Domingo XXXI del Tiempo Ordinario
Conmemoración de todos los Fieles Difuntos
2 de noviembre de 2008

Plegarias

ANTÍFONA DE ENTRADA 1Tes 4,14; 1 Cor 15, 22

Del mismo modo que Jesús ha muerto y resucitado, a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con Él. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida

ACTO PENITENCIAL

Necesitamos purificar el corazón de nuestras dudas y recuperar la esperanza en el amor que Dios nos tiene, y que va más allá de la muerte...

*Pedimos el perdón del Señor por no haber hecho todo el bien que pudimos por las personas que han vivido entre nosotros...

- Señor, ten piedad.

*Pedimos perdón a Dios por nuestros miedos y temores a que nuestros seres queridos no se encuentren en su Reino del Cielo...

-Cristo, ten piedad.

*Pedimos perdón al Espíritu de Amor por nuestra falta de fe y esperanza en un nuevo encuentro con nuestros seres queridos al final de nuestro recorrido...

-Señor, ten piedad.

Tú serás nuestra luz... Tú nos salvarás...Tú nos darás la vida... Dios Padre cariñoso, tiene misericordia de nosotros, perdona nuestros pecados y nos lleva a la vida eterna.

Amén

ORACIÓN COLECTA

Escucha Señor nuestras súplicas para que, al confesar la Resurrección de Cristo, tu Hijo, se afiance también nuestra esperanza de que todos tus hijos resucitarán.

Por Jesucristo Nuestro Señor

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te presentamos, Señor, el pan y el vino, frutos de la tierra y del trabajo de los hombres y mujeres que cultivaron y cosecharon el trigo y la vid. Junto a ellos presentamos nuestras vidas: nuestra pena y tristeza de hoy, y la esperanza de que todos nuestros hermanos difuntos, viven ya en la Paz de Dios.

Te lo ofrecemos por Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

PLEGARÍA EUCARÍSTICA

-El Señor esté con vosotros...

-Levantemos el corazón...

-Demos gracias al Señor, nuestro Dios...

 

Señor de la vida y de la muerte,

te damos las gracias

porque has creado el mundo con amor infinito

y por tu inmensa bondad nos has llamado a la vida.

 

Te damos las gracias, sobre todo,

porque has enviado a tu Hijo al mundo

y nos has hecho de su familia.

 

Dedicó toda su vida a nuestro servicio,

anunció la Buena Nueva a los pobres,

intentó traer consuelo a los tristes

y aliviar del dolor a los enfermos.

 

Muriendo en una Cruz destruyó

la muerte para siempre,

y Resucitando, nos regaló una nueva vida.

 

Por todo eso, y por muchas cosas más,

llenos de alegría y esperanza,

te cantamos un himno de alabanza...

diciendo:

Santo, Santo, Santo.

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN

Yo soy la resurrección y la vida –dice el Señor—el que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mi, no morirá para siempre.

ORACIÓN PARA DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nuestros hermanos difuntos, por cuya salvación celebramos el misterio pascual puedan llegar a la mansión de la luz y de la paz.

Por Jesucristo Nuestro Señor.