Aunque hay otras moniciones –en su página habitual—sobre el funcionamiento de la Corona de Adviento, vamos a publicar esta serie realizada por nuestro colaborador, Javier Leoz referida a ese inicio alegre y vibrante de cada de una de las Eucaristías del Tiempo de Adviento. Permanecerá en esta página durante todo el Adviento.

LA VIGILIA DE LA INMACULADA. Por otro lado, para conmemorar la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la María Virgen, hemos situado aquí un formulario para celebrar la Vigilia.


¿DÓNDE Y CÓMO ENCONTRAR A JESUS?

Vigilia de la Inmaculada Concepción

Por Javier Leoz

1. MONICIÓN DE ENTRADA

Muy buenas noches a todos. Estamos en estas horas, dedicadas especialmente a la Inmaculada Concepción, pendientes del gran acontecimiento de la venida de Jesús en Navidad. ¿Dónde podemos encontrar a Jesús? ¿Qué dirección tomar para llegar con seguridad hasta El? ¿Qué referencia buscar, en medio de tanta confusión para llegar al auténtico espíritu de la Navidad?

María, nos congrega en esta noche, porque quiere y desea con amor de Madre que vayamos al encuentro con Jesús a una con Ella. Su presencia es compañía que orienta y nos hace estar en pie y vigilantes con Ella ante los días santos que se acercan.

Mirando a María, vemos en el fondo de la noche, la estrella que empieza a brillar y a destellar la grandeza de la próxima Navidad.

Mirando a María, a su interior, aprendemos a confiar en un Dios que cumple todo lo que promete.

Iniciemos esta celebración pidiendo al Señor que, María, nos indique el camino por dónde encontrar a Jesús que viene a nuestro encuentro.

Canto: LA VIRGEN SUEÑA CAMINOS

1.- La Virgen sueña caminos, está a la espera;

la Virgen sabe que el Niño está muy cerca.

De Nazaret a Belén hay una senda,

por ella van los que creen en las promesas.

Los que soñáis y esperáis la Buena Nueva,

abrid las puertas al Niño que está muy cerca.

El Señor cerca está, Él viene con la paz.

El Señor cerca está, Él trae la verdad.

2.- En estos días del año el pueblo espera

que venga pronto el Mesías a nuestra tierra.

En la ciudad de Belén llama a las puertas,

pregunta en las posadas y no hay respuesta.

Los que soñáis y esperáis...

3.- La tarde ya lo sospecha, está alerta,

el Sol le dice a la Luna que no se duerma.

A la ciudad de Belén vendrá una estrella,

vendrá con todo el que quiera cruzar fronteras.

2. SÍMBOLO

*Al pie de una imagen de la Virgen, o incluso en un pequeño poste, se coloca una señal con el texto: “CON MARIA HACIA JESUS”

*Que esta celebración, en torno a María, nos ayude a reflexionar qué caminos escoger y de qué caminos huir para llegar al Misterio auténtico de la Navidad.

2.1 ORACIÓN RESPUESTA

(a dos coros: María (voz) y todos)

Todos: María, Inmaculada, ¿dónde encontrar a Jesús?

Voz: Con la esperanza lo hallaréis

Todos: María, Inmaculada, ¿dónde está Jesús?

Voz: En los que esperan, pronto, aparecerá

Todos: María, Inmaculada, ¿por dónde viene Jesús?

Voz: La estrella de la fe os guiará

Todos: María, Inmaculada, ¿cómo caminar hacia Jesús?

Voz: Cumpliendo su voluntad, daréis con el camino

Todos: María, Inmaculada, ¿cómo ver a Jesús?

Voz: Glorificad a Dios y lo demás se os dará por añadidura

Todos: María, Inmaculada, ¿cómo es el cielo?

Voz: Mirad a los que sufren, y veréis el rostro de Dios

Todos: María, Inmaculada, ¿cómo es Cristo?

Voz: Trabajad por un mundo mejor, y encontraréis su fotografía

Todos: María, ¿cómo permanecer unidos al Señor?

Voz: Estad en vela, y no os sorprenderá el maligno

Todos: María, Inmaculada, ¿cómo es la voz de Dios?

Voz: Escuchad su Palabra, y la oiréis en el fondo de vuestro corazón

Todos: María, Inmaculada, ¿dónde adorar y arrodillarnos ante el Señor?

Voz: No hace falta que vayáis a Belén. Aquí, en este altar, en la custodia, al que esperáis

–DIOS CON NOSOTROS- lo tenéis.

Canto: No adoréis a nadie, a nadie más que a El (bis)

No penséis en nadie, en nadie más que en El (bis)

No pongáis los ojos, en nadie más que en El (bis)

No penséis en nadie, en nadie más que en El (bis)

(Mientras se canta este canto se expone el Santísimo. Los símbolos que, durante la Vigilia mariana, se vayan presentando, irán señalando en forma de flecha hacia el Santísimo. Caso de que no exista esa posibilidad se puede sustituir por una cuna vacía. Las señales convendrían que fueran de distinto color y lo suficiente grandes y consistentes como para ver el mensaje que llevan impreso)

3. LECTURA:

LECTURA DE LA CASTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS GÁLATAS

Hermanos: Al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estábamos bajo la ley, a fin de hacernos hijos suyos.

Puesto que ya son ustedes hijos, Dios envió a sus corazones el Espíritu de su hijo, que clama “¡Abbá!”, es decir, ¡Padre! Así que ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.

Palabra de Dios.

Te alabamos, Señor.

(silencio)

Canto: QUIERO DECIR QUE SI, COMO TU MARIA,

COMO TÚ, UN DIA, COMO TU MARIA

QUIERO ENTREGARME A EL, COMO TU MARIA,

COMO TÚ, UN DIA, COMO TU MARIA

QUIERO ADORARLE A EL, COMO TU MARIA

COMO TU UN DIA, COMO TU MARIA

(u otro canto apropiado)

3.1. SIMBOLO

* Un camino, para llegar hasta Jesús, es dejarnos guiar por la confianza de María. Creyó en el anuncio del Ángel. ¿Cómo es nuestra confianza ante las señales que Dios nos envía? ¿Vemos rasgos de la presencia del Señor a nuestro alrededor? María, sin entender demasiado, dijo “SI” y confíó de lleno en Dios.

(se coloca otro indicador con la palabra “CONFIANZA” delante de la imagen de la Virgen)

3.2 ORACIÓN

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Queréis confiar en Dios, aunque os exija lo imposible?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Seréis capaces de decir “SI” aun sin entender las propuestas de Dios?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Saldréis a pregonar la alegría de haberos sentidos tocados por Dios?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Haréis frente a las dificultades e, incluso, a las incomprensiones?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Queréis encontrar, con todas las consecuencias, a Jesús en Belén?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Mantendréis firme vuestro “sí” a Dios, en vuestras noches oscuras?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

Voz: ¿Buscaréis a Jesús sobre todas las cosas o lo dejaréis de lado?

Todos: ¡Danos tu confianza, María!

4. LECTURA

A un arquitecto le pidieron construir un templo cuyo titular fuese la Virgen. El día de la inauguración los cientos de fieles que asistieron a la celebración, incluso el Obispo, se quedaron sorprendidos y en cierto modo decepcionados. La imagen de María no ocupaba ningún retablo. No se encontraba en el centro del altar. Mucho menos cerca del sagrario. La estatua de la Virgen, el arquitecto, la diseñó para ponerla y colocarla sentada en el primer banco. Ante las protestas de los asistentes, la explicación del arquitecto fue la siguiente: “La Virgen no está para que la contemplemos y admiremos, sino para que la imitemos. Es la primera, el modelo y nosotros vamos detrás, la seguimos. Su postura ante Dios y los hombres la debemos hacer nuestra. Caminando tras sus huellas llegaremos hasta Jesucristo. Ella, y por eso la he puesto en el primer banco, es la primera oyente de la Palabra de Dios para saber cómo tiene que responder ante El”.

4.1. REFLEXIÓN:

¿Qué nos sugiere esta lectura? ¿Cómo vemos a María? ¿En el altar, o como un modelo de referencia?

¿Qué nos inspira la Virgen María? ¿Sólo ternura? ¿Es un testimonio y una interpelación para nuestra fe?

¿Caemos en la cuenta de que, María, es la portadora más auténtica del Evangelio de Dios? ¿No la dejamos, con frecuencia, demasiado elevada en las hornacinas, retablos, procesiones, etc., sin trascendencia para nuestra vida cristiana?

(Se podría escuchar el Ave María de Schubert, o incluso testimonios en público)

4.2. ORACION RESPUESTA

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: ¡Yo soy simple esclava del Señor!

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: ¡No tengo grandes cosas que ofreceros, ni a Dios, ni a vosotros!

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: ¡No tengo más riqueza que el estar enamorada de Dios!

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: Sin la Palabra del Señor, yo no soy nada

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: ¡Nunca dejaré de dar gracias a Dios por haberse fijado en mí!

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: Hoy aún sigue resonando en mis oídos la voz del ángel

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: ¡Sólo Dios sabe que, sin comprender, me fié de El!

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: No tengo más belleza, que la que Dios puso en mi corazón

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: No tengo más tesoro que a Jesús en mis entrañas

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

Voz: No tengo más orgullo que haber colaborado con el plan de Dios

Todos: ¡Queremos imitarte, María!

4.3. SIMBOLO

*A Jesús se le descubre oyendo su Palabra. María, no es adorno de nuestras iglesias. Es, sobre todo, oyente y entusiasta de la Palabra de Dios.

*Se coloca un tercer indicador con el texto “oyente de la Palabra”

5.- EVANGELIO

5. En esta noche, y contemplando y meditando las virtudes de Santa María, faltaría espacio y papel, para enumerar todo lo que Ella nos enseña y nos revela para llegar a Jesús en Navidad. Pero, esta Vigilia en honor de la Inmaculada, no la podemos finalizar sin hacer un canto y una acción de gracias a Dios, por la impresionante fe de María.

Escuchemos con atención, en esta noche, la Palabra de Dios.

(Mientras se recibe la Palabra de Dios con 12 velas, a poder ser de color azul, se canta el aleluya)

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 26-38

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo: <<Alégrate, llena de gracias, el Señor esta contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.>>

Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel.

El ángel le dijo: <<No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.>>

Y María dijo al ángel: <<Cómo será eso, pues no conozco a varón?>>

El ángel le contestó: << El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.>>

María contestó: << Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.>> Y la dejó el ángel.

Palabra de Dios

(El leccionario se puede dejar a los pies de la Virgen y, los asistentes a la Vigilia, van pasando y besando la Palabra de Dios. Caso de que fuesen muchos se podría habilitar dos Biblias en ambos lados. Mientras se canta el Magnificat).

5.2. ORACION RESPUESTA

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: No comprendí, pero me fié

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Al principio pensé que era un sueño,

luego entendí que era cosa de Dios

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: ¡Di gracias a Dios por ser su escogida!

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Pensé que, aquello, era una gran equivocación, pero Dios, nunca se equivoca

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Salí y fui corriendo a casa de mi prima. ¡No cabía más alegría en mí!

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Me dije y grité: ¡bienaventurada me llamarán todas las generaciones!

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Desde entonces, sentí que Dios era el mayor regalo que podía esperar

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Desde entonces, viví cuidando y amando, al Dios Niño

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Desde entonces, la humanidad tuvo la posibilidad de ver al mismo Dios

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Desde entonces, siento que soy Madre de Dios y Madre vuestra

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Desde entonces, sólo quise ser para Dios y, Dios, sé que estuvo en mí

Todos: ¡Danos tu fe, María!

Voz: Una noche, la más silenciosa y misteriosa del año, alumbré al que tantos hombres y

mujeres hubieran deseado ver con sus propios ojos..

Todos: ¡Danos tu fe, María!

(breve silencio)

5.2. SÍMBOLO

• Dejamos, a los pies de María, señalando hacia el horizonte de Belén, la fe con la que hemos de caminar en este tiempo de adviento.

• Una fe que, en María, fue esencial y jugó un papel decisivo hasta el final de sus días.

6.- ADORACIÓN

6. Si se ha expuesto el Santísimo, antes de realizar la bendición, se puede cantar el siguiente canto. Si, por el contrario, se ha colocado una cuna vacía, se finaliza también con este canto popular de adviento.

VAMOS A PREPARAR EL CAMINO DEL SEÑOR,

VAMOS A CONSTRUIR LA CIUDAD DE NUESTRO DIOS.

VENDRA EL SEÑOR CON LA AURORA,

ÉL BRILLARA EN LA MAÑANA,

PREGONARA LA VERDAD.

VENDRA EL SEÑOR CON SU FUERZA,

ÉL ROMPERA LAS CADENAS,

ÉL NOS DARA LA LIBERTAD.

Él estará a nuestro lado,

Él guiará nuestros pasos,

ÉL NOS DARA LA SALVACION.

Nos limpiará del pecado,

ya no seremos esclavos,

ÉL NOS DARA LA LIBERTAD.

 

7.- DESPEDIDA

7. Antes de marchar, y en un sincero gesto de fraternidad y de vivir intensamente el adviento, nos damos la paz.


Adviento:

Tiempo para despertarnos ante la llegada del Señor

Por Javier Leoz

¡Si! No nos podemos dejar arrastrar ni engañar por lo que los escaparates nos presentan o por el simplón anuncio de la televisión.

Lo repetimos todos los años: “estos próximos días sólo empujan al consumo”. Eso, ya lo sabemos. Pero, la pregunta, podría ser la siguiente:

¿Qué hacemos para que por lo menos, unos cientos de miles de católicos, vivamos la Navidad como Dios manda?

¿Ponemos fuerza y empeño para que, el Adviento, sea un “ejercicio espiritual de esperanza” ante la llegada de Jesús?

¿Qué iniciativas proponemos en el colegio, en la parroquia, catequistas, en la comunidad, en los grupos etc., para que –el adviento- sea un tiempo que nos despierte y nos permeabilice, que nos motive y nos centre en el auténtico espíritu de la Navidad?

CORONA DE ADVIENTO

(Bendición, moniciones y sugerencias para cada domingo)

Una vez que el sacerdote ha iniciado la celebración, con las luces de la iglesia apagadas y con la corona de adviento preparada y bien visible en el presbiterio (con los cirios a cuatro colores distintos más uno blanco que se encenderá en la Navidad) se procede a la bendición de la corona con la siguiente oración u otra parecida:

ORACIÓN COMÚN PARA TODOS LOS INICIOS

Señor:

Con la esperanza entretejida con estas ramas verdes

y el deseo de salir a tu encuentro, representado en estos cuatro cirios

hemos preparado esta Corona de Adviento.

Con ello, cada domingo, queremos despertar en nosotros:

la inquietud por esperarte

el propósito de mejorar interior y exteriormente

la alegría de saber que Tú eres la razón de la Navidad

y el agradecimiento por el “SI” de María.

Bendice, Señor, esta corona y que sea un despertador

de nuestras conciencias dormidas o despistadas por los afanes de cada día.


DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO

MONICIÓN

Queridos hermanos:

Hoy comienza el adviento. El mundo se encuentra inmerso en muchas tinieblas y dudas. La alegría y la sonrisa, la paz y la felicidad son bienes escasos. Necesitamos la llegada de un soplo nuevo. Necesitamos la venida de ALGUIEN que disipe las sombras del dolor y del sufrimiento del corazón del hombre. Queremos encender una luz en el centro de nuestras vidas, para que el Señor, cuando llegue, nos encuentre despiertos y esperándole.

Estemos vigilantes. No nos dejemos seducir por el cloroformo de un realidad ajena a Dios. El Señor viene. Encendamos el primer cirio de la VIGILANCIA con un compromiso: vivir y sacudir nuestra conciencia y así poder saborear con intensidad este tiempo que nos llevara a la Navidad.

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

(Una persona, con una vela fina, sale desde el fondo de la iglesia y enciende el primer cirio de la corona de adviento. Se puede recibir en silencio o con un canto alusivo al propio tiempo de Adviento)

Nota: el primer cirio puede llevar grabada la palabra “VIGILANCIA


DOMINGO SEGUNDO DE ADVIENTO

(Una vez iniciada la celebración eucarística, con las luces del templo apagadas y con la primera de las velas de la corona de adviento encendida (vigilancia/Isaías), una persona –con una vela sencilla- se acerca hasta el altar por el pasillo central mientras se lee la siguiente monición ambientación)

MONICIÓN

Queridos hermanos

Sed bienvenidos a esta Eucaristía del 2º Domingo de Adviento. En el mundo, además de sombras y oscuridad, no están bien definidos ni arreglados, los caminos por los cuales van los hombres.

Juan, ante la llegada del Señor, nos invita a reparar las calzadas de nuestra vida. A no conformarnos con un parcheo de nuestras actitudes. Hoy, con esta segunda lámpara, encendemos nuestros más sinceros deseos de querer cambiar. ¡Señor; que a tu llegada nos encuentres distintos! ¡Señor; que a tu llegada nos encuentres totalmente reformados y renovados!

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

 

Nota: el segundo cirio puede llevar grabada la palabra “CONVERSION”


DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO

(Al igual que en domingos anteriores, con las luces del templo apagadas o semi-apagadas, el sacerdote inicia la celebración eucarística. Mientras una persona, con una vela sencilla, se acerca despacio y suavemente hacia la corona de adviento, se realiza la siguiente monición ilustrativa del símbolo)

MONICIÓN

Queridos hermanos:

Poco a poco, vamos acercándonos al Misterio de la Navidad. ¿Cómo vamos viviendo este acontecimiento? ¿De qué forma lo estamos preparando? ¿No sentimos ya una alegría que, sólo Dios, es capaz de ofrecer? ¿No nos interpelamos en qué hemos de reconducir nuestra vida para hacerla más agradable a los ojos de Dios y a los demás? El Señor llega. El va iluminando con su presencia los rincones más dolorosos y contradictorios del ser humano.

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

Nota: el tercer cirio, puede ir adornado, con unas notas musicales (distintivo de la alegría), con la palabra “ALEGRIA”.


DOMINGO CUARTO DE ADVIENTO

4. (Con el lugar de la celebración a oscuras –o en penumbra- el sacerdote sale al altar y comienza la Eucaristía. A continuación, y desde el fondo de la iglesia, una persona con una vela sencilla y encendida se acerca hasta la Corona de Adviento. Todo ello acompañado de la siguiente ambientación)

MONICIÓN

Queridos hermanos:

Como María, en aquel tiempo, nosotros en este domingo nos hemos puesto en camino. Vemos ya la grandeza y el secreto de la Navidad: Dios. Con María acogemos la LUZ esperada desde siglos. La promesa que nuestro Padre hizo a Patriarcas, Profetas…y a nosotros mismos. Hoy, con este 4º cirio, contemplamos con Dios la belleza de María. Nunca, una mujer tan desconocida, fue tan querida por el Señor para llevar a cabo sus planes. ¡Gracias, María, por haberte fiado del anuncio del Ángel!

Todos: ¡VEN, SEÑOR, JESUS! (repite la asamblea)

Nota: el cuarto cirio, al igual que el resto, puede ir decorado con una fotografía de la Virgen María o, simplemente, el nombre de “MARIA”