SEGUNDA CARTA A MARÍA DEL ADVIENTO PIDIENDO ALEGRÍA PARA TODOS

Por Ángel Gómez Escorial

Señora:

Quiero que intercedas por todos nosotros para que nos traigas alegría para estos días de Adviento, para los de Navidad y para siempre.

Señora, este año, no quiero pedirte más que alegría, que buena falta nos hace.

Alegría porque la mayoría de tus hijos camina tristes por los problemas y por las carencias.

Nos acostumbramos a la abundancia y, aunque esta no nos dio alegría, ahora las carencias nos traen tristeza.

Alegría porque hemos de valorar bien lo que tenemos y no suspirar continuamente por los bienes ajenos, a envidia es una enfermedad muy mala y muy extendida.

Alegría por saber que, a pesar de todo, el amor reina en la tierra. El amor es substancia de Dios y nos hace a todos mejor.

Es la tristeza un abono que utiliza el Maligno en sus siembras, la tristeza conduce al tedio y al pecado.

Alegría, sobre todo, entre los que nos llamamos cristianos --¡ojalá lo fuésemos!—por que tú sabes bien ese dicho de que dice que un santo triste es un triste santo.

Alegría porque la explosión de felicidad entre los pastores de Belén fue un síntoma de que las cosas cambiarían. Y han cambiado –y mucho—desde que tu Hijo Jesús llego a la tierra, pero no suficientemente. Por eso hoy yo te pido alegría.

Dame alegría, Señora, y no te pediré nada más. En serio.