentándole que es difícil, por ejemplo, rezar la misa sin Misal. En ese punto ya no nos contestó asi que suponemos que la respuesta le habrá sido válida.


LA REPRESENTACIÓN DE LA PASIÓN

Soy catequista de la Parroquia de San Bartolomé de Paterna del Campo (Huelva), estoy en preconfirmación y juntos con los jóvenes queremos montar la Pasión de Jesús, creemos que representándola entenderemos, interiorizaremos y sentiremos a más profundamente a Jesús. Desearía encontrar una obra que no fuese muy complicada, consejos para el decorado, y demás técnicas teatrales, así que le estaría muy agradecido si me facilitara información al respecto.

Un fraternal saludo

Eduardo Castaño

Huelva, España

NOTA DEL EDITOR.- Publicamos este correo por si alguien puede ayudara Eduardo. Nos pueden escribir a nosotros. De todos modos, la parroquia de Santa María de la Esperanza, de Madrid, representa la Pasión desde hace años. Vamos, también, a intentar pedirles el libreto. O que Eduardo se ponga en contacto con los integrantes del cuadro escénico.


EL MISAL DEL PAN DE LA PALABRA

Hermanos/as:

Por qué en las moniciones del 28-dic./08, no dicen las mismas lecturas que en los misales de ”Pan de la Palabra”? Mil gracias por su apoyo.-

Atentamente

Yolanda Cancino Cortez

México

NOTA DEL EDITOR.- Le pedimos información sobre el Misal del Pan de la Palabra y sobre cuales eran las diferencias, pero no nos contestó. Es una lastima.


LA CASA DE BETANIA

Es una maravilla el haber podido encontrar una página como la vuestra. Doy gracias a Dios por el inmenso bien que desde estos 'nuevos medios' se puede hacer. Me encontré con vuestra dirección en las páginas del Boletín Salesiano hace más de un año. En Sevilla hay una casa de espiritualidad (S. Juan de Aznalfarache) denominada así BETANIA. ¿Tenéis algo que ver con ella? Si alguna vez consideráis algo de mi interés, no dudéis en poneros en contacto.

Gracias.

José Miguel Pérez García

Sevilla, España

NOTA DEL EDITOR.- No, nada que ver. Betania, este Betania, es sólo, una página web. Pero muchas gracias por tus palabras, amigo José Miguel. Quedamos a tu disposición.


MUCHAS FELICITACIONES: GRACIAS

Hola amigos de Betania. Les deseo una muy feliz y santa navidad. Que el 2009, que ya está a la puerta, les llene de bendiciones, felicidad y salud, todo unido a Jesús, María y José. Que el Espíritu Santo los siga iluminando para alegría de los usuarios de vuestra página. Gracias mil por ayudarnos. Bendiciones.

Tere,

Piura, Perú.

NOTA DEL EDITOR.- Hemos recibido muchas felicitaciones de Navidad y como no es posible hacer referencia a todas, publicamos este de Tere, de Perú.


BELLAS PALABRAS DE MARIA LUISA

Hace mucho tiempo que me pierdo por las páginas de Betania y que la recomiendo a mis compañeras catequistas y a todas mis amistades.

Y como dicen que de buen nacido es ser agradecido, pues eso, hoy me he decidido a dar las gracias, porque Betania me sirvió para hacer las moniciones en las Primeras Comuniones de este año, porque me centra y me coloca justo en el punto necesario para no perder el norte, porque es una página agradable de leer y que además te forma y te informa.

Muy bien preparado el tema de la Navidad, mostrándonos los innumerables problemas de una pareja, prácticamente recién casada, con un viaje incierto y en aquellos tiempos peligroso y enfrentándose a una serie de dificultades de las cuales ninguno de nosotros desearía ser protagonista. Pero gracias a María y José se encendió una hoguera en el mundo que espero no se apague jamás, ya que sólo así llegaremos al Reino del AMOR.

Repito mi agradecimiento, y les deseo a todos desde el editor a los colaboradores una clara, encendida y luminosa Navidad.

Mª Luisa Hernández

España

NOTA DEL EDITOR.- Pues el título lo dice. Son unas muy bellas palabras de María Luisa. Muchas gracias.


UN BONITO REGALO DE REYES

Como todos los años, por estas fechas navideñas suelo viajar a Albacete, acompañado por Ana, mi mujer, para estar junto con mis hermanos y sobrinos, celebrando el nacimiento del niño Dios.

Y como ya es tradicional, muy gustoso, subo hacer una visita para felicitar las fiestas, a mi viejo amigo de la infancia Modesto, al Monasterio enclavado en la sierra albaceteña, donde vive dedicado por entero a servir a Dios y a cuantos le necesitan, dentro de su actividad monacal.

Después de asistir a la celebración de la Santa Misa, en la pequeña capilla de aquel lugar sagrado, rodeado de montañas, donde impera el silencio, que te hace sentirte más cerca de Dios, compartimos un reconfortante café en el marco de su humilde y austera habitación, para combatir esas heladas mañanas que apenas cambian la cara de la sierra, acostumbrada a días de verdadero invierno, con un cielo amenazante de frío y nieve.

Como un regalo anticipado de Reyes, me obsequió con un libro, que yo había leído hace mucho tiempo, pero que sin duda es un canto a la esperanza humana y una salida hacia el cielo limpio, hacia el aire puro y hacia la belleza suave de la naturaleza. El libro se titula “El diario de Ana Frank”.

Lo he vuelto a leer, y de nuevo, he sentido una gran admiración por esa niña judía que en medio de los horrores de la última guerra mundial, fue perseguida por los nazis y encerrada en una pequeña buhardilla, donde solo entraba, apenas, algo de luz a través de una diminuta ventana.

No deja de admirarme, que aún aterrada, supiera dominar su miedo, escribiendo en su diario la paz que le producía el contemplar las nubes, la luna y las estrellas, pensando que mientras esto existiera, su sensibilidad no le permitiría estar triste y lograría con ello soportar con valor su destino.

Y efectivamente es cierto, que una ventana abierta, por muy pequeña que sea, que deja pasar por ella los rayos de un sol radiante y un cielo sin nubes, es una cura de salud frente a la tristeza y a la amargura, porque Dios quiere ver dichosos a los hombres ante la naturaleza. Por eso alguien dijo, que la tristeza es como un pecado.

Bonito mensaje de esperanza el que me proporcionó el regalo de mi amigo, así como el que días más tarde, me ofreció asistiendo a la celebración de la Epifanía del Señor, el evangelio de Mateo (2,1.2) en la imagen de unos magos que no eran reyes, sino adivinos y sacerdotes de una religión pagana venidos del Oriente.

Tres hombres, Melchor, Gaspar y Baltasar, que guiados por lo anunciado por el profeta: “Y tu, Belén, tierra de Judea, de ti saldrá un Jefe que será el pastor de mi pueblo Israel”, se pusieron en camino, y de pronto una estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño con María su madre y, cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y uno piensa, que mejor regalo podría recibir, que el de encontrar esa estrella luminosa, que siguieron los magos, para seguirla y adorar al Niño, con el compromiso de ofrecerle un mundo mejor, desde la sencillez de nuestra propia vida.

Una estrella, que nos guiara hacia esas personas buenas rebosantes de fe, que ofrecen lo mejor de su vida para darlo a los demás, vapuleando nuestras adormecidas conciencias, con su ejemplo de vida, pero de Vida de Dios.

La estrella, que en definitiva, es la llamada que Dios hace a sus hijos. A los pescadores de Galilea, después de una pesca milagrosa. A estos magos paganos, venidos de naciones lejanas, donde parecía que el Evangelio no fue anunciado, consultando los astros.

Y a todos, por medio de los propios acontecimientos e ideales que los guía hasta El, a manera de estrella.

Y yo, me pregunto: ¿Cómo descubrirá a Dios, el que no busca la verdad, la justicia y el perdón? Posiblemente, tendrá que ser por mediación de un regalo de Reyes.

José Guillermo García Olivas

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- Y terminamos esta página de Testimonios con este articulo de José Guillermo muy oportuno para estas fechas