ESPAÑA: SE DUPLICA EL NÚMERO DE ABORTOS EN 9 AÑOS

La prensa española se hacía eco profusamente el martes 2 de diciembre del informe del Ministerio de Sanidad sobre el aborto. Según el mismo en menos de diez años se han duplicado el número de interrupciones provocadas del emberazo. La cifra de 1998 daban un total de 53.847 mujeres que abortaron. Nueve años más tarde, en 2007, el mismo dato se ha duplicado: 112.138 mujeres interrumpieron su embarazo. Estos datos llegan dentro de un debate público sobre la reforma de la actual legislación española sobre la interrupción voluntaria de la gestación y, también, en la cercanía de una nueva campaña del ministerio de Sanidad para evitar los embarazos no deseados.

EL 11,49 POR 1000

El resto del informe señala a Madrid como la ciudad en que más abortos se practican. Y la estadística señala, asimismo, que cada vez son más jóvenes las mujeres que deciden abortar. Si en 1998 el porcentaje de mujeres de 19 años y menores era del 5,71%, en 2007 ascendía al 13,79. Y en la franja que va desde los 20 a los 24 años, se pasaba del 9,13 al 20,63 por ciento. En cuanto a la estadística total, en 1998 la cifra general de abortos respecto a la población femenina era del 6 por 1.000. Y en 2007 del 11.49 por 1.000.

El Gobierno español anunció una reforma de la actual legislación del aborto y ante eso decidió crear, con la supervisión del Parlamento, una comisión que estudiara la necesidad o no de modificar esta ley. Según la noticia que publicamos en nuestra sección de Noticias –y que procede del diario madrileño ABC, citado por la Agencia ACI—se dan detalles sobre la citada comisión, que merece la pena ser leídos.

NO HAY POLÍTICA DE DISUASIÓN

Betania, fiel al magisterio de la Iglesia, es del todo contraria al aborto. La realidad es que, históricamente y al menos en España, se buscaba con la todavía vigente ley del aborto, terminar con las interrupciones clandestinas del embarazo, muy frecuentes en España, en los que había, sin duda, un fuerte riesgo de muerte para la madre. Pero el desarrollo de la ley y de su práctica, sólo ha servido para incrementar el número de interrupciones de embarazos, sin que exista una política oficial de disuasión respecto a esa posibilidad. La diatriba está en que mientras para muchos el aborto es un derecho de la mujer, para otros se trata, sencillamente, de un asesinato por terminar abruptamente con la vida de un hombre o de una mujer en periodo de desarrollo intrauterino. Asimismo, hay muchas gentes que no ven la gravedad del asunto y que lo aceptan como una solución quirúrgica a una especie de enfermedad.

A nuestro juicio, asimismo, el verdadero debate tendría que estar en la naturaleza real de la acción abortiva que se acomete y en la entidad también real del feto. Pero sobre eso no hay ni discusión organizada. Ciertamente, cada vez son más activas las asociaciones provida que trabajan por dar a conocer sus posiciones. Y gracias a ellas se descubrieron practicas terribles –y por supuesto ilegales respecto a la ley vigente—en una clínica abortiva de Barcelona, lo que reactivó la polémica y llevó al Gobierno español a plantearse una nueva legislación.

POCOS APOYOS PARA LAS EMBARAZADAS

El incremento pues de la cifra de abortos no significa, pues, que la ley vigente haya servido como elemento paliativo a la hora de discernir sobre la decisión del aborto, sino bien al contrario. De todas formas, salvo algunas organizaciones católicas hay muy pocos apoyos para las jóvenes que quedan con un embarazo no deseado. Incluso, bien podría darse un cierto número de casos de personas que, públicamente se oponen al aborto, si un episodio de emberazo no deseado ocurre en su familia, optarían por la interrupción.