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LA SENCILLEZ DE PEDROJOSÉ YNARAJA

Hola, llevo entrando en Betania desde hace unos años con más o menos asiduidad y quiero darle las gracias en especial a Pedrojosé Ynaraja por su forma tan sencilla y sincera de transmitir sus vivencias, para mí son oración y encuentro. También al editor al que admiro y me emociona sobre todo por su conversión.

Un saludo para todos y muchas gracias por su labor.

Mª Ángeles Rincón

Logroño, La Rioja, España

NOTA DEL EDITOR.- Pues a este Editor le ha emocionado muchos este breve correo. Gracias, Mª Ángeles. Y a Pedrojosé, también. Muchas gracias.


UNA PELICULA

“Y es que la intolerancia es una forma de vagancia del pensamiento." Estas palabras de su carta –de la Carta del Editor-- me han impactado y hecho pensar en que no pensamos en las circunstancias de los demás, ni por supuesto nos metemos en su piel...

Hace unos días vi una película titulada "Cándida" que me hizo reír con el lenguaje de una sirvienta sin cultura pero con un corazón inmenso hacia unos hijos drogadictos, locos, ladrones, infelices, desgraciados. La señora, una falsa cristiana, considera que la criada puede comer los yogures pasados de fecha "porque a vosotros no os hace daño, estáis acostumbrados". Es atropellada por un presentador de la TV que casi la mata; ella sólo se alegra porque no le estropeó el coche, pero es lo suficientemente lista como para no reclamar nada para ella pero sí para que le busque un abogado que saque a su hijo ladrón y drogadicto de la cárcel. El hijo muere sin que el presentador de informativos hubiese movido un dedo (la vagancia). Reacciona entonces, y para alegrar el corazón de esa madre saca la imagen del hijo en su informativo impresionando a los televidentes con ese drama familiar. “Éxito, dinero, y viaje a América llevando con él a Cándida que soñaba toda la vida con vivir el campo. Él tenía un chalet en un lugar maravilloso y para ella tenía la sorpresa de una casita preciosa sita en aquel lugar. Crees que esa mujer va a ser al fin feliz, pero no, después de su primer estallido de alegría recuerda a su hijo esquizofrénico y renuncia a esa vida soñada para volver a España y estar cerca de él. Perdón por esta película imperfectamente contada, pero encontrar corazones tan humildes, generosos, llenos de amor, de olvido de sí mismos, hacen que nuestro pensamiento reaccione y se haga muchas preguntas.

Sabina

Ávila, España

NOTA DEL EDITOR.- Reconocemos que Sabina tiene una especial sensibilidad para todo. Es una gran amiga y una buena lectora de Betania.


CONTESTACIÓN PARA HORTENSIA

Lo primero que quiero decir es que Hortensia no es de Madrid y además la conocí desde Betania. Llevaba poco tiempo escribiendo en la página cuando Ángel me mandó un correo, de alguien que pedía mi dirección: era Hortensia.

Entonces, le tocaba vivir un momento duro, de esos que todos pasamos en la vida y, yo creo que en la primera comunicación que tuve con ella ya sintonizamos. Las cartas empezaron a fluir y poco a poco aquel nubarrón se fue desvaneciendo.

Hortensia es una mujer fuerte y valiente; muy trabajadora y sabiendo donde está. Desde ese instante, en que se cruzaron nuestras vidas, empezó a caminar cerca del Señor; iba con frecuencia a la parroquia y se ofreció para ayudar en ella. Poco a poco ha ido caminando en esa dirección; en este momento es catequista y desarrolla un papel fundamental: ayudando en la liturgia y estando atenta a cualquier necesidad que pueda surgir, pues tiene unas ganas enormes de llevar a la gente a Dios. De su correo ¿Qué decirle? Que ella siempre es muy generosa conmigo y todo lo que hago le parece bien, aunque me ha sorprendido un poco, que haya exteriorizado ese afecto, pues suele ser tímida a la hora de compartir en público.

Por lo demás, yo también me siento muy afortunada de ser su amiga y creo que esta, es una amistad sólida y fundamentada en Dios por lo que estoy segura de que perdurará para siempre.

Gracias Hortensia por tus palabras.

Un abrazo muy fuerte.

Julia Merodio

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- La semana pasada Hortensia escribió un sentido elogio sobre Julia. Y Julia ahora contesta.


NADA EN LA OPERACIÓN KILO

He tenido un fin de semana de contrastes. El sábado estaba en Asturias dónde conocí a un matrimonio encantador. Tenían diez nietos y ayudaban en todo lo que podían a sus hijos para cuidarles cuando su trabajo les impedía estar con ellos. Ambos estaban jubilados y no les sobraba precisamente el dinero con tantos de familia y aún así cuando me fui, me dieron un montón de tomates, manzanas, huevos e incluso parte de la comida que había sobrado se empeñaron en que me la llevara para no tener que preparar la cena. Me sorprendieron. No me conocían de nada, y se volcaron conmigo compartiendo lo que estoy segura les hace falta. El domingo escuchaba al sacerdote en misa y hablándonos de la "operación Kilo" dijo con gran pena que lo que habían recaudado era cero kilos, nadie había aportado nada.

Maite

Madrid, España

NOTA DEL EDITOR.- La “operación kilo” es recibir alimentos perecederos, “medidos por kilos”: un kilo de arroz, un kilo de legumbres secas, etc. El sentido de la percepción de Maite es muy interesante.


EL ABANDONO DE LOS JÓVENES

Soy de México. Y le ruego que no publique mi identidad. Soy seminarista. Y he pedido a mis superiores un poco de tiempo para reflexionar. Pienso que la reflexión está teniendo sus frutos y, si me admiten, pronto volveré a mis estudios para el sacerdocio. Conozco de otros jóvenes de mi país que han abandonado o que, también, han pedido tiempo. A mí, Señor Editor, me asustó la responsabilidad y también algunos desacuerdos con la forma de actuar de mi Iglesia, de mi querida Iglesia de México, que forma parte de la Iglesia universal. Hubo otros ingredientes de abandono que parecían más fuertes y hoy no lo son. Para mi fue el miedo a la responsabilidad. Pero, afortunadamente, el Espíritu no me ha abandonado. Rezó por todos mis hermanos, y muy especialmente por los jóvenes que les asusta servir a Dios y los hermanos. Ese temor es lógico, pero no determinante.

Roberto

México

NOTA DEL EDITOR.- En efecto no vamos a publicar el nombre de este joven mexicano. Lo importante es que, hace años, él mismo nos escribió para contarnos que el seguimiento de Betania –con un principio ocasional—le sirvió para acercarse a Cristo. Y de ahí todo lo demás. Nos alegramos que haya resuelto sus dudas. Y pedimos a todos los lectores de Betania que recen por él.


NOVIEMBRE RECORDANDO A LOS DIFUNTOS

Ahora, cuando dejamos atrás los rigores del largo y tórrido verano y se nos viene encima el otoño, estación especialmente entrañable para los nostálgicos, que nos regala un dorado y tibio sol y nos permite el deleite de pisar las hojas amarillas que comienzan a perder los árboles, nos llega el hermoso mes de Noviembre, que nos invita a recordar a nuestros difuntos.

Por ello, cuando llega el día dedicado a todos los difuntos, acudo con mi fiel amigo Antonio a visitar el cementerio de Albacete. Juntos y siguiendo una tradición de hace más de cuarenta años, hacemos el recorrido a pié al citado lugar, que dista varios kilómetros desde el centro de la Ciudad. Posiblemente este acto, lo hagamos en recuerdo de aquellos tiempos de nuestra juventud, en el que participando del rezo del rosario con una centena de feligreses, partíamos desde la Parroquia de San José, a las seis de la mañana hacia el sagrado recinto, para rezar una oración ante los restos de familiares y amigos que allí descansan en paz hasta el final de los siglos.

Habitualmente salimos de casa muy temprano, para disfrutar del magnífico y bello espectáculo que nos ofrece el sol en su salida, al amanecer un nuevo día. Y de esta manera asistimos a la celebración de la primera misa que se celebra en este día en el cementerio, en sufragio de las almas de todos los fieles difuntos.

A esta primera hora, podemos acomodarnos perfectamente en el interior de la pequeña capilla dedicada al Cristo de la Misericordia. Acceso que en celebraciones posteriores, resulta bastante difícil por la masiva asistencia de fieles.

En el camino de regreso, que también lo realizamos andando amigablemente, sentimos la necesidad de comentar y sobre todo reflexionar sobre la homilía que nos había ofrecido el celebrante.

La muerte, comenzó explicándonos, nos llegará a todos. Pero para quienes vemos en Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, (Jn. 14, 1.6) entendemos que morir es empezar a vivir y que la tristeza de la muerte se convertirá en esperanza de estar junto a El, que nos dijo: Yo soy la Resurrección y la Vida, el que cree en mí no morirá para siempre”.

Sin embargo, continuó el Sacerdote, la resurrección de los muertos, es un signo simbólico que no hemos entendido bien. Cuando Jesús llamó a la hija de Jairo (Mc. 5, 2) o a Lázaro, ante el mundo, muertos, solamente les concedió volver a la vida humana que llevaban hasta ese momento. Por lo que para ellos, no fue esta su resurrección, ya que posteriormente terminaron por morir en la vida terrena.

La resurrección de los muertos, es un hecho que resulta difícil creer para muchos cristianos, tal vez porque no llegan a entender como podrán recuperar sus cuerpos físicos. No resucitaremos, insistió el celebrante, recuperando nuestro cuerpo actual, con estómago y vísceras, ya que en esa vida nueva que nos espera, no hay lugar para las funciones biológicas propias de los seres mortales, como pueden ser el comer y el dormir. Tampoco preguntemos si los viejos resucitarán jóvenes y los cojos con dos piernas.

La Resurrección hemos de entenderla y aceptarla, no como la pérdida de vida física, sino como Vida integrada en una transformación que nos permitirá renacer de Dios mismo. Comprenderla como la culminación por el poder de Dios, del hombre interior de nuestra propia persona, que día a día se va construyendo por obra del espíritu de Dios. La Resurrección, será y así nos lo dijo el Maestro, a través de su vida pública, como un gozo eterno que nos proporcionará la dicha de poder disfrutar de la presencia del mismo Dios, como miembros de una única familia, formando una humanidad salvada e integrada por los hermanos de Cristo.

Finalmente terminó diciendo, nuestra propia vida actual, también nos produce la resurrección, naciendo con nuestras vivencias que nos van revitalizando. Hay, teniendo en cuenta que el pecado es nuestra muerte y el arrepentimiento es vida es resurrección, buscarla en el pobre que nos pide una limosna. En la vecina con la que no nos llevamos bien. En fulanito al que nos cuesta trabajo aceptarlo tal como etc. etc. Ellos al darnos Vida nos harán resucitar, sin esperar al día de mañana, simplemente por que hoy para nosotros, es el día de mañana.

Y nos dará ejemplo la parábola del buen samaritano. A éste le dio vida, el pobre desvalido abandonado en el camino, al que curándola las heridas lo subió en su cabalgadura y lo llevó a una posada y de este modo resucitó con él. O la del hijo pródigo, que da vida a su padre y éste a el, resucitándole.

Cuando Antonio y yo llegamos a casa, nos preguntábamos como descubriríamos en cada momento de nuestra vida, lo que querría Dios de nosotros para poder resucitar con El.

¿Sería, no elevándonos por encima de lo humano, sino buscando la felicidad de los que pasan a nuestro lado como los débiles, los pobres, los desamparados o los tristes? Muy posiblemente.

José Guillermo García Olivas

España

NOTA DEL EDITOR.- Tema muy adecuado de José Guillermo en este domingo en que celebramos la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos.


LA TRINIDAD Y MARÍA

Bueno yo siempre sé que la Santísima Trinidad y Maria su centro (pues es hija, esposa y madre) nos acompañan cada instante de nuestra vida. Cada domingo y cada día doy gracias a Ellos por las infinitas cosas que me van dando aunque yo no las note o si, esa es mi oración principal, después pido por no desesperarme pues no se que seria de mi. Gracias a Ellos con mi fe y pertenecer a los grupos parroquiales no me he vuelto algo loca, mi parroquia es Salesiana de D. Bosco y tenemos muchas actividades religiosas. Quien no quiera desesperar y tirarse por un barranco que se lo pida a la Santísima Trinidad y a María Auxiliadora que ella lo ha hecho todo, mirar las bodas de Cana.

Un saludo

Lucia Marrero

España

NOTA DEL EDITOR.- Parece que esta lectora nos escribe desde España y demuestra una gran devoción por Santa María, Virgen, la criatura humana más perfecta y entrañable que conocemos. Y por encima de ella, solamente, la Trinidad Santísima. Eso es obvio.