1.- DECÁLOGO PARA LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Por Javier Leoz

1.- CONVIÉRTETE de la desesperanza. Es más fácil vivir desde la esperanza que en el puro y duro derrotismo.

2.- CONVIÉRTETE del inmovilismo. El Señor nos quiere activos, en pie. Cuando venga ¿Nos encontrará paralizados o en movimiento?

3.- CONVIERTETE de la confusión. Vuelve los ojos un poco a Jesús que viene. No confundas “diosecillos” por la vida que te trae Dios en Belén.

4.- CONVIERTETE del vacío. No por tener más, vas a ser más feliz. Llena tu persona, tu familia o tu entorno con la fe en Dios.

5.- CONVIERTETE de las palabras huecas. Da la cara por Jesucristo. Habla sin temor de El.

6.- CONVIERTETE de los caminos equivocados. A veces perdemos demasiadas energías con nuestras actitudes y obras. ¿No es mejor ofrecer a Dios caminos de verdad y de sinceridad?

7.- CONVIERTETE de la tristeza. El Señor quiere seguidores alegres. La tristeza no es el mejor chaleco para un cristiano.

8.- CONVIERTETE de la cerrazón. Como María haz algo por Dios. Dile “aquí estoy, Señor”.

9.- CONVIERTETE de tu comodidad. La Iglesia, la Navidad, el Nacimiento de Cristo, necesita de pregoneros que anuncien el amor de Dios.

10.- CONVIERTETE de la autosatisfacción. Un cristiano siempre tiene que hacerse una pregunta: ¿En qué debo mejorar? ¿Puedo hacer todavía algo más por Dios?

 

2.- LAS COSAS DE INTERNET

Por David Llena

Pienso que no hay cosa más inhumana y fría que Internet. Nadie conoce a nadie, y cada cual busca lo que le interesa, nadie busca al otro. La parte buena es que es un buen medio para la evangelización. El sembrador lanza la semilla, pero es Dios quien tiene que mover los corazones. Y así, semana a semana Betania sale al parquet cibernético y los que en ella colaboramos, no recibimos (normalmente) más que la satisfacción de ver nuestros textos formando parte de una página con tanta solera.

Mi relación con Betania y su editor comenzó hace ya 6 años y como toda relación ésta también ha madurado. Antes hablábamos más. Ahora, sin embargo, la confianza y la fe en que no somos más que instrumentos en sus manos (en las manos de Dios) nos hace continuar. Es Dios el que mantiene este sitio porque, como aquella aldea de la que toma el nombre esta hoja dominical, a Jesús le gusta pasar temporadas y descansar entre las líneas de esta Betania Cybernética. Y es en Dios donde crece esta relación que humanamente se haría insoportable. En estos seis años apenas nos hemos visto cuatro o cinco veces. Y últimamente casi no cruzamos correos. Pero sentimos que nuestra relación está fundada en la Roca Verdadera.

Y así todas las semanas, sin más ilusión que rellenar un hueco con algún pensamiento más o menos bosquejado, envío mis textos a Ángel con un lacónico “ahí van los textos” a lo que encuentro un “recibidos. Gracias” al volver a abrir en correo.

Pero como en la vida de la Fe en un momento, cuando menos te lo esperas, encuentras una palabra de satisfacción, una sonrisa, una emoción que revive sentimientos, da luz al trabajo diario y recarga las pilas para otra buena temporada. Y eso sentí el martes pasado cuando leí que mis palabras habían inspirado al Editor en su carta. El texto fue como uno más en mi larga colaboración con Betania, nada especial para mí, era una semilla como las otras, y sin embargo ésta encontró buena tierra. Dios había preparado ese terreno para recibir esa semilla. Desde la inspiración, hasta el fruto que esa semilla dio todo es obra de Dios, nosotros seguimos trabajando en el Reino sin esperar ver el fruto de nuestro trabajo aunque algunas veces el Señor nos dé la oportunidad y el gozo de poder disfrutarlo. Pero esa es la vida de la Fe, a veces dura y seca, pero conocemos a Aquel de quien nos hemos fiado.

 

3.- NAZARET: LA GRUTA

Por Pedrojosé Ynaraja

Quería enterarme bien de la situación de este santo y querido lugar, las noticias leídas no eran claras y, en algún caso, desconcertantes. Llegué a la población de madrugada y, de inmediato, entré a orar. Es uno de los lugares del mundo que más me impresionan. Allí María tuvo la audacia de decir que sí a Dios, cosa que modificó su vida, cosa que modificó la vida del mundo. Miré luego. Aparentemente nada había cambiado. Como vi cerca al P. Tomé, franciscano de Burgos conocido de hace años, le pedí información. Me dijo que un día se desprendió una parte superficial del techo y cundió la alarma. Ahora trabajan los arqueólogos, me dijo. El ruidito que oyes es su trabajo de limpieza. Vi al pasar una figura que semejaba por su atuendo, blanco vestido hasta los pies y mascarilla, una enfermera de quirófano. Con tal uniforme y a la distancia que estaba, me resultaría difícil obtener información, pensé. En el refectorio de la comunidad, me presentaron a una atractiva señorita, esta vez parecía una secretaria de dirección de gran empresa, que estaba allí ocupada en la labor de restauración de la Gruta. Era la misma que había visto en la basílica. Imaginé que en este recinto, con esta compañía y en la mesa, me resultaría posible informarme, y así lo fue. Se lo pedí y ella accedió sonriente. El italiano que hablaba no era impedimento, estoy acostumbrado a escucharlo diariamente por TV. Su sonrisa había sido la mejor señal. A la hora del café charlamos un buen rato. Transcribo notas que tomé.

Hace un tiempo se sometió la Gruta a un recubrimiento de resina sintética. Se cubrió esta con una capa de mortero y, a su vez, una pintura oscura. No se tuvo en cuenta las características de la roca. Ella decía y repetía, que se trataba de piedra viva. Se le impidió con ello el intercambio con el exterior.

Ahora se habían estudiado minuciosamente las características del microclima del lugar. Se analizaron en laboratorio muestras de las superficies aplicadas. A elementos tales como el aliento, hay que añadir musgos minúsculos que se incrustan y que son capaces de incorporar substancias que dañan la roca. La empresa encargada del estudio y de la restauración era italiana. Ella, Alexia, con su compañera, pasaba dos meses, en minuciosa labor. Después vendrían otras. El color no presentaba problemas, se trataba de eliminar la capa de mortero. Era trabajo de suave martillo y bisturí. Habían salido al descubierto cruces grabadas de época cruzada, y en la parte inferior pintura semejante a la que adorna el monumento a Konon. Se trata de un "monumento" en honor de una persona pariente de Jesús, así se declaró ante el tribunal que le juzgaba por ser cristiano. Evidentemente fue mártir, este monumento, que algunos se creen que es un sepulcro esta al lado izquierdo de la gruta y además de las correspondientes inscripciones, tiene unos tulipanes, o lo parecen, a todo su alrededor. Se trata de pinturas al fresco. En otro lugar de la basílica un Konon de Jerusalén le dedica un mosaico. Es un buen testimonio de que los que en vida histórica de Jesús le creyeron loco o quisieron tirarle por un precipicio, después de su muerte le reconocieron y alrededor de la familia de Jesús se formo una comunidad judeo-cristiana que creía en Él reconociéndole como Hijo de Dios. Hablan las piedras, que los pergaminos no supieron recoger estos testimonios.

Se empezaba por la parte superior para facilitar la respiración del bloque, la eliminación de humedades aprisionadas. La chica no ignoraba la mineralogía, pero humanizaba el carbonato cálcico, hablando de él como de una criatura ¿Cuánto tiempo durará el proceso? No lo han calculado. ¿Qué se hará concluida la limpieza? Tampoco se sabe de cierto.

Mientras tanto, permanece la Eucaristía en el Sagrario. La realidad sacramental está allí donde comenzó la realidad biológica del Verbo. Acertada decisión. El fiel peregrino contempla todo a poca distancia y se celebra misa delante, en el altar habitual para comunidades de cierto volumen.

Me contaba que se acercaban personas solicitándole tocar la roca y sacarse una fotografía. Le resultaba difícil hacerles comprender que, para salvar a generaciones posteriores esta joya, no podía permitírselo. El simple contacto del sudor podía perjudicar la superficie. Comprendía el fervor y le satisfacía que su trabajo fuera útil.

Nuestra Fe no depende de unas piedras, ciertamente. Es obra de la Gracia que crece, entre otros medios con el estudio. A veces en este estudio, se prescinde de otras fuentes que no sean los pergaminos. La arqueología aporta también certezas. Es el quinto evangelio se suele decir. Algunos, muy interesados en contenidos de textos apócrifos, no desdeñables, pero que se han podido modificar a través de los siglos, pasan de largo ante testimonios elocuentes. Además ciertos lugares son testimonios exigentes. Allí, María dijo sí a Dios. Cada uno, a nuestra manera, debemos saber decir sí a Dios. Y es preciso que la gruta capaz de reclamarnos una tal respuesta, se conserve y continúe interpelando.