Betania es una aldea a tres kilómetros de Jerusalén. Allí vivían Marta, María y Lázaro, los amigos de Jesús.
Él y sus discípulos descansaban allí, sobre todo en los días anteriores a la Pasión y Muerte.
Allí, Jesús resucitó a Lázaro.  En Betania Jesús siempre estuvo con amigos.

Si no vas a Misa estas Lecturas te acercaran a una sintonía más clarificadora,
solidaria y hermosa. Si vas, te servirán de recuerdo y preparación.
Y si no vas, pero quieres ir, te ayudaran a acercarte a la puerta.


 

EDICIÓN ESPECIAL DE VERANO

JULIO-AGOSTO 2008

Número 576. Año Duodécimo

Fundada el 1 de diciembre de 1996.


En el Editorial que publicamos un poco más abajo damos todos los datos de este número especial de verano y sus características. En este primer texto de nuestra página lo que deseamos en desear unas felices vacaciones a todos nuestros lectores que viven el verano. Para aquellos del hemisferio austral que pasan su invierno pues decirles que el adelanto de material les será útil. Hemos dado el sumario de las Homilías bajo el encabezamiento de cada Solemnidad o Misa. Recordar que más abajo están las secciones de Editorial, Carta del Editor, Libro de la Semana (se dan cuatro libros sobre San Pablo) y el reportaje del Padre Antonio Pavía sobre, asimismo, el Año Paulino. Por otro lado, y ya en Agosto, hemos incluido varias piezas nuevas en la página de formularios obras del padre Pablo Lejárcegui: son dos juegos completos moniciones de misas y un amplio formulario para la Celebración de la Palabra sin sacerdote. Ya habia otra aportación similar, pero más breve, de Julia Merodio. El accidente del Aeropuerto de Madrid-Barajas, en España, provoca que publiquemos un editorial en esta misma página de Inicio y que añadamos preces especiales en las correspondientes oraciones de los fieles en la Misa del Domingo XXI del Tiempo Ordinario, correspondiente al 24 de agosto. Recemos todos por las víctimas y sus familiares de tan terrible tragedia.


Los Sumarios de cada misa no tienen enlaces y hay que ir a la tabla del menú azul de la izquierda para entrar a las páginas anunciadas

SOLEMNIDAD DE SANTIAGO APOSTOL
25 DE JULIO DE 2008

 

La Homilía de Betania

1.- SOMOS TESTIGOS DE ALGUIEN QUE HA DADO SU VIDA POR NOSOTROS

Por José María Martín OSA

2.- LO IMPORTANTE ES SERVIR

Por Antonio García-Moreno

3.- PEREGRINAR ES BUSCAR A ALGUIEN

Por José María Maruri, SJ.

4.- ¿SU CAMINO, ES EL NUESTRO?

Por Javier Leoz

5.- SANTIAGO EN EL ORIGEN DE NUESTRA FE.

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


SANTIAGO

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO
27 DE JULIO DE 2008

 

La Homilía de Betania

1.- TÉCNICA DE LA VIDA CRISTIANA

Por Gustavo Vélez, mxy

2.- ¿QUIEN ES DE VERDAD NUESTRO TESORO?

Por José María Martín OSA

3.- BUSCAR EL TESORO

Por Gabriel González del Estal

4.- NADA VALE COMO ESE TESORO

Por Antonio García-Moreno

5.- ¡A LA TERCERA, LA VENCIDA!

Por Javier Leoz

6.- LA ILUSIÓN DE ENCONTRAR UN TESORO

Por José María Maruri, SJ

7.- LAS PROPIAS EXPERIENCIAS

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


SABIDURÍA EN FORMA SEMÍTICA

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO
3 DE AGOSTO DE 2008

 

La homilía de Betania

1.- CUANDO HAY BUENA VOLUNTAD

Por Javier Leoz

2.- LOS MILAGROS DEL AMOR

Por Gabriel González del Estal

3.- EL PAN DE GUEÑES

Por José María Maruri, SJ

4.- ¿QUÉ HUBIERA SUCEDIDO?

Por Gustavo Vélez, mxy

5.- PAN PARA EL HAMBRE FISICA Y ESPIRITUAL

Por José María Martín OSA

6.- LA OTRA SED, LA DEL ALMA.

Por Antonio García-Moreno

7.- LA REDENCIÓN PACÍFICA

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


JESÚS, EL HOMBRE SERVICIAL.

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO
10 DE AGOSTO DE 2008

 

La Homilía de Betania

1.- LA ORACIÓN ES DESCANSO DEL ALMA

Por Antonio García-Moreno

2.- EN EL SILENCIO, BUSQUEMOS A DIOS

Por Javier Leoz

3.- LA DIPLOMACIA VATICANA

Por José María Maruri, SJ

4.- DIOS NO ES UN FANTASMA

Gabriel González del Estal

5.- LAS RELIQUIAS DEL LAGO

Por Gustavo Vélez, mxy

6.- HEMOS DE PONER NUESTRA CONFIANZA EN EL SEÑOR

Por José María Martín OSA

7.- ¿ESPERAMOS A DIOS? ¿Y CÓMO?

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


VOLABA SOBRE LAS AGUAS

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
15 DE AGOSTO DE 2008

 

La Homilía de Betania

1.- EL MISTERIO CENTRAL DE NUESTRA FE

Por José María Maruri. SJ

2.- MARIA SE PONE EN CAMINO PORQUE SABE QUE LA NECESITAN

Por José María Martín OSA

3.- LOS PIES DE LA SEÑORA

Por Gustavo Vélez, mxy

4.- ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARIA

Por Antonio García-Moreno

5.- ¡SE LO MERECE!

Por Javier Leoz

6.- LA ASUNCIÓN

Por Gabriel González del Estal

7.- LA ORACIÓN DELA VIRGEN MARÍA

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


EL HASTA AHORA DE MARIA

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO
17 DE AGOSTO DE 2008

 

La homilía de Betania

1.- INSISTE Y SE TE ABRIRÁ

Por Javier Leoz

2.- UNA MUJER, UNA MADRE Y JESÚS

Por José María Maruri, SJ

3.- "MUJER, QUÉ GRANDE ES TU FE"

Por Antonio García-Moreno

4.- DIALÉCTICA FRUSTRADA

Por Gustavo Vélez, mxy

5.- LA SALVACIÓN ES PARA TODOS

Por Gabriel González del Estal

5.- JESUS PARA TODOS

Por José María Martín OSA

6.- JESÚS NOS LLAMA A TODOS

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


VIAJE AL EXTRANJERO

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO
24 DE AGOSTO DE 2008

 

La Homilía de Betania

1.- LA FE ES UN DON DE DIOS

Por Gabriel González del Estal

2.- ¿QUÉ ES JESÚS PARA MÍ?

Por José María Maruri, SJ

3.- UN HOMBRE SINCERO E IMPETUOSO

Por Gustavo Vélez, mxy

4.- PEDRO: EN ESA CASA DE DIOS UNA PIEDRA DE FUNDAMENTO.

Por Antonio García-Moreno

5.- JESUS ESPERA NUESTRA RESPUESTA

Por José María Martín OSA

6.- ¿YA SABEMOS QUIÉN ES EL SEÑOR?

Por Javier Leoz

7.- “SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARÉ MI IGLESIA”

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


¿QUIÉN SOY YO?

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO
31DE AGOSTO DE 2008

 

La homilía de Betania

1.- LAS EXIGENCIAS DEL SEGUIMIENTO DE JESUS

Por José María Martín OSA

2.- EL DIOS QUE HACE TEMBLAR NUESTA FE

Por José María Maruri, SJ

3.- PLANES MISTERIOSOS DE DIOS

Por Antonio García-Moreno

4.- DEMASIADOS DOLORES

Por Gustavo Vélez, mxy

5.- CONVIVIR CON EL MAL

Por Gabriel González del Estal

6.- ¡NO SOMOS CIUDADANOS DE SEGUNDA!

Por Javier Leoz

7.- LAS COSAS DE DIOS

Por Ángel Gómez Escorial


LA HOMILÍA MÁS JOVEN


QUEDAR SEDUCIDO, DEJARSE QUERER

Por Pedrojosé Ynaraja


Moniciones


Oración de los Fieles


Misa Familiar


Los Sumarios de cada misa no tienen enlaces y hay que ir a la tabla del menú azul de la izquierda para entrar a las páginas anunciadas

JULIO-AGOSTO 2008

Número 576. Año Duodédimo

Fundada el 1 de diciembre de 1996.

 

1.- Recemos por las victimas del accidente aéreo de Madrid-Barajas

Poco antes de la tres de la tarde del día 20 de agosto, se producía, en el despegue de un avión de Spanair con destino a Las Palmas de Gran Canaria, un terrible accidente que ha costado la vida a la casi totalidad de los pasajeros y de la tripulación de la aeronave. Son 153 personas fallecidas y se supone que el número irá aumentando con el transcurso de las fechas subsiguientes. Betania no desea entrar el análisis de las causas de la tragedia que, por otra parte, aparecen profusamente en todos los medios de comunicación.

Lo que si deseamos es pedir a nuestros lectores que recen por las víctimas y sus familiares. Hemos modificado las preces, las oraciones de los fieles, del Domingo XXI del Tiempo Ordinario, correspondiente al 24 de agosto. Y rogamos que estas preces de amor y consuelo ante la tragedia del Aeropuerto de Madrid no sólo se efectúen en España. Pedimos a nuestros lectores de América, y de otros lugares de Europa y Asia, que tengan un recuerdo para las victimas en sus Eucaristías.

Nunca es fácil interpretar el misterio del dolor. Nunca es fácil entender el por qué de las tragedias. Pero ahí está la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, la ternura y amor del Padre y la sabiduría del Espíritu para que nos ayude a entender tales circunstancias. La oración insistente, caritativa, humilde y generosa nos ayudará en nuestra reflexión.

Sabemos, por otro lado, que el próximo 1 de Septiembre, el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, oficiará, en la Catedral de la Almudena y en presencia de los Reyes de España y de las más altas representaciones del Estado, el funeral en sufragio por las almas de las victimas. Mientras tanto oremos nosotros por ellas. Es lo mejor que podemos hacer.

 

2.- LA EDICIÓN ESPECIAL DE VERANO

Son ya muchos años los que venimos haciendo esta edición de especial de verano, que tiene como fin que el Editor y los colaboradores de Betania puedan descansar. Otra característica muy usual –y muy bienvenida—es que muchos lectores adelantan la obtención de los datos de las misas que ofrecemos y en un buen número de casos se llevan los formularios de vacaciones con ellos para usarlos en sus lugares de descanso, en las parroquias amigas de este tiempo de verano. Ciertamente, que ahora son muchos los lugares –la mayoría—que disponen de conexión a Internet, y tal “provisión” es menos necesaria. Pero todavía se hace.

CONTENIDOS Y LUGARES

Como se verá hemos reunido la Solemnidad de Santiago y los domingos XVII, XVIII, XIX, la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María y los domingos XX, XXI y XXII. Todos ellos, obviamente, del Tiempo Ordinario. El Domingo XXII tiene por fecha 31 de agosto. Ya el XXIII, que corresponde al 7 de septiembre, será nuestra primera edición normal, tras el número extra del verano.

Siempre hacemos la necesaria salvedad de que no en todos los lugares que nos leen es verano. Y, en efecto, en el Hemisferio Austral: Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay; y también en Brasil y Ecuador, en gran parte; y en Colombia, todo ello en América; tenemos muchos lectores Pero también tenemos seguidores en Oceanía: en Australia y Nueva Zelanda. En ellos, el tiempo de vacaciones en diferente. Y, en ellos, asimismo, seguirá la rutina propia del invierno. En fin, en España, Portugal, Francia, Italia, Alemania, Canadá, Estados Unidos, México es verano, Y en toda Centroamérica, República Dominicana, Cuba, Puerto Rico y Venezuela el tiempo no se acerca demasiado al invierno de las zonas templadas, pero, en fin, suele haber vacaciones… La cuestión es que el seguimiento de Betania se sigue en visitas de rango muy parecido a las temporadas normales. Y eso quiere decir que Betania sigue viva y “que no descansa”.

EN ESTA PRIMERA PÁGINA

Se mantiene, no obstante, una vigilancia sobre los contenidos y si hubiera algo importante acudiríamos por prontitud a modificarlos. La novedad más notable es que esta primera página, que habitualmente se dedica solo a la presentación y al sumario incluimos las secciones de la primera parte, aunque no todas. Tenemos, pues, Editorial, la Carta del Editor, el Libro de la Semana, con unas cuentas reseñas de varios libros sobre San Pablo –estamos en el Año Paulino—y un reportaje del padre Antonio Pavía sobre, precisamente, San Pablo. Hemos dejado fuera la de noticias y la de correos, aunque, en el caso de que fuera necesario, habilitaríamos en esta referida primera página espacio para ellas.

Por otro lado, la sección de Taller –Julia Merodio ha hecho una edición especial del mismo—Orar con Jesús: comentarios al Libro de la Sabiduría, la página de Grupos Betania, contiene todas las breves homilías de David Llena y las preguntas del Editor, correspondientes a los domingos y solemnidades incluidos en el presente número. Y también la página del Rosario de los enfermos. Echarle un vistazo el Menú Azul de la izquierda es fundamental.

Terminamos diciendo que agradeceríamos a los lectores sus comentarios sobre fallos y carencias de la presente edición para poder corregirlas lo antes posible. Gracias a todos y felices vacaciones.

 

3.- LA JORNADA DE LA JUVENTUD: SYDNEY Y MADRID

El Papa clausuraba la Jornada de la Juventud de Sydney, Australia, y en ella se anunciaba que la correspondiente a 2011 se celebrará en España, en Madrid, lo cual, sin duda, es una gran alegría. Como en las JMJ anteriores la profunda comunión entre los jóvenes y el Papa ha sido total. Y es que no debemos perder de vista que iniciadas las jornadas por el Papa Juan Pablo II son esos dos ejes fundamentales: pontífices y jóvenes quienes sujetan tan importante realidad.

Ya el arzobispo de Madrid, Cardenal Rouco, ha expresado su alegría por la designación de Madrid y ha pedido, desde ya, colaboración a todos y muy especialmente al Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Don Antonio María Rouco Varela ha opinado que un lugar adecuado para la concentración mayor de Madrid 2011, bien podría ser el aeródromo de Cuatro Vientos, pequeña base militar y de aviación deportiva situada prácticamente en el interior del casco urbano de la capital de España, y donde se produjo una de las mayores concentraciones de jóvenes durante la visita de Juan Pablo II a España y donde se reunieron más de 700.000 jóvenes.

Desde Betania pedimos oraciones a nuestros lectores, y muy especialmente a nuestros jóvenes seguidores para, primero, que los frutos de Sydney sean muy amplios y que el seguimiento de Cristo se renueve con fuerza entre los jóvenes de todo mundo; y segundo para que la jornada juvenil de 2011 sea muy importante, transcendente y llena de amor de esperanza. Y ahí esperamos que acudan muchos jóvenes iberoamericanos a ver al Papa y a rezar con él.

 

4.- EL VERANO: TIEMPO DE GRACIA

Antes de nada decir que siempre que hablamos de una estación del año, tenemos en cuenta que los lectores de Betania se encuentran en los dos hemisferios, en el Norte y en el Austral. En el norte tenemos verano a partir del 21 de junio, mientras que en el Sur es invierno. No es una cuestión ociosa decirlo pues siempre queremos escribir para todos y mucho menos “ejercer” de página exclusivamente española. Pero como la singularidad de los territorios donde se lee Betania es grande, hay lugares que nunca es verano o invierno. O por lo menos no lo son tal como los entendemos nosotros, los habitantes de las zonas templadas del Norte o del Sur. El verano ha de ser tiempo de gracia.

CAMBIO DE HÁBITOS

En fin, nos enfrentamos con un verano en el que las vacaciones y, en general, un cambio de hábitos laborales inciden de manera muy especial. En España en muchas empresas se practica la jornada continuada, algo más breve que la habitual del invierno. Por eso, un tanto, cambia todo. La primera idea es que hay más tiempo para nosotros y para nuestras familias. Y si es así, también, deberemos buscar un tiempo especial para Dios. Diríamos que “en más” y nunca “en menos”. Y es que al abandonar las rutinas del curso, lo normal que se hace cuando trabajamos, no podemos dejar a Dios, ni su culto. Y mucho menos la oración personal.

Por otro lado, hablar de vacaciones tiene algo de frívolo. Y si bien el descanso es necesario. Tendremos también que tener en cuenta que hay personas que no pueden descansar, ni tener vacaciones, porque su vida es difícil o de condiciones muy precarias. No olvidemos –por ejemplo—los ya varios millones de inmigrantes que conviven con nosotros en España y que muchos de ellos no pueden ni siquiera darse un respiro, por mucho que el disfrute de las vacaciones esté previsto en la ley laboral española. Tampoco podemos olvidar a los enfermos y a las personas que los cuidan. Como primera medida deberíamos dedicar nuestras oraciones a esas personas que no tienen la suerte que nosotros tenemos: ir de vacaciones.

“PARAR”, “DETENERNOS

No seremos nosotros quienes, aquí en Betania, vayamos a decir como tienen que ser las vacaciones de cada uno de nuestros lectores. Pero, sin duda, una cosa de sentido común es que las vacaciones no pueden ser “más trabajosas” que el tiempo normal. ¿Qué quiere decir eso? Pues que las vacaciones son para descansar y si se elije un tipo de descanso que no lo es, estariamos cometiendo un grave error. Excesiva actividad, viajes largos y complicados, querer aprovechar “todo el tiempo” sería pues una equivocación. Deberíamos marcar un tiempo de descanso real y de reflexión útil. Muchas veces la vida laboral, o el tiempo de estudio, se viven con una actividad enorme, con un devenir vertiginoso que se convierte en un verdadero problema. Por eso hemos de “parar”, “detenernos”, y mirar pausadamente a nuestro alrededor. Mirar todo sin prisas. Y, sobre todo, no tener prisas para el trato con nuestros seres queridos, los cuales, a veces, no reciben apenas, nuestra atención por –como decíamos antes—la prisa inherente en el tiempo normal.

LAS VACACIONES DEL CRISTIANO

Hemos de aprovechar nuestro tiempo como cristianos para mejorar como tales. Y acometer, probablemente, muchas de esas cosas relacionadas con la fe que a veces no podemos hacer. La lectura de un buen libro, o el repasar, en paz y sosiego, las Sagradas Escrituras. E, incluso, tomar algunas notas sobre los textos sagrados que leemos que nos vendrán muy bien en otoño y en invierno. Y no debemos de olvidar nuestros “hábitos” en la religión. Raro será el lugar donde no haya una iglesia y podemos asistir a la eucaristía diaria. Es muy probable, además, que en los lugares habituales de veraneo se produzca un verdadero aluvión de forasteros –como nosotros-- que visitarán el templo, sobre todo los sábados y domingos. Y ahí, incluso podemos ayudar, tal como lo hacemos en nuestras parroquias. Sabemos –y eso es normal—que muchos de nuestros amigos pertenecientes a los equipos de liturgia trabajan más en verano en sus lugares de vacaciones, pues suele haber menos gente acostumbrada a colaborar con los sacerdotes y los equipos de esos lugares.

LEER LA ESCRITURA

Sería bueno –y es también una sugerencia—que intentáramos leer alguna parte de la Biblia que siempre nos hubiera costado más trabajo. O que no hubiéramos tenido ocasión. Dos ejemplos: el Cantar de los Cantares es una obra poética de enorme sensibilidad y gran belleza. Y el Libro de Tobías es una autentico relato de aventuras. Pero, claro, hay mucho más. Un cierto acopio de las novedades que hay en las librerías religiosas nos puede ser muy útil. Y lo más importante, salir a la naturaleza a hablar con Dios, como hacía Francisco de Asís. Tampoco es una práctica ociosa mirar a las estrellas –como hacia San Ignacio de Loyola—y glorificar a Dios. No estaría mal que, en todas estas cosas, dejáramos que nuestra intuición corriera y así seguro que se nos ocurren cosas interesantes para mejorar nuestro camino de oración.

Finalmente, decir que no debemos ser “tacaños” en nuestros contactos con las gentes de los lugares que visitamos. No estaría mal abrirse a nuevas relaciones, a nuevos amigos que nos darán, sin duda, nuevas enseñanzas y no pocas novedades. Lo que sería, sin duda, perder el tiempo es pasar todo nuestro veraneo entre la playa, la copiosa comida del mediodía, la necesaria siesta, el aperitivo nocturno y el trasnoche a ultranza. Y no es que algo de eso no pueda hacerse, pero también de todo lo demás anteriormente dicho, nuestro cuerpo y nuestra alma y el mismo Dios Nuestro Señor nos lo agradecerán.

 

SIEMPRE UNIDOS

Por Ángel Gómez Escorial

Una de las mayores virtudes de Internet es que siempre se está ahí, sin turnos, sin cierres, sin horarios. Y eso, sin duda, añade unidad. Suele ser un gran trabajo preparar la edición de verano. Pero tiene como ventaja que yo descanso. No he conseguido reunir un equipo “ejecutivo” en Betania que me ayude en los aspectos técnicos, de edición y “colgado” de la página. Por eso estamos como estábamos desde hace tiempo. Y el número de verano se hace necesario. Son, durante el curso, varios días a la semana en los que estoy casi totalmente ocupado con Betania. No hay otra forma de hacerlo. Pero, ahora, podré dejarlo, un par de semanas o tres, aunque ciertamente abriré el Internet todos los días para ver si la página está en su sitio y si han llegado noticias y correos de interés.

EL CIBERESPACIO NOS UNE

Esa presencia permanente de Betania en el ciberespacio nos da unidad y la mantiene viva. Son ya muchos miles de lectores que en Europa, América, Asia y Oceanía ven Betania. Es curioso como la creciente emigración iberoamericana ha hecho que Betania llegue a lugares donde antes apenas tenía presencia y que, por ejemplo, sea Estados Unidos uno de los países con más lectores, después de España y de México. Y es llamativo el amplio núcleo de lectores que existe en Australia. En Europa, antes, solo España, un poco Portugal y nada más. Ahora hay muchos lectores en Italia, en Francia, en Alemania, en el Reino Unido, en Irlanda, en Suecia, etc. Y es obvio que a mi eso me llena de felicidad.

Debemos de mantenernos unidos en el seguimiento de Cristo y en esas emotivas celebraciones de la Eucaristía dominical hecha en español. Nuestros formularios ayudan. Y si bien es cierto que el mensaje de Cristo llega en cualquier idioma, pues a nosotros nos une el nuestro y lo celebramos.

Personalmente, siempre hago, cuando se vislumbran las vacaciones, el propósito de pensar y aplicar mejoras para Betania. Y, ciertamente, que lo hago, aunque algunas veces no me sea fácil aplicar después todo lo que se me ha ocurrido.

MIS AGRADECIMIENTOS

Y quiero exponer públicamente mi agradecimiento a todos los colaboradores que hacen posible que Betania tiene recorrido y mucho fondo. Y así expresó mi gratitud –por orden de antigüedad—a José María Maruri, a Julia Merodio, a David Llena, a José María Martín, a Javier Leoz, a Antonio Pavía, a Pedrojosé Ynaraja, a Gustavo Vélez, a Antonio García-Moreno, a Gabriel González del Estal. Estos son los principales, los de colaboración semanal. Pero también quiero recordar a Jesús Martí Ballester, que fue el primer sacerdote que escribió en Betania y un gran pionero de Internet, ahora lo hace menos, pero suele estar presente en la sección de Reportajes; y a Antonio Díaz Tortajada, hoy un poco alejado, pero que algún día volverá. Y luego a los más ocasionales y, sobre todo, a todos esos lectores que suelen estar muy presentes en la sección de correos y testimonios, la cual, por ejemplo, vuelve a publicarse en septiembre.

Y nada más. Prometer que si hubiera algún asunto de especial interés, durante la vigencia de este número de verano, pues escribiría aquí o en Editorial lo que sea menester. Gracias a todos. Y que Jesús de Nazaret siga acompañándonos.

 


Ofrecemos para este número especial de Betania, cuatro breves reseñas de libros referidos a San Pablo. Estamos en el Año Paulino y merece la pena pensar en leer textos relativos al Apóstol de los Gentiles. Lo más seguro es que volveremos a reseñar con más extensión los títulos que aquí ofrecemos a partir de septiembre.


1.- EL DIOS DE PABLO

Por Bruno Maggioni

Colección Sicar

Ediciones San Pablo

Dice Bruno Maggioni, en la introducción de este libro, que, en Pablo, teólogo y pastor, son la misma cosa. Y es un punto de partida importante que nos dará que pensar en este Año Paulino. Los bloques principales de la obra –y cada bloque tiene varios capítulos—son: "Un Retrato”, “Pablo y Jesús”, “Pablo y la tradición apostólica”, “Pablo y sus comunidades” y “Fragmentos” miscelánea última que reúne todo lo que no ha encontrado sitio en los bloques anteriores. Se describe bien el libro, de 206 páginas, toda la realidad paulina con gran precisión. Bruno Maggiore, su autor, es un sacerdote de la diócesis de Como, en Italia. Es profesor de Exégesis en la Facultad de Teología de Italia Septentrional, radicada en Milán.

2.- VIDA DE PABLO DE TARSO

(Cuando los Caminos se iluminan)

Por Antonio Marcos García

Colección Retratos de Bolsillo

Ediciones San Pablo.

Es una colección de Ediciones San Pablo que ha tenido mucho éxito, por su formato –auténtico bolsillo—y por la calidad de sus textos y de sus autores. El presente libro nos narra una biografía de San Pablo escrita por el sacerdote Antonio Marcos García, hoy vicario de la parroquia de La Inmaculada, en Torrevieja, en Alicante, España. Libro de 187 páginas, que por su formato pequeño, contiene la misma extensión media que cualquier otro libro de mayor tamaño. Hay un epígrafe muy interesante en el principio y que se titula “¿Se conocieron Jesús y Pablo?”. Bueno, el autor plantea que, al menos, de vista tuvieron que conocerse. En fin, luego Marcos García sigue con su recorrido biográfico de manera muy amena y muy ingeniosa. Es una delicia leer este libro, que no está exento –claro está—de su peso doctrinal y teológico. Me ha resultado muy interesante su lectura.

3.- ACOGER EL ESPÍRITU SEGÚN SAN PABLO Y SAN JUAN

Por Ugo Vanni

Colección Conjugar en cristiano

Ediciones San Pablo

Esta colección -- Conjugar en cristiano-- es muy interesante. Son libros pequeños, de no mucha extensión y pocas páginas, que puede llevarse en cualquier parte. En este caso, la nota a la edición española da importancia a la obra, por, precisamente, la presencia y vigencia del Año Paulino, y por la presencia de la figura de Pablo, aunque esté presente también el modo de ver el Espíritu por parte de San Juan evangelista. El autor va a explicar con maestría en el inicio de la segunda parte, dedicada a San Juan, los puntos de contactos entre los dos gigantes de la cristiandad y su forma de acercarse al Espíritu. Narra Ugo Vanni muy bien esa inspiración especial del Espíritu en Pablo de Tarso, lo cual nos ha llamado muy especialmente la atención. Ugo Vanni es italiano, jesuita, y formado en la Universidad Gregoriana de Roma. Se dedica a la docencia y has escrito muchos libros.

4.- PABLO, MENSAJERO DEL EVANGELIO

Por Renzo Sala (Ed.)

San Pablo y Paulinas

Es un folleto. Es una obrita que puede regalarse a cualquiera –tal vez mejor a niños y jóvenes—para que tengan muy cercano un recuerdo de San Pablo en este Año Paulino. Cada doble página tiene un texto y la reproducción de una obra de arte, en la mayoría de los casos, retratos de Pablo, con excelente presentación. Todos los textos, que son breves, pueden utilizarse como oraciones en estos días de verano y mientras dure el Año Paulino. Son excelentes. Se incluye, asimismo, una cronología bibliográfica de Pablo de Tarso que, sin duda, centra la obra.

 

Ángel Gómez Escorial

 


El Año Paulino

Por Antonio Pavía (**)

Como ya sabemos, con motivo del dos mil aniversario del nacimiento del Apóstol San Pablo, Benedicto XVI ha promulgado un año de espiritualidad paulina, cuyo arco se despliega del veintinueve de junio del presente año hasta la misma fecha del dos mil nueve. Recordemos que el veintinueve de junio la Iglesia celebra la festividad de los Apóstoles Pedro y Pablo.

Como aportación a este año de gracia, quiero haceros partícipes de esta semblanza con el deseo e intención de que nuestro corazón y nuestro espíritu puedan acercarse más entrañablemente a este hombre, cuya mayor pasión y gloria consistió en llegar a ser discípulo y anunciador de nuestro Señor Jesucristo

PABLO, ¿ME AMAS?... APACIENTA MIS OVEJAS

De todos es conocida la triple pregunta que Jesús Resucitado hizo a Pedro a orillas del mar de Tiberiades: "Pedro, ¿me amas?" Podemos suponer el desconcierto y estupefacción del curtido pescador ante tal pregunta. Todavía resuenan en su corazón y en todo su cuerpo las tres veces que juró y perjuró que no conocía, que nada tenía que ver con ese tal Jesús al que habían detenido y llevado atado como un malhechor para ser sometido a juicio.

Su perplejidad viene motivada porque, como todo hombre, lleva en su sangre y en su corazón grabada la ley del Talión: "ojo por ojo, diente por diente". No le cabe en la cabeza que Jesús, pasando por alto esta "calidad de justicia", se dirija a él con una pregunta tal que parece como si no hubiera ocurrido nada. Aun sin creerse lo que sus oídos acaban de oír, y apenas con un hilo de voz, acierta a responder: ''''Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo". Como si fuera la cosa más normal y natural del mundo, Jesús le dice: Entonces... "¡apacienta mis ovejas!" Apaciéntalas porque en este ministerio de evangelización que te propongo y ofrezco, tendrás ocasión de manifestar al mundo no tres veces, sino infinidad de ellas que sí, que me conoces.

San Agustín, comentando este pasaje evangélico, afirma que, al proponer Jesús a Pedro que apacentase sus ovejas, le estaba señalando que el dar la propia vida en función de predicar el Evangelio, constituía la más excelente prueba y expresión de amor tanto a Dios como a los hombres. Puesto que la Palabra de Dios se cumple, de una forma u otra, en todo aquel que la recibe y acoge, en todo aquel que cree y se apoya en ella, vamos a imaginamos a Jesús haciendo la misma pregunta, esta vez a Pablo.

Imaginemos al apóstol bajo la tutela de Ananías (Hch 9, 17. ss), abriendo poco a poco los ojos de su espíritu a la fe en Aquel que hasta ahora había combatido con todas sus fuerzas. Si grande fue el desconcierto de Pedro, nos podemos hacer una idea de la enorme magnitud de la de Pablo ante la misma pregunta: ¿me amas? No estoy exponiendo un caso hipotético. Todo discípulo de Jesucristo escucha en lo más profundo de su corazón con palabras escogidas por Dios, tan misteriosas como originales, la misma interpelación evangélica.

¿Cuál creemos que fue la respuesta de Pablo? Tenemos motivos y datos más que suficientes para afirmar que su vida, a partir de su encuentro con Jesús en Damasco, es una gesta lírica, un himno majestuoso de amor a Aquel que "se fió de él, le hizo capaz y le confió el ministerio de evangelizador" (lTm 1,12). Algo de este su inaudito asombro podemos percibir cuando, a continuación del pasaje que acabamos de citar, nos hace esta confidencia: "A mí, que antes fui un blasfemo, un perseguidor y un insolente..., la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí, juntamente con la fe y la caridad en Cristo Jesús. Es cierta y digna de ser aceptada por todos esta afirmación: Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores; y el primero de ellos soy yo" 1 Tm 1,13-15).

Releyendo y saboreando sus cartas, constatamos que son numerosos los testimonios en los que este hombre, aparentemente hosco, impenetrable y violento, confiesa su amor incondicional a su Señor Jesucristo. Es evidente que encontró en Él el tesoro escondido del que se nos habla en los Evangelios: "El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrado un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo" (Mt 13,44).

Una vez que cae en el camino de Damasco, Pablo empieza su andadura de amor a Aquel que tuvo misericordia con él. No había que hablar tanto de que se entregó a Jesucristo, sino más bien de que se dejó amar y acoger por Él. Es más, es consciente de que ha sido Jesús quien se le ha entregado y le ha concedido un nuevo vivir en Él: " ... No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí" (Gá 2,20).

A la luz de estas constataciones, reconocemos en Pablo al hombre del que nos habla san Mateo. Encontró el tesoro oculto, escondido en un campo, y colmado por una alegría desbordante y, sobre todo, tan única y original, no le importó en absoluto vender todo lo que tenía para poder hacerse con el campo cuyas entrañas contenían el Tesoro de todos los tesoros: Jesucristo y su santo Evangelio.

Pablo, con esta opción, es consciente de que ha salido ganando: ha recibido a cambio una riqueza incalculable; la permuta ha supuesto para él una ganga: su vida por la Vida, sus bienes por el Bien, su amor por el Amor. De ahí su alegría que, podríamos decir, casi raya en la locura porque "el negocio" le ha salido redondo.

SOPESANDO UNOS BIENES

Quizás sea en su carta a los Filipenses donde expresa mejor la distancia abismal entre lo vendido para apropiarse del tesoro y el beneficio que éste le ha reportado. Nos parece verle sopesando las dos alternativas en los platillos de una balanza, todo con el fin de hacemos ver lo afortunado que ha sido al fiarse de Jesucristo.

En uno de los platillos va colocando sus "haberes, logros y realizaciones". La verdad es que en una sociedad teocrática como era la de Israel, en la que la religión estaba omnipresente en todas las áreas de la sociedad, incluida la política, no le ha ido nada mal. Le damos voz para que nos informe: "Si algún otro cree poder confiar en la carne, más yo. Circuncidado al octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable" (Flp 3,4-7).

Junto con este "currículum", podemos también añadir que era hombre de confianza del Sumo Sacerdote, hasta el punto de ser enviado por él a la ciudad de Damasco a fin de detener a una especie de sectarios que no eran otros que los discípulos del Señor Jesús: "Saulo, respirando todavía amenazas y muertes contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, para que si encontraba algunos seguidores del Camino, hombres o mujeres, los pudiera llevar atados a Jerusalén" (Hch 9,1-2).

Una vez que nos ha descrito detalladamente el contenido, sin duda valioso, del primer platillo, a continuación nos hace ver el del segundo. Vamos a ir entresacando lo más representativo del tesoro que ha encontrado. Su exposición o alegato no puede ser más demoledor. Da la impresión de que ha echado una mirada a todas sus maravillosas realizaciones sólo para hacemos saber que todas ellas son polvo que se lleva el viento, al lado de Jesucristo: "Pero lo que era para mí ganancia, lo he juzgado una pérdida a causa de Cristo" (Flp 3,7).

Al oírle decir que considera de una excelencia sublime el hecho de conocer a Jesucristo, alguien podría pensar que nuestro hombre está exagerando. Pero no; nos está confesando una interioridad que revela la inmensidad de la riqueza de su espíritu.

Procuremos entenderle penetrando en su mentalidad hebrea. Para un judío, conocer apunta a la intimidad en su sentido más profundo, hasta el punto de que, cuando el conocimiento de alguien alcanza su grado culminante, se identifica con un "estar en". Me explico, es un conocer cuyo dinamismo alcanza hasta "estar en la persona". El mismo Jesús nos lo dice al explicar a sus discípulos su relación con el Padre. Afirma que le conoce y que guarda su Palabra (Jn 8,55). Su conocerle es de tal intensidad y calidad que le da autoridad para proclamar que está en Él: "Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí" (Jn 14,11).

A esta realidad, inabordable en su grandeza, se está refiriendo Pablo cuando califica de sublime su conocimiento del Hijo de Dios. Lo considera sublime porque está en Él al mismo tiempo que Él está en Pablo. La comunión que experimenta con Jesucristo es sobrecogedora; por ello y partiendo de su propia experiencia, llega incluso a la audacia de proclamar: "El que se une al Señor, se hace un solo espíritu con Él" (lCo 6,17).

Es tanto lo que ha recibido de su Señor, que comprendemos perfectamente que considere y llame basura a su primera acumulación de valores y bienes, a los que ya ni siquiera se digna mirar. Sus ojos están decididamente fijos en Jesucristo, quien le llamó y a quien quiere alcanzar... Esto partiendo del hecho de que ha sido alcanzado por Él porque Él le amó primero: "No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús" (Flp 3,12).

A la luz de estas ricas y bellísimas confesiones, no nos extraña que el apóstol rebosara de una alegría inexplicable, original, semejante a la que experimentó el hombre que se vació de todo para tomar posesión del campo que había encontrado. Esto es lo que ha hecho Pablo y nos lo ha contado a su manera, con la fogosidad y vehemencia que le caracteriza, tal y como hemos podido comprobar.

¿ME AMAS?.. ¡ANUNCIA MI EVANGELIO!

¿Qué decir de Pablo como anunciador del Evangelio, como pastor? Intentar detallar la ardiente pasión que le devoró y que le llevó a abrazar con entrañable amor el Evangelio y las ovejas a él confiadas, sería tarea interminable. Por ello y como botón de muestra, nos vamos a remitir a su experiencia apostólica en Éfeso siguiendo la fuente que nos ofrece el libro de los Hechos de los Apóstoles.

Sabemos que estuvo en esta ciudad alrededor de dos años ejerciendo su ministerio pastoral, habiéndonos sido posible penetrar en sus sentimientos partiendo de la catequesis que, al despedirse, impartió a los presbíteros que había designado para guiar a todos los hombres y mujeres que habían abrazado la predicación evangélica. Su exposición es una verdadera antología de lo que podríamos denominar el pastoreo o el apacentar según el espíritu del Buen Pastor: Jesucristo.

A lo largo de su discurso, que todos los asistentes escuchan con lágrimas en los ojos, Pablo, entre otras cosas, les dice: "Mirad que ahora yo, encadenado en el espíritu, me dirijo a Jerusalén, sin saber lo que allí me sucederá; solamente sé que en cada ciudad el Espíritu Santo me testifica que me esperan prisiones y tribulaciones" (Hch 20,22-23).

El apóstol tiene interés en señalar cuál es el sello de distinción que marca y acompaña a todos aquellos a quienes Jesús ha conferido el don y la misión de apacentar: la persecución. Sello que les identifica con su Maestro y Señor, tal y como Él mismo anunció a sus discípulos: "Si el mundo os odia, sabed que a mí me ha odiado antes que a vosotros... Acordaos de la palabra que os he dicho: el siervo no es más que su señor. Si a mí me han perseguido también os perseguirán a vosotros; si han guardado mi Palabra, también la vuestra guardarán" (Jn 15,18-20).

Pablo, apasionado de y por Jesucristo, recibe de Él la pasión por el Evangelio que reconstruye y salva al hombre. Pasión que se recoge sobre sí misma como para cobrar impulso, y le lanza a abrazar a todo hombre a fin de llenarle con las riquezas del Hijo de Dios. Le duelen las entrañas el ver la pobreza y el vacío de la humanidad. Amor a los hombres que se traduce en un ir y venir por toda Europa occidental proclamando el amor de Dios a toda criatura. Siente, como si tuviese una espada atravesándole el alma (Lc 2,35), la urgencia de anunciar el Evangelio a todos. Escuchemos la violencia de los latidos de su corazón que le llevaron a exclamar: "Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe. Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!" (1 Co 9,16).

Su pasión es su fuerza. Ésta es mucho mayor que todos los miedos que puedan aflorar ante las tribulaciones y persecuciones que él sabe que le esperan, vaya donde vaya, porque están asociadas a su ministerio de apacentar. Deducimos que está revestido de una fuerza especial fijando nuestra atención en las palabras que pronuncia a continuación en la catequesis a la que ya hemos hecho alusión: "Pero yo no considero mi vida digna de estima, con tal que termine mi carrera y cumpla el ministerio que he recibido del Señor Jesús, de dar testimonio del Evangelio de la gracia de Dios" (Hch 20,23-24).

APOSTÓ POR LA VIDA

El discernimiento del apóstol es de una claridad meridiana. No considera su vida digna de estima..., ya que lo que le interesa es culminar el camino que inició en Damasco, y su culminación es el Señor Jesús. Su configurarse en y a Jesucristo, pasa por llevar a cabo el ministerio que de Él ha recibido: ¡apacienta mis ovejas! Sabe que toda gracia de Dios a los hombres pasa por el Evangelio del Señor Jesús. Evangelio que anuncia en todo lugar, a tiempo y a destiempo, hasta el punto de “bautizarlo” con el nombre de “el Evangelio de la gracia de Dios”.

Quizá el oírle decir que no considera su vida digna de estima, puede llevar a alguien a pensar en un Pablo irreflexivo, fanático o algo parecido; nada más lejos de la realidad. Vive la vida en toda su plenitud, saca partido de ella, ama el cuerpo que Dios le ha dado y, desde este amor, da el salto que le permite amar la vida eterna ofrecida por Jesús. Da este salto por el hecho de que es un enamorado de la Vida; es por ello que, con toda la amplitud de su corazón, hace su opción por Jesucristo a quien conoció, como ya sabemos, en las circunstancias más inverosímiles: en su camino a Damasco..., y es que el amor de Dios al hombre es así de sorprendente e incomprensible.

Digamos que, al igual que en tantísimos hombres y mujeres de todo tiempo, Pablo se abraza con apasionamiento e impulsividad a estas palabras de Jesús: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará. Pues ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida?" (Mc 8,34-36).

Por esta promesa y porque tiene motivos más que sobrados para fiarse de quien la ha pronunciado, dice a sus oyentes de Éfeso que su vida no es digna de estima. Efectivamente, entendemos que no es digna de estima en el sentido de que no tiene punto de comparación con la Vida a la que se ha abrazado.

Además, y siguiendo los pasos de su Señor, sabe que al dar su vida por el Evangelio, por los hombres, está ofreciendo al mundo, a la historia, un testimonio de amor a Dios incuestionable. Testimonio de amor, no mojigato o etéreo, sino perfectamente creíble, tan creíble que es de los que arrastran. Aunque pueda parecer una exageración, y en el fondo 10 es, tan creíble como el amor que Jesús manifestó al Padre al aceptar su voluntad de dejarse traicionar, despojar, insultar, humillar, golpear y crucificar por el hombre. Oigamos lo que nos dice el Evangelio poco después de que Jesús fuera traicionado por Judas: "Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre" (Jn 14,30-31).

Si tuviésemos que escoger un testimonio del apóstol que cerrase con broche de oro la magnitud insondable de su amor a Jesucristo y a las ovejas a él confiadas, podríamos servimos del siguiente: "Llevamos este tesoro en recipientes de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros. Atribulados en todo, mas no aplastados; perplejos, mas no desesperados ... , llevamos siempre en nuestros cuerpos por todas partes el morir de Jesús, a fin de que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo" (2Co 4,7-10).

P.D. Para profundizar en la figura de Pablo, apasionado por Jesús y por los hombres, pueden servirse del libro: “La llamada y misión de Pablo” del Padre Antonio Pavía, publicado por la Editorial San Pablo.

** Antonio Pavía es misionero comboniano, animador de grupos de estudio de la Escritura y colaborador habitual de Betania. En la actualidad mantiene una serie de comentarios sobre el Libro de la Sabiduría, en su habitual sección “Orar con y con Jesucristo”

 


 

 

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