La Inmaculada Concepción de Santa María Virgen
8 de diciembre de 2008

La homilía de Betania


1.- LAS PREDILECCIONES DE DIOS CON MARÍA

Por José María Maruri, SJ

2.- LA CONFIANZA Y DISPONIBILIDAD DE MARÍA

Por José María Martín OSA

3.- ALÉGRATE, MARÍA

Por Gustavo Vélez, mxy

4.- LA DISPONIBILIDAD DE MARÍA

Por Gabriel González del Estal

5.- SERVIR, ES REINAR

Por Antonio García-Moreno

6.- ¡CORAZÓN DEL ADVIENTO!

Por Javier Leoz

7.- UNA FIESTA SURGIDA DEL PUEBLO

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


LA INMACULADA

Por Pedrojosé Ynaraja


1.- LAS PREDILECCIONES DE DIOS CON MARÍA

Por José María Maruri, SJ

1.- Como en la vida de cada uno de nosotros, también en la vida de esta virgen llamada María, se cumple que no es el hombre el que busca a Dios sino Dios que busca al hombre. Por eso ahí tenemos al ángel de Dios buscando por aldeas y pueblos del mundo a quien dar la gran noticia. Y encuentra a la Virgen a la que Señor hizo sin mancha y la comunica otra gran predilección del Señor: que será Madre del creador.

En estas predilecciones de Dios con María no podemos imitar a nuestra Madre. Pero en ese juego de la búsqueda del hombre por parte de Dios hay una segunda parte y es que también el hombre busca a Dios. Y con María también fue así. Y en esa búsqueda si la podemos imitar nosotros sus hijos.

2.- María buscó a su Hijo Jesús porque lo había perdido. Bueno, así lo sintió con dolor aquellos tres días en Jerusalén, hasta que al encontrarlo se dio cuente de que no lo había perdido. Él se había perdido.

No se nos pierde Jesús a nosotros, porque camina siempre a nuestro lado, lo perdemos nosotros, y tal vez sin dolor, porque no se sufre por la pérdida de lo que se desconoce su valor. No se nos pierde Jesús, lo perdemos nosotros y María no entiende que lo podamos perder sin dolor.

3.- Buscó María a Jesús entre divanes y mesas, entre invitados y camareros en Caná de Galilea para pedirle un favor. Y supo hacerlo como se piden las cosas a Dios. María no pide, expone, porque sabe la bondad de su Hijo, que no sufrirá el corazón que los novios que lo invitaron a la alegría de su boda pasen bochorno por falta de vino abundante.

No buscamos nosotros así al Señor. Le pedimos, pero no a lo María. Exigimos, nos enfadamos. Hacemos valer nuestras bondades y no nos y no nos fiamos de la bondad del Señor. Nuestra petición en un toma y daca. Comerciamos con él. Lo ponemos a nuestra altura. Lo convertimos en El Corte Inglés… (**)

4.- Buscó María al Señor para sacarlo de un apuro, parientes y amigos decían que estaba loco. Se había enemistado con los amigos y conocidos en su aldea de Nazaret. Criticaba a la Iglesia institucional de entonces. Se hablaba de que lo buscaban para nada bueno. Y los primos-hermanos que habían jugado con Él, fueron a buscarlo para traerlo a casa a la fuerza y tras ellos fue María para estar a su lado en un momento tan desagradable para Él.

5.- Cuando llueven las críticas sobre Dios y su iglesia con qué facilidad escurrimos el bulto, nos deslindamos magistralmente, no vamos en busca del calumniado, huimos como los discípulos en el Huerto. No lo negamos porque nunca llegan las cosas tan lejos, nos amparamos en esa frase de nuevo cuño: “Creo en Dios, pero no en la Iglesia”. No buscamos al Señor para estar con Él en el momento desagradable.

5.- La última vez que María buscó a Jesús fue en el Calvario y lo encontró porque estaba cosido a la cruz y no se le podía perder o esconder. Es en la cruz donde es más fácil encontrar al Señor y al pie de la cruz a María. Él no huye porque está allí por mí y Ella porque está allí por Él.

(**) El Corte Inglés, grandes almacenes españoles de gran presencia y popularidad.


2.- LA CONFIANZA Y DISPONIBILIDAD DE MARÍA

Por José María Martín OSA

1- María es la mujer que esperó siempre en Dios, que volcó en El su corazón, que dio testimonio de su fe y que entregó su vida a la causa de Dios. El camino nos lleva a Jesús. Pero tenemos que emprenderlo nosotros. Esperamos activamente la llegada del Mesías preparando nuestro corazón, como María. Ella lo llevó en su seno, también nosotros en cierto modo debemos acogerlo en nuestro interior. ¿Quién mejor que ella puede enseñarnos a esperar con confianza y alegría?

2.- María, aquella muchacha de Nazaret, confió en el Señor y le manifestó su disponibilidad. Su confianza nacía de la Palabra de Dios. Por eso cuando recibió el anuncio del ángel se quedó turbada y preguntó ¿cómo será eso, pues no conozco varón? Confió en la Palabra del Señor. Su fe es confiada, pero no ciega. Pone su confianza en la Palabra, para decir "hágase en mí según tu palabra". De su confianza nace su disponibilidad. El que se instala se encierra en sus "seguridades" y es incapaz de avanzar. Sólo el que busca está capacitado para progresar. La disponibilidad en la antítesis de la instalación burguesa. Hemos de salir de nuestra comodidades para ir al encuentro de las nuevas realidades de pobreza material y espiritual, "nuevas fronteras" las llaman algunos: ancianos, inmigrantes, jóvenes desarraigados.....María nos lleva a Jesús y nos dice: "haced lo que El os diga". No podemos quedarnos sólo en el aspecto sentimental de la Virgen. No olvidemos que ella es la mujer entregada y comprometida del Magnificat que alaba al Señor porque "derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos".

3.- Hoy le decimos a nuestra Madre María que nos ayude a luchar por un mundo nuevo, aunque nos digan algunos que nada puede cambiar. Ella nos ayuda a tender nuestra mano al que con nosotros está. Nos da ánimo para confiar siempre, aunque parezca que es inútil caminar, porque vamos haciendo camino y otros lo seguirán. ¡Que se acaben los agoreros y los pusilánimes! ¡Sí, es posible un mundo nuevo con y desde María! La actitud que tenemos que cultivar desde este día es la entrega generosa, como María. Demos gracias a Dios por María, porque se acercan días de fiesta y felicidad "no sólo para la mujer, cuyo seno había dado a luz al niño, sino también para el género humano en cuyo beneficio la Virgen había alumbrado al salvador" (San Agustín, Sermón 193, 1) Ella es la mujer que esperó siempre en Dios, que volcó en El su corazón, que dio testimonio de su fe y que entregó su vida a la causa de Dios. El camino nos lleva a Jesús. Pero tenemos que emprenderlo nosotros. Esperamos activamente la llegada del Mesías preparando nuestro corazón, como María. Ella lo llevó en su seno, también nosotros en cierto modo debemos acogerlo en nuestro interior. ¿Quién mejor que ella puede enseñarnos a esperar con confianza y alegría?


3.- ALÉGRATE, MARÍA

Por Gustavo Vélez, mxy

"El ángel entrando a la presencia de María, dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre las mujeres". San Lucas, Cáp. 1.

1.- Parece que el tercer Evangelio, el cual formaba una sola obra con los Hechos de los Apóstoles, tenía como inicio el actual capítulo IV donde se narra la visita de Cristo a la sinagoga de Nazaret. Sólo que más tarde, a ruego de las comunidades, se añadieron los primeros capítulos que nos cuentan la infancia del Señor. Además, en tiempos de San Lucas, la historia no se escribía al estilo de hoy, los evangelistas son ante todo catequistas. Nos quieren explicar quién es Jesús, sin preocuparse mucho de fechas exactas y de cifras.

En el pasaje de la Anunciación encontramos que un ángel del Señor visita a Nazaret, pueblo pequeño que el escritor llama ciudad. Allí vive una virgen, desposada con cierto José de la tribu de David. Ya están desposados, pero aún no viven juntos. El ángel saluda a esta joven deseándole gozo: Alégrate María, porque las cosas de Dios, si bien de entrada no las comprendemos, producen alegría. Hacen brotar paz en el alma al sentirnos amados. Al comprobar que el Señor nos tiene en cuenta.

2.- Para nosotros el que Jesús haya nacido de una virgen, es un signo admirable. Que una mujer, sin concurso de varón, como anunció Isaías, conciba y dé a luz un niño, señala algo extraordinario. De tu seno, explica el ángel, nacerá el hijo del Altísimo. También en el contexto judío un nacimiento de madre virgen, significaba algo peculiar, pero desde otro ángulo. Porque entonces la mujer era un ser despreciable. Los rabinos repetían tres motivos para agradecer a Yahvé cada mañana: El haber nacido varones, conocer la ley y formar parte del pueblo escogido.

Pero era mayor la indignidad de una virgen o de una madre estéril "la herencia del Señor son los hijos, dice el salmo 127, su recompensa el fruto de las entrañas". Y Amós para ilustrar la miseria del pueblo alejado de Dios, lo compara con una virgen sin descendencia.

3.- Así, Nuestra Señora como mujer y virgen, es la mejor representante de los pobres y de los despreciados. De aquellos que nos vemos incapaces, en medio de dolorosas circunstancias. De cuantos sentimos el peso de nuestro mal, pero tratamos de esperar en Dios, a todos ellos miró el Señor con bondad e hizo cosas grandes entre los humildes.

Esta confianza pequeñita en el Señor puede despertar nuestra alegría. En algún diario de una ciudad utópica, pudiéramos leer en Navidad: Eliminados todos los dolores, se les devuelve la salud a los enfermos, déficit total de delincuencia. Respeto absoluto entre los conciudadanos. La paz es desde hoy gratuita y obligatoria. Titulares que harían saltar de gozo los ojos y el corazón.

Sin embargo, otra noticia --real y verdadera-- colma ahora de dicha a todos los creyentes. En tiempos del emperador César Augusto, siendo Cirino gobernador de Siria, Dios se ha hecho hombre en las entrañas de María. ¿Cómo no celebrar tan grande maravilla con los ojos despiertos y el alma encendida en gratitud?


4.- LA DISPONIBILIDAD DE MARÍA

Por Gabriel González del Estal

1.- Hágase en mí según tu palabra. Es evidente que la santidad inmaculada de María fue un don gratuito de Dios, pero no es menos cierto que si la Virgen no hubiera abierto de par en par su corazón a Dios, no hubiera recibido la gracia plena que recibió. María fue pura y total disponibilidad a su Señor, aún en los momentos más oscuros y difíciles de su vida. Fue una disponibilidad libre y voluntaria, una entrega generosa y agradecida a la voluntad de Dios. Nosotros no hemos recibido la misma gracia plena y total de Dios que recibió María, porque nuestra misión en esta vida no es tan única e irrepetible como la de la Virgen Madre. Pero también a cada uno de nosotros Dios nos da toda la gracia que necesitamos para realizar la santidad a la que hemos sido llamados. De nosotros depende el aceptar o no la gracia que Dios nos da y hacerla fructificar en frutos de santidad. En esta fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María nuestro propósito debe ser este: ponernos a disposición del Señor siempre, aún en los momentos más oscuros y difíciles de nuestra vida; ser pura disponibilidad, ofreciéndonos al Señor para se haga siempre en nosotros su voluntad y no la nuestra. Se lo pedimos así a la Virgen Inmaculada, maestra en disponibilidad para el Señor.

2. - Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí. Adán oyó el ruido de Dios, la llamada de Dios y tuvo miedo. Hasta ese momento había estado disponible para el Señor, había obedecido siempre la voluntad de su Señor, y la voz de Dios había sido siempre para él una voz dulce y amiga. Nunca, hasta entonces, había tenido miedo al Señor, nunca se había tenido que esconder de él. Pecó porque dejó de fiarse de Dios, porque desconfió de la palabra y de la promesa de Dios y prefirió escuchar otras promesas orgullosas y egoístas. Y cuando Dios le echa en cara su orgullo y su vanidad, él intenta descargar su culpa en Eva y ésta en la serpiente. Pero no pensemos tan mal nosotros de nuestros primeros padres, porque nosotros nos comportamos demasiadas veces como fieles hijos suyos: escuchamos con demasiada frecuencia voces que halagan nuestra vanidad y, cuando nos equivocamos lamentablemente, echamos a otros las culpas de nuestros propios fallos y pecados. Recemos a María para que vuelva a nosotros, los desterrados, hijos de Eva, sus ojos misericordiosos.

3.- Él nos eligió en la persona de Cristo para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. La vocación de toda persona, como la de María, es la santidad. Debemos intentar siempre que nuestra conducta sea irreprochable y además debemos hacer esto por amor, no por intereses egoístas y calculados. A esto estamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Es siempre la voluntad de nuestro Padre Dios la que debemos buscar y cumplir, como hizo el mismo Cristo, aún en los momentos más duros de su vida, como hizo también la Virgen Inmaculada. El amor a Dios debe hacernos disponibles para Dios y el amor al prójimo debe hacernos disponibles para el prójimo. María Inmaculada fue irreprochable ante Dios por amor y por amor aceptó la misión que Dios, a través del ángel Gabriel, le encomendó. Porque ella se supo siempre esclava del Señor y, por eso, permitió, agradecida, que fuera la voluntad de su Señor la que dirigiera su vida.


5.- SERVIR, ES REINAR

Por Antonio García-Moreno

1.- Eva, madre de la vida.- Los nombres en la Biblia siempre tienen un valor simbólico, siempre aluden a la condición o el destino de la persona nombrada. En el caso de la primera mujer es llamada también con el nombre hebreo de “ishah”, que se podría traducir por hembra. Es en un relato anterior, cuando se refiere que Dios creó al hombre (adam) y que varón (ish) y hembra (ishah) lo creó el Señor. Con ello se pone de manifiesto la igualdad del hombre y la mujer. Pero con este otro nombre, el de Eva, se alude a otra cuestión fundamental en la mujer y en el papel que desempeña en la Historia de la salvación: Ella es la madre de la vida. Todos los seres humanos provienen de la primera mujer... Por ello, Eva es figura de la Virgen María, la Madre de todos los redimidos que, presentes en San Juan, reciben de Cristo como Madre a Nuestra Señora, que como Eva es la Madre de cuantos reciben, a través del Bautismo, el don de la vida cristiana.

2.- Ser alabanza de Dios.- Dice la segunda lectura de hoy que "nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria..." (Ef 1,12). El apóstol escribe en presencia de Dios. Se le nota. En efecto, de vez en cuando interrumpe su diálogo para hablar con el Señor. Casi siempre para alabarlo con una doxología o alabanza tomada de la liturgia...También la piedad cristiana refleja ese vivir en la presencia divina, y exclama "bendito sea Dios", o dice "ave María Purísima", etc. Es cierto que a veces son frases rutinarias, pero también pueden y deben ser palabras sentidas que expresen una fe y una esperanza sinceras.

Habla el Apóstol ser "alabanza de su gloria". Recuerda lo que dijo Jesús cuando hablaba de que era preciso que los hombres vieran nuestras buenas obras y así alabaran a nuestro Padre. Es todo un programa de vida. Hacer siempre el bien, sin mirar a quien, sin buscar correspondencia alguna, felices de agradar en todo y por todo a nuestro Padre. Entonces se producirá ese formidable prodigio, dar motivo para que alaben al Señor, ser alabanza de Dios.

3.- Ancilla Domini.- En el evangelio de hoy, tomado de San Lucas, la virgen termina su conversación con el Arcángel Gabriel, diciendo: "Aquí está la esclava del Señor..." (Lc 1,38) La palabra original griega del texto de S. Lucas (“doule”) la traduce la versión latina por "ancilla". En castellano se puede traducir por esclava y también por sierva, e incluso por criada. En definitiva siempre late la misma realidad de una persona que se entrega al servicio de otra, sin reserva ni condición alguna. "Para servir, servir" solía repetir San Josemaría Escrivá. Con ello daba a entender que el servicio es algo más que buenas palabras. El servicio conlleva siempre humildad y abnegación.

Nuestra Señora aceptó los planes de Dios con todas sus consecuencias, entregándose a las exigencias que ello supuso día a día, más de lo que quizá al pronunciar sus palabras pudiera haber pensado. Y esa docilidad y renuncia de sí misma, esa entrega decidida y constante, esa servidumbre sin paliativos, fue una consecuencia de su grandeza de alma, de su inmaculada concepción... Ella es el modelo y la primicia de la grandeza de servir a Dios, la prueba viva de que, en ese caso servir, es reinar.


6.- ¡CORAZÓN DEL ADVIENTO!

Por Javier Leoz

María, Inmaculada, Virgen y Madre, centra ya la próxima Navidad.

1.- Bienaventurada ante los ojos de Dios y, hermosa, fiel, pura y radiante ante los ojos de todos nosotros, el pueblo cristiano que, desde los primeros siglos la hemos visto como un sendero para llegar a Dios, un vientre virginal en el que Dios se hizo carne, unas manos divinas y humanas a la vez que salen a nuestro encuentro con un solo objetivo: llevarnos a Dios.

Pero, la Virgen en su Inmaculada Concepción, no es para contemplarla. Ella es un continente pero, el contenido, es Cristo. No podemos conformarnos con dejarla elevada en la hornacina (como si fuera un expositor de perlas preciosas). María nos da una gran lección: hay que fiarse de Dios; hay que confiar en Dios; hay que ponerse en camino y….Dios hará obras grandes. Dios, en definitiva, hará lo demás.

2.- Hoy, en este 8 de diciembre, la figura de María emerge rodeada de belleza y de hermosura. ¡Es posible creer en Dios y esperar en Dios! ¡Es posible deshacernos para que Dios se haga! ¡Es posible, inesperadamente, recibir un aviso de Dios y, de repente, convertirnos en aliados de su causa!

Así lo sintió María y así lo vivió María: tocada por Dios, inesperadamente llamada a ser Madre de Cristo y…volcada de lleno en su misión. ¡Bendita Tú, Inmaculada Concepción!

Y, en este Misterio, el pueblo sencillo y llano siempre ha visto a la Virgen como una vasija limpia, resplandeciente, valiosa y pura. ¿Por qué? Porque, ni más ni menos, en ese recipiente Dios echó el contenido del Verbo Encarnado. Porque Dios, al encontrarse con la sencillez y la obediencia, la pureza y la alegría, la disponibilidad y la entrega…se topó, además, con un cuerpo virginal al que sólo llegó la bondad y el poder de Dios. ¡Bendita, tu María, por tu pureza!

3.- Al mirar a María (en los aledaños de la Navidad); al acercarnos a María rodeada de limpieza interna y externa (y comprobar la situación degenerada de tantas situaciones y páginas del mundo que se nos ofrecen como lo más “guay” o como referencia a una efímera felicidad), tenemos que pensar que es posible ser feliz de una manera diferente. Que el estercolero, en el que a veces se convierten las ofertas para ser felices incluso vendiendo la dignidad humana, no son precisamente un horizonte de paz ni de bienestar. En estos tiempos en los que tanto y tanto se habla de la violencia de género, resplandece la dignidad de una mujer que fue elevada al colmo de las dignidades: ser ella misma pero llena de Dios, llena de hermosura, llena de gracia.

Sí, amigos; ésta, María, es la mujer que a Dios enamoró. Es la mujer que, Aquel que se anunció durante siglos, acogió en sus entrañas. Es la mujer que, transparente en cuerpo, alma, vida y actitudes, nos enseña que el camino para llegar a Dios no es otro que el de la confianza y la esperanza en El.

4.- ¿Seremos capaces, como María, de optar por Dios? ¿No estaremos cerrando las ventanas de “nuestro Nazaret” para que Dios no nos complique la existencia?

Ante la realidad del mal en el mundo (y mira que existe y en abundancia) os invito a que volvamos nuestros ojos a María. Necesitamos un poco de luz en medio de la oscuridad; un poco de belleza (incluso artística, divina y humana a la vez) en medio de tanta basura que la sociedad del consumo (material y carnal) nos ofrece.

Necesitamos, un personaje como María, que nos ayude a recuperar el sentido cristiano de la Navidad: limpios por dentro y bien dispuestos por fuera. ¡Viene el Señor! ¡María nos acompaña! ¡Bienaventurada, María! ¡Bienaventurada tu pureza!

5.- ¡QUÉ COSAS TIENES, MARIA!

Dios se acerca hasta tu morada, pobre y humilde,

sin más riqueza que tus pensamientos divinos

sin más grandeza que tu ser para Dios

¡QUÉ COSAS TIENES, MARIA!

Dios viene a tu encuentro y, un ángel virginal,

te hace llegar lo que Tú no comprendes;

pero te fías, te entregas,

miras por la ventana de tu gruta hacia el cielo

y, movida por tu fe en Dios, exclamas:

¡Qué sea lo que Dios quiera!

¡QUE COSAS TIENES, MARIA!

¿Qué ofreciste a Dios para que se fijara en Ti?

¿Qué llamó la atención al Señor de tu persona?

¿Qué cautivo, al DIOS del cielo,

de una humilde nazarena?

Encontró, lo que en nosotros ni con lupa consigue:

Obediencia, antes que rechazo

Humildad, frente al orgullo

Pureza, frente a la corrupción

Disponibilidad, en contra del cerrazón.

¡Sí! ¡Mil veces, “si”! Antes que el “no”

¡QUE COSAS TIENES, MARIA!

Cosas que agradan y gozan a Dios

Cosas que enamoran y atraen a Dios

Cosas que, en el mundo, ya no se ven ni se valoran

pero que, en el mundo de Dios,

son perlas de incalculable valor.

¡QUÉ COSAS TIENES, MARIA!

Tienes la esperanza en permanente lucha

Posees la limpieza de cuerpo y alma

El afán de superación y de perfección

Tienes el alma en vilo por Dios y para Dios

Tienes, en tu ser virginal,

el Dios que, desde el cielo y por salvarnos,

tendrá rostro humanado.

No tienes cosas, María;

Tienes, contigo, al mismo Dios.

Amén.


7.- UNA FIESTA SURGIDA DEL PUEBLO

Por Ángel Gómez Escorial

1.- Celebramos una fiesta muy especial, hoy. Surgida del pueblo, pero que tardó mucho tiempo en llegar a considerada como “oficial”. Y es que la veneración de la Virgen María siempre ha estado muy unida al sentir popular, mucho. La fiesta de la Inmaculada Concepción de María Virgen fue “oficializada” por el Papa –ya declarado beato-- Pío Nono (Pío IX) en 1854 con la declaración como dogma de fe de que Maria, por especial privilegio divino, fue preservada de toda mancha de pecado original. Es una reacción lógica esa circunstancia: si María iba ser el sagrario que llevara el desarrollo corporal de Jesús, el Salvador, durante nueve meses, no podía haber pecado en ella y por eso su concepción fue sin mancha. Los demás humanos, víctimas del pecado original –de la deuda contraída por nuestros primeros padres, Adán y Eva—recibimos pues esa herencia sin excepción. La historia nos dice que los orígenes de esta fiesta aparecen en los siglos VI y VIII es las Iglesias de Oriente. Y que poco a poco fue calando en la Iglesia latina. España tuvo especial relevancia en el movimiento popular para reconocer la inmaculada concepción de Maria y estuvo presente desde los siglos XV y XVI o, incluso antes. El responsorio de “Ave María Purísima: Sin Pecado Concebida” es propio de la península ibérica y sirvió como acicate y bandera para extender la fiesta de la Inmaculada Concepción.

2.- Entiendo que todas estas cosas en estos tiempos de increencia o, incluso, entre los cristianos que viven en la atenuación de algunas verdades, todo ello puede resultar un poco “antiguo”. Pero, sin embargo, el amor de los creyentes hacia María hace que la fiesta se acepte con alegría y con el gozo de honrar, una vez más, a la Virgen. Tengo la impronta, asimismo, de haber conocido a personas –y personajes—de la Iglesia con mucha tendencia a la investigación y al examen científico de las fuentes bíblicas, que, sin embargo, profesan un amor filial a Santa María que, a causa de sus posiciones personales, resulta un tanto insólito. Incluso, diría yo que los más “progres” que me he encontrado, guardaban en su corazón esa reverencia enorme hacia la Madre de Jesús. Es todo un símbolo, al menos para mí.

Esta fiesta de la Inmaculada se emplaza en pleno Adviento, en la espera del Nacimiento de Jesús, y por eso –creo yo—tiene, además, especiales brillos. Creo, asimismo, que ocurre algo parecido con la solemnidad de la Virgen de Guadalupe, en México y en toda América. Y es la proximidad a las fechas sublimes, bellas y amorosas de la Navidad –en las que María es protagonista—lo que da profundidad a la celebración. Hace años, en España, por invento de unos grandes almacenes, la Fiesta de la Inmaculada, era además la Fiesta de la Madre y yo creo que esa doble vertiente de sentir cerca de la Virgen Inmaculada y a la madre real daba especial esplendor a la conmemoración de todas las madres, la cual después del traslado en el calendario de la fiesta no ha recuperado su brillantez.

3.- Las lecturas de la misa de hoy tienen –como no podía ser de otra forma—especial relevancia respecto al papel de María en la realidad del devenir humano. El fragmento del capítulo 3 del Libro del Génesis que hemos escuchado se relata el descubrimiento, allá en el Jardín del Edén, por el Señor Dios de que sus hijos, las dos primeras criaturas humanas, habían comido del árbol prohibido, entrando en su corazón el sentido del pecado y de la culpa. Dios “descubre” también al inductor, al diablo mentiroso en forma de serpiente, y termina estableciendo una rivalidad atávica entre la mujer y la serpiente. María de Nazaret, liberada de ese pecado y de esa culpa también atávica, por decisión de Dios y a la espera del nacimiento del Salvador, sería la respuesta al engaño del Maligno.

San Pablo, por su parte, en la Carta a los Efesios, “descubre” que la decisión de Dios de dar la “vuelta” a la situación creada en Edén, de volver a ser todos hijos de Dios, fue tomada por el Señor antes de todos los tiempos. La redención pues estaba prevista en esa realidad totalmente presente que es la eternidad. Y, en fin, el relato de Lucas de la Anunciación de María es uno de los más bellos –por no decir el que más—de todo el Evangelio. Momento fundamental para la historia de la humanidad, que, no obstante, contrasta –yo diría favorablemente—con la sencillez y concreción de lo que San Lucas nos está contando. Este precioso texto lo volveremos a oír en las celebraciones navideñas y de ahí que, por tanto, enmarca y suelda esta fiesta de la Inmaculada con “todo lo que se nos viene encima”: con el nacimiento de Niño Dios y el inicio de la redención humana.

4.- Hemos, pues, que dar en el interior de nuestros corazones un sitio muy especial a la fiesta de hoy. Volvernos un poco niños, como preparación para la ya cercana Navidad, y agasajar y recordar a la Virgen María como ella se merece.


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


LA INMACULADA

Por Pedrojosé Ynaraja

1.- Vosotros sabéis, mis queridos jóvenes lectores, que hay gente que presume de que le han nombrado hijo predilecto de su aldea. No digo que no sea cosa laudable, pero ¿que categoría tiene el título si la comparamos con la de premio Nobel? Claro que para saber la importancia de uno de esos galardones en terreno de la química, por ejemplo, hay que estar enterado de bastantes cosas de esta ciencia. El analfabeto no será capaz de valorarlo. Algo así sucede con el titulo que damos a Santa María y que hoy celebramos. Para entender el significado hay que tener una cierta cultura religiosa. Afirmamos que fue ella, y solamente ella, la que desde los primeros momentos de su existencia estaba limpia espiritualmente y con el mismo esplendor se conservó hasta el fin de su vida. Advierto esto, porque la primera pareja, a quienes simbólicamente llamamos Adán y Eva, también lo fueron al inicio de su existencia, pero después su comportamiento fue un desastre. Y de aquí vino que se introdujese el pecado en el mundo. Algo más importante que la llegada de meteoritos, no lo olvidéis. Si alguno de estos fue capaz de ensuciar de tal manera la atmósfera que ocasionó la extinción de los dinosaurios, entre otras cosas, la introducción del pecado todavía emborrona la convivencia humana. Y va para largo.

2.- María no, María se salvó de la contaminación y se conservó pura. Y su limpieza no se le otorgó para satisfacer su orgullo personal. Fue en vistas a un proyecto que tenía Dios. Como las labores de laboratorio exigen instrumental y productos “químicamente puros para análisis” algo así, dicho con toda reverencia, debía ser el instrumento de salvación de Dios. Este es el significado de la fiesta. Conservarla en el corazón es tan importante como uno guarda una joya que aprecia por el valor de la gema y de su montura y por el recuerdo y vinculación con quien nos la regaló.

3.- De la primera lectura os podría escribir largamente, mis queridos jóvenes lectores. Ya lo he hecho otras veces y no quiero repetirme. He visto múltiples representaciones de la escena y conservo en casa bellos libros con magníficas reproducciones. Os puede chocar lo de la desnudez. Es una muestra de que no tenían ningún peligro y no necesitaban ninguna defensa. Eran buenos y nada temían. Podéis comparar las creaciones de los artistas, que también vosotros conoceréis, con cualquier ilustración de strip-tease, que sin duda, para gracia o desgracia, tampoco ignoraréis. Las primeras las contemplamos asombrados de su ingenuidad y belleza, las otras son buenas muestras de la degradación a la que puede someterse el bello cuerpo humano.

Vaya por delante que el relato del Génesis es una enseñanza catequética, para nada una narración histórica. Cosa que le da mucha más importancia. Existen y coleccionamos fósiles, y a todos nos gusta tenerlos, pero aquí nos llega desde antiguo una doctrina fundamental, que para nada es fósil espiritual.

No busquéis tampoco exactitudes. Los antiguos no diferenciaban la lombriz, que se zampa paquetes de tierra, y decimos que es un anélido, de la serpiente que repta y es alargada y que la clasificamos como reptil, y esta, a diferencia del gusano, muerde y puede llegar a ser mortal. El caminante de ciertos lugares sabe que peligra su talón si pisa uno de estos animales por en medio, la parte superior se eleva y clava los colmillos y con ellos introduce el veneno en el pie.

4.- El relato es bello y enormemente didáctico. El relato evangélico es sublime. No me canso nunca de leerlo. Con sinceridad os digo, mis queridos jóvenes lectores, que poco después de llegar de esos benditos lugares, de rezar y contemplar la casita donde ocurrió el hecho narrado, debido al cambio brutal del clima, he enfermado y ahora restablecido, os debería escribir con prisa y me disgusta hacerlo de esta manera. La misma narración, la encontraremos en la misa de uno de estos domingos de adviento y será entonces, si Dios quiere, cuando os de más detalles. No quiero dejaros sin que sepáis que allí donde María dijo sí, a no más de un metro de distancia de donde ahora una estrella en el suelo pone “hic de Mariae virgine Verbum caro factum est” (aquí de la Virgen María el Verbo se hizo carne) allí mismo, con absoluta certeza arqueológica, estaba ella. Visitar el lugar con devoción ayuda a incorporarse al mensaje.