PABLO, COMUNICADOR

Entre interculturalidad y globalización

Por Giancarlo Biguzzi

Ediciones San Pablo, Madrid, España

Es verdad que en el caso de este libro, el título y el subtítulo lo dicen todo. Y es que, sin duda, Pablo de Tarso fue un gran comunicador. Y que, asimismo, su trabajo apostólico se realizó en terrenos de la interculturalidad y la globalización de entonces. Ciertamente, San Pablo se enfrentó a varios colectivos de diferente lengua y de diferentes costumbres. Y sobre esto el autor señala la capacidad políglota del Apóstol de los Gentiles.

Así, su lengua natal fue el griego. Aprendió hebreo clásico y arameo durante su estancia en Jerusalén como alumno del rabino Gamaliel. El griego le pudo servir para moverse en muchos lugares del imperio romano, pero cuando se planteó el viaje a España hubo de aprender latín. En la antigua Hispania el latín se extendió muy rápidamente como solución comunicativa ante la gran cantidad de dialectos que existían en la península ibérica. Además, según Giancarlo Biguzzi es posible que tuviera que hacerse con el conocimiento de algún dialecto de Asia Menor y de Europa, muy frecuentes, entonces.

Y en cuanto a la globalización pues es cierto que Pablo recorrió todo –o casi todo—el mundo conocido de entonces. Y es verdad que era un experto de primera categoría en viajes, más partidario de los viajes por mar, pues eran más rápidos y más seguros que los terrestres. Habla el autor que habría recorrido unos 15.000 kilómetros cifra inaudita para esos tiempos.

Por otro lado, todo el tiempo de los viajes o sus actividades profesionales como fabricante de tiendas de campaña era empleado también para evangelizar, así como las escalas de los viajes u otras circunstancias. Todos estos desarrollos dan, sin duda, una enorme amenidad al libro y, creo, algunos datos son totalmente desconocidos para una mayoría de lectores.

Pero no es, solamente, el libro de Giancarlo Biguzzi, una crónica de la capacidad de comunicar de San Pablo, ni tampoco, obviamente, un estudio sobre sus viajes. Explica muy bien, en poco espacio y con acierto, el paso de riguroso de observante de la ley judía a liberado por Jesús y adherido al cristianismo. Están bien citadas sus diferencias con Pedro y otros aspectos religiosos, teológicos o cristológicos de la realidad paulina. Y todo ello hace de este libro algo muy agradable, de muy fácil lectura y de gran amenidad. Y se inscribe, naturalmente, en este Año Paulino, que decretado por el Papa Benedicto, estamos celebrando.

Su autor, Giancarlo Biguzzi, nacido en Cesena, Italia, en 1941, es licenciado en Teología y Sagrada Escritura y doctor en Teología bíblica. Es profesor de Teología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum y de exégesis del Nuevo Testamento en la Universidad Urbaniana. Es autor de muchos libros centrados en la interpretación del Nuevo Testamento. Decir, sencillamente, que recomendamos este libro, que nos ha resultado muy útil y de agradable lectura.

 

Ángel Gómez Escorial