XIX Domingo del Tiempo Ordinario
10 de agosto de 2008

PRIMERA LECTURA

LECTURA DEL PRIMER LIBRO DE LOS REYES 19, 9a. 11-13a

En aquellos días, al llegar Elías al monte de Dios, al Horeb, se refugió en una cueva donde pasó la noche. El Señor le dijo:

-- Sal y aguarda el Señor en el monte que el Señor va a pasar

Pasó antes del Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos; pero en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto; pero y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego; y en el Señor no estaba en el fuego. Después se escuchó un susurro; Elías al oírlo se cubrió el rostro con el manto y salió a la entrada de la cueva.

Palabra de Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL

SALMO 84

R.- MUÉSTRANOS, SEÑOR, TU MISERICORDIA Y DANOS TU SALVACIÓN.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:

Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos.

La salvación está ya cerca de sus fieles,

y la gloria habitará en nuestra tierra. R.-

 

La misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo. R.-

 

El Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchará ante él,

la salvación seguirá sus pasos. R.-

 

SEGUNDA LECTURA

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 9, 1-5

Hermanos:

Digo la verdad en Cristo; mi conciencia, iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza y sangre, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según lo humano, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

 

ALELUYA Sal 129, 5

Espero en el Señor, espero en su Palabra.

 

EVANGELIO

LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO 14, 22-33

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida:

-- ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!

Pedro le contestó:

-- Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.

Él le dijo:

-- Ven.

Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:

-- Señor, sálvame.

En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:

-- ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?

En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo:

-- Realmente eres Hijo de Dios.

Palabra del Señor.

 

CANTOS PARA LA CELEBRACIÓN