HE DESCANSADO

Por Angel Gómez Escorial

Siempre esta Carta del Editor quiere ser algo personal, muy personal, de contacto y confidencia con los lectores. Algunas veces he pensando en hacerlas más didácticas o doctrinales, pero la realidad es que aquí me sale mucho –todo-- directo del corazón. Y creo que eso no es malo. Lo cierto es que el número especial de verano me ha servido para descansar y, al menos, a lo largo de cuatro semanas no me dado el palizón que supone la edición, corrección y “colgado” cada semana. Y aunque todos –colaboradores y yo—realizamos un gran esfuerzo para presentar aquí ocho misas, con sus correspondientes 64 homilías, 16 oraciones de los fieles y una gran cifra de moniciones y plegarias, pues supone apuntarse al descanso que siempre es reparador.

Yo, al menos, he descansado y creo que muy bien. Además de mi “relax” junto al mar Mediterráneo, en la provincia de Alicante, viajé durante diez días por Galicia, teniendo suerte, incluso, con el buen tiempo. Y ahora al iniciar la labor otra vez se agolpan en mí las ideas de nuevos proyectos, algunos cambios y mejoras, que irán llegando poco a poco. Quiero, cuanto antes, fallar el habitual concurso del “Escritor Betania del Año” –que realmente es bianual—y, además, convocar la entrega de premios. Tenemos pendiente entregárselo a Julia Merodio. E, incluso, hay algunos “Escritores del Año” de ediciones anteriores que no han recibido su galardón –una placa conmemorativa—y habrá que hacer lo posible para que podemos entregarles esos trofeos personalmente y no limitarlos a un envío postal. En fin, ya veremos como se hace.

Otra cosa que me ha maravillado –y que se cita también en el editorial—es como el número de visitas apenas ha decrecido, acudiendo la mayoría de los lectores de Betania en los habituales días de mayor tráfico que son los sábados y domingos. Podrían haber hecho acopio de textos y moniciones al estar publicados todos los domingos que se ofrecían, pero no; entran cuando tienen que entrar y cuando lo necesitan. Es una maravillosa rutina importante, muy importante.

En fin, valga esta carta de primer saludo en este nuevo curso. Ya iré comunicando más ideas y produciendo nuevas cosas, para que Betania siga siendo útil y atractiva para todos. No quiero despedirme sin dejar de enviar, con todo mi corazón, las más sinceras condolencias a los familiares de los fallecidos en el terrible accidente aéreo del Aeropuerto de Barajas, el 20 de agosto. Ciertamente, tenemos muchos lectores en Madrid, pero también en Las Palmas y, en general, en todas las Islas Canarias. Pido a todos nuestros lectores, además, oraciones para que Dios Padre acoja en su seno a los fallecidos y sus ángeles lleven consuelo a los familiares y amigos de quienes no están ya entre nosotros.