XVII Domingo del Tiempo Ordinario
27 de julio de 2008

MONICIÓN DE ENTRADA

Nos reunimos este domingo con la misma alegría que siempre. Y juntos como hermanos, y cuando recibamos, dentro de unos instantes, al sacerdote hemos de hacerlo con gran alegría que es quien va a cooperar con el Espíritu Santo para obtener la presencia de Cristo sobre la mesa del altar. La mesa del Pan y de la Palabra nos da alimento y alegría. Un domingo más nos reunimos para compartir el amor, la esperanza y la alegría dentro de nuestra asamblea. Y todos juntos vamos a buscar el mejor tesoro de nuestras vidas: el amor a Dios y como reflejo de él, el amor incondicional a nuestros hermanos.


MONICIÓN SOBRE LAS LECTURAS

1.- En la primera lectura, correspondiente al Libro de los Reyes, Salomón, le pide al señor la sabiduría por encima de cualquier bien material. Ese fragmento bíblico es muy hermoso y con especiales resonancias para nuestro tiempo en los que parece que la sabiduría quiere apartarse de Dios, mientras que la realidad nos dice que el Creador es fuente de toda sabiduría.

S.- El Salmo 118 es, sin duda, el más extenso del salterio. Y contiene, prácticamente y de manera poética, toda la Ley de Moisés. Y muchos exegetas han descubierto que se expresa muy bien en su texto esa decisión de Dios de crearnos a su imagen y semejanza. Los versos que cantamos hoy son de aceptación plena al amor, a la voluntad y la ternura que Dios nos profesa.

2.- San Pablo, en la Carta a los Romanos, expone el plan completo de Dios respecto a nuestra salvación y se habla de predestinación que podría confundirnos como elemento que restara nuestra libertad. Pero esa predestinación está prevista para la Iglesia, para el conjunto de cristianos, como grupo coherente.

3.- Sigue el "discurso de las parábolas" del Evangelio de Mateo. Esta vez es la búsqueda del tesoro escondido que no es otro que el Reino de Dios. Tambien se nos habla de la red del pescador que se asemeja –al contener peces pequeños y grandes--a la cizaña plantada por el Maligno en el campo de trigo, fue el argumento del domingo pasado. Es el mensaje del Dios paciente, amoroso y tierno, que permite la convivencia del bien con el mal hasta que lleguen los últimos días y el juicio: expresión ineludible de su justicia perfecta. Escuchemos con alegría y esperanza la palabra de Dios que nos llega este domingo.

 

Lectura de Postcomunión


MONICIÓN

El beato Carlos de Foucauld s el autor de este muy especial Padrenuestro, misionero y mártir, es hoy una de las grandes personalidades de la Iglesia. Sus escritos son muy apreciados.

PADRE, ME PONGO EN TUS MANOS

Padre, Me pongo en tus manos.

Haz de mí lo que quieras. Sea lo que fuere,

por ello te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo.

 

Lo acepto todo,

con tal de que se cumpla Tu voluntad en mí

Y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.

 

Te encomiendo mi alma, te la entrego.

Con todo el amor de que soy capaz,

porque te amo y necesito darme,

ponerme en tus manos sin medida,

con infinita confianza, porque tu eres mi Padre.

 


Exhortación de Despedida

Salgamos felices de la celebración. Tenemos un encargo directo que nos ha hecho Jesús: hemos de gritar con alegría que hemos encontrado el tesoro que buscábamos: es una perla fina de incalculable valor. Es nada más y nada menos que Dios Padre nos ama y nos cuida. Y con esa confianza construiremos el Reino del Señor.