V Domingo de Pascua
20 de abril de 2008

Plegarias


ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 97, 1-2

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas; revela a las naciones su justicia

ACTO PENITENCIAL

Jesús, Hijo de Dios, tú que eres el Camino, perdona nuestras cobardías a la hora de seguir la senda que tu nos has marcado.

Señor Ten Piedad

Jesús Resucitado, tú que eres la Verdad, disculpa nuestra continua tendencia a la mentira y a la simulación.

Cristo Ten Piedad

Jesús Glorificado por el Padre, tú que eres la Vida perdona nuestros pecados contra la vida de todo y todos.

Señor Ten Piedad

ORACIÓN COLECTA

Señor, tú que te has dignado redimirnos y has querido hacernos hijos tuyos; míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos, creemos en Cristo, tu Hijo, alcancemos la libertad verdadera y la herencia eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS

Oh Dios, que por el admirable intercambio de este sacrificio nos haces partícipes de tu divinidad; concédenos que nuestra vida sea manifestación y testimonio de esta verdad que conocemos.

Por Jesucristo Nuestro Señor

PLEGARIA EUCARÍSTICA

El Señor esté con vosotros

Levantemos el corazón

Demos gracias al Señor nuestro Dios

 

A ti te alabamos, Dios Padre Nuestro,

Padre de la Creación.

Creador de Cielo y Tierra,

que ordenaste que crecieran las plantas,

los vegetales y todas las semilla,

que creaste la Vid, que crece con los sarmientos,

siendo los sarmientos prueba de amor

y como nos comunica hoy tu Hijo Querido

 

Tú eres el Padre de todos, tu Hijo, la vida de todos;

Permite que todos unidos, hombres y mujeres,

con la enseñanza de amor que tu Hijo nos muestra

podamos unirnos a ti, para siempre

y que este canto de alabanza

que hacemos junto a los ángeles del cielo te sea agradable

SANTO, SANTO, SANTO

 

ANTÍFONA DE COMUNIÓN Jn 15, 1.5

Yo soy la verdadera vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. Aleluya.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Ven, Señor, en ayuda de tu pueblo y, ya que nos has iniciado en los misterios de tu Reino, haz que abandonemos nuestra antigua vida de pecado y vivamos, ya desde ahora, la novedad de la vida eterna.

Por Jesucristo Nuestro Señor.